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Portada de la novela ME CONVERTÍ EN SU ESCLAVA SEXUAL

ME CONVERTÍ EN SU ESCLAVA SEXUAL

La estabilidad de Margaret Smith, profesora en Agoura Hills, se desmorona cuando queda bajo el dominio financiero de su alumno, Ethan Pirs. Lo que inicia como una deuda económica se transforma en una vorágine de lujuria que nubla su juicio profesional. Atrapada en esta relación prohibida, Margaret debe lidiar simultáneamente con el acoso de un antiguo amante despechado, cuyas peligrosas represalias amenazan con destruir lo que queda de su mundo.
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Capítulo 3

Los azares del destino, en muchas ocasiones son incomprensibles a cierta vista; pensamos o creemos que tal suceso, solo es un peldaño más, en la lista de desgracias que nos puedan suceder.

Había llegado un nuevo día, y con él, nuevos problemas para Margaret. Después de haber aceptado, ser la esclava de Ethan, Margaret tuvo que ceder sus caprichos, y ese día por la tarde, ella no tuvo más remedio, que actuar como una obediente sumisa para su amo. Así que esa tarde del jueves, Ethan persuadió a Margaret para que lo acompañara a la biblioteca, donde ella fue su dulce víctima. Para Ethan no fue difícil convencer a su maestra, ella haría todo cuanto pudiera, por saldar su deuda.

—¿Y bien, que tienes por decirme? —Margaret trataba de mostrarse fuerte. Sin embargo, en su interior se desataba una tormenta—. ¡Habla ya, no tengo todo el día!

—¿Se acuerda de lo que hablamos ayer?

—Sí, anoche no pudo dormir. Sabes muy bien que mi sueldo no es exorbitante, pero si me das cuotas aceptables, yo te pagaré, es más, si quieres te firmaré una letra de préstamo.

—Usted no me pagara con dinero, yo ya tengo lo suficiente. Mis añoranzas son otras, tome lea esto.

—¿Qué es?

—Analícelo en su casa, ya después me da una respuesta. Al pie de la primera hoja esta mi número, y en caso de que no entienda nada también puede llamar a mi abogado, su número está al lado del mío.

—¿Debo asustarme?

—Para nada. Ahora salgamos de aquí, primero lo haré yo, y después tú, toma el pasillo que está a la izquierda, ahí encontraras un baño y podrás arreglarte.

»Ethan salió de la biblioteca de forma sigilosa para no levantar sospechas, mientras que Margaret, se fue directo a su auto. Mientras que Margaret, se llenaba de cuestionamientos: «¿De que tratará esto?, ¿será beneficios para mí? Dios ayúdame. No tengo más opción que examinar estas páginas y así salir de mi duda.

Margaret se dirigió al parqueadero, se subió a su auto, y en el momento que ella quiso encender su auto, para irse a su casa y descansar, un mensaje de Ethan la detuvo.

«Te quiero ver en la mansión a las 8:00 pm, espero tu respuesta. Y ah, colócate el vestido más sexy que tengas, veremos si eres capaz de pasar tu segunda prueba, ¡Ah! Ven sin ropa interior»

—¡Oh, está loco o que! No iré, no lo haré, buscaré la forma de reunir ese dinero, y se lo pagaré, debo detener esto o perderé mi empleo.

Margaret condujo hasta su casa, llego con la fuerte convicción de que no iría al encuentro, tomo una ducha, comió algo ligero, y después comenzó a verificar los documentos que le habían sido entregados:

»Contrato De Sumisión_______________________, sumisa, en posesión de su persona, consiente y manifiesta que desea y pretende entregarse totalmente en las manos de __________________, su Amo. Por su parte el Amo, _______________, consiente y manifiesta qué desea y pretende tomar posesión de su sumisa, ______________

Por la firma de este Contrato de Sumisión, se acuerda que la sumisa cede todos los derechos sobre su persona, y que el Amo toma completa posesión de la sumisa como propiedad, reclamando para sí mismo, su vida, su futuro, su corazón y su mente.

»Inciso 1: Deberes de la Sumisa(a); la sumisa acepta obedecer y someterse completamente al Amo; sin límites de lugar, tiempo o situación, en la cual la sumisa pueda deliberadamente rechazar obedecer las órdenes de su Amo, excepto en las situaciones donde se aplique el veto de la sumisa (en el inciso dos). La sumisa también acepta, una vez firmado el Contrato de Sumisión, que su cuerpo pertenece a su Amo, para ser usado como este considere conveniente, ella comprende que todo lo que tiene, y todo lo que hace, pasara de derecho a privilegio, otorgado solo cuando el Amo lo desee, y solo hasta el punto que él lo desee

»Inciso 2: Veto de la Sumisa; La sumisa, cuando lo considere oportuno, tendrá poder de veto sobre cualquier orden dada por el Amo, cada vez que ella pueda legítimamente rechazar obedecer esa orden. Esto será indicado con la palabra de seguridad "Morado”. El uso de la palabra de seguridad, precisa la inmediata conclusión de la actividad, es considerado un veto, y puede ser motivo de conclusión del Contrato de Sumisión.

»Inciso 3: Deberes de la Sumisa; (a) La sumisa se esforzara en amoldar su cuerpo, apariencia, hábitos y actitudes conforme a los deseos del Amo. La sumisa está de acuerdo en cambiar sus actos, forma de hablar y vestidos para expresar su sumisión. La sumisa hablara siempre a su Amo en términos de amor y respeto. Se dirigirá a él apropiadamente (“Amo”, “Señor", "Guardián", etc.).

(A) La sumisa ambicionara y se esforzara en aprender como agradar a su Amo y aceptara agradecida cualquier crítica y en cualquier forma que el Amo elija.

(B) La sumisa renuncia a todo derecho de intimidad u ocultamiento a su Amo. Esto incluye fotografías y videos dela sumisa, en cualquier situación, para ser usadas y mostradas por el Amo como este considere conveniente.

(C) La sumisa está de acuerdo en exponer todos sus deseos y fantasías a la consideración del amo.

(D) La sumisa responderá sincera y completamente, todas y cada una de las preguntas que el Amo le haga. La sumisa dará voluntariamente cualquier información que su Amo deba conocer sobre su condición física y emocional.

(E) Cuando este en la misma habitación que su Amo, la sumisa pedirá permiso antes de salir de ella, explicando dónde va y por qué

(F) La sumisa aceptará, cualquier castigo que el Amo considere oportuno sin que esta queje o proteste

(G) La sumisa no tiene permitido tocar sus partes íntimas, sin el permiso de mi AMO, puesto que son para el disfrute de este y no de ella

(H) La sumisa nunca; fumara, beberá alcohol, o tomara drogas sin el permiso de su Amo. Comerá únicamente los alimentos que su amo le escoja o provea, y en el lugar y momento que él decida que puede comerlos.

(I) En todo momento la Sumisa se asegura de que su cuerpo esté listo para su Amo

(J). A no ser que se le ordene y de lo contrario, ella siempre permanecerá de pie o arrodillada ante su amo y cabeza agachada mirando al suelo y mis manos en la espalda

(K) Siempre que su Amo entre a la habitación la sumisa debe besar sus pies a no ser que sea físicamente imposible, o que se le ordene que no lo haga

»Inciso 4: Beneficios de la sumisa; cada vez que la Sumisa desempeñe su papel de manera adecuada será recompensada, con viajes, joyas y todo lo que ella prefiera

»Inciso cinco: el Amo Acepta;

1. Habiendo aceptado a mi esclava/sumisa como de mi propiedad, respetaré las limitaciones mentales, emocionales y físicas que me ha indicado. Esas limitaciones no son exhaustivas ni permanentes, y la esclava/sumisa podrá variarlas si sus necesidades cambian.

2. En ningún momento infringiré daños físicos permanentes en mi esclava/sumisa. Es mi propiedad y cuidaré debidamente de ella.

3. Respetaré siempre las "palabras clave" acordadas, cesando cualquier acción que mi esclavo no sea capaz de tolerar.

4. Mi placer es prioritario al de mi esclava/sumisa, pero no olvidaré sus necesidades todo y que la negligencia pueda formar parte de alguna forma de castigo

Parágrafo A: El contrato durará un año, en ese lapso la Sumisa, no tiene permitido inmiscuirse en relaciones interpersonales, y en caso de quiera deshacer el contrato antes de lo estipulado deberá pagar una multa de dos millones de dólares

Al terminar de leer Margaret grito: «¡¿Este mocoso, que se cree?!, bajo ningún motivo firmaré, por superpuesto que no la haré» Margaret tomó su celular y empezó a hacer cuentas. No obstante, por más que trato de hacer presupuesto este no le daba para pagar el dinero.

—Tengo ir, eso es lo correcto, ¿y mi trabajo? Señor ilumíname estoy en una encrucijada.

Después de dar vueltas decidió ir al encuentro, no tendría ningún acercamiento con él o eso creía ella. Convencida de la bondad de su alumno, apelaría por ella, y lo convencería de hacer un nuevo trato, qué ilusa fue al pensarlo.

Llegadas las siente en punto, Margaret se arregló haciendo caso omiso a las peticiones de Ethan, en vez de vestido: se colocó un Jean y una blusa holgada, no se aplicó ningún maquillaje y se sentó en el sofá de su sala, esperando que fueran por ella y así fue. A las ocho, una camioneta negra, con vidrios oscuros, se parqueó al frente de su casa esperando por ella, al escuchar el primer pito, Margaret salió, entro a la camioneta y fue transportada hasta la mansión.

—Bien señorita, ya estamos aquí, entre a la sala, suba a las escaleras y en la segunda puerta, a mano izquierda encontrará la habitación del joven Ethan —el amable hombre, causo buena impresión en Margaret.

Ella siguió las indicaciones recibidas, aunque estaba nerviosa y dudosa, ella seguía firme en su decisión, no perdería ante su estudiante. Pasada una hora, Margaret llegó a la mansión que le causaba cierta amargura, pero ya no podía echarse para atrás.

—Señorita suba las escaleras, la habitación del joven es la tercera a mano izquierda —le indicó Lincoln a Margaret.

—Ok, iré con él.

Mientras subía las escaleras, la idea de devolverse no desapareció de la mente de Margaret. Al estar parada enfrente de la puerta, ella no tuvo necesidad de tocar.

—Moría por verte —Ethan se notaba complacido.

—¿Cómo sabías, que era yo?

—Digamos que… Sabía que no me dejarías plantado, ¡Umn! Veo que no hiciste caso a mis peticiones, ¡Bien! Me imagino que estarás dispuesta a enfrentar las consecuencias por desafiarme —Ethan se encargaría de cobrar dicha falta de respeto.

—¡No, no te equivoques!, vine porque quiero decirte que lo estuve pensando y no seguiré tu juego, jamás nos involucraremos de nuevo, dime cuantas cuotas son las que te tengo que pagar y yo lo haré —aseguró Margaret, mirando fijamente a Ethan.

—Eres desafiante y determinada, ¿acaso no te quedo claro? Quiero que seas mía y de nadie más —Ethan hizo que Margaret entrará a su habitación, y la acorralo contra la pared.

—¡Ja, no me hagas reír! ¡Eres un niñito de papá! —Margaret mostró un poco de indiferencia.

—Si no me equivoco este “niñito” te ha hecho temblar, así que tengo puntos.

—Como sea, ¿Por qué demonios creíste que yo firmaría tal locura?, ¿desde cuándo has tramado todo esto?

—Solo lo necesario, ¿ya firmaste?

—No lo haré.

—Tienes que hacerlo, no creo que puedas pagarme esa suma de dinero.

—Si podré, yo encontraré la forma

—¿Por qué te aterras tanto?, el contrato que yo te entregué no es nada del otro mundo.

—Claro que lo es, yo no besaré tus pies, y tampoco me arrodillaré ante ti .

—Eso lo veremos, por ahora… —Ethan tomó a Margaret por una sus manos y la llevo hasta su armario, el cual se encontraba en la pared.

—¿Puedes decirme, porque tienes tantos juguetes? —Margaret estaba un tanto espantada.

—Son para usarlos contigo, los he guardado por mucho tiempo, ¿cuáles prefieres? —Ethan solo mostraba su poder.

—¡Estás loco, de ninguna manera, utilizarás algún juguete conmigo! —Margaret quiso salir de la habitación, no lo logró.

—Eso, está por verse, yo soy quien manda y harás lo que ordene.

—Aún no he firmado el contrato.

—Lo harás, es cierto que tu hermano ya no le debe a mi padre, pero tú, me debes a mí, y no creo que desees que tus tranquilos padres reciban una visita misteriosa.

—¿No te atreverías?

—Rétame. Quizás no sea tan nefasto como mi padre, pero soy terco.

Ethan tomó una cita rosada sujeto las dos manos de Margaret, las junto y las ato de forma sagas, su intención era que ella no pudiese soltarse, y por más que ella protestaba no logro detenerlo; luego él se deshizo de las ropas de esta, e hipnotizado observó el cuerpo que era su mayor delirio.

—¡Eres hermosa, de eso no hay duda!

—Bien, ya lograste tu cometido. Has lo que tengas que hacer, quiero irme cuanto antes de aquí.

—Te aseguro, que solo te brindaré placer, solo eso —Ethan acaricio el cuerpo de su esclava con delicadeza, la beso en su frente. Acto seguido le ordeno que abriera un poco sus piernas—. ¡Esta vista, si es que exquisita!, hasta podría de decir, que ese lugar esperaba ansiosamente por mí.

—Déjate de tonterías, yo… —por más que ella quisiese controlarse, le era imposible.

—Tu humedad, una vez más te delata. Está palpitando, y es obvio, que soy el causante de dicha situación.

—¡Mentira! —Margaret podía sentir, una gran corriente se extendía por su cuerpo.

—Eres muy tierna, pero no te salvarás —como ya no tenía nada que se interpusiera en su cometido, Ethan fue estimulando a su sometida—. Vamos, no te resistas, deja salir tu voz tan sensual.

—No, no lo haré, y ya suelta mis manos ¿Por qué lo hiciste?

—Lo hice porque es parte de tu castigo, té rehúsate a mis indicaciones, de alguna forma te tengo que reprender. No te hagas la inocente, tu respiración agitada te hace vulnerable, ¿pretendes negarlo más?

—Sí, lo haré.

La decisión estaba tomada, Margaret retaría a su señor.

Continuará

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