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Portada de la novela Mente Fría Y Corazón Ardiente

Mente Fría Y Corazón Ardiente

Soren busca una esposa para cumplir con su familia, mientras Elsa necesita un reemplazo nupcial tras ser plantada. Ella propone un matrimonio por contrato para salvar su reputación, creyendo que será un simple trato comercial. Sin embargo, Soren no planea respetar la frialdad del acuerdo. Decidido a ganar su corazón, él emplea su carisma para derribar las barreras de Elsa. En este juego de seducción, ella deberá decidir si abre su alma al amor de nuevo.
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Capítulo 1

"No tiene importancia. Mira, como acabo de llegar, te espero aquí. Estaré sentada junto a la ventana, para que puedas verme cuando llegues". En cuanto colgó el teléfono, Elsa Xia miró su reloj. Ya había pasado media hora desde la hora acordada.

Mark Le había dicho que su coche estaba bloqueado en un atasco. La verdad es que era hora punta y había embotellamientos por todos lados. De hecho, si no hubiera salido temprano, Elsa podría haberse quedado también allí atascada y eso habría complicado aún más las cosas. Terminó su último trozo de tostada y bebió media taza de café antes de ir al servicio.

Cuando observó su reflejo en el espejo, pensó que no tenía buen aspecto. Tenía grandes bolsas oscuras bajo sus ojos, resultado de una noche sin dormir, y estaba tan demacrada que podrían colocarla en cualquier película de terror y encajaría perfectamente. Suspiró y se lavó la cara con agua fría. Había trabajado horas extras la noche anterior para terminar el comunicado de prensa. Era imprescindible que no tuviera ningún error y requirió mucho trabajo así que cuando terminó, ya eran más de las cinco de la mañana y, sin descansar un minuto, se había dirigido rápidamente a su lugar de encuentro con Mark Le.

Elsa trabajaba como periodista en las páginas de sociedad y, en su tiempo libre, había aceptado firmar una novela con Mark. Le había llevado mucho tiempo terminarla y cuando la envió a los editores, no esperaba que Mark le mandara tan pronto un contrato para publicarla. Solo habían charlado a través de Internet de vez en cuando, así que aún no se habían visto nunca. Por eso Mark decidió reunirse con ella.

Cuando salió del baño, se dio cuenta de que había un hombre ocupando su asiento. Mark siempre le había contado que tenía un aspecto realmente femenino y que eso hacía que, a veces, le confundieran con una mujer. Mientras pensaba en ello, apareció una sonrisa en sus labios. Sin embargo, a medida que se acercaba, se daba cuenta de que el hombre que estaba frente a ella no parecía una mujer en lo más mínimo. Con unas cejas negras y pobladas, rasgos faciales duros y labios finos, nadie diría que se tratara de una 'belleza femenina'.

A pesar de todo, y mientras pensaba que, probablemente, era solo un malentendido, se acercó a él y le dijo: "Ya estás aquí".

El hombre se quedó sorprendido al escuchar esas palabras y la miró de arriba abajo. Como la chica era periodista, estaba acostumbrada a tratar con todo tipo de personas en diferentes situaciones pero, frente a él, no pudo evitar sonrojarse. "Bueno", comenzó ella. "Tal como hemos hablado antes, no creo que pueda hacer eso".

El hombre arqueó las cejas. No tenía idea de quién era aquella mujer. Tenía un aspecto muy poco interesante, vestida con un insípido traje de chaqueta y peinada con una simple coleta bien atada. Sus ojos no eran pequeños, pero las gafas negras enfatizaban las bolsas que tenía debajo de ellos.

No estaba dispuesto a responder pero cuando el rubor inundó sus pómulos, no pudo evitar sentir un poco más de curiosidad. "¿En serio?", respondió, incrédulo.

La voz era diferente a la que había escuchado por teléfono pero, como estaba algo mareada, no notó la diferencia.

"Sí. Lo he pensado bien. Además, es una historia de amor pura. ¿No crees que agregar esas escenas picantes arruinaría su belleza?", dijo, yendo directamente al grano y pensando que ya había estado hablando con Mark durante bastante tiempo sobre ello. "Además, no tengo mucha experiencia en ese tema".

"¡Ah!", asintió él, y se frotó la nariz, como si la enrollara.

Elsa asintió y le preguntó: "Entonces, ¿puedo dejarlo así?".

"Pero puedes aprender sobre el tema. Realmente no te llevará mucho tiempo", sugirió él.

Ella no pudo evitar sonrojarse ante las implicaciones que tenían sus palabras. "Las referencias que me has enviado... Aunque las he leído todas, todavía no sé cómo enfocarlo".

De modo que el asunto era que necesitaba incluir escenas apasionantes en su novela, pero no podía escribirlas debido a su falta de experiencia. El hombre de repente se sintió un poco incómodo al pensar: 'No tiene aspecto de ser estúpida, pero entonces ¿por qué parece tan tonta?'.

"Entonces, ¿puedo negarme?", preguntó ella de nuevo.

"Creo que debería despedir a su editor", contestó aquel hombre mientras se cruzaba de brazos. "Si está pidiendo mi opinión, por supuesto".

"¿Cómo?", dijo ella, le miró fijamente y se ajustó sus gafas de montura gruesa. "¿Qué has dicho?".

"Despida a su editor. Mi amigo está aquí. Si me disculpa".

Y diciendo eso, Soren Wang se puso de pie y le dio a Elsa un último vistazo antes de apartar la mirada.

"¿Qué? ¿Qué acaba de suceder?". Fue entonces cuando se dio cuenta de que había confundido a otra persona con Mark.

¡Había pensado que era Mark! Como aquel lugar de desayuno estaba lleno de gente, se habría sentado en su sitio porque no había más asientos disponibles. Su rostro enrojeció. No podía creerse que le hubiera contado todo eso a un hombre que ni siquiera la conocía. Y, antes de que pudiera disculparse, este se había movido a otra mesa y se había sentado junto a una figura alta, dejándola a ella plantada.

Había otro hombre sentado frente a él que debía ser su amigo.

A pesar de que estaba de espaldas, ella todavía se sentía incómoda y giró su silla para asegurarse de que no se ponía de frente a él. Respiró hondo y se acomodó en su asiento.

Echó un último vistazo y se hizo a la idea de que Mark ya iba de camino hacia allí. Estaba pensando si llamarle para meterle prisa porque, al fin y al cabo, ella estaba muy ocupada esos días y no tenía mucho tiempo.

Mientras meditaba sobre ello, sonó su teléfono. Con la voz algo débil, Mark dijo: "Lo siento. He tenido un accidente con el coche hace un momento y me he lesionado. ¿Podemos posponer la cita de hoy?".

"¿Estás bien? ¿Dónde estás ahora? ¿Puedo ir a verte?", preguntó ella, preocupada, mientras se levantaba de su asiento y entrecerraba los ojos.

"Es solo una herida menor. Siento mucho todo esto, Elsa".

Decidió no insistir más en ello y agitó la mano restándole importancia. "No importa. Ya hablaremos más adelante. Cuídate".

"Podemos fijar una cita para otro día", dijo él, intentando disculparse.

Las cosas buenas nunca se consiguen fácilmente. Después de colgar, hizo las maletas y se fue al hotel.

Al día siguiente, Elsa iba a entrar en el salón de bodas para casarse. Siempre había deseado una ceremonia sencilla. Su ciudad natal estaba lejos de la ciudad de Linchuan en el país S por lo que se tardaba en llegar entre siete y ocho horas. Como no era muy práctico, muchos de sus familiares o amigos no irían, y sería una boda muy íntima.

En cuanto a Greenwood Li, como era nativo, tendría más invitados. Todos querían llevar una vida más austera, así que la celebración estaba programada solo con seis mesas y ni siquiera llamaron a una empresa de servicios de bodas para gestionar la ocasión. Elsa reservó un salón pequeño y cómodo, que era lo que le gustaba.

Aunque era muy sencillo, todavía tenía algunas cosas con las que lidiar. Los miembros de su familia no llegarían hasta el día siguiente y, como su novio era un poco machista, ella misma iría al lugar de la boda para chequear los detalles.

Tan pronto como salió, su teléfono comenzó a sonar. "Hola papá", respondió.

"¡Zaza! Tu madre, tu tía y yo tomaremos el autobús temprano mañana por la mañana y llegaremos por la tarde, justo a tiempo para asistir a su banquete de bodas mañana por la noche", dijo Johnson Xia y, con un tono de voz lleno de culpa, añadió: "No deberíamos haberte dejado preparar la ceremonia sola. Si no fuera por mi salud... No te he podido ayudar, y encima te ha causado más problemas, cariño". Ella se dio cuenta de que su padre se estaba torturando debido a ese pequeño contratiempo.

"Papá", comenzó a decir, con lágrimas brotando de sus ojos. "No digas eso. Estás débil, y yo ni siquiera he podido cuidar de ti. Estoy...".

"Oye, ¿por qué vuelves a mencionar eso? Déjame hablar", intervino Blanche Yang, sin dejarle tiempo para responder, mientras tomada el teléfono del otro lado de la línea. "¡Zaza, no escuches a tu padre! Cuando estés casada, no perderemos nada. De hecho será al revés: ganaremos un hijo. Eso es estupendo, ¿no? Seremos felices".

"Claro", respondió Elsa, y se atragantó. "Recuerden traer la medicina de papá, por favor. Que tengan un buen viaje. Y llámenme cuando lleguen, que yo les recogeré".

Había reservado billetes de avión para sus padres pero estos consideraron que eran mucho más caros que el autobús, de modo que decidieron devolverlos. Incapaz de persuadirlos, a Elsa no le quedó más remedio que aceptar.

Después de charlar un poco más, su madre colgó el teléfono.

Después de haber trabajado en una fábrica de acero, las piernas de Johnson Xia resultaron heridas debido a un accidente laboral. Fue el primero en ser despedido y tuvo que hacer cientos de trabajos a tiempo parcial para poder mantenerlos. Aunque le pasó factura, consiguió sacar adelante a su familia. Y ahora, justo cuando podían disfrutar de sus vidas, su salud ya estaba empeorando.

De hecho, acababa de ser operado el año anterior. Esa era una de las razones por las que Elsa había accedido a casarse con Greenwood Li, solo después de tres meses de salir con él. Ya tenía veintisiete años y no podía permitir que su padre esperase eternamente a llevarla hasta el altar.

Greenwood fue su compañero de clase en la escuela secundaria. Como no fue admitido por la universidad, fue ingresado en el ejército por parentesco familiar y, tras dejarlo, trabajaba en una escuela secundaria suburbana como profesor de educación física.

Los padres de Elsa siempre habían tenido una muy buena impresión del muchacho y estaban muy satisfechos con su trabajo actual. Además, los dos fueron compañeros de clase en la escuela secundaria, por lo que los padres de ambos lados aceptaron el matrimonio antes de que pudieran reunirse debido a la recaída de Johnson.

Por su parte, Elsa sí que había conocido a los padres de su novio. Su padre era muy serio mientras que su madre era una charlatana. No sabría decir si eso era algo bueno o malo, pero solo se vieron una vez.

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