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Portada de la novela Me Compraste Pero Jamás Seré Tuya #1

Me Compraste Pero Jamás Seré Tuya #1

Con solo 19 años, Allecra Cavour anhela la libertad junto a su hermana, pero sus sueños se truncan cuando su padre la entrega a Dante Morello como moneda de cambio. A pesar de amar a otro hombre, queda atrapada con el despiadado líder enemigo, quien busca vengarse de su progenitor a través del tormento. En medio de un matrimonio forzado lleno de oscuridad y abusos, Allecra deberá elegir entre someterse o luchar para forjar su propia fortaleza.
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Capítulo 2

Hace 3 años

Allecra

Bellarosa y Gabriel están conmigo en la mansión de mi familia, han venido a pasar el rato junto a mí en la piscina y conversando de cómo va todo en nuestras vidas, al otro lado un poco más apartados de nosotros están también unos socios de papá y está él…Rafaelo Mazzini es alto y muy guapo, su cabello es rubio claro, sus ojos son de color verde claro, tiene el cuerpo perfecto y bien construido con músculos muy definidos, me gustan los hoyuelos que se le hacen cuando sonríe, pasa su mano por su cabellera lacia despeinándose un poco, su posa su mirada en mi dirección y me pilla mirándolo, me sonríe pícaramente mordiéndose el labio inferior ver eso me hace perder un poco el aliento, es dos años mayor a mí, pero no me importa ahora tengo 19 en unos seis meses más o menos tendré 20, espero que cuando padre me vaya a preguntar con quién quiero casarme, él mismo me ayude una vez sepa la respuesta o puede ser que Rafaelo pida mi mano antes de eso, yo solo quiero un hombre en mi vida y ese es él.

— ¿Oye Alle qué pasó?, te estoy preguntando varias veces si vamos o no a cenar con los compañeros de la universidad mañana, pero no me prestas atención, además no olvides que debes ir bien guapa—Bellarosa lo dice salpicando un poco de agua en mi dirección, sé muy que lo que acaba de decir fue a propósito frente a Gabriel esperando alguna reacción de él que jamás va a llegar.

Se lo he dicho un montón de veces, solo somos amigos y no sentimos nada el uno por el otro, por lo menos no en la manera que ella espera.

No puedo evitar reír y gritar con fuerza cuando me lanza más agua con su pie, pero olvidé por completo que mi padre está en su reunión importante así que guardo silencio rápidamente y veo con un poco de temor al fondo donde están ellos, puedo ver como los guardaespaldas de padre están mirando en mi dirección y eso no me gusta nada, siempre me ha molestado un poco, a Gabriel parece no haberle afectado en lo más mínimo, pero mi amiga siempre me dice una y otra vez que soy un bombón andante, pero le digo que es una exagerada.

Me considero normal, mi cabello es del mismo color del chocolate es de color café oscuro hasta media espalda, mis ojos son de color turquesa al igual que lo eran los de mi abuelo materno, piel blanca y tersa, curvas generosas eso es regalo y herencia de mi madre, nariz respingona y pequeña, labios regordetes, mido 1,68 mi cuerpo es atlético me gusta mantenerme en forma.

Pero nada de esto sirve, si quién quiero que me devore entera de pies a cabeza solo me da miraditas, guiños de ojo y sonrisas traviesas, nada más.

Volviendo a la realidad de mala gana y me giro hacia mis amigos para responder.

—Claro que sí amiga, ya tengo el vestido listo, ayer lo compré en línea y llego esta mañana— le digo fingiendo estar muy alegre por la reunión de mañana, pero la verdad es que no tengo ganas de ir, pero es eso o estar aquí en casa encerrada en mi habitación con mi hermana pequeña.

— Bueno lamento interrumpir chicas, las tengo que dejar necesito atender unos asuntos muy importantes, pero fue un gusto pasar parte de mi mañana con dos mujeres hermosas, me llamas cuando estés en casa Bellarosa no lo olvides— mientras le dice eso a su hermana me abraza y me da un beso en la mejilla, luego va y despeina la cabeza de su hermana como si fuera una niña pequeña.

Antes de que pueda decir algo mi amiga se adelanta —¿No sé por qué no te fijas en mi hermano?, es un buen partido sabes y sin olvidar que algún día tomara las riendas del negocio familiar, pero no, en lugar de eso vas y te fijas en Rafaelo que es un imbécil, he escuchado rumores sabes, la gente habla y no muy bien, me refiero a como es en la cama y como es él en realidad cuando deja el show de niño angelical que tanto odio ver desde que somos niños, solo digo amiga si te va lo rudo, ¡Adelante todo tuyo!, pero ten cuidado ¿Está bien?—lo dice de manera muy seria y preocupada.

—Tranquila no hay nada de qué preocuparse amiga, solo me conformo con ver, tú sabes, como cuando miras un buen pedazo de carne y ya—trato de quitarle importancia al asunto y cambio de tema—¿Bella Vamos a la disco hoy?, estoy algo aburrida, debo disfrutar antes de que entre nuevamente a la Universidad y no me tenga tiempo de nada, anda levántate y vamos a arreglarnos, no quiero que padre me note del todo y me dé tareas desagradables con sus socios—me levanto del borde de la piscina en donde estaba acostada tomando el sol y me pongo un vestido sobre mi traje de baño de dos piezas, puedo sentir las miradas que me están lanzando todos en este momento.

Sé que no soy fea y debería sentirme bien con eso o lucirme como mi amiga me dice en repetidas ocasiones, pero simplemente no es lo mío, pasar desapercibida sí, esa tarea de destacar se la dejo a mi amiga por eso la llevo siempre a todos los lugares y porque es como una hermana más para mí.

Salimos de ahí muy silenciosamente, no quiero molestar más a padre, subimos rápido a mi habitación en donde está mi hermana acostada en mi cama muy concentrada viendo algo en mi laptop, pero unos minutos después se une a nosotras para ayudar a buscar que vamos a usar para salir más tarde hoy, media hora después estamos probándonos unos vestidos, cuando se escucha que alguien está tocando mi puerta, dejo el vestido que iba a probarme y me voy a abrir para ver quién puede ser.

Del otro lado veo a Milo, creo que ese es su nombre no lo recuerdo bien, luce todo serio y algo osco—Srta. Allecra, su padre quiere que baje inmediatamente—lo dice con una cara como que odia verme y mucho más tener que hablarme.

—Claro, déjame ponerme algo encima y bajo puedes esperarme o mejor irte adelantando —quiero que se vaya, porque juro por Dios que hay algo mal en él, no me gusta este tipo nunca me ha caído bien, me da muy mala espina.

—No, no se preocupe la espero, me dio órdenes específicas que la lleve yo mismo ante él—dice apretando un poco su mandíbula con lo que parece ser enojo, bueno eso si es algo raro en este tipo, ignoro la sensación que tengo y en su lugar pongo una sonrisa falsa a mi rostro y le digo que está bien que no me tardo, para luego cerrar la puerta en su cara.

—¿Está Todo bien Alle?—Me pregunta Bella mientras gira en el espejo para verse como le queda la parte de atrás del vestido, también aprovecha para hacerle caras graciosas a Isabella, mi hermana ríe al ver a mi amiga con sus caras raras.

Para que no se preocupen pongo una sonrisa—No, no es nada, es padre que quiere decirme algo importante, sigue buscando que ponerte que ya vuelvo, no voy a tardar mucho—agarro el jean que estaba sobre mi cama y me saco el albornoz que tenía puesto, me subo el pantalón con prisa y busco una blusa cualquiera, una vez completamente vestida, abro la puerta y le digo que me indique el camino.

Cinco minutos después estoy en el despacho de padre, también está aquí mi hermano mayor Luciano, me mira pero es como si en sus ojos no hay vida, no veo nada en su rostro, ni empatía, ni odio, ningún sentimiento, creo que Padre hizo muy bien su trabajo con él.

Me giro hacia padre y miro al suelo siendo lo más sumisa que puedo y como le gusta, quizás así me deje ir más rápido—¿Llamaste padre?—cruzo mis manos delante de mí y espero su repuesta, puedo sentir su mirada desdeñosa puesta en mí, eso me hace pensar ¿Será que alguna vez me amó?, O solo quiere a Luciano y está decepcionado de haber tenido hijas, aunque lo único que ve en nosotras es que puede obtener beneficios casándonos con quien le plazca y así ganar más poder en los negocios y las calles, muerdo mi labio inferior y sigo esperando a que hable de una buena vez, quiero salir de aquí intacta.

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