Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Los Cuatrillizos del Ceo

Los Cuatrillizos del Ceo

Tras sobrevivir a una trampa mortal orquestada por su propia gemela, Olivia Blake regresa a Ciudad Imperial cinco años después. Maia no solo intentó acabar con ella en un incendio, sino que le arrebató a sus hijos para suplantar su identidad junto al influyente Max Brook. Ahora, bajo una apariencia oculta, Olivia inicia una arriesgada misión para recuperar a los pequeños y exponer las mentiras de su hermana en un mundo de lujos, traumas y traiciones.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Olivia Blake despertó con un sobresalto en una habitación que no reconocía. Las cortinas estaban cerradas, dejando entrar apenas un halo de luz que iluminaba el espacio de manera tenue. Su cuerpo estaba envuelto únicamente en una sábana, y su piel fría reaccionó al contacto con la brisa que se colaba por una rendija en la ventana. La confusión la embargó mientras su mirada recorría el lugar, intentando encontrar algo que le ayudara a entender cómo había llegado allí.

Fue entonces cuando sintió un dolor sordo en su entrepierna, una sensación que la hizo jadear y llevarse una mano al abdomen. Cerró los ojos con fuerza, y de repente, un destello de la noche anterior invadió su mente: ella, entrando en la habitación tambaleante, incapaz de enfocar del todo lo que sucedía, y un hombre que la atrapaba con firmeza, ignorando sus gritos y súplicas.

Las lágrimas brotaron de sus ojos al recordar fragmentos de lo que había sido una noche de horror. La rabia y la impotencia se entremezclaron en su corazón. Olivia apretó los puños, jurando para sí misma que encontraría al hombre que había destrozado su inocencia.

Con un esfuerzo titánico, se levantó de la cama, sintiendo sus piernas temblorosas bajo el peso de la realidad. Necesitaba vestirse, salir de esa habitación y obtener respuestas. Fue entonces cuando lo vio: sobre la cama, junto a la almohada, había un anillo de oro con un rubí en el centro. Su diseño era elegante y llamativo, algo que parecía pertenecer a alguien con mucho poder o riqueza. ¿Era del hombre que la había atacado? ¿Había dejado aquello a propósito, como una burla o una pista de su identidad?

Olivia se inclinó para tomar el anillo entre sus dedos, examinándolo mientras su mente intentaba encontrar algún significado en ese objeto. Su concentración fue interrumpida abruptamente cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe. Olivia retrocedió instintivamente, sosteniendo la sábana contra su cuerpo desnudo.

-¡Olivia!- La voz de su padre, Dereck Blake, resonó en la habitación. Su rostro estaba desencajado por la preocupación y la furia, y tras él entró Maia, la hermana gemela de Olivia, con una expresión fingida de angustia. Sus ojos se posaron inmediatamente en la cama desordenada, la sábana manchada.

-¿Qué ha pasado aquí?- exigió su padre, cruzando la habitación en pasos largos y firmes. Olivia sintió el peso de su mirada, pero no podía encontrar las palabras para explicar algo que ella misma apenas comprendía.

Los ojos de Dereck se llenaron de furia al observar las marcas en el cuello de su hija y la ropa dispersa por el suelo. Maia, a su lado, ocultó una sonrisa triunfal detrás de su mano, fingiendo sorpresa y desagrado.

Dereck señaló la cama con un dedo tembloroso por la ira.

-¡Esto es inaceptable, Olivia! -rugió-. Está más que claro lo que ocurrió aquí.

Olivia intentó defenderse, cubriéndose con la sábana, pero su voz salió temblorosa.

-Papá, no es lo que parece...

Dereck la interrumpió con un gesto brusco.

-¡No nos mientas! Todos estábamos preocupados por ti, llamándote toda la noche. Ahora entiendo por qué no contestaste. ¡Te estabas revolcando con un hombre!

-¡Eso no es verdad! -exclamó Olivia, con lágrimas en los ojos, intentando explicarse-. Yo... no recuerdo nada...

-¡Basta! -gritó Dereck, acercándose a ella de un paso firme. Con un movimiento rápido, la abofeteó con fuerza, haciendo que su rostro girara por el impacto.

Olivia soltó un sollozo, llevando una mano a su mejilla enrojecida. Maia, mientras tanto, bajó la mirada, pero la comisura de sus labios tembló con una sonrisa que apenas lograba contener. Su plan estaba saliendo a la perfección.

-Papá, por favor... -murmuró Olivia entre lágrimas-. No sé qué pasó. Alguien me... me drogó, me hizo esto...

Pero Dereck no escuchaba razones.

-¡Mira las pruebas en tu propio cuerpo! -espetó-. ¿Te atreves a negar lo obvio?

Olivia intentó acercarse, buscando apoyo en su padre, pero él levantó la mano nuevamente y le propinó otra bofetada, aún más fuerte. Esta vez, el golpe abrió su labio inferior, dejando un rastro de sangre que goteó sobre la sábana.

-¡Acabé de cerrar tu compromiso con el hijo de los Ford! -continuó Dereck, sin bajar la voz-. ¡Y me dices que has perdido lo único que te hace valiosa para esa familia!

Olivia cayó de rodillas al suelo, sollozando incontrolablemente. Maia dio un paso hacia su hermana, fingiendo compasión.

-Papá, tal vez deberíamos escucharla... -sugirió en tono dulce, pero sus ojos brillaban con malicia.

Olivia alzó la mirada, llena de desesperación, buscando alguna señal de empatía en su hermana. Pero en lo profundo, sabía que Maia había planeado todo esto. Sabía que ella era la verdadera culpable de su desgracia.

Maia dio un paso adelante, adoptando una expresión llena de falsa compasión, aunque sus palabras estaban cargadas de veneno.

-Sabes, papá... Olivia se crió en el campo. Quizás la familia que la educó le inculcó este tipo de... comportamientos. -Sus ojos se clavaron en Olivia, quien se encogió aún más, sintiendo que cada palabra era un cuchillo que la apuñalaba.

Dereck cruzó los brazos y soltó un suspiro de exasperación, observando a sus dos hijas como si una fuera un modelo perfecto y la otra, una deshonra.

-Afortunadamente, tú y Maia solo son parecidas en aspecto y no en términos de conducta moral. -La voz de Dereck era gélida, cada palabra cargada de desprecio-. ¡Tu comportamiento, Olivia, ha avergonzado a toda nuestra familia!

Olivia sintió que su mundo se derrumbaba. El ardor en su mejilla y el sabor metálico de la sangre en su boca eran nada comparados con el dolor que le causaban las palabras de su padre. Sus ojos pasaron de Dereck a Maia, quien fingía indignación, aunque la chispa de triunfo en su mirada era inconfundible.

Mientras las lágrimas corrían por su rostro, Olivia comenzó a dudar de sí misma. ¿Era realmente culpable de todo lo que había pasado? Su mente era un torbellino de confusión, incapaz de recordar los eventos de la noche anterior con claridad. Solo había fragmentos: una bebida que Maia le dio, risas en un rincón de la fiesta, y luego... nada.

-Papá... -comenzó Olivia, con la voz quebrada-. Yo no... no recuerdo...

-¡No quiero excusas! -la interrumpió Dereck, con un tono que no admitía discusión-. Lo único que importa es que tus acciones han traído deshonra a nuestra familia. Y ahora tengo que lidiar con el desastre que has creado.

Maia se acercó a Olivia y le puso una mano en el hombro, un gesto que parecía de consuelo pero que era todo menos eso.

-Tal vez deberías reflexionar, hermana -susurró, lo suficientemente bajo para que solo Olivia la oyera-. Después de todo, esto no habría pasado si hubieras sabido comportarte.

Olivia apartó la mirada, sintiéndose atrapada. No podía culpar directamente a Maia sin pruebas, y su padre claramente no estaba dispuesto a escucharla. La duda comenzaba a corroerla desde adentro. ¿Y si de alguna manera todo era su culpa?

Mientras Dereck empezaba a caminar hacia la puerta, lanzando una última mirada de desprecio a su hija, Olivia se quedó allí, arrodillada en el suelo, con la sombra de Maia proyectándose sobre ella.

-Recoge tus cosas y vuelve a casa -ordenó Dereck sin mirarla-. Esto no ha terminado.

La puerta se cerró de golpe, dejándola sola con Maia. Su hermana finalmente dejó escapar una sonrisa de satisfacción mientras se inclinaba para susurrarle al oído:

-¿Sabes qué es lo mejor de todo? Nadie jamás te creerá.

Olivia levantó la mirada, sintiendo cómo la furia comenzaba a reemplazar a la culpa. Si había algo de lo que estaba segura, era que encontraría la manera de descubrir la verdad y exponer a Maia, cueste lo que cueste.

También te puede gustar

Portada de la novela Cien años de amor, cien años sin ti.
9.5
Condenado por una peste mortal en 1920, Brád logró sobrevivir gracias a la sangre de los caminantes nocturnos, transformándose en un vampiro eterno. Desde entonces, su vida ha estado marcada por la sed de justicia tras el asesinato de su prometida. En el año 2021, el destino finalmente le concede un inesperado reencuentro con ella. Ahora, en un mundo moderno y desconocido, el antiguo ser deberá descubrir si aquel amor del pasado puede renacer.
Portada de la novela Diario de un guía blanco
8.0
Un médico militar fallece en combate y renace como guía blanco, un protector celestial bendecido por arcángeles para velar por los humanos. Su existencia transcurre en calma hasta que recibe el encargo de custodiar a una mujer extraordinaria. La cercanía constante despierta un amor prohibido que desafía los mandatos divinos, ya que los ángeles tienen vetado enamorarse de los mortales. Ahora, deberá elegir entre su deber sagrado y sus sentimientos.
Portada de la novela DOCTOR CEO
9.1
Al finalizar su turno, un médico interviene para salvar a Amanda, una residente atacada en las sombras del hospital. Tras socorrerla, nota que ella no recuerda la agresión. Por petición de su amigo Alejandro, él asume la tarea de custodiarla, temiendo por su seguridad. Lo que inicia como un compromiso de protección médica evoluciona pronto hacia una conexión emocional intensa, transformando su deber profesional en un romance profundo e imprevisto.
Portada de la novela El clan Douglas
9.0
Adrian, un pilar fundamental del clan Douglas, se halla en una encrucijada que pone en riesgo su prestigio mafioso. Su deseo por Helena, la hija de su primo y mejor amigo, desafía toda lógica y lealtad familiar. A sus veinte años, la joven logra vulnerar la voluntad de un hombre forjado en la oscuridad del crimen. Este vínculo prohibido amenaza la cohesión del linaje, obligando al protagonista a elegir entre su herencia criminal y una pasión que ignora las reglas.
Portada de la novela El sicario
8.6
Shawn Evans destaca como el ejecutor más letal de todo el Reino Unido. Criado por su padre bajo una disciplina de tortura y muerte, este hombre de presencia gélida cumple sus contratos con una indiferencia absoluta hacia la vida ajena. La pérdida de su mentor y progenitor refuerza su soledad interna, consolidando una existencia desprovista de sentimientos. No obstante, el destino le prepara un cambio drástico que pondrá a prueba su falta de humanidad.
Portada de la novela La venganza de la ex Luna
9.6
Brielle deseaba anunciar su embarazo, pero la traición de su esposo, el Alfa Argon, con su antigua amante Estelle, destruye sus sueños. Tras ser empujada por las escaleras por ambos, pierde a su bebé y es despreciada por carecer de lobo. Sin embargo, al recibir el divorcio, una fuerza ancestral despierta en su interior. Guiada por una voz mística para actuar como una IVY, Brielle resurge con ojos verdes y un poder letal, lista para ejecutar su venganza contra quienes la humillaron.