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Portada de la novela Mi ÁNGEL

Mi ÁNGEL

Tras cinco años de búsqueda, Stefano Zabet-Ángel ansía recuperar a Macarena y al hijo que sospecha que ella esperaba. Por otro lado, Hades, el sicario apodado Ángel de la Muerte, regresa para reclamar el amor de la mujer que abandonó tras protegerla años atrás. Mientras, Mateo Zabet-Ángel aprovecha la desesperación de su empleada para retenerla a su lado. Los tres hombres, unidos por lazos de sangre, ignoran que sus destinos convergen en la misma mujer.
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Capítulo 6

— ¿Cómo podre creerte? — respondió Maca al tiempo que se sobaba las muñecas.

— Sé que Maciel fue el que te lo dijo, estoy seguro, porque abandoné el departamento y me fui a vivir solo, no me interesa conocer a nadie que no seas tú, debes creerme, no sabes cuánto sufrí por no verte estos días. — al momento que Stefano recorrió su mejilla limpiando una de las tantas lagrimas que había derramado, sintió que le decía la verdad.

— Ven, entremos y me explicas. — Stefano entro tras ella, era la primera vez que estaba en el pequeñísimo departamento de Macarena, que en realidad era un cuarto de unos pocos metros cuadrados, de un lado tenía la cama en frente la cocina y un pequeño mueble donde comía y desayunaba, a un lado un baño casi diminuto.

— ¿Vives aquí? — el joven sentía que le faltaba el aire, aunque la ventana estaba abierta.

— Sí, es lo más barato que encontré, únicamente tengo el dinero de la beca, mis padres son personas trabajadoras, pero aún tienen que criar a mi hermano menor y pagar la hipoteca de la casa. — Dijo en un suspiro mientras se sentaba en su cama, ya que solo tenía una silla, la cual le cedió a Stefano.

— Lo entiendo. — respondió, aunque no era verdad, Stefano jamás había pasado alguna necesidad y es que siendo hijo del magnate de las joyas Amir Zabet no conocía lo que era la necesidad de nada.

Pasaron horas hablando, Stefano había ido con la idea de contarle todo, la absurda apuesta, el error de su apellido que Neizan era su cuñado y que él era Stefano Zabet, solo así Macarena comprendería que las semanas de ausencia del joven en la universidad se debían al secuestro de su hermana Victoria y no a que la estuviera evitando, pero con todo el tiempo que le llevo a la latina creer en su palabra con referente a la apuesta, no creyó prudente decirle que también le había mentido con su apellido, no estaba seguro de lo que sentía por ella, pero si estaba seguro que no quería perderla, sin embargo se enfrentaba a un dilema, su hermana Victoria se había ido a vivir con él, no creyó prudente decirle, después de todo su hermana seguro se encariñaría con Macarena, como él lo había hecho, y si las cosas no marcharan bien, su hermana estaría triste, eso no era bueno, la joven que era ciega ya había pasado por demasiado, hacia solo unos días que la habían recuperado, cuando Macarena al fin se tranquilizó, fue a pedirle consejos a su cuñado Neizan Neri, mejor conocido como El Vidente, Jefe del clan Neizan, los que manejaban casi toda Rusia.

— Stefano, si quieres algo serio con ella debes serle honesto, ese es mi consejo. — dijo el ruso que estaba sentado en su despacho con el joven frente a él.

— Ese es el problema, no puedo ser honesto, recuerda que secuestraron a Vicky, qué tal si ella es una infiltrada o algo. — Stefano se sentía un poco paranoico, pero era entendible.

— Entiendo tu preocupación, pero dime, ella no sabe que tú y tus hermanos son quintillizos, tampoco sabe que desapareciste porque una de tus mitades fue secuestrada, no sabe ni siquiera tu apellido e inclusive estoy seguro de que no sabe quién soy yo, creo que, si no tienes la confianza suficiente para abrirte a ella, es mejor que la dejes ser, quizás en este tiempo encuentre a otro joven que, si la quiera, no todos son racistas aquí.

Las palabras de su cuñado en lugar de tranquilizarlo solo lo hicieron poner más nervioso, Stefano había comenzado a sentir cosas fuertes por esa latina, al punto que mientras estuvo en su hogar esperando noticias de Victoria se dedicó a entrenar, con el solo hecho de auto castigarse, por estar pensando más en que si Macarena estaba bien en lugar de estar preocupado por su hermana, como lo estaban todos.

Los días pasaron, las cosas volvían a la normalidad y ellos comenzaban una relación como cualquier otra pareja de adolescentes, pero Stefano sabía que no duraría mucho, él le ocultaba demasiadas cosas y Macarena comenzó a sospechar, mientras la joven le contaba a sus padres de que estaba saliendo con un joven americano, estos hacían preguntas, las cuales la morena no podía contestar.

— ¿Stefano, tienes hermanos? — pregunto mientras caminaban hacia su departamento.

— Si. — fue todo lo que respondió, siempre era así cuando ella hacia preguntas sobre su familia.

— ¿Y cómo se llaman? — insistió para que siguiera hablando.

— Eros, Zafiro… — y mientras el joven hablaba una rubia despampanante aparecía ante ellos, con una gran barriga que dejaba en claro que estaba embarazada.

— ¿Alguien me llamo? — pregunto la mujer de 25 años.

— Macarena, te presento a Zafiro Neizan. — dijo de forma teatral el joven, sabía que a su hermana le encantaba lucir el apellido de su esposo. Pero para Macarena ese apellido era de la familia de su novio.

— Hola, mucho gusto Macarena. — dijo la joven al tiempo que extendí su mano para saludarla.

— La latina. — respondió divertida Zafiro, dándole a entender que él hablaba de ella, y provocando que su hermano enrojeciera.

— ¿Qué haces por aquí? — rebatió el joven al ver que su hermana se estaba burlando de él.

— Comprando, en fin, mañana tendrás el día libre, yo me ocupare de tomar tu lugar. — la forma en la que los hermanos hablaba parecía que era una especie de código secreto o algo por el estilo, Stefano se despidió de Zafiro al igual que Macarena, la cual solo estaba feliz de que a pesar de que su novio no hablara de su familia, si le hablaba a su familia de ella.

— Maca, ¿Qué te parece si mañana nos tomamos el día para nosotros? — Solo bastaron esas palabras, para que el corazón de Macarena latiera con fuerza, esta joven estaba perdidamente enamorada de Stefano.

— Claro. — fue todo lo que dijo.

Al día siguiente Stefano la paso a buscar y para su asombro la llevo a un hotel cinco estrellas, la joven lo observo con una mezclas de sensaciones, pero Stefano se defendió diciéndole que solo charlarían, termino de creerle cundo se encontró dentro de la suite, donde un banquete los esperaba, almorzaron de forma tranquila y riendo de anécdotas que la joven le contaba sobre su infancia, Stefano había organizado todo para decirle la verdad, quien era él, para hablarle con la verdad, pero su teléfono sonó, interrumpiendo todo lo que el joven tenía pensado hacer.

— Debo irme. — dijo de forma apresurada.

— ¿Ya? Creí que… — Macarena realmente pensó que perdería su virginidad aquel día, pero no podía decirlo, así como así.

— Lo lamento amor, pero mi hermana está a punto de dar a luz a mi sobrino. — era tanta la emoción que no reparo en lo que decía, pero Macarena si, él la llamo amor y fue allí donde la latina cayó ante el Ángel guardián que había conocido en rusia.

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