Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Me Quedaré Contigo, Arquitecto

Me Quedaré Contigo, Arquitecto

Annie vive bajo el yugo de sus tíos, quienes ignoran su talento artístico para explotarla en los negocios familiares. Cansada de la opresión, decide escapar para cumplir sus sueños y recuperar su identidad. En esta búsqueda de libertad conoce a Said Arafat, un arquitecto que le brinda el apoyo que tanto necesita. No obstante, su nueva vida se verá amenazada por giros inesperados y los profundos secretos que ambos guardan con recelo.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

El camino al centro comercial fue relativamente rápido, agradezco que el pervertido se ofreciera a traerme, sino estaría perdida en este lugar tan inmenso. La primera tienda a la que fuí tenían ropas muy extrañas, la descarté inmediatamente y me dirigí a la próxima tienda donde hay ropa de todos los estilos. Le tiendo la tarjeta de crédito a la chica de gafas y cabello rizado, ella mira por encima de mi hombro, enseguida sus mejillas se tornan rosadas. Avergonzada de que la haya descubierto observándolo, aparta los ojos del hombre a mi lado.

No la culpo, la verdad es que es muy atractivo, posee una belleza perfecta en términos matemáticos, es decir, la distancia entre los rasgos de su rostro es la adecuada. Tiene unos llamativos ojos azules de forma ovalada, cejas con un espesor medio, rectas con los extremos curvos, nariz delgada y perfilada, de longitud media y recta. Sus labios no son ni delgados ni gruesos, tienen la medida correspondiente. El cabello oscuro y abundante cubren parte de su frente, tiene la simetría facial perfecta.

¿Será que su perfil fue tallado por algún artista? Porque de ser así, hizo una obra de arte.

—Señorita, la tarjeta de crédito es rechazada. —Informa.

—¿Rechazada? Pero si yo... —No termino la oración. —Gracias, vendré mañana.

Doy media vuelta y salgo del lugar, no puedo describir la impotencia que siento en este momento. ¿Cómo se atrevieron?

Los detesto.

Debo contener las lágrimas que amenazan con brotar de mis ojos, ¿Y ahora que haré? Estoy sola en un país que no conozco, sin dinero, sin ropa, no tengo nada. Todo me sale mal, nunca seré feliz, ni mucho menos podré esconderme de ellos, eso es imposible. La incertidumbre por no saber qué pasará es muy abrumador. Deberé apañarmelas sóla, pero no sé hacer otra cosa aparte de pintar.

¡Oh por dios! Soy un completo fracaso.

—¡Oye! ¡Espera! —mis pensamientos se ven interrumpidos por el apuesto hombre que corre hasta detenerse al frente. Trae consigo las bolsas de la tienda. —Antes de que digas algo, necesito que me escuches.

—Bien. —Dibuja una sonrisa de boca cerrada y me entrega las bolas.

—Por lo que veo, te has quedado sin dinero, ¿Cierto? —asiento bajando la cabeza al suelo evitando mirarle. —No te conozco del todo, solo sé que te llamas Annie, y eso porque lo leí en tu colgante. —Señala la delicada cadena que adorna mi cuello. —Para resumirte en que consiste la propuesta en la que ambos nos beneficiaremos debo comentarte que lo que hago no nos afectará a ninguno de los dos.

¿Es traficante de órganos? Se da cuenta de la cara de terror que he puesto y se adelanta a decir:

—No, no tiene nada que ver con con lo que sea que estés pensado. —Suelto un suspiro de alivio. Él al contrario, rueda los ojos divertido —. ¡Vaya que tienes una gran imaginación para recrear películas! Quita ya esa cara de susto, que no se trata de nada turbio.

Sacudo la cabeza y pongo mi mejor cara. Ahora me siento tonta.

—Bueno, ¿entonces de qué trata?

—Verás, mi abuelo le dará su herencia al primero de sus nietos que contraiga matrimonio, dando a entender que un hombre en más responsable y maduro cuando tiene a una mujer a su lado. Boberías. —Chasquea la lengua. —En fin, le mentí al decirle que tenía novia y la llevaría para la próxima cena familiar dónde estarán todos mis primos que aseguran que no soy capaz de conseguir o mejor dicho, de mantener una relación estable con ninguna mujer.

—Por algo lo dirán, ¿No? —digo sin filtro.

—No tengo el más mínimo interés en comprometerme, si no han funcionado mis relaciones anteriores fue porque no quería nada serio y ellas no eran las indicadas. —explica, aunque suena a una excusa, pero en parte le cedo un poco de razón.

Vuelvo a perder la vista en la horda de personas que pasan por estos lares. Avisto a una mujer como tantas con ese traje peculiar que usan aquí; y pensar que mi sueño era estar en este lugar, pero ahora me encuentro en aprietos, no tengo dinero, y me veo obligada a buscar una rápida solución. Sin embargo, no veo con claridad una salida, es como si de pronto todas las puertas se han cerrado y la única llave, la perdí. Estoy libre, pero no es la libertad que soñaba.

¡Dios! No creí que sería tan difícil seguir adelante sin el cochino dinero de mis tíos. Ese par de escorias que solo han sabido aprovecharse de la fortuna de mis padres. Cada que pienso en eso, me lleno de furia, dentro de mí hay un espiral de enfado que me atrapa y me vuelve su rehén.

—Oye, Annie... —alguien me llama y vuelvo a aterrizar sobre la tierra. Es él, agitando constantemente la mano frente a mí rostro.

Vuelvo la atención a sus ojos azules.

—¿Qué? ¿Qué pasa?

—Creo tener la solución a tu problema, y también al mío.

No tengo idea qué rayos quiere decir, así que lo miro arrugando el entrecejo, varada en la confusión.

—¿A q-qué te refieres? —inquiero pestañeando curiosa.

Él se aclara la garganta, me mira profundo, esa forma de verme me aspira.

—Bueno, necesito que finjas ser mi prometida, Annie. Solo será por dos meses, nos convendría a los dos, porque tú no tienes dinero y yo puedo ayudarte económicamente si me haces ese favor.

Abro los ojos de par en par, ¡¿acaso está loco?! No puedo creer la clase de cosa que me pide hacer. Mis labios se abren ligeramente, no emana una sola palabra de mi boca. Estoy consternada y proceso toda la abrumadora información que me dice.

—Espera... —pronuncio aturdida, me falta el aire —. ¿En serio quieres que mienta y me haga pasar por tu prometida?

Sigo sin dar crédito a sus palabras.

Él, tan serio me confirma que no bromea. Y lo avala dando un leve asentimiento de cabeza.

—Sí, has escuchado bien. Me urge encontrar una prometida y veo que tú eres la candidata perfecta. Entonces, ¿qué me dices? —se atreve a sonreír, sabe que no tengo salidas y me la ofrece de una forma que no puedo declinar.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela El Madrileño
9.6
Cayetano Rodríguez, un gélido magnate madrileño, reemplazó el amor por los excesos tras sufrir una traición sentimental. Conocido como Tano Sin Miedo, su vida de desenfreno da un vuelco drástico al descubrir su paternidad. El encuentro con la pequeña María E. y una mujer colombiana en Málaga lo obligará a confrontar su cinismo. Cayetano deberá decidir si protege este nuevo vínculo y permite que su coraza se derrita ante una familia inesperada.
Portada de la novela El Secreto del Magnate.
9.3
La vida perfecta de Ava se desmorona tras el fallecimiento de su padre y la amarga traición de su marido. Aquel que juró amarla desvela su verdadera cara: un hombre ambicioso y despiadado que la deja en la ruina. En su momento más bajo, surge una alianza con un extraño que comparte su sed de redención. Unidos por el destino, ambos enfrentarán al villano para recuperar su libertad, transformando su dolor en una lucha implacable por la justicia.
Portada de la novela La heredera no deseada: Su regreso multimillonario
9.2
Tras sobrevivir a ocho años de secuestro, el regreso a casa no fue el refugio esperado. Mi madre, incapaz de lidiar con el pasado, me repudió mientras su nueva familia me humillaba y maltrataba. Sin embargo, un análisis de ADN solicitado en secreto por el patriarca tras un incidente inesperado guarda una revelación explosiva. Durante la lujosa celebración de su otra hija, mi verdadera identidad será revelada, amenazando con desmoronar su imperio de privilegios.
Portada de la novela La Segunda Oportunidad A Recuperar
8.3
Tras fallecer en la indigencia, Elena regresa al pasado marcada por la traición de Sofía. En su antigua vida, las mentiras y deudas ficticias causaron el secuestro de su hijo Diego y su desdicha total. Al descubrir que Sofía orquestó el plan para arrebatarle la riqueza a Ricardo, Elena decide luchar. Ante su enemiga, jura salvaguardar su legado y a su pequeño. Esta vez, el ajuste de cuentas se transformará en una violenta y sangrienta revancha.
Portada de la novela LA  VIUDA NEGRA
8.8
Meredith Rosenberg, rica heredera, abandonó su legado por Saulo, un hombre humilde. Tras huir a un pueblo, quedó encinta, pero su padre la encontró y la desgracia golpeó: Saulo huyó y su bebé se perdió. Para limpiar su nombre, fue obligada a desposar al endeudado Andrew Stuart. Tras el deceso de sus progenitores, Meredith dio a luz a Sapphire, pero murió poco después, dejando a la niña con un hombre al que jamás entregó su corazón.
Portada de la novela Latidos Renovados
8.0
Después de veinte años casada, Aurora Smith lidia con la dolorosa deslealtad de Jonathan. En busca de paz, decide regresar a la tranquilidad de su pueblo de origen para sanar sus heridas. En este entorno, entabla un vínculo con Julián, un hombre joven cuya energía la obliga a cuestionar sus temores y barreras emocionales. Este encuentro inicia un proceso de redescubrimiento personal donde Aurora debe elegir entre vivir en el pasado o arriesgarse a amar otra vez.