Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Loba, mi nueva vida.

Loba, mi nueva vida.

Brooke tiene veintiún años y estudia medicina mientras carga con un pasado difícil. Su existencia da un vuelco total al cruzarse con Jake, el baterista de un grupo musical famoso que oculta una naturaleza sombría. Al descubrir los secretos de este joven, ella se adentra en un universo sobrenatural ajeno a toda razón. Mientras asume una posición imprevista en dicho mundo, Brooke cuestiona quién es realmente. ¿Podrá su vínculo afectivo vencer las amenazas que marcan su destino?
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Al entrar había mucho humo, con mi campera escondí la mitad de la cara, tapando la nariz y la boca. Fui hasta las escaleras y subí corriendo mientras agachaba la cabeza para que no me golpee tanto el humo. Al llegar al segundo piso pude divisar al fondo mi puerta, que sorprendentemente solo tenía un par de manchones negros, ruego porque el departamento este así.

Fui corriendo y saque llaves de mi pantalón, rápidamente abrí la puerta. Al entrar abrí la canilla de agua caliente de la cocina así ayudaba a disipar el humo con el vapor, fui hasta el living y escuche al gatito en mi habitación.

Fui hacia allí y pude divisarlo en la almohada un poco asustado. Lo levante y metí en una bolsa de tela mientras que en otra metía mi ropa y algunos objetos apreciados que tenía.

Siento unos pasos apurados y al mirar la puerta, era Jake. Mire sus ojos, nuevamente amarillos. Rápidamente me levanto sin poder decir nada, y como pude agarre las bolsas. Mientras él me sacaba de allí.

Al salir muchos bomberos se me acercaron y me "retaron", claramente hice oídos sordos, porque yo quería salvar a mi gato. Después de que me revise el médico y nuevamente él me rete. Jack se ofreció llevarme al trabajo.

Nos subimos al auto y el coloco las bolsas en los asientos de atrás.

-Espera, mi gato debe estar histérico ahí adentro - Jake me miró espantado.

-¿¡Cómo que un gato!? - Lo mire extraña y me empecé a reír. Me saque el cinturón y como pude mientras el entraba al auto de piloto, yo abrí la bolsa con mi gato, sin nombre todavía, y me volvía a sentar normalmente. Él lo miraba como si fuera el mismo diablo, al felino.

- No te hará nada, Jake-

- Eso lo veremos más adelante - y lo quedo viendo fijo mientras encendía la radio. - ¿Dónde quieres que dejemos las bolsas y el felino feo? ¿Casa de tus padres, tíos, hermanos?- Lo mire entristecida.

- Es que...- me rasco la nuca con timidez, y nuevamente me sonrojo- No tengo familia.

-Oh... Está bien, puedes quedarte en el departamento que estuvimos hoy, es de dos habitaciones. Si quieres, si no quieres está bien, sería bueno que si pero si-

- Tranquilo Jake, está bien, le preguntaría a James, un amigo, -Frunció el ceño- pero es un mono ambiente y realmente no me interesa ver cuando esta con Román. -Relaja la frente y me observa durante unos minutos y vuelve la vista a la calle. Sonríe.

- Esta bien, te mostraré tu habitación cuando lleguemos. Deberías avisar al trabajo que no llegarás por lo del incendio, ¿no crees?- Asentí con la cabeza y empecé a escribir un mensaje a mi jefe, explicándole la situación, lo comprendió pero me pidió que mañana vaya que habría mucho papelerío. Apague el celular y me recosté con mi gato en el asiento. Mientras él ronroneaba.

- Gracias Jake, te prometo que ayudaré en el departamento y cocinaré cada vez que pueda.- Le sonreí ya medio adormilada, aunque no pareciera, eran las 5 de la tarde y el estrés de todo me cansó.

Llegamos a ese lujoso edificio. Me ayudo con las bolsas. Cuando nos metimos al ascensor más el gato y la bolsa. El espacio era reducido y Jake estaba muy pegado a mí. Mire hacia arriba, su cara, al ser más alto que yo. Y lo admire por unos segundos hasta que él se percibió de eso y su mirada me cohibió. Volví mí vista al suelo, a lo que él me levanto el mentón con un dedo, nos estábamos acercando cuando llegamos a nuestro destino.

Medio tímido el salió primero y me abrió la puerta. Murmuré un gracias y solté a mi gato en el departamento.

-No te lo pregunté, disculpa, ¿te molesta el gato?- Él lo admiro por unos momentos y me asintió.

-Sí, me molesta. Pero déjalo, ¿podría estar en tu habitación mientras yo esté? Al menos hasta que me acostumbre a él-

Asentí, su departamento así que sus reglas.

-Luego, ¿quieres estudiar un poco de anatomía, así te pongo un poco al día? Mientras, podemos merendar. - Lo observé y me miró de manera atrevida, hasta que me di cuenta de lo que dije. Me sonrojé. - ¡Lo malpensaste todo! ¡Atrevido! -

-Ya quisieras Brookie, ya quisieras. -Se alejó a su habitación y de pronto se frenó- Mira, esa es la puerta de tu habitación, tiene un baño dentro. Por si quieres sacarte el humo. - No diría que se alejó corriendo de al lado mío pero si, básicamente hizo eso. Me quedé extrañada. Agarre al gato y seguí hasta donde me había señalado mi habitación.

Sonreí, era de un tono Violeta claro. Las sabanas igual, como si fuera de alguien. Coloque mi ropa en los armarios y me fui desvistiendo para darme una ducha. En el armario había toallas, violetas, claramente. Y entré, era más grande que el de mi departamento.

Abrí la llave de la ducha y vi caer la lluvia de agua caliente, toque con un dedo a ver si estaba regulada como me gusta y me metí.

Recién cuando me termine de relajar, me di cuenta que no tenía para lavarme el pelo y el cuerpo. Me sequé un poco para no dejar un rastro de agua y salí al pasillo donde se encuentra la otra habitación. Le golpeé la puerta a Jake e instantáneamente la abrió, por lo que me hizo asustar y casi soltar la toalla. El me observó y algo dentro de mí se encendió.

-Eh... en.- Me sonrojé.

-¿Si Brooke? - él trataba de parecer serio y solo observarme la cara.

-¿Shampoo?- Es lo único que pude decir. Asintió y cerró la puerta. Espere unos instantes y volvió a abrirla entregándome el shampoo con un acondicionador y un jabón.

-Toma. - Le sonreí tímida. Me di media vuelta y me fui lo más rápido que pude. Fue muy extraño, pareciera que estuviera al lado de la puerta chismeando lo que vaya a hacer.

Me duche rápido, me vestí con un pantalón holgado, una remera grande y un buzo grande. Ugh, no agarre nada de ropa linda, después voy a tener que comprar algo de ropa, con el dinero que me alcance.

Alcance mi teléfono para enviar un email a los de la inmobiliaria, si me devolverán el dinero de lo perdido o como sería el asunto. Me recosté en la cama y el gato se subió encima de mí.

Escuche un grito proveniente de la habitación de Jake y me quede quieta. Ahora que lo pienso, recién lo conozco hoy y ya estoy viviendo en su departamento. Si, seré fan de él pero tranquilamente podría ser un drogadicto a la cocaína. Se me prendió la lamparita, ¡Dejó la banda! Me había olvidado. Redacte el mail lo más rápido posible y cuando termine, fui directo a la cocina. Prepare mi brownie, que dicen que me sale súper rico. Cuando ya estaba en el horno, apareció.

-¿Qué haces?- Me observó de pies a cabeza, como yo lo hice con él, estaba en bata y con el pelo todo revoltoso y mojado- Disculpa usé tu ducha porque vos tenías... eso. - Asentí.

-Es tu casa, no tengo problema. -Observe mis atuendos. - No es que me quiera vestir así. Es lo que alcancé a guardar antes que llegues.- A lo que el frunció el ceño.

-Sí, respecto a eso... ¿¡Porque lo hiciste!? ¡Pusiste en peligro tu vida!- Me señaló con su dedo índice. Me encogí. - Lo siento, no quise sonar así, pero entiende que yo siempre trataré de salvarte.

Me sorprendieron sus últimas palabras, no las comprendía. Nuevamente me repito, que hago acá, puede ser un drogadicto. Ignoré sus últimas palabras.

-Está bien, sé que lo que hice está mal. No debí hacerlo. Pero ese gatito depende de mí. - Me sonrió de lado y se me acercó, me dio un abrazo. Yo sin saber que hacer se lo respondí.

Me soltó lentamente.

- Debo revisar la torta. - No pude observarle la cara. Me agache para ver el brownie y ya estaba listo. Contenta lo saqué y lo puse sobre la mesa. Lo miré. - ¿Tienes helado?- Asintió y abrió el frízer. Mientras yo colocaba en cada plato un pedazo, el buscaba cucharas y una grande para servir el helado.

Me sonrió y cuando terminamos de preparar todo, me estiró la mano. - Acompáñame. - Se la acepté y con nuestros postres nos dirigimos a su habitación, nos sentamos en el respaldo de la cama y nos dispusimos a hablar de temas que no llegaban a ningún lado.

-¿Crees en los seres fantásticos?-Lo observé extraña.

-¡Claro que no! - Y me reí. - Cuando era chica me dijeron que nada de esas cosas existían, que nunca tenía que creerlo. - Le tiré una sonrisa pero se me desplomó. - Mi niñez no fue fácil Jake. -

-Sí, lo... se..., lo entiendo. ¿Quieres que estudiemos un poco? Mañana de igual forma es sábado. Pero para no estudiar durante el fin de semana. - Asentí y me fui a la habitación a buscar los apuntes.

Estudiamos por dos horas, entre risas, y anécdotas.

Me asombré al leer algo. -¿Sabías que el corazón que dibujamos normalmente, son dos corazones "reales" juntos? - Él también se sorprendió.

- Bueno, creo que mucho estudio por hoy. - Se levantó de la mesa del living. - Voy a una fiesta con amigos, ¿Te vienes?

-Mm... No, gracias. -Y lo recordé. Y salte. - ¡Me tenía que juntar con James!

-Oh oh, alguien está en problemas, vas a tener que invitarlo a una fiesta. Lo lamento, eres una abandonadora de amigos y debes invitarlo. - Me resigne e hice puchero, el observo mis labios por un segundo y desvió la mirada.

Llamé a James y luego de unas largas palabrotas que me dijo, me dejó explicarle la situación y al segundo acepto mi oferta.

-Viene para acá, pero Jake, no tengo ropa. -

-Eso no es problema.- Me guiñó un ojo y empezó a hacer llamadas.

Saldría con Jake Petyffer.

Me asusté.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Ciego ante la Traición
8.9
Engañado por años, un hombre descubre que la supuesta infertilidad de su esposa, Luciana, fue una mentira para controlarlo. Tras perdonarla, su frialdad lo empuja a vigilarla, revelando una verdad atroz: ella y su mejor amigo, Iván, mantienen un romance secreto. Su traición es parte de un plan maestro de falsos embarazos y fraudes legales para robarle su patrimonio. Golpeado por la deslealtad, su dolor muta en una implacable sed de justicia.
Portada de la novela El Precio De Confianza
8.3
Como bailarina de tango, mi cuerpo era mi mayor tesoro, pero lo sacrifiqué por Máximo donando parte de mi pulmón. Todo resultó ser una cruel trampa: él, dueño de la clínica, usó mi órgano para que mi rival, Isa Hewitt, recuperara su carrera. Tras ser mutilada y traicionada por mi novio y mi mejor amiga, sufrí la humillación de ser suturada sin anestesia. Ahora, con el corazón roto y la verdad al descubierto, buscaré justicia contra quienes me usaron.
Portada de la novela Escapando de Su Obsesión, Encontrando el Amor
7.9
Tras reencarnar para evitar que Alejandro, mi prometido, volviera a dejarme morir, mi realidad se torna en una pesadilla. Él regresa antes de lo previsto con su amante Valeria y, lejos de haberme olvidado, me recuerda para atormentarme. Alejandro destruye el legado de mis padres y me humilla cruelmente. Por intentar defenderme de Valeria, acabo encerrada en un sótano bajo torturas eléctricas. Mi segunda vida es ahora un infierno del que no puedo escapar.
Portada de la novela La esposa olvidada renace
9.3
Sofía lo sacrificó todo para hallar a su marido, solo para descubrir que Ricardo y su hermanastra Mariana planearon su desaparición. Tras ser torturada y ver morir a su mascota, es lanzada al océano. No obstante, sobrevive al intento de asesinato y es rescatada con evidencias de la traición. La esposa vulnerable queda atrás; ahora emerge una mujer decidida a obtener el divorcio y ejecutar una venganza implacable contra quienes buscaron destruirla.
Portada de la novela La esposa rechazada es multimillonaria
8.4
Después de siete años de total sumisión y de ocultar que es enfermera, una mujer decide terminar su matrimonio. Al ser herida físicamente y ver a su millonario esposo proteger a otra, su amor se torna en desprecio. Obligada a esconder a su hija por las constantes amenazas de él, ella espera a que el contrato nupcial expire. Pronto, recuperará su inmensa fortuna y su verdadera identidad para destruir al hombre que tanto la humilló y traicionó.
Portada de la novela La Princesa Perdida: El Renacimiento del Fénix
8.5
La princesa real Yun Shang despierta con solo ocho años, pero su mente alberga las memorias de una existencia previa llena de dolor. Tras haber sufrido la traición de su esposo, el tormento de su propia hermana y el trágico fallecimiento de su hijo, ahora posee la oportunidad de cambiar su destino. Consciente de la maldad que la rodea, esta joven debe decidir cómo encarar a sus verdugos. ¿Conseguirá vengarse de quienes la destruyeron en el pasado?