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Portada de la novela Más Allá de la Luna "Eterno Secreto"

Más Allá de la Luna "Eterno Secreto"

Con Yin presuntamente muerta, el destino se detiene. Su hermano, Wong Chuye, toma el mando, pero la aparición de seres celestiales que buscan cumplir una profecía entorpece su camino. En un acto desesperado, Chuye y sus compañeros consiguen resucitarla. Con una existencia fragmentada y una sola oportunidad para decidir el futuro, ella encara el duelo definitivo. No obstante, un misterio latente podría transformar la realidad en esta secuela de Mein Yin.
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Capítulo 2

(5 días después de la muerte de Yin)

La gente se encontraba cada quien en sus respectivas tareas matutinas, los comerciantes como era la costumbre salieron para ofrecer sus mejores productos en la capital, las puertas de la ciudad se abrieron como cada mañana y las casas de los más favorecidos abrieron para dar bienvenida a un nuevo día, parecía que todo iba bien, todos menos en la casa Imperial quién a recibir la trágica noticia de la muerte de la joven Yin ninguno la recibió como era debido.

El joven Emperador estaba confundido y al mismo tiempo desconcertado, la Emperatriz Viuda había recibido órdenes de quedarse en sus aposentes mientras que el joven Emperador iba y venía adentro en su despacho, al final desquitó toda su rabia e inconformidad tirando cuanto todo lo que encontraba a su paso al suelo, entre ellos todo lo que había en su escritorio.

Repentinamente encontró alivio en su arranque de ira y se desató en llanto mientras se deslizaba por una de las columnas hasta quedar sentado, en su mano izquierda mantenía aquel pedazo de papel donde se encontraban las dolorosas palabras escritas que nadie espera recibir en este miserable mundo.

Levanto aquella hoja de papel y las miro con sus ojos completamente húmedos, en llanto abrazo sus rodillas y se encogió en el suelo, era como aquel niño recién abandonado en medio del bosque, perdido y desorientado, asustado y sin ganas de seguir caminando.

Aquel niño sin ninguna gota de esperanza, lo único que le quedaba era un Imperio que el jamás escogió gobernar, le quedaba una población inconforme y mediocre que solo piensa en el egoísmo y no en el altruismo, le quedaban tres hermanos totalmente divididos por la influencia policía y social y por ultimo… Un papel, Si, un papel que contenía un mensaje donde confirmaban la muerte de su querida amiga Yin.

Muy dentro de él sabía que no podía ser cierto, sabía que era casi imposible derrotar a Yin pero aun así, solo basto de una Flecha… Solo de una para arrebatarle la vida… Y eso… le quemaba muy dentro, le quemaba y destrozaba sus más profundos pensamientos.

“Toc Toc” —Pequeños toques asía la puerta del despacho se escucharon sin causar estruendo ni molestias asía su Majestad, seguido de estos le abrieron paso a la Emperatriz Viuda no sin antes de anunciarla.

Su Majestad ni siquiera se levantó para recibirla, solo se levantó del suelo pero permaneció sentado en este, aun sostenía el pedazo de pale arrugado.

Su madre al ver su estado más miserable para un Rey frunció su ceño y arqueo la line entre sus labios, ordeno a las esclavas que entraran y ordenaran el desastre ya hecho y estas sin ninguna objeción acataron la orden.

—¡No! ¡Quiero que salgan ahora mismo! —Este acto hizo enfadar al joven Emperador que al instante las hecho, a todas y no dejo que ninguna tocara sus cosas.

Su madre dejo escapar un gesto de fastidio y dejo que las esclavas se marcharan, la salir cerraron ambas puertas dejándolos a ambos adentros a solas.

—¿Qué haces aquí? —dijo el joven con una fría y distante.

—¿Porque? ¿No puedo mirar el bienestar de mi hijo?

—Ordene claramente que no te dejaran salir del palacio ¿cómo hiciste para venir hasta aquí?

Su madre rio entre dientes y camino vacilando el paso observando todo el desorden hecho por su hijo. —Soy tu madre Hao, no puedes encerrarme en mi propio palacio.

—¿Ahora eres mi madre? —contesto el joven con ironía en su expresión, su madre al escucharlo detuvo el paso y giro para verlo a los ojos. —Durante años desee que me trataras como tu hijo… Pero solo fue hasta que ascendí al trono que me miraste como tal.

—Hao…

—Y solo fue en ese instante cuando empezaste a mirarme con favor… Aun así eres mi madre y acepte tu comportamiento, también acepte tu sugerencia de enviar a los chicos a esa peligrosa misión ¡Y fue en esa misión donde Yin murió! —grito el joven levantando el pedazo de papel que empuñaba con fuerza. —¡Estas consiente de lo que esto significa!... —Hao no aguanto y rompió en llanto, aun así en frente de su madre trato de mantener la cordura peor el sentimiento lo empezaba a invadir.

—Hao… Yo no sabía que alguien saldría herido, lo juro.

Hao no lo podía creer, no podía siquiera seguir mirándola por ende aparto su mirada, se sentó con calma mientas que su madre trato de hacerlo entrar en razón y de persuadirlo. —Hijo tienes que escucharme, la razón por la que quise enviarlos allá fue porque son muy buenos, Yin sobre todo es una excelente agente y es muy inteligente, y necesitabas en quien confiar para esta misión, sabes que necesitamos al señor Wu cuanto antes y ellos eran los más calificados para este trabajo.

—Mi hermano también resulto herido… ¿También fue parte de tu plan?

Su madre dejo de hablar y lo miro sin entender a qué se refería.

—Según los reportes fue Yin quien lo salvó de una muerte segura, sabias que el trono le correspondía a Xiao y aun así insististe que yo lo tomara y en cambio lo enviaste a él con ellos a la misión sabiendo que es solo un niño sin experiencia alguna en artes marciales siquiera las básicas.

Poco a poco Hao dejo de llorar, su madre aún seguía de pie enfrente de el mientas que su hijo deliraba en su expresión, cuando creyó terminar quiso hablar pero Hao lo impidió, mandó a traer a los guardias personales y ordeno. —Lleven a la Emperatriz al palacio frío, no tiene permitido salir a menos que yo lo autorice, cada carta cada regalo cada comida cada cosa que entre y salga será registrado de pies a cabeza y a diario quiero que me intreguen el informe de lo realizado por su Majestad durante el día, quiero seguridad las 24 horas en cada esquina del palacio y si alguno rompe la más mínima regla responderá por su vida y por la de su familia.

Dicho esto se levantó y se dirigió a su madre, la miro con ira y con frialdad. Alguien debía cargar con la culpa de su muerte, alguien debía tener la culpa y fue justo su madre quien lo persuadió para que la enviara a esa misión importante. —Investigare la muerte sospechosa de Yin y el intento de asesinato del tercer príncipe del imperio Chan, por ende usted queda bajo restricciones de cargos importantes mientras la investigación este vigente.

Su madre no entendía ni comprendía lo recién dicho por su hijo, comenzó a negar con la cabeza mientras que tres guardias le pedían que los siguiera para salir del despacho. —Hijo… ¡Soy tu madre y la Emperatriz del difunto Emperador, no tienes derecho a hacerme esto!

—Claro que puedo, porque ahora yo soy el actual Emperador, ahora soy yo quien llevara las riendas de este Imperio y desde ahora las cosas se harán a mi manera y le sugiero Emperatriz viuda que se someta.

Ambos se miraron de reojo y sin despedirse la Emperatriz viuda se marchó dejándolo solo en la habitación, luego el joven se sentido sin ganas de seguir, empuño con más fuerza la mano que sostenía el papel; a un lado se encontraban todos los papeles en desorden, aun así habían uno que dejaba ver, era un retrato bastante viejo, Hoa lo separo de todos los demás y lo tomo y al contemplarlo por completo dejó caer una lagrima de su ojo derecho, entre tanta agonía y suspiros dejo escapara algunos susurros que luego lo hizo recapacitar y entender que como Rey debía mantener la compostura.

Sabía que nada sería fácil una vez que sería nombrado el siguiente Emperador, para en ese entonces tenía mi futuro planeado con la mujer que amo, pero aquella noche… fue la que despertó la inmersa oscuridad…

De repente millones de recuerdos invadieron su mente, todos enfocados en esa noche, donde en un minuto veía a su padre mirar con deseo aquella jovencita bailar y al otro minuto lo miraba ensangrentado con múltiples heridas en su cuerpo y cuello.

Esa noche nada de lo que ocurrió tenía que haber pasado… Esa chica ni siquiera debía haber entrado y enredarse en el baile, mi padre tampoco tenía que irse a la cama con una desconocida y mi madre… Mi madre tampoco debía pasar la noche con el funcionario del departamento de justicia.

Todos en es anoche estábamos pasándola bien que incluso dejamos pasar un detalle muy importante, un detalle que si… le hubiéramos prestado atención desde el principio… Las cosas hubieran resultado de otra manera…

…Y ahora la Maldición esta sobre nosotros…

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