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Portada de la novela ¡Mas que amigos!

¡Mas que amigos!

La relación entre Gabriel y Livie pende de un hilo después de que una confesión inesperada sembrara el caos. Gabriel ya no confía en ella y las evidencias parecen confirmar su traición, a pesar de que Livie asegura que todo es un malentendido. Ella lucha contra el amargo sentimiento de ser solo un reemplazo, intentando que su amor sane las heridas abiertas. Entre reproches constantes, Livie buscará demostrar que la realidad es muy distinta a las apariencias.
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Capítulo 3

Livie

— Lil ¿Qué vas a hacer el día que yo tenga novio? — Revolea los ojos.

— No sé, tendré que fumarme toda la mierda de la previa para tener sexo. Tks, ¡Que asco! — Me empiezo a reír.

— ¡Es divertido, Pero sos una floja Lil, además está muy mal lo que hacemos, esos hombres viven engañados! — Lanza una carcajada.

— Soy muy tontos, no puedo entender cómo no nos distinguen! — la miro rodando los ojos.

— Lil tenemos la misma cara prácticamente, ¡lo raro es que los demás nos distingan! — Asiente.

— Igual podemos engañarlos porque no nos conocen, somos diferentes, tenemos los ojos un poco diferentes y... bueno los ojos — No puedo evitar reírme.

— Digamos que la personalidad tenemos diferente.— agrego.

— Eso sii, yo soy increíblemente extrovertida y fabulosa, me encanta tener sexo y vos... Liv sos muy tierna, divertida en extremo pero sos tierna como papá y loca como mamá, yo solo soy loca como mamá. — Niego mordiendo mi labio inferior, Lil es loca como mamá.

—Si claro señora fabulosa, déjame dormir porque entre vos y la gritona que trajo Demián no pegue un ojo! — Hace como si su mano hablara.

—¿Cómo sabes que no es Gabi el que trajo la gritona? — miro mis manos y me acomodo como si fuera a dormir. — Liv! — me giro para mirarla.

— ¡Salí a ver si estaba durmiendo en el sillón! — se mata de risa mientras camina para ir al lado de su habitación.

— Sos de terror Liv, Pero estás en lo cierto, ¡Demiancito, trajo a la gritona de Mónica! — Me giro para dormir.

Con Lil hacemos algo cada que vamos de fiesta, a ella le da demasiada pereza la previa de hablar con el chico, esa parte del chamuyo para después pasar a lo importante (palabras suyas).

Así que yo me acerco al chico que a ella le llama la atención, hablo lo conquisto por decir así y cuando nos vamos del lugar le digo que vayamos a mi departamento, donde hacemos el cambio, lo sé, estamos muy locas, pero si vieran la cantidad de tipos que caen, hasta ahora todos cayeron.

Cuando llegamos al departamento Lil hace su entrada y bueno, consigue su preciado sexo casual.

Lo único malo es que después alguno que otro me ve en la universidad y piensan que tuvieron el mejor sexo de su vida conmigo. ¡ muy tontos! Y nosotras somos muy locas y mentirosas jajajaja.

......

— El sábado es la fiesta anual de recaudación en la facultad. — dice Lil mientras me pasa una taza de café.

— Ya te aviso que no esperes sexo, no pienso chamuyarme a nadie por vos el sábado. — Me hace carita de perrito, pero niego, porque el sábado no voy a hacerlo.

Será de día, Gabi viene conmigo porque lo voy a invitar así que menos que menos voy a desperdiciar mi tiempo en chamuyarme a alguien que ni siquiera me guste para Lilian.

— ¡Amargada! — se gira fingiendo estar ofendida.

— ¡Vaga! — suspira y me sonríe.— Voy con Gabi ese día — Hace gesto de asco.

— Esta bien, además tengo que hacerme la idea de que pronto van a andar ahí metiéndose mano entre ustedes y se me acaba la cómplice. — Revoleo los ojos — Pero mejor porque ya estoy cansada de que andes mirándolo como si fuera un actor de telenovela — sonrío porque Gabi es mas lindo que un actor de novelas.

— ¡Hola insoportables! — Sale Demián, siempre tan amable como de costumbre.

— ¡Insoportable esa tal Mónica! ¿ya dije que me molesta que es muy gritona? — dice Lil que como siempre no puede dejar su lengua quieta.

— ¡Ay no Li, hay otra que grita más! — le sigo el juego porque es muy genial molestar a Demián, mi primo es un animalito salvaje, no tiene un filtro entre la boca y el cerebro.

— Deberían concentrarse en sus gritos y no en los de otras.— contesta tratando de molestarnos, pero querido, gemidos míos jamás escuchaste.

— ¡Hoy es el cumple de Penny! — Sale Gabi de la habitación mirando su teléfono — No le compre nada ¡mierda!. — Una buena escusa para pasar tiempo con él.

— ¡Yo te ayudo! — digo parándome de mi asiento.

— ¡Es fácil, regálenle una cita con algún chico, dudo que así muda como es, consiga una! — Ay Demián, Sos malvado.

— Es buena, a veces si tenés ideas geniales, Demiancito.— Lili lo molesta siempre diciéndole Demiancito.

— ¡Hablemos en serio! — reclama Gabi.

— Cumple 18 años Gabi, oficialmente legal para entrar en el mercado amoroso!— Dice Lili levantando las cejas sugestivamente.

Tiene razón, Penny ya podría animarse a más. Quizás si le regalamos algo que la haga sentir una chica más de su edad. Ya sé!

— ¡Eso sí! regalémosle ropa interior — digo mirando a los chicos.

Demián se ríe y Gabi lo mira mal.

— ¿A vos qué se te hace tan gracioso? — mira a su amigo tratando de encontrar respuesta.

— ¡Me imagino la ropa que usa tu hermana! — dice Demián y sigue riéndose. — Parece que nadie la vio, o sea no es como ustedes chicas, ¡regálenle un libro y seguro le encanta! — sale del departamento y nos quedamos sin decir nada. ¡Qué cruel! Penny es una chica dulce, no debería ser así con ella.

— ¡Comprémosle ropa interior! Yo te ayudo — Sonrío mirando a Gabi que asiente a mi idea.

— Bueno, ya veo que es en parejita la cosa, me voy con el inmundo de Demián! — Lil sale y nos deja solos.

— Bueno sos mi pareja hoy! — dice Gabi levantando las cejas y yo... Dios, no quiero ponerme roja porque mi mente perversa solo piensa que sea mi pareja con otro tipo de connotación.

— ¿Vamos, señorita? — Pone su codo para que lo agarre y sonrío porque siempre jugamos así con él.

— ¡Será un honor ser su compañía hoy!— meto mi mano por el hueco que hay en su codo y su costado.

— ¡El honor siempre es mío! — me guiña un ojo y salimos.

....

— ¿Ropa interior? — pregunta Gabi, frunciendo la nariz. — Penny todavía está... — lo interrumpo.

— Penny ya está grandecita, necesita ropa para presumir ante los chicos — me mira abriendo sus hermosos ojos verdes, pero no voy a ceder. — Ay Gab, ya es hora que ella se muestre al mundo, tu hermana es hermosa y si se pusiera la misma ropa que uso yo seguro que me opacaría.

— Eso sería imposible — lo miro y veo que se pone incómodo, es que… ¿acaba de decirlo por mí?

— Lo sé, soy única — sonrío— Pero Gab, 18 años tiene, no podemos tratarla como si tuviera 12 todavía. — Resopla y me mira con su cara de derrota.

— ¡Okey! Pero, ¿te los probas vos y veo cómo son? — lo miro dura como una estatua. — ¿Qué? tengo que ver cuan indecentes son!

— Gab.... yo.. — lanza una carcajada.

— ¡Es chiste Li! Aunque la verdad, no me molestaría— entra a la tienda y me deja atrás confusa y avergonzada.

Creo que ya no puedo negar que eso fue una clara indirecta y... creo que, ¡también le gusto!

¡Ay por Dios, Le gusto!

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