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Portada de la novela Lujuria... Libre de pecado

Lujuria... Libre de pecado

En este relato de romance contemporáneo, los límites de lo prohibido se disuelven bajo el peso de una atracción incontenible. Los protagonistas se sumergen en un mar de sensaciones donde la lógica pierde la batalla frente a instintos que no logran dominar. Mientras sus deseos más íntimos afloran, ambos tendrán que lidiar con las secuelas de un vínculo tan apasionado como indómito que promete alterar el curso de sus existencias de forma definitiva.
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Capítulo 3

En la mañana de este dia, cuando Jacob y sus dos hijos salieron para ir a la universidad, Teresa, la esposa de Jacob los despidió a los tres con una sonrisa como hacia todos los días de la semana.

“Los amo”, dijo Teresa, mientras veía como su esposo y sus hijos se subían en el auto.

Después de ver como el auto de su esposo se iba, Teresa empezó a cerrar la puerta lentamente, y cuando por fin lo hizo, suspiro ligeramente mientras cerraba por un instante sus ojos.

En el mismo momento en que Teresa cerro los ojos, una persona la abrazo desde atrás mientras tocaba sus pechos, y cuando Teresa sintió esto, volvió a abrir los ojos, mientras sentía como una de las manos en su pecho se deslizaba lentamente hacia abajo.

La persona que había abrazado a Teresa, era Sarah, la empleada domestica de 23 años que trabajaba para Teresa.

“¿No puedes aguantarte ni un minuto? Quería comprobar primero si Jacob no regresara sin avisar”, dijo Teresa, mientras detenía la mano derecha de Sarah, la cual iba en dirección hacia su zona especial.

“Ya no va a regresar, es muy raro que lo haga, y cuando lo hace hace un escándalo tan fuerte que podemos escucharlo desde la habitación”, dijo Sarah, mientras se sacaba el agarre de Teresa y colocaba su mano derecha en la zona intima de esta ultima, empezando a frotarla lentamente con sus dedos.

“No quiero a-arriesgarme... s-sabes lo q-que paso la u-ultima vez, casi nos descubre”,dijo Teresa, aunque estaba perdiendo lentamente la fuerza en su voz ante los movimiento de Sarah.

“Eso fue casualidad señora, no volverá a pasar”, dijo Sarah, antes besar desde atrás a Teresa en sus labios

cuando Teresa sintió los labios de Sarah, el fuego en ella empezó encenderse, las lenguas de ambas bailaron juntas antes de por fin despegarse, después de esto Teresa tomo de la mano a Sarah y empezó a guiarla hacia la cocina.

“¿Trajiste lo que te pedí?”, pregunto Teresa.

“Si, no se me iba a olvidar”.

“Bien”, dijo Teresa, el objeto al cual se refería obviamente no era algún producto de limpieza.

Hace poco poco mas dos meses atrás, la familia de Jacob y Teresa había contratado a Sarah para la limpieza de su casa, Teresa a veces lo hacia, pero como su casa tenia tres pisos de altura, ella no iba a poder hacerlo sola, por lo que Sarah fue contratada.

Cuando Sarah llego, Edward de inmediato le salto encima, Sarah era una mujer bastante atractiva, y sumado al hecho de que era mayor que él, quizás provoco varias fantasías en la mente de Edward.

Los padres de Edward tuvieron que regañarlo por este comportamiento, y Edward pareció darse por vencido con Sarah, y esta ultima por fin pudo hacer su trabajo.

Teresa al ser una contadora y economista, pasaba bastante tiempo en casa, su trabajo no era como el de Jacob que tenia que cumplir un horario en algún lugar, por lo que podía quedarse en casa.

Mientras Sarah limpiaba, Teresa trabajaba, aunque llego cierto dia en el cual el hijo de Teresa, Edward, termino por hacer una apuesta con Sarah, si él ganaba la apuesta, Sarah la próxima vez que viniese a limpiar a su casa, tendría que hacerlo con un vestido de mucama sexy que él consiguió de Dios sabe donde.

Teresa al enterarse de esto quiso pararlo, pero Sarah termino aceptando la apuesta, en cuanto a que fue lo que le ofreció Edward como para aceptar esto... eso Teresa no lo sabia.

Al final Sarah termino perdiendo la apuesta, y la próxima vez que tuvo que venir a trabajar tuvo que hacerlo en el vestido de mucama que su hijo le había dado, eso atrajo mucho las miradas de Jacob y Edward, algo que enojo mucho a Teresa.

El vestido de mucama era bastante provocador, era muy escotado y los pechos de Sarah sobresalían bastante, la falta era muy corta y dejaba ver mucho de sus piernas al descubierto, y ademas el vestido era muy ajustado por lo que la figura curvilínea de Sarah podía verse con facilidad.

Por desgracia para Edward, ese dia en el cual Sarah vino vestida de ese modo, él tenia un compromiso muy importante al cual no podía faltar, y con los ojos lloroso, Edward no pudo sino asistir a su compromiso sin poder disfrutar de la vista que él mismo había creado, su esposo y su hija estaban en la universidad, por lo que al igual que en muchas ocasiones, Teresa y Sarah habían quedado solas.

Por puro azar, ambas habían podido terminar sus trabajos temprano ese dia, y sin nada mas que hacer, se sentaron en el sofá de la sala y vieron juntas la televisión mientras bebían.

Sarah era buena conversadora, y en medio de su conversación y por los efectos del alcohol, Teresa termino por decirle algo muy intimo... ella termino por decirle a Sarah sobre la intimidad con su esposo.

Teresa al final termino por decirle a Sarah que después de mas de 20 años de estar casados, la pasión y intimidad entre ellos ya no era tan buena como solía ser, y termino por dejar salir sus frustraciones con Sarah.

Cuando Sarah escucho esto, simplemente le dijo que lo que necesitaba Teresa, era algo que encendiera de nuevo la llama entre los dos, algo prohibido, ya que las cosas prohibidas y sucias eran lo que mas encendía a cualquiera.

Cuando Teresa pregunto a que cosa prohibida se referir, Sarah, lo único que dijo fue “una aventura”, y un instante después se abalanzo sobre Teresa y la beso, fue muy repentino y Teresa no pudo actuar a tiempo, y antes de que se diera cuenta, ella estaba acostada en el sofá con Sarah encima de ella.

Teresa quiso resistirse, pero antes de siquiera intentarlo, ya había perdido la fuerza, Sarah la había besado de un modo bastante intenso, su esposo no la había besado así desde hacia mucho tiempo.

Cuando por fin sus labios se despegaron, Sarah se quedo viendo fijamente a Teresa, y esta ultima vio a Sarah en una luz distinta, en especial vio por primera vez lo atractivo que era su cuerpo y lo bien que se veía en ese vestido de mucama.

Sarah trato de besar a Teresa de nuevo mientras usaba su mano para desabotonar su camisa y dejar al descubierto su pecho, pero fue detenida por Teresa.

“N-no”, fue lo que dijo Teresa en ese momento, aunque con una voz muy débil.

“Dejate llevar”, le susurro Sarah.

“Mi hijo me va a matar”, dijo Teresa.

“Él nunca fue de mi tipo”, dijo Sarah.

“Mi esposo también”.

“¿Quien sabe? Quizás hasta le guste”, dijo Sarah, antes de volver a besar a Teresa, la cual ya no ofreció mas resistencia.

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