Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela MAS QUE UN MATRIMONIO POR CONTRATO CON EL CEO

MAS QUE UN MATRIMONIO POR CONTRATO CON EL CEO

Después de soportar el desdén de Charles y la caída de su familia, Mía opta por poner fin a su infeliz enlace. Todo cambia cuando un accidente borra el pasado de su marido, quien se vuelve el hombre afectuoso que ella anhelaba. Sin embargo, su nueva felicidad se ve amenazada por un embarazo y familiares hostiles. Mía vive angustiada pensando que, si Charles recupera la memoria, su odio renacerá. ¿Podrá su vínculo resistir el retorno de la cruda realidad?
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Prólogo-

Mía golpeaba con ansiedad el suelo de madera y se mordía los labios, sus manos sudaban expresado su nerviosismo. Esperando escuchar su nombre. Había experimentado esto muchas veces antes durante estos dos últimos meses, pero parecía que nunca encontraba la fuerza para llevar adelante su decisión. Sin embargo, en esta ocasión, se había prometido a sí misma que finalmente presentaría los papeles de divorcio. Aunque su corazón no estaba de acuerdo con la idea de terminar su relación con Charles, su mente le decía que era la mejor decisión para ambos.

¿Qué esperanza tenía? Ya lo había dado todo, su dignidad, su orgullo de mujer, su autoestima, su todo, ¿pero que recibió a cambió? Ser humillada una y otra vez, ¿y por qué? Solo por un hombre.

Su único error fue amarlo.

Pero ya no más, se negaba a seguir así.

También tenía la certeza de que a Charles le encantaría la idea de separarse de una vez por todas, ya que él era la única que aún se aferraba a este matrimonio roto.

Justo en ese momento, una voz interrumpió sus pensamientos.

-Señora García. La abogada está lista para verla ahora.

Al escuchar esto, Mía se levantó y se limpió las manos sudorosas en sus jeans. Sabía que tal vez debería haber vestido algo más formal, pero había sido una decisión de último momento.

Cautelosamente, cruzó la puerta y se encontró con el interior familiar de la habitación. Reconoció la abogada sentada detrás de su escritorio.

-Buenos días, señora García. Es un gusto volver a verla. Por favor, tome asiento.

Mia se aclaró la garganta y se sentó en la dura e incómoda silla. -Buenos días, señora Surco. Es un gusto volver a verla también -respondió con educación.

La abogada miró Mía con una expresión sabia y asintió con la cabeza.

-Entonces, ¿tu razón para venir aquí hoy es la misma de siempre?

Mia asintió, sin necesidad de agregar palabras.

-¿Está segura esta vez, señora García? Ha querido presentar los papeles de divorcio desde el mes pasado, pero parece que nunca lo hace. ¿Está segura esta vez?

Mía respiró hondo y cerró los ojos. ¿Está realmente segura de que está lista para dejar al único hombre que ha amado durante estos últimos cinco años? Si fuera egoísta, probablemente habría dicho que no. Pero ahora esto no se trata sólo de ella. Podía sentir que Charles ya no la ama, eso si es que la amó en primer lugar.

Sin dudarlo, Mía asintió firmemente con la cabeza. -Sí, estoy segura de esta vez.

-¿Pero el señor García estará de acuerdo con su decisión? Tal vez pueda hablar de sus problemas con él una vez más para no tener que recurrir al divorcio.

Mía miró al suelo y se rió entre dientes. -Estoy segura de que estará encantado con mi decisión.

La señora Surco frunció el ceño y miró el formulario de solicitud que sostenía.

-Bueno, si su decisión se mantiene firme, todavía tengo que hacerle un par de preguntas más antes de que podamos seguir adelante con la solicitud. ¿Por favor dígame por qué quiere disolver su matrimonio con el señor Charles García?

Mia dudó en responder y se limitó en mira hacia la mesa.

-Sé que este es un tema delicado para las parejas casadas, pero estas son las preguntas necesarias que deben responderse para que su solicitud sea válida. También odiaría hacer esta pregunta, pero no depende de mí, si no fuera por la ley que lo exige. Así que espero su total cooperación.

El "motivo del divorcio" en el formulario está en negrita y al lado estaba la palabra "obligatorio".

Mía leyó en silencio, apretó los labios y permaneció en silencio por un momento antes de decir:

-Él no me ama.

Los ojos de la abogada Surco se abrieron ligeramente mientras se ponía las gafas en la cara.

-Muchas parejas casadas también se han desenamorado, pero optan por no divorciarse debido a las ventajas socioeconómicas, usted entiende a qué me refiero -comentó la abogada-. ¿Quieres pensar en ello otra vez? -pregunto y la miró profundamente.

Mia jugueteo con sus dedos. Se sentía incómoda ante su atenta mirada, así que apartó la mirada.

-Puedo ver que todavía tiene sentimientos profundos por su esposo, Sra. García. Con solo leer su información y mirarla ahora mismo, puedo decir que no necesariamente quiere este divorcio. ¿Ha probado otras formas de salvar su matrimonio? -pregunto intrigada.

-Sí -respondió Mía con amargura. -Es repugnante cómo todavía estoy tratando de ganar su amor estos últimos años, a pesar de que probablemente me odia. No... él me desprecia.

En ese momento, Mía se sumergió en los recuerdos de su pasado, recordando cómo solía cocinarle todos los días y esperar su regreso, a pesar de todas las incertidumbres. Incluso había intentado gestos provocativos en un intento desesperado de revivir la pasión de su relación. Sin embargo, ahora veía esos intentos como monstruosidades y comprendía por qué él nunca la había amado y probablemente nunca lo haría.

Los ojos de la abogada Surco reflejaron lástima, pero Mía no deseaba recibir ese sentimiento de nadie.

-Si el señor García realmente no te ama, entonces creo que él mismo debería tomar la iniciativa de solicitar el divorcio. Ya que no está presente en este momento, ¿por qué no hablas con él primero? Tal vez solo parezca distante por naturaleza -sugirió.

Como abogada la señora Surco siempre intentaba encontró una solución aconsejable con sus clientes, más cuando se trataba de divorcio.

Mia sacudió la cabeza en desacuerdo.

-Regresará esta tarde. Él está en otro de sus viajes negocios, pero volverá hoy mismo -respondió con certeza-. Estoy segura de que firmará los papeles sin dudarlo. Incluso tomó la decisión antes de salir de viaje.

La señora Surco contempló su taza de café mientras daba un sorbo. -¿Podrías proporcionar más detalles, por favor?

Mía tosió ligeramente para aliviar el dolor de su garganta. -Desde que comenzó a trabajar en expandir su empresa, ha realizado varios viajes de negocios al año. Solían durar una semana, a veces incluso un mes. Sin embargo, este viaje es diferente, ya que tuvo que irse por dos meses. Pero...-hizo una pausa, recordando las palabras crueles que su esposo le había dicho antes de partir-, justo antes de irse, me dijo que empacara y preparara mis cosas para irme. No sé exactamente qué quiso decir con eso, pero supongo que quiere que me mude de la casa antes de que él regrese.

-Quizá eso no es lo que quiso decir con eso.

Mia la miró con incredulidad, soltando una risa entre dientes. -Realmente no sé qué más puede querer decir con eso. ¿A dónde más iré?

Recordó todas las ocasiones en las que Charles la dejaba en casa mientras salía con sus amigos y familiares. Ni siquiera la llevaba a las cenas familiares, siempre se avergonzado de su presencia.

Decidió seguir hablando, intentando persuadir a la señora Surco, la abogada encargada de su solicitud de divorcio.

-Le agradecería mucho que aprobara mi solicitud. Mi esposo... No... El señor García tiene una mentalidad muy inquebrantable. Estoy segura de que firmará los papeles sin ningún problema.

El ceño fruncido de la señora Surco se hizo aún más pronunciado. -Parece que ya no puedo persuadirla. Pero también le agradecería que lo pensara nuevamente. He visto sus datos bancarios y tiene un saldo negativo y tampoco está pidiendo ninguna pensión en cuanto al divorcio ¿Sería prudente que se divorcie del Sr. García si tu situación es así? Sé que tú también estás pasando por un momento difícil, tu familia está en la quiebra y tu padre-

-Ya es suficiente -la interrumpió Mia-. Ya he tomado una decisión. No creo que mencionar el saldo de mi cuenta bancaria y el de mi familia sea necesario a este asunto.

La abogada suspiró y miró el formulario una vez más. -Entonces aprobaré tu solicitud por ahora, pero aún no tienes que firmar a menos que cambies de opinión. Sólo será efectiva una vez que ambas partes la hayan firmado, ¿de acuerdo?

Mía suspiró aliviada y asintió. -Sí. Gracias, una vez más, y por cada otra vez que me escuchaste.

La abogada esbozó una sonrisa amarga y le dio unas palmaditas en la espalda. -Estaba apoyando tu relación, y todavía lo estoy. Espero que puedas encontrar la felicidad, Mía.

-Gracias, señora Surco -respondió Mía, levantándose y sacudiendo sus pantalones-. Será mejor que me vaya ahora.

Salió lentamente de la oficina de su abogada, con la cabeza llena de pensamientos. Caminó por los pasillos sin rumbo, perdida en sus reflexiones. Sin embargo, su ensimismamiento se vio interrumpido por el sonido de su teléfono móvil que resonaba en su bolsillo.

Miró el identificador de llamadas y vio que era Morris, el asistente personal de Charles. Siempre era así, nunca entendió por qué él no la llamaba si tenía su número, ni una sola vez desde que se casaron la había llamado, siempre era su asistente Morris.

Mía contempló el teléfono durante un buen rato antes de decidirse a contestar la llamada. No se encontraba de humor para hablar con personas relacionadas con Charles, pero sentía que podría tratarse de una llamada importante o si no tampoco se hubiera molestado en llamar Morris.

-Hola -saludó.

-Oh, gracias a Dios que contestaste.

Su voz tenía una sensación de preocupación y urgencia, así que se enderezó.

-¿Qué pasó?

-El señor García tuvo un accidente.

Sin ninguna explicación, tomó un taxi y le dijo que fuera a la ubicación del hospital que Morris le había enviado por mensaje de texto. Se revolvió en su asiento y se mordió las uñas. Sintió que el taxi no se movía lo suficientemente rápido, pero no podía pedirle al conductor que pasara el límite de velocidad por temor a que alguien saliera lastimado.

En unos quince minutos llegó al Hospital Haven, sin aliento y con el pelo revuelto.

-705A -murmuró en voz baja mientras presionaba el botón "7" en el ascensor.

El ascensor se abrió en el séptimo piso y corrió a la quinta habitación. Pudo ver a algunos de los familiares de Charles afuera de la habitación mirándola con disgusto, pero no les prestó atención.

Charles era el único en su mente en este momento.

-Señora García -Morris se acercó a ella y la llevó a la habitación.

-¿Está bien? ¿La operación fue exitosa? -divagó mientras miraba a Morris con ojos frenéticos.

Él se rascó la nuca y miró hacia otro lado. -Él está bien... ¡incluso genial! Es solo que-

Dudó por un momento, así que ella se preocupó aún más.

-¿Qué? ¿Pasó algo?

-Creo que es mejor que lo veas por ti misma.

Entró rápidamente a la habitación y vio a su apuesto esposo con una banda para el cuello, sentado en su cama y leyendo tranquilamente un libro. Parecía estar bien, lo que la hizo suspirar de alivio.

Sin embargo, lo que dijo a continuación la hizo creer que en realidad no estaba bien.

-¡Hola amor! ¿Me extrañaste?

También te puede gustar

Portada de la novela ¿Despiadada? Solo con los que la defraudaron
8.8
Hannah dedicó tres años a Ethan, pero solo obtuvo desprecio. Tras un trágico accidente donde perdió a su hijo y fue testigo de la infidelidad de su esposo, su propio hermano también le dio la espalda. Transformada por el dolor, ella resurge como una mujer exitosa y poderosa. Cuando la verdad sale a la luz, Ethan y su hermano intentan recuperarla con súplicas desesperadas. No obstante, Hannah ya no es la misma; con frialdad, les enseñará que su perdón no tiene precio.
Portada de la novela El Amor Nace Tras Casarnos
9.0
La vida de Molly se desmoronó a los dieciocho años tras un trágico accidente que mató a su padre y dejó a su madre postrada. Sin dinero para los hospitales, tuvo que vender su libertad al mejor postor. Vito, movido por un implacable anhelo de venganza, pagó una fortuna por ella. Tras dos años de control, él le impone un matrimonio forzado como parte de un plan maestro. Su única meta es destruir su alegría y completar su fría represalia personal.
Portada de la novela El desprecio del CEO hacia mí ( La ruina de Sofía)
8.5
Sofía Macarena Moyana es una mujer resiliente que lucha por salir adelante, pero su vida se complica al entrar en una empresa donde su jefe, el CEO, la trata con un desprecio implacable. La tragedia estalla cuando un accidente fatal termina con la vida de su superior, un suceso devastador que la lleva directamente a prisión. Este oscuro giro del destino no solo destruye el futuro de Sofía, sino que deja en ruinas la existencia de todos los involucrados.
Portada de la novela El romance inesperado de un multimillonario
8.8
Evelyn Richard anhela el amor genuino tras haber sufrido años de maltrato. Atada a un matrimonio por conveniencia con Frederick William, debe enfrentar la indiferencia de un esposo que intenta proteger su relación con otra mujer. Sin embargo, el encanto de Evelyn empieza a derretir el frío corazón del millonario, encendiendo una pasión imprevista. Entre engaños y dilemas, ambos lidiarán con un deseo que podría redimirlos o destruirlos para siempre.
Portada de la novela Eligió a la amante sobre su reina
9.1
Mientras admiraba mi sortija, comprendí la cruel realidad: Dante Moretti solo me usaba por mi fortuna. Tras un accidente causado por su amante, Livia, él la protegió a ella mientras yo sufría con una pierna destrozada. Ese abandono convirtió mi afecto en un rencor implacable. Ahora, aliada con el Cártel Valenti, sus peores rivales, entregaré pruebas vitales para destruirlo. He dejado de ser una pieza sumisa; voy a reducir todo su imperio mafioso a cenizas.
Portada de la novela Escapando de la locura hechizante de su corazón
9.3
Madelyn ha vivido cuatro años en las sombras junto a Bryson, pero su mundo se derrumba cuando él anuncia su compromiso con otra mujer tras solo un mes. Mientras él la humilla públicamente cuestionando su integridad, ella planea su huida en silencio. Todo cambia con la reaparición de un antiguo amor de Madelyn; la indiferencia de ella se transforma en el detonante de una obsesión desesperada en Bryson, quien ahora se niega a dejarla marchar.