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Portada de la novela Los Besos de Jacob

Los Besos de Jacob

¿Qué pedirías si el destino te diera otra oportunidad? Para Emily, la respuesta es simple: recuperar el amor de Jacob. Él la amó profundamente, pero un trágico suceso borró sus recuerdos y sentimientos por ella. Tras la ruptura, Emily vive sumida en el dolor, pues haber conocido la felicidad absoluta hace que su soledad actual sea insoportable. Ahora debe descubrir si es posible hallar la dicha cuando el hombre de su vida la ha olvidado para siempre.
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Capítulo 3

Una sensación de deseo insaciable se apoderó de Jacob, pero justo cuando estaba a punto de dar el siguiente paso, la voz de Sam lo interrumpió abruptamente desde el asiento del conductor:

"Señor Gu, hemos llegado a la Mansión Theodore". Esa era la residencia de Jack, donde vivía solo desde que había cumplido su mayoría de edad.

Jacob mordisqueó los labios de Emily y después los apartó con cuidado. "Da la vuelta y regresa a la Mansión Tyrone", le ordenó a su asistente. Su voz daba a entender que estaba disgustado.

"¡Como usted ordene, señor Gu!". Si bien Sam no se atrevió a mirar, era lo suficientemente inteligente como para deducir, por el ruido que escuchaba, lo que estaba sucediendo en la parte posterior del auto.

'Si la señorita Bai es la novia del señor Jack, ¿por qué el señor Jacob está...?', se preguntó Sam, quien seguía oyéndolos besarse en la parte trasera del coche. En ese instante deseó ser sordo para no poder escuchar lo que estaban haciendo.

El auto iba a toda velocidad y no tardaron en llegar a la Mansión Tyrone.

Jacob ayudó a Emily a salir del auto y la llevó adentro. Entonces la cargó cuidadosamente y la ayudó a subir las escaleras para llevarla al dormitorio principal.

Emily estaba tan cansada después de tener un día tan ajetreado que en cuanto vio la cama quiso irse a dormir. Sin embargo, Jacob necesitaba saciar el ardiente deseo que sentía por Emily, quien había logrado despertar su lado lujurioso.

Entonces, como era de esperarse, tuvieron su aventura de una noche...

Al siguiente día por la tarde, Emily se despertó de un largo y profundo sueño. Le dolía todo el cuerpo, como si en la noche anterior un tren la hubiera atropellado.

Entonces miró a su alrededor para ver si había alguien más en la habitación y descubrió que se encontraba sola. Tumbada en la enorme cama, miró inexpresivamente el exquisito diseño de los grabados que estaban en el techo; fue entonces que los fragmentos de las escenas vividas la noche anterior se filtraron lentamente en su mente, uniéndose como piezas de rompecabezas y formando una imagen indescriptible...

¡Pum!

De un momento a otro, su cabeza explotó al recordar todo. '¡Creo que anoche me acosté con un hombre! Y ese hombre es... ¡Es el tío de Jack, Jacob!

¡Dios mío!', pensó ella completamente conmocionada.

Jacob acababa de cumplir 27 años. Aunque Jack y su supuesto tío no compartían la misma sangre, ella siempre lo consideró y respetó como si fuera el verdadero tío de su novio. ¡¿Cómo pudo suceder eso entre ellos?!

Ahora Emily lamentaba con todas sus fuerzas haber ido a aquel bar la noche anterior; si no se hubiera emborrachado nunca se habría encontrado con Jacob en el camino y ellos nunca habrían...

¡Todo esto era su culpa!

De repente escuchó que alguien llamaba a la puerta y casi le da un ataque al corazón.

'¿Qué debo hacer? ¿Cómo voy a hacer para dar la cara ante este hombre ahora?'.

Antes de que consiguiera ordenar sus pensamientos, la voz de una sirvienta irrumpió desde afuera y le preguntó: "Señorita, ¿ya se despertó?".

Escuchar la voz de la sirvienta fue un gran alivio para Emily, ya que al menos no era Jacob. "Sí, entre, por favor".

Cuando se levantó, la sábana que cubría su cuerpo se cayó, dejando al descubierto las marcas que la salvaje aventura de anoche había dejado en su piel nívea.

Por desgracia ya era demasiado tarde para evitar que la sirvienta entrara, así que cuando lo hizo, pudo ver las marcas en todo su cuerpo. Con una expresión confusa, que Emily no fue capaz de entender, la sirvienta dijo: "Señorita, le traje algo de ropa limpia".

Avergonzada, Emily frunció el ceño. Tenía la intención de rechazar el ofrecimiento de la sirvienta, pero al ver el estado en el que estaba su ropa en el suelo, se sonrojó y le respondió en voz baja: "¡Gracias!".

Luego de dudarlo por un momento, finalmente le preguntó: "¿Dónde está el tío...? Perdón, ¿el señor Gu?".

"El señor Gu fue a su compañía". La criada envidiaba a Emily porque era la primera mujer que Jacob llevaba a su casa. Se sentía celosa y por eso no le dio el mensaje que él le había encomendado darle.

Inmediatamente, Emily se dio cuenta de la desagradable actitud de la mujer y dejó de hablar con ella. Una vez que la sirvienta salió de la habitación, se vistió a toda prisa, llamó a un taxi y salió de la Mansión Tyrone antes de que Jacob regresara.

Él llegó justo después de que el taxi partiera y se sintió decepcionado al llegar y encontrar su habitación vacía.

Al cabo de rato, Jacob tiró de la sábana, la cual todavía estaba tibia y olía a Emily; en ella pudo ver unas manchitas de sangre que dejaban en claro que él había sido el primer hombre con quien se había acostado.

En seguida apartó la mirada de la sábana y las imágenes acaecidas de la noche anterior reaparecían en su mente.

Como hombre adulto que era, pudo haberla rechazado, pero en lugar de hacerlo, se dejó llevar por sus instintos.

Tenía que admitir que había sido seducido por Emily. El autocontrol del que se había jactado toda su vida se había desvanecido por culpa de esa mujer, cuya timidez había despertado a la bestia que llevaba mucho tiempo dormida en su interior. Anoche la había hecho suya para perderse en su deseo una y otra vez...

Como ella fue quien despertó a la bestia, ahora no tenía forma de escapar de él.

...

Cuando salió de la Mansión Tyrone, Emily no fue a trabajar sino que llamó a la compañía y pidió permiso para faltar ese día. Entonces regresó a su departamento y durmió hasta la mañana siguiente que tuvo que despertarse para ir al trabajo.

Cuando llegó a la compañía y vio el Aston Martin de Jack estacionado justo en la entrada, auguró que tendría un día largo y difícil.

Rose salió del coche con elegancia, calzando unos fabulosos tacones de aguja y esbozando una dulce sonrisa.

Cuando Jack salió del auto, ignoró intencionalmente a Emily y se acercó a Rose para darle un beso ardiente y apasionado frente a todos. Rose se quedó prácticamente sin aliento, pues no se esperaba que actuara de esa manera.

"Jack, todos nos están mirando. Detente...", dijo ella con picardía mientras acariciaba con sus manos el pecho varonil de Jack.

En seguida, él envolvió su pequeña cintura con sus brazos y le respondió con una sonrisa insinuante: "Eres una mojigata".

Emily miró con desprecio a las personas que los observaban embelasados, y cruzó la puerta de la compañía sin mirar atrás.

Jack había hecho eso a propósito para enviarle un mensaje a Emily, pero para su desgracia, ella no le hizo demasiado caso y se fue caminando despreocupadamente. Su indiferencia lo desanimó aún más e incluso lo puso algo triste.

"Muy bien, ya me voy".

Casi de inmediato, Jack apartó a Rose como si ella no significara nada para él, y se subió a su auto para irse.

Desde aquella noche hasta ahora, no había sentido ni una pizca de remordimiento por lo que había hecho. Teniendo en cuenta su posición social, jugar con mujeres era un asunto trivial para él; además, ¿cuál era el problema?

De todas formas terminaría casándose con Emily y nada lo haría cambiar de parecer. Esa era la mejor versión de sí mismo que tenía para ofrecerle.

Lo que había hecho frente a Emily había sido por su propio bien, pues si no podía tolerar ese tipo de situaciones, ¿cómo podría convertirse en su dedicada y amable esposa?

En la Hogan Company

Emily decidió eliminar el recuerdo de aquella experiencia traumática para enfocarse en su trabajo, pero de una forma u otra siempre había alguien o algo que se lo impedía.

"¡Hola, Rose! ¿El señor Jack terminó con Emily? ¡Mira lo triste que se ve!".

"¡Sí, tú y el señor Jack se ven mejor juntos!".

"¡Lo sabía! No sé cómo el señor Jack pudo soportar a una mujer tan falsa como ella durante tanto tiempo. Rose y Jack hacen mejor pareja...".

Escuchar los halagos y elogios de sus compañeras aumentó el ego de Rose y complacieron su vanidad. Sin embargo, fingió estar disgustada y les pidió a todos: "¡Basta! Emily y yo somos buenas amigas. No quiero que sufra...".

"¿Ya terminaste?", le preguntó Emily mirándola con desprecio. Luego continuó: "Si ya lo hiciste, por favor, deja ser tan repulsiva".

"¿Cómo puedes decirme eso?", le preguntó Rose mordiendo su labio inferior. Ella no estaba dispuesta a permitir que Emily le hablara de esa forma.

Todas las personas que se relacionaban con Rose tenían un carácter voluble y eran maliciosas, por lo que recurrieron a la provocación y dijeron: "¡Dios mío! ¡Miren la actitud de esta mujer! ¡Rose, no tienes que ser tan educada con ella! ¡Ella se merece lo peor!".

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