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Portada de la novela Lujuria... Libre de pecado

Lujuria... Libre de pecado

En este relato de romance contemporáneo, los límites de lo prohibido se disuelven bajo el peso de una atracción incontenible. Los protagonistas se sumergen en un mar de sensaciones donde la lógica pierde la batalla frente a instintos que no logran dominar. Mientras sus deseos más íntimos afloran, ambos tendrán que lidiar con las secuelas de un vínculo tan apasionado como indómito que promete alterar el curso de sus existencias de forma definitiva.
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Capítulo 1

“Papa, ya es hora de que te despiertes, debes ir a la universidad”, dijo una joven chica, mientras estaba parada en al puerta de una habitación, y mientras miraba a cierto hombre en una cama, el cual seguía dormido.

“cinco minutos mas”, dijo el hombre.

“Ya levantate, mama te esta esperando abajo”, dijo la joven, antes de darse la vuelta y caminar.

“Joder”, dijo el hombre, antes de levantarse lentamente de la cama.

Este hombre, se llamaba Jacob, y actualmente tenia 42 años de edad, se había casado con su novia de la universidad, Teresa, cuando todavía estaba en sus veinte años, y actualmente tenia dos hijos con ella, un chico llamado Edward y una chica, llamada Selena, la mayor había cumplido veinte años años hacia poco mientras que el chico tenia actualmente 19 años y los tres asistían a la misma universidad.

Jacob era profesor de literatura en la universidad de su ciudad, mientras que su esposa era contadora y economista y gracias a su doble salario y a otros ingresos tenia una vida bastante cómoda.

A pesar de que mas de veinte años de matrimonio habían desgastado un poco la pasión entre los dos, ambos seguían amándose mucho, y tenían una buena familia.

Jacob, con mucho esfuerzo logro levantarse de la cama, y después de arreglarse para ir a la universidad, bajo a comer con su familia, cuando llego allí, vio a su esposa y a sus dos hijos comer mientras veían la televisión.

“Por fin te levantaste, come, ya tienen que salir los tres”, dijo Teresa, la esposa de Jacob, mientras veía la televisión desde la mesa de la cocina.

“Claro, ¿Hoy viene Sarah a limpiar?”,pregunto Jacob, mientras se sentaba en la mesa de la cocina.

Sarah, era la empleada domestica de la familia de Jacob, y venia tres veces a la semana a limpiar, era una chica joven que solo era un par de años mayor que la hija de Jacob, y era bastante bonita.

“Si, ya debería estar por llegar y...”,dijo Teresa, antes de que el ruido del timbre de su casa la interrumpiera.

“Esa debe ser ella”, dijo Edward, mientras terminaba su desayuno en el sofá de la sala.

“Que uno de ustedes dos vaya a abrir”, dijo Teresa.

“Bien, iré yo”, dijo Selena.

“¿Como va tu nuevo trabajo? ¿Ya has pensado en algo?”, pregunto Teresa.

“No, aun no, aunque tengo algunos estudiantes nuevos que me están dando nuevas ideas”, dijo Jacob.

“¿Nuevos? ¿Quienes son?”

“Son solo un par de chicos, no son importantes, pero me están dando bastante inspiración”, dijo Jacob, antes de que una joven mujer con rasgos faciales bastante atractivos llegara a la cocina.

“Buenos días señor Jacob, señora Teresa”, saludo Sarah, quien había llegado a la cocina al decir estas palabras.

“Hola Sarah”, saludo Jacob.

“Sarah, ¿Trajiste lo que te pedí? Hoy vamos a estar muy ocupadas tú y yo”.

“Si lo traje señora, no se preocupe”.

“Bien, ya termine, vámonos niños”, dijo Jacob, mientras se levantaba e iba a la puerta de su casa.

“Adiós, cuídense, los amo”, dijo Teresa, mientras se despedía de su familia.

“Yo también”, dijo Jacob, mientras se subía en su auto, y empezaba su camino a la universidad.

Jacob y sus hijos, tras un tiempo en la carretera, finalmente llegaron al campus de su universidad, poco después de llegar allí, los tres se despidieron y cada uno fue a lo que tenia que hacer.

Jacob debía dar una clase de literatura el dia de hoy, pero mientras caminaba hacia allí, no pudo evitar pensar en la tarea que una de sus nuevas alumnas le había entregado.

La semana pasada, Jacob le había dejado como encargo a sus estudiantes de literatura el deber de crear su propia historia corta, recibió algunas quejas al principio pero todos sus estudiantes terminaron por aceptarla al final.

Pero había una estudiante... que había escrito algo que lo sorprendió, Jacob les había dicho que podían escribir cualquier cosa que les llegara a la mente, pero esa estudiante nueva que tenia, termino por escribir... algo que era...

clasificación XXX.

Jacob no sabia si lo había hecho a propósito o no, desde que esa chica llego a su clase sus días habían estado bastante agitados, esa chica era de la misma edad que su hija, tenia veinte años y era bastante atractiva.

Tenia una piel libre de imperfecciones de algún tipo, su rostro era muy atractivo, su figura era curvilínea y su pecho bastante amplio y desde que llego, atrajo la atención de los muchachos de todo el salón, los cuales no paraban de invitarla a salir.

El nombre de esa chica, era Elizabeth, y ella había sido la estudiante de literatura de Jacob que había escrito para él una historia corta de clasificación XXX, y Jacob no sabia que nota colocarle.

Jacob entre en el salón de clase, y tras una breve inspección, logro encontrar a Elizabeth, la cual al notar la mirada de Jacob, le sonrió pícaramente.

Ella sabia que él iba a dar las notas de los trabajos el dia de hoy, y obviamente estaba esperando ver que nota iba a recibir por parte de Jacob.

“Buenos días clase”, saludo Jacob.

“Buenos días profesor”, respondieron los alumnos.

“Eh corregido sus trabajos, se los entregare al final de la clase, debo decir que algunos trabajos estuvieron mejor que otros, unos fueron agradables, otros no tanto, y hubieron otros... que me sorprendieron”, dijo Jacob, quien no pudo evitar lanzarle una mirada a Elizabeth, la cual estaba sentada en los asientos del medio mientras continuaba sonriéndole a Jacob.

“Bien, empecemos, el dia de hoy veremos un nuevo tema”, dijo Jacob, antes de iniciar la lección.

La clase duro poco mas de una hora entera, y después de haber terminado de explicarles el tema de hoy, Jacob despidió a sus estudiantes, y mientra estos se iban, Jacob, les entrego sus trabajos con las notas que habían obtenido.

“¿Cuanto saque profesor?”, pregunto Elizabeth, quien se había decidido quedarse hasta el final para recibir su nota de ultimo.

“Sobre eso Elizabeth, tengo que hablar contigo”,dijo Jacob.

“¿Sobre que?”, pregunto Elizabeth.

“Vamos a mi oficina, allí podremos hablar en privado, debemos hablar sobre lo que hiciste”, dijo Jacob.

“¿Sobre lo que hice? ¿No lo entiendo? ¿Que hice yo?”,pregunto Elizabeth, mientas le sonreía a Jacob.

“No te hagas la tonta, vamos”, dijo Jacob quien procedió a salir del salón de clase con Elizabeth siguiéndolo.

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