
Me Perteneces.
Capítulo 3
*
—Buenas tardes, papá.
Entro a casa y lo primero que hago es buscar a mi padre, él tiene que saber que su socio… No, no puedo decirle eso, es mejor tranquilizarlo y de una vez informarle que lo veré pronto y haré ese trato.
Tengo que cerrar ese trato, y no importa lo que llegue a hacer para conseguirlo.
Justo cuando el hombre prepotente, peor que yo, salió de mi oficina, me comunique con mi hombre de confianza, ese que es capaz de hacer el trabajo sucio por mí; le pedí información sobre el hombre que quiero que trabaje con nosotros.
—No hay nada de buenos, ¡eres estúpida o te haces! ¿Por qué no hiciste las mierdas como te las ordené? ¡Maldita sea! No fue suficiente que lo dejarás ir que ahora lo mandaste a investigar, ¿sabes quién es ese hombre? Annia, contéstame de una puta vez.
Terminé helada y paralizada, mi padre está a punto de morir de un infarto y todo por mi culpa. Sé que pude hacer mejor mi trabajo, solo que me gano el orgullo y el desprecio de ese hombre.
—Lo tengo bajo control.
—¿Bajo control? —objetó tras dar un golpe sobre su escritorio—, él me ha llamado y me dijo que no quiere nada con nosotros, que mi desconfianza impide que haya una unión, ¿entiendes lo que significa?
Maldito infeliz, ¿cómo pudo saberlo?
A pesar de sus gritos me acerqué más a él y con descaro me senté sobre la silla que está frente al escritorio de él.
—Lo veré pronto, te aseguro, padre, que si él no me llama esta noche yo me presentaré a su casa y no importa el peligro que correré, todo será por el bien de los negocios y tu paz mental.
—¿Por qué me defraudas Annia, te he dado todo y parece que aún no has aprendido de como son los negocios, lamento todo, pero esto es una perdida de tiempo, me has dejado en claro que no sirves para nada, ¿quiero que te largues y no vuelvas jamás?
¿Qué?
No, no me puede correr, no es justo.
—No me iré, te he dicho que ese hombre trabajará contigo es porque lo hará.
—Te doy a media noche, no más tiempo, quiero de una vez por todas que me demuestres todo lo que te he ensañado.
Aún no comprendo por qué ese hombre están importante, ¿quién es en realidad?
—Lo haré.
—Si eso es todo, te puedes ir —dice en tono seco tras recostarse en su silla—, otra cosa, ten presente que ese hombre tiene ojos y oídos por donde quiera, no lo olvides, un paso en falso y todo se va a la mierda.
—Papá, me parece que mi hermana no es la única joven, hermosa e inteligente, pero gracias.
¡Diablos!
No sé qué tengo en la cabeza, ¿por qué tengo que sacar a mi hermana en esta conversación?
No es que esté celosa por ella, ni la determino y menos es importante, solo que a mí me trata como estiércol y a mi hermana como la niña de papí. Mamá no es la amiga que siempre desee tener; ella solo es salón, estética, gym, tiendas lujosa, prendas y viajes.
—Hija, en algo estoy de acuerdo y es que tú y yo nos parecemos, sin embargo, eso no es suficiente, ¿crees que tu hermana está hecha para esto? Quiero que te quede claro, tu hermana es tu otra mitad y por ende esa parte la tienes que cuidar.
—Me tengo que retirar, iré a saludar a mi hermana y luego me perderé, tengo muchas cosas que hacer —sacudí mi cabeza asqueada de todo.
—Annia, deja a tu aventura, siendo la amante, no te convertirás en importante, deja de causarle problemas a la familia de la esposa de él, ¿tu consciencia se encuentra bien?
Hmmm… Mi padre habla como si fuese el hombre más fiel del mundo, mira quién habla, el hombre que se acuesta con una y con otra, ya que después de años se enteró de que mi madre le gustan los jóvenes como a ella le gustaría estar, según ella, andar con jóvenes ella se sienta como una de ellos.
—Padre, eso no te tiene que quitar el aliento, mi vida personal lo tengo controlado, no es para tanto —encojo mis hombros ignorando las palabras de mi padre—, me parece que lo importante aquí y en la luna es que cumpla con mi trabajo, eso del amor no existe y tú muy bien lo sabes, reconozco que fui producto de… Eh, se puede decir lujuria porque amor, no creo.
—Lo dijiste en voz alta y para que no te sigas quitando el sueño te diré que tú madres es y será el amor de mi vida, somos masoquista, sí, pero eso no quita lo que siento por ella y por ustedes.
—Hace quince o más me hubiese gustado que lo dijeras, pero ahora, hm, no me importa.
—Tengo pensado tener otro hijo, pero no será tu madre la que se encargue de traerlo —justo cuando estaba por irme, buscando la salida, mi padre hace que me detenga abruptamente.
Ja, él está buscando lo que mi madre y mi hermana me dicen cada vez que me ven. “Crees que eres indispensable para él o tienes la confianza de que él no se atreverá a buscar el varón que tanto ha deseado tener.”
—¿Quieres que te felicite? —enarco una ceja acompañada de mucho asombro—, espera si entendí, no es que sea tan estúpida, pero tú estás buscando el varón, ese idiota que querrá quedarse con todo lo que me ha costado y que tú con facilidad se los darás porque tiene dos pelotas y no ovarios, ¡waooo…! Perfecto padre, ¿querías sorprenderme? Sí… Lo has logrado.
—¡Papá! ¡Papá! ¡Papá! —y la voz chillona de mi hermana irrumpe en la conversación interesante que estaba teniendo con mi padre—... Papi, dime que lo que dice Estefanía es una falacia, que tú no eres su nueva tarjeta de crédito, que no vivirá aquí y que no tienen pensado tener un hijo.
—¡Santos ángeles celestiales! —y suelto un grito de júbilo—, me largo.
Eso es lo que me iba a decir, ja, ja, ja, mi padre, sí que es descarado, ¡meterse con la mejor amiga de mi hermana! Waooo… Eso es dar un buen golazo y eso no es todo, ja, ja, ja, tiene pensado que viva en el mismo techo en el que vive su hija y su esposa.
También te puede gustar





