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Portada de la novela Me rindo a tus encantos

Me rindo a tus encantos

Después de escapar de un atentado planeado por su marido, Rebecca abandona una vida de humillaciones y calumnias instigadas por su suegra. Movida por el deseo de justicia, pacta un matrimonio de conveniencia con el hombre más poderoso del entorno urbano. Aunque su meta inicial era ejecutar una venganza implacable contra sus traidores, la frialdad del acuerdo se desvanece cuando su nuevo esposo le ruega transformar su alianza en un romance real.
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Capítulo 1

"Esa mujer es infértil. ¿Y si mejor te divorcias de ella?".

De pie frente a la puerta, Rebecca Dixon sintió que todo el cuerpo se le congelaba; ni en sus sueños más alocados habría pensado que alguna vez escucharía a su suegra pronunciar tales palabras. Ella creía ser de su agrado.

¿Por qué de repente la estaba acusando de ser infértil?

En un principio, Rebecca se comprometió con Yosef Swain para que sus respectivas familias obtuvieran beneficios comerciales. Sin embargo, un mes antes de que se celebrara la boda, él sufrió un accidente automovilístico que le dejó una lesión tan grave en la pierna que estuvieron a punto de amputársela; todos le advirtieron a Rebecca que no debía casarse, pero ella pensó que era su deber cumplir con la promesa que hizo, así que formalizó el matrimonio a pesar de todas las objeciones que escuchó.

Llevaban casados más de un año, y Yosef había estado recibiendo fisioterapia durante todo ese tiempo; las circunstancias les habían impedido sostener relaciones sexuales por primera vez, pero ahora le estaban aconsejando a su esposo que se divorciara de ella por supuestamente ser infértil.

"El Grupo Dixon actualmente está atravesando por una situación bastante complicada. Tienen una deuda de más de mil millones de dólares. Timothy Dixon murió en un accidente, justo antes de que pudiera solucionar ese asunto. Me temo que Rebecca terminará heredando todos los problemas de la empresa. Si no te divorcias lo antes posible, esos problemas definitivamente afectarán a nuestra familia. La razón por la que permitimos que te casaras con esa mujer es porque queríamos que la familia Dixon y la familia Swain consolidaran una relación comercial sólida y próspera, no para que nos arrastraran hacia sus problemas. Dime, Yosef, ¿qué es lo que piensas hacer?".

Rebecca apretó los dientes mientras todo su cuerpo temblaba incontrolablemente; lo único que la hacía controlarse era pensar que su esposo se negaría, ¿o no? Hasta ahora, ella había dado lo mejor de sí para cuidarlo y ayudarlo con su recuperación; definitivamente había sido una buena esposa para Yosef.

"No hay prisa".

Mientras Rebecca seguía perdida en sus pensamientos, de repente escuchó al hombre negarse. Desafortunadamente, antes de que ella pudiera respirar aliviada, Yosef continuó: "Aunque la familia Dixon está en problemas, Timothy le dejó una gran herencia a su hija. Haré todo lo posible para persuadirla de que me lo entregue todo. Me divorciaré después de que eso pase".

'¡Yosef! ¡No puedo creer que tu madre y tú sean tan crueles!', pensó la mujer para sus adentros.

El cerebro de Rebecca se quedó en blanco, y la conmoción fue tanta que retrocedió inconscientemente, olvidando que había pasos escalones detrás de ella; tras dar un paso en falso, cayó al suelo de inmediato.

"¿Quién está ahí?".

Rebecca se levantó a toda prisa y salió corriendo.

"Es Rebecca. Seguramente escuchó nuestra conversación. No podemos dejar que se escape".

La noche era oscura y la lluvia cada vez se hacía más y más fuerte.

Por lo general, las calles siempre estaban repletas de gente y vehículos, pero al tratarse de una noche lluviosa, lucían completamente vacías; no había ni un solo auto a la vista.

La lluvia nublaba la visión de Rebecca, pero ella siguió corriendo a pesar de que sus piernas y pulmones ya comenzaban a arder.

De repente, unas luces destellaron frente a ella, obligándola a detenerse en seco; ella alzó una mano para bloquear el brillo que la cegaba.

Las luces comenzaron a acelerar hacia la chica; fue hasta ese momento que ella se dio cuenta de que se trataban de los faros de un coche.

Sin poder reaccionar a tiempo, el auto la golpeó y la envió volando hacia atrás; Rebecca sintió como si acabaran de romperla en pedazos, y el dolor era tan agudo que ni siquiera tenía las fuerzas suficientes para gritar.

El vehículo se detuvo y alguien salió de su interior; la persona se acercó para ver cómo estaba la chica.

"Señor Swain, parece que sigue viva. ¿Le gustaría darle el golpe final?".

Entonces sonó la voz de Yosef, quien respondió con un tono frío: "Sí".

El hombre caminó hacia su esposa con toda naturalidad.

Los ojos de Rebecca se abrieron de par en par; no sabía que ese hombre ya fuera capaz de caminar.

"No quería matarte, pero escuchaste todo. Te acabas de enterar de que tenía planeado divorciarme de ti, pero ahora creo que sería más conveniente quedarme viudo, ya que de esa manera me quedaré con todo el dinero y las propiedades que estén a tu nombre. Lo primero que haré será liquidar el Grupo Dixon y dejar que se vaya a la bancarrota. Al final no tendré que responsabilizarme de las deudas de esa empresa y ganaré mucho dinero".

Yosef sonrió antes de continuar: "Por cierto, ahora que estás a punto de morir, creo que te puedo contar un pequeño secreto. Después de que la familia Dixon comenzara a tener sus problemas económicos, encontré a alguien para reemplazarte. Se trata de Paige, tu mejor amiga. Ella se acostó conmigo antes de casarme contigo. De hecho, de las ocasiones en las que ha ido a nuestra casa para consolarte, también me ha consolado a mí, si sabes de qué hablo. Ahora ya está embarazada. Me casaré con ella después de enterrarte".

Yosef se inclinó para mirar el rostro de su todavía esposa. No pudo evitar lamerse los labios antes de decir: "Eres muy hermosa. Es una lástima que tu familia se haya ido a la ruina en el momento menos oportuno. Ni siquiera tuve la oportunidad de acostarme contigo una sola vez".

El hombre comenzó a excitarse mientras hablaba; él estiró una mano y pellizcó la barbilla de Rebecca. "¿Qué te parece si te quito la virginidad antes de que mueras? Si no lo hago, morirás virgen y no sabrás lo que se siente recibir placer de parte de un hombre".

¡Este sujeto era un verdadero bastardo!

Los ojos de Rebecca se pusieron rojos mientras su corazón se llenaba de dolor y odio.

Yosef, por su parte, procedió a tocarla en sus partes más íntimas; a pesar de que estaba experimentando un intenso dolor físico, la chica se las arregló para forcejear y resistirse. Justo en ese instante, vio venir otro auto.

Ella lanzó un cabezazo hacia Yosef, pero este último pudo esquivarlo; Rebecca aprovechó la oportunidad para levantarse y correr hacia el auto que venía.

El vehículo se detuvo de golpe, provocando que sus neumáticos emitieran un chirrido; la chica corrió hacia la puerta, y después de abrirla bruscamente, ingresó sin pensarlo dos veces.

"¡Por favor, ayúdeme! ¡Sáqueme de aquí! ¡Me quieren matar! ¡Intentaron atropellarme!".

Al no escuchar una respuesta, Rebecca se dio la vuelta.

Fue ahí cuando descubrió que los asientos delanteros y los traseros estaban separados por una ventanilla polarizada; de igual manera, se percató de que el asiento a su costado iba ocupado por un hombre.

El hombre agachó la cabeza. El interior del vehículo estaba casi a oscuras, pero la poca luz que se filtraba del exterior servía para delinear las facciones del hombre; Rebecca no pudo apreciar su rostro por completo, pero logró notar que había venas abultadas en su frente y llevaba las manos apoyadas en sus rodillas. Parecía que él estaba soportando alguna clase de dolor.

"¿Señor? ¿Le pasa algo? ¿Se siente mal?".

El sujeto habló con una voz que sugería que estaba soportando una inmensa agonía: "Hoy no tenía intenciones de lastimar a nadie, pero decidiste subir a mi auto".

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