
Los Cincos Puntos Misteriosos
Capítulo 2
El olor a antiséptico del hospital era lo último que recordaba de mi vida anterior, un olor que se mezclaba con la desesperación y el fracaso.
Mi nombre es Sofía, soy arquitecta, o al menos, eso es lo que era antes de que todo se viniera abajo.
La constructora de mi familia, un negocio levantado con el sudor de mi padre, se declaró en bancarrota.
Fue un golpe seco, brutal, que nos dejó en la ruina y a mis padres, ya mayores, con la salud rota.
Mi madre necesitaba una cirugía de corazón urgente y mi padre un tratamiento costoso para sus riñones, la responsabilidad de conseguir el dinero cayó sobre mis hombros.
La única esperanza era el prestigioso concurso de diseño urbano, un premio en efectivo que podría salvarlos.
Pero ahí estaba ella, Camila, mi rival desde que tengo memoria.
Era la hija del socio de mi padre, el Sr. Ortiz, quien casualmente se quedó con los restos de nuestra empresa y ahora era el dueño de todo.
Camila siempre parecía tener una ventaja sobre mí, algo inexplicable.
En cada examen, en cada competencia preliminar, en cada presentación, ella siempre me superaba por una pequeña, pero constante, diferencia de puntos.
Era como si supiera exactamente qué hacer para estar un paso por delante.
En la vida anterior, luché con todo lo que tenía en ese concurso, pasé noches sin dormir, puse mi alma en cada plano, en cada maqueta.
Pero al final, Camila ganó.
Se llevó el premio, el reconocimiento y, con ello, la única oportunidad que tenía de salvar a mis padres.
La noticia de su victoria fue el último clavo en el ataúd.
Mis padres, al enterarse de que no había forma de pagar sus cirugías, se rindieron.
Sus cuerpos, ya débiles, no soportaron la desesperanza.
Murieron con una semana de diferencia.
Yo me quedé sola, ahogada en deudas y con un dolor tan profundo que mi propio corazón dejó de latir poco después.
Pero entonces, abrí los ojos.
No estaba en un hospital frío, no sentía el vacío de la muerte.
Estaba en mi pequeño cuarto rentado, el sol de la mañana entraba por la ventana, iluminando los planos del concurso de diseño urbano sobre mi escritorio.
El calendario en la pared marcaba la fecha: un día antes de la entrega final del concurso.
Había vuelto.
Mi corazón latía con una fuerza increíble, una mezcla de shock, miedo y una extraña euforia.
Tenía una segunda oportunidad.
Una oportunidad para cambiarlo todo.
Mi teléfono vibró sobre la mesa de noche, era un mensaje.
Lo abrí con manos temblorosas.
Era de Camila.
"Sofía, ¿lista para perder mañana? No importa cuánto te esfuerces, siempre serás la segunda. Es tu destino."
Era el mismo mensaje, la misma provocación que recibí en mi vida pasada.
Una sonrisa amarga se dibujó en mi rostro.
Esta vez, las cosas no serían iguales.
Me negaba a que la historia se repitiera.
Esta vez, yo escribiría el final.
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