Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Matrimonio por beneficio

Matrimonio por beneficio

Megan Smith, heredera de un imperio financiero, sueña con escapar junto a su humilde novio, Mark. Sin embargo, la crisis económica de su familia la obliga a contraer nupcias con el influyente CEO Marco D’monte. Pese a estar atrapada en un compromiso por conveniencia, ella continúa viendo a su amante en secreto. Lo que Megan no imagina es que la convivencia diaria con su esposo despertará emociones imprevistas, alterando el rumbo de su corazón.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Hana se paseaba nerviosa por su habitación, repasando una y otra vez el plan en su cabeza. La idea de escapar con Mark era la única forma que veía para evitar el matrimonio con Marcus, un destino que sentía que la encadenaría para siempre. Mark, aunque de orígenes modestos, era el único con quien podía imaginar un futuro lleno de amor y libertad. Juntos lo habían decidido: esa misma noche huirían y empezarían una nueva vida lejos de las expectativas sofocantes de su familia.

Mientras hacía su maleta en silencio, tratando de no hacer ruido, la puerta de su habitación se abrió de golpe. Su madre estaba allí, mirándola con una mezcla de decepción y fría determinación. Hana sintió que el aire se le escapaba, como si su secreto hubiera sido descubierto sin previo aviso.

—¿Qué estás haciendo, Hana? —preguntó su madre, con la voz cargada de autoridad.

Hana se quedó paralizada. El plan, su única esperanza, se desmoronaba ante sus ojos.

—Mamá, yo... —intentó hablar, pero las palabras se le quedaron atrapadas en la garganta.

—Lo sé todo —interrumpió su madre, avanzando con pasos lentos pero firmes hacia ella—. Sé que planeabas fugarte con ese chico, Mark. ¿De verdad pensaste que podrías escapar sin que lo supiera?

Hana tragó saliva, su corazón latiendo con fuerza. Estaba claro que no habría espacio para mentiras o evasivas.

—Mamá, por favor... —dijo finalmente, con la voz quebrada—. No quiero casarme con Marcus. No lo amo. Mark es quien me hace feliz. No puedes obligarme a esto.

Los ojos de su madre se endurecieron. Parecía haber esperado ese argumento, pero su decisión ya estaba tomada.

—No te estoy pidiendo que entiendas, Hana. Te estoy diciendo que lo harás. Este matrimonio no se trata solo de ti. Es nuestra única salvación. Si no te casas con Marcus, perderemos todo lo que hemos construido. Tu padre y yo lo hemos dado todo por esta familia.

Hana sintió un nudo en el estómago al escuchar esas palabras. El peso de la responsabilidad la aplastaba, pero su amor por Mark era lo único que la mantenía firme.

—No me importa el dinero ni la empresa —suplicó, acercándose a su madre con lágrimas en los ojos—. ¡Por favor, mamá! Déjame ser feliz. No puedes pedirme que sacrifique mi vida por algo que no significa nada para mí.

Su madre la miró con frialdad, cruzando los brazos sobre su pecho.

—Tu felicidad no es lo único que importa aquí, Hana. Hay cosas más grandes que tus deseos. Lo que está en juego es el futuro de nuestra familia. Y si piensas que puedes escaparte con ese chico, estás muy equivocada.

Hana cayó de rodillas frente a su madre, desesperada. Nunca había imaginado que llegaría a este punto, rogando por su libertad.

—Por favor... —murmuró entre lágrimas—. No me hagas esto. Te lo suplico.

Pero su madre permaneció inquebrantable, sin un atisbo de compasión en su rostro.

—Hana, esto no es una cuestión de elección. No te casaras por amor, sino por deber. Y no permitiré que te escapes con ese chico de baja categoría. Mañana mismo, hablaré con Marcus para avanzar con los preparativos de la boda.

Hana sintió cómo el mundo se le venía abajo. Suplicar no había servido de nada. Sabía que su madre era estricta, pero nunca imaginó que pudiera ser tan despiadada. La realidad la golpeó con fuerza: su destino estaba sellado, y su amor por Mark no sería suficiente para cambiarlo.

Mientras su madre salía de la habitación, cerrando la puerta tras ella, Hana cayó al suelo, abrazando sus rodillas. La desesperación se apoderó de ella. Sabía que esa noche no habría escapatoria.

La boda transcurrió en un silencio incómodo, como una ceremonia vacía de significado para Hana. La música suave, las sonrisas forzadas de los invitados y los votos que ella no pronunció resonaban en su mente como un eco lejano. No había sentido de celebración en su corazón, solo una angustia profunda que la envolvía cada vez que miraba a Marcus. Él era un extraño para ella, y esa distancia la hacía sentir aún más atrapada. Durante la fiesta, sus padres brindaban y celebraban como si el matrimonio fuera una victoria, ignorando por completo el dolor que Hana sentía por dentro.

Marcus, por su parte, había tratado de ser cortés, entendiendo que ambos estaban en una situación incómoda. Pensaba que la frialdad de Hana era simplemente el resultado de ser dos desconocidos empujados hacia un destino compartido, y que con el tiempo, podrían aprender a conocerse mejor. Creía que, con paciencia, las cosas podrían mejorar entre ellos.

Sin embargo, esa noche, después de que los últimos invitados se despidieran y la música se desvaneciera, todo cambió.

En la mansión de Marcus, el aire era pesado. Hana permanecía rígida mientras él la llevaba a la habitación principal, donde ahora, como marido y mujer, compartían el mismo espacio. Marcus, todavía intentando romper el hielo, la miró con una mezcla de gentileza y expectación.

—Hana —dijo con voz suave—, sé que este matrimonio ha sido repentino para ambos, y entiendo que estés incómoda. Pero quiero que sepas que no espero nada que tú no quieras. Solo espero que podamos... comenzar algo juntos.

Se acercó lentamente, intentando acercarse a ella con delicadeza, pero la tensión entre ambos era palpable. Cuando posó suavemente una mano en su hombro, Hana se apartó bruscamente, el pánico evidente en sus ojos.

—No... no puedo hacerlo —murmuró, su voz temblando.

Marcus retrocedió, sorprendido por su reacción. No entendía qué estaba pasando.

—Hana, no tienes por qué temerme. No quiero hacerte daño —dijo con sinceridad.

Fue entonces cuando Hana no pudo más. Las emociones reprimidas, la presión, el dolor y la culpa de haber estado obligada a todo aquello, explotaron dentro de ella. Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas mientras lo miraba directamente a los ojos.

—No lo entiendes, Marcus. Yo... no quería casarme contigo. No fue mi decisión. Mis padres me obligaron —confesó, su voz quebrándose con cada palabra—. Ellos me amenazaron con que si no lo hacía, perderíamos todo. No tuve elección...

Las palabras de Hana cayeron como un martillo sobre Marcus. El desconcierto y la confusión se transformaron rápidamente en una furia contenida. Su mirada se endureció mientras procesaba lo que acababa de escuchar. Toda la idea de que su matrimonio había sido forzado, que Hana había sido manipulada para estar con él, lo llenó de una profunda indignación.

—¿Obligada? —repitió, su voz volviéndose más fría, con un tono que nunca había usado antes—. ¿Tus padres te obligaron a casarte conmigo para salvar su maldita empresa?

Hana asintió, sintiéndose más pequeña ante la creciente furia de Marcus.

—Yo... no quería hacer esto, Marcus. Lo siento. No te mereces esto.

Marcus apretó los puños, la ira ardiendo en su interior. Había sido utilizado. Toda su vida había estado llena de manipulaciones empresariales, pero nunca había imaginado que su propio matrimonio sería otra pieza en el juego de poder de alguien más. Se sentía traicionado, humillado.

—No puedo creerlo —murmuró entre dientes, dándose la vuelta para no mirar a Hana mientras trataba de controlar su enojo—. Pensé que, aunque esto no fuera fácil, podríamos intentarlo. Pero resulta que todo esto fue solo una estrategia... Usaron a su propia hija para salvar sus intereses, y ahora yo soy parte de su maldito plan.

Hana se sintió devastada por sus palabras, sabiendo que no podía culparlo. Todo era cierto. Marcus tenía todo el derecho a estar enfadado, y ella no sabía cómo arreglarlo. Su propio sufrimiento no borraba el hecho de que él también había sido víctima de esta situación.

—Lo siento —repitió, susurrando—. No quería que las cosas fueran así.

Marcus la miró, su expresión dura, pero en sus ojos había algo más que ira: decepción. Se quedó en silencio un momento, intentando procesar lo que todo esto significaba.

—Hana, no quiero que me pidas disculpas. Quiero que me digas qué vas a hacer ahora. Porque, si este matrimonio no significa nada para ti, no veo el punto de seguir con esta farsa.

Hana no supo qué responder. En su interior, también se sentía atrapada, pero no podía negar que lo que más deseaba era recuperar su libertad. Pero esa misma libertad ahora parecía más lejana que nunca.

También te puede gustar

Portada de la novela El lazo de medianoche
9.3
El frío CEO Aarón D'Angelo dedica su vida a proteger el prestigio de su familia, pero su estabilidad se quiebra al conocer a Valeria Montez. Ella es la fisioterapeuta de su madre y posee información oculta sobre el turbio pasado de la riqueza de los D'Angelo. Mientras la pasión surge en la oscuridad, ambos se unen para desentrañar un enigma que pone en riesgo su legado. Aarón enfrentará el dilema de salvar su estatus o amar a quien conoce su secreto.
Portada de la novela La esposa del pole dance
9.3
Lucio Savignani es un magnate implacable y soberbio que no permite que nada se interponga en sus deseos. Su objetivo ahora es Maryam, una joven de imagen inocente que esconde un trasfondo sorprendente. Empeñado en adueñarse de ella, Lucio la presiona hasta forzar un enlace matrimonial que se perfila como su victoria definitiva, aunque podría ser su propia perdición. Entre misterios y poder, su intensa fijación se transformará en una inevitable y dulce sentencia.
Portada de la novela La exesposa muda del multimillonario
8.4
Después de un lustro de humillaciones y perder a su hijo por culpa de su suegra, Kallie decide divorciarse. Al ver que su esposo ya tiene otra mujer, huye para salvaguardar su segundo embarazo lejos de su desprecio. Sin embargo, aquel hombre indiferente ahora la persigue con desesperación, implorando una oportunidad que ella no piensa conceder. Kallie ha cambiado y, aunque él se arrodille buscando su perdón, solo encontrará el más absoluto de los rechazos.
Portada de la novela La Hija Que No Vio
9.5
Después de una década de entrega, el matrimonio de conveniencia entre el poderoso Máximo Castillo y su esposa se desmorona. Atrapada en una unión fría por culpa de las mentiras de su progenitor, ella soporta que el magnate priorice a su antigua amante y a la hija de esta. Cuando Sofía, su pequeña, sufre una crisis respiratoria grave, Máximo la ignora tildándola de farsante. Ante tal desprecio, ella decide terminar con su amor y buscar la libertad.
Portada de la novela La Última Venganza de la Esposa Indeseada
8.8
Tres años de indiferencia en mi matrimonio con Eduardo de la Garza terminaron en tragedia cuando prefirió salvar a su amante, Sofía, de las llamas. Tras incriminar a mi hermano y humillarme con un video íntimo, mi amor se transformó en odio. En la miseria, descubrí que estoy embarazada y que poseo un secreto letal para su legado. Decidida a no tener a su hijo, usaré esa información para destruir su imperio y ejecutar mi venganza definitiva.
Portada de la novela Los Mellizos del CEO
9.3
Engañada por Lucas y su suegra, Paola huye y comparte una noche con un desconocido. Tiempo después, se da cuenta de que el padre de sus mellizos es Dereck Maxwell, el poderoso CEO de Maxcom. Mientras trabaja bajo su mando, sufre hostigamiento y complots mediáticos. Al hallar una joya de su familia en la oficina de Dereck, descubre que su encuentro fue orquestado. Ahora, ella debe decidir si revelará la verdad o si guardará su secreto para siempre.