Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Matrimonio relámpago: malcriada por mi misterioso marido

Matrimonio relámpago: malcriada por mi misterioso marido

Hace tres años, Eunice tuvo trillizos creyendo que solo uno sobrevivió. Para proteger su herencia, se casa con un ingeniero de origen modesto, pero el misterio la persigue: nunca tuvo relaciones, aunque quedó encinta. Tras descubrir que otro de sus hijos vive, inicia una búsqueda de la verdad. Pronto sospecha de su marido, quien oculta secretos tras su aparente pobreza y posee un parecido físico impactante con un influyente magnate televisivo.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

En el último instante, dos brazos robustos rodearon a Brent y lo pusieron a salvo.

El ciclista adolescente, tras un volantazo, apenas rozó la espalda del hombre y se perdió a toda velocidad en la intersección.

Tras una larga pausa, la tensión en el ambiente se disipó. El desconocido soltó lentamente a Brent una vez que se aseguró de que el peligro había pasado.

"Oye, chico. ¿Estás bien?", preguntó el hombre en voz baja.

Fue entonces cuando Brent pudo ver con claridad el rostro de su salvador. Era increíblemente guapo.

Hacía solo unos momentos, el pequeño había estado en peligro, pero ahora estaba sano y salvo, todo gracias a este amable desconocido.

Agradecido, Brent le dedicó una sonrisa y respondió con voz suave: "Estoy bien, señor. Gracias por ayudarme".

El hombre asintió y dijo en tono serio: "No deberías andar corriendo así. Aquí, en la gran ciudad, ocurren muchos accidentes. Vuelve con tu mamá y no te separes de ella".

"Está bien, señor".

Tras evitar el desastre por los pelos, Brent seguía muy asustado. Se dio la vuelta rápidamente y corrió hacia su madre.

Satisfecho al ver que el pequeño seguía sus indicaciones, el desconocido se dio la vuelta y se perdió entre el gentío de la concurrida calle.

Eunice seguía charlando por teléfono, ajena a que su hijo casi había sufrido un accidente. Cuando terminó la llamada, un silencioso Brent estaba a su lado. Supuso que estaría cansado de jugar y querría descansar, así que, acariciándole la cabeza con cariño, le dijo: "Vamos al vestíbulo del hotel para registrarnos".

"De acuerdo, mamá".

Después de recoger la llave de su habitación en recepción, Eunice llevó a su hijo a la guardería del hotel. Luego subió a su cuarto, dejó el equipaje y se aseguró de que todas sus pertenencias estuvieran en orden. Antes de salir a ocuparse de sus asuntos, confió a Brent al cuidado de la niñera, se despidió de él con un beso y se marchó a toda prisa.

En la sala de reuniones del edificio del Grupo Frazier, Leonel y Deanna estaban sentados junto a sus abogados, negociando con el comprador que pretendía adquirir la compañía.

En la recepción del edificio, Eunice mostró su identificación a la empleada. "Soy la hija mayor de la familia Moore. Vengo a ver a mi padre. ¿Sabe dónde está ahora?".

Tras confirmar su identidad, la recepcionista le dijo la verdad. "El señor y la señora Moore están en la sala de reuniones de la última planta. La conferencia de negocios con el posible comprador ya ha comenzado".

Al oír aquello, una chispa de resentimiento brilló en los ojos de Eunice. Se guardó la identificación en el bolsillo y se dirigió directamente al ascensor.

De vuelta en la sala de reuniones, Leonel y el comprador habían llegado por fin a un acuerdo. Sus respectivos abogados habían revisado los documentos legales y comprobado que no había ningún problema. Solo quedaba hacerlo oficial.

"Señor Reed, me alegro de que por fin hayamos llegado a un buen acuerdo. Tenga la seguridad de que nuestra relación comercial no hará más que fortalecerse a partir de ahora. Así que, sin más preámbulos, firmemos el contrato". Leonel estaba impaciente por vender el Grupo Frazier para poder recibir el dinero y empezar una nueva empresa con su esposa.

"De acuerdo, señor Moore. Estoy deseando incorporar el Grupo Frazier a mi corporación. Brindemos por ello".

En cuanto Jayson Reed terminó de hablar, la puerta de la sala de reuniones se abrió de golpe.

"¡Alto ahí! ¡Este trato no puede seguir adelante!". Con gesto decidido, Eunice entró y fulminó con la mirada a la pareja, que se quedó de piedra.

Al oír desde la puerta que estaban a punto de firmar el contrato, se sintió aliviada por haber llegado justo a tiempo.

Al otro lado de la larga mesa, Leonel y Deanna montaron en cólera.

"¿Eunice? ¿Qué haces aquí?", preguntó Leonel incrédulo mientras se levantaba.

La familia Moore no había vuelto a saber de ella desde que la echaron de casa. Leonel, que había llegado a pensar que la vergüenza la había llevado a quitarse la vida, no esperaba volver a verla, y mucho menos en las oficinas de la compañía en un momento tan decisivo.

Mientras tanto, Deanna se levantó y se puso al lado de su esposo. Apretó los dientes y señaló con el dedo a su hijastra. "¿Qué demonios crees que haces?".

"¿No es obvio? Vengo a impedir que vendan el Grupo Frazier", respondió Eunice con firmeza, mirando fijamente a su padre y a su madrastra.

Consciente de la urgencia, se volvió hacia el sorprendido grupo que estaba frente a ellos, saludó al posible comprador y expuso su argumento. "Hola, soy Eunice Moore. Vengo a recuperar lo que es mío por derecho. Mi abuelo legó esta empresa a mi madre, y ella estipuló que yo sería la sucesora del Grupo Frazier. Hay un documento escrito al respecto que fue notariado por sus abogados. Por lo tanto, mi padre y mi madrastra no tienen derecho a vender esta compañía. Ahora, yo estoy al mando".

Jayson y su equipo se sorprendieron ante esta impactante revelación, y de inmediato se volvieron para susurrar entre ellos.

Temiendo lo peor, Leonel y Deanna sintieron cómo la ansiedad se apoderaba de ellos. Millones de dólares estaban a punto de escapárseles de las manos.

"¡Eso es una tontería! Desde la muerte de tu madre, esta empresa me pertenece. Tengo derecho a decidir qué es lo mejor para el negocio", exclamó Leonel con fiereza, mirándola con desprecio.

"Así es", secundó Deanna. Incapaz de contener su impulso, se adelantó para enfrentarse a Eunice. "¡Maldita zorra, te voy a dar una paliza y te echaré de aquí a patadas!".

Furiosa, la mujer levantó la mano para abofetearla y se abalanzó sobre ella con la intención de sacarla de la sala.

Pero Eunice no pensaba rendirse sin luchar. Bloqueó la bofetada con facilidad y se mantuvo firme, sin ceder un ápice.

"¡Zorra, ¿cómo te atreves a resistirte?!". Tras no conseguir apartarla, Deanna rechinó los dientes, frustrada. "Es evidente que no sabes de lo que soy capaz. ¡Hoy pondré fin a tu miserable existencia!".

Deanna, fuera de sí, se abalanzó sobre Eunice, decidida a hacerle daño por cualquier medio.

Manteniendo la compostura, la joven siguió conteniendo a la mujer enloquecida e hizo todo lo posible por no salir herida.

Al ver que su esposa no podía asestarle ni un solo golpe, Leonel se apresuró a ayudarla.

Ante la creciente presión, Eunice ya no pudo defenderse. Justo cuando la palma de Deanna estaba a punto de golpearle la cara, un fuerte estruendo interrumpió la pelea.

Con cara de decepción, Jayson golpeó la mesa y se levantó. Mirando a Leonel, dijo con desagrado: "Señor Moore, ya que su compañía tiene una disputa interna, será mejor que se ocupe de ella primero. Podemos reanudar nuestro trato comercial después de que resuelva el problema".

Leonel y Deanna estaban demasiado aturdidos para hablar. Dejaron de acosar a Eunice y bajaron las manos.

Al darse cuenta de que habían actuado de forma imprudente delante del comprador, se pusieron nerviosos. La transacción estaba a solo un par de firmas de cerrarse. Cuando estaban a punto de disculparse y persuadir a Jayson para que se quedara, la voz del hombre resonó en la sala.

"Vámonos. Aquí hemos terminado". Jayson se dirigió hacia la puerta e hizo un gesto a su gente para que lo siguiera.

"De acuerdo, jefe".

Sus abogados salieron rápidamente de la sala detrás de él. En cuestión de segundos, todos se habían marchado.

"Pero señor Reed, le aseguro que todo está bajo control. ¿Podemos reanudar la reunión?", gritó Leonel, desesperado por que el trato se llevara a cabo.

Pero ya era demasiado tarde. La sala de reuniones se quedó en silencio; ya no quedaba ningún extraño. Eunice se alisó la blusa, se aclaró la garganta y miró a su padre. "Quiero recuperar el Grupo Frazier".

"¡Ni hablar!", objetó Deanna. "Tu padre y yo hemos gestionado el Grupo Frazier todo este tiempo. Nos pertenece. Nunca te lo daremos".

Aparentemente imperturbable, Eunice ignoró su arrebato y esperó la respuesta de su padre.

Al ver la expresión decidida en el rostro de su hija, Leonel suspiró y chasqueó la lengua. Tras dudar un momento, expuso su condición.

"En efecto, el Grupo Frazier pertenece a tu madre. Ella estipuló que podías heredar la empresa y dirigirla, pero solo después de casarte. No veo ningún anillo de boda en tu dedo, así que aún no tienes derecho a hacer valer tu reclamación. Hasta que encuentres un esposo, el Grupo Frazier sigue siendo mío", dijo Leonel con firmeza. Era definitivo.

Eunice tardó unos segundos en asimilar las palabras de su padre. Se quedó estupefacta.

¿Así que solo podría hacerse cargo de la empresa después de casarse? Nunca había oído hablar de ese requisito.

Cuando su madre le habló del acuerdo, ella aún era una niña. Su madre solo mencionó que podría dirigir el Grupo Frazier una vez alcanzada la mayoría de edad. Había un documento escrito al respecto, pero al parecer su madre no le contó todos los detalles.

Se vio sorprendida por esta cláusula inesperada. Aquello la tomó completamente por sorpresa.

Mientras su mente trabajaba a toda velocidad en busca de una solución, una idea surgió de repente.

¿Así que lo único que le impedía recuperar lo que era suyo por derecho era que aún no estaba casada?

Asintiendo lentamente, la joven miró a su padre a los ojos y preguntó: "Si me caso pronto, ¿me entregarás el Grupo Frazier?".

También te puede gustar

Portada de la novela La Esposa Abandonada, El Arrepentimiento del Multimillonario
9.5
Traicionada por Leonardo y su amante Carla, Ari es drogada y abandonada en el desierto. Ante una cruel audiencia, es obligada a caminar sobre clavos oxidados bajo la presión de su esposo, quien busca humillarla destruyendo el antídoto contra veneno de víbora. Pese al dolor, ella se niega a rendirse. En el momento más crítico, cuando intentan forzar su sumisión, un helicóptero militar interviene drásticamente para transformar su destino para siempre.
Portada de la novela Amor: mi adicción fatal
9.6
Atrapada en un matrimonio de conveniencia con un prometido indiferente, ella intenta evadir su realidad mediante el alcohol. En medio de su embriaguez, surge una conexión intensa con un enigmático hombre que la cautiva de inmediato. El asombro llega durante la celebración de su compromiso, cuando descubre que el atractivo desconocido es en realidad el tío de su futuro marido. Este giro del destino entrelazará sus caminos de manera irreversible.
Portada de la novela Llegaste a mi vida
9.1
Fátima Brawn, con solo 23 años, se ve atrapada en un enlace forzoso con Albert Smith por culpa de las intrigas de su suegra, Nora. Albert es un hombre despiadado que la detesta, pues anhela reencontrarse con su verdadero amor, una bailarina. Tras dos años soportando desprecios y una frialdad extrema en su hogar, Fátima decide que ya ha sufrido suficiente. En pleno aniversario, ella toma la iniciativa y le entrega los papeles del divorcio para ser libre.
Portada de la novela Madrasta y CEO
9.4
La vida de Clara se asemeja a una trágica fábula contemporánea. Tras el fallecimiento de su madre y el distanciamiento de Fernando, su padre, ella queda a merced de Virginia, una madrastra ambiciosa y despiadada. En este entorno hostil surge Marcelo, un joven perdido en una vida de excesos y frivolidad que descubrirá en Clara el camino hacia la redención. Mientras ella lucha por sanar sus heridas, el destino pondrá a cada uno en su lugar en esta historia de fe.
Portada de la novela RECUERDAME
9.0
Mónica y Nicolás, sucesor del poderoso grupo Maxel, celebran ocho años de casados con un viaje que termina en tragedia tras una llamada inesperada. El grave accidente los deja en coma, pero ella despierta para cuidar de él durante tres años de incertidumbre. En el instante en que Mónica decide dejarlo ir y desconectarlo, Nicolás recupera la conciencia milagrosamente. Sin embargo, la alegría se desvanece al descubrir que él no recuerda nada de su vida.
Portada de la novela Renacida: me casé con el enemigo de mi ex-marido
8.2
Tras una década de engaños, Lucía Balstone muere a manos del hombre que amaba. Sin embargo, la vida le concede un giro inesperado: renacer a sus veintidós años con todos sus recuerdos intactos. Decidida a no repetir su trágico destino, pone en marcha una fría venganza contra quienes la traicionaron. Su estrategia definitiva para destruir a su antiguo verdugo consiste en forjar una alianza nupcial con Alonso Callen, el mayor enemigo de su exmarido.