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Portada de la novela Llegaste a mi vida

Llegaste a mi vida

Fátima Brawn, con solo 23 años, se ve atrapada en un enlace forzoso con Albert Smith por culpa de las intrigas de su suegra, Nora. Albert es un hombre despiadado que la detesta, pues anhela reencontrarse con su verdadero amor, una bailarina. Tras dos años soportando desprecios y una frialdad extrema en su hogar, Fátima decide que ya ha sufrido suficiente. En pleno aniversario, ella toma la iniciativa y le entrega los papeles del divorcio para ser libre.
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Capítulo 3

"Así están las cosas señorita, le propongo algo, usted se casa con mi hijo a cambio de que yo no la mandé a la cárcel por rob"

"¡Pero yo no me robe nada!"

Nadia sonrió.

"¿Aquien crees tú qué la policía le creera a ti, una muerta de hambre o a mi a Nora Smith?"

Fátima se puso nerviosa.

"Te voy a dar 3 días para que lo pienses si no aceptas diré que tú me robaste y ni siquiera pedirán pruebas simplemente te encarcelaran y ya, no pienses huir tengo toda tu información, tus padres murieron hace poco más de 5 meses, se que trabajas en la editorial Santa Fé, se tus horarios, vives en el edificio F, del fraccionamiento universal puerta número 6, asi que no pienses engañarme.

Fátima se quedó en shock, la mujer sabía todo de ella estaba atrapada.

Fátima asintió aceptando el acuerdo de Nora, quedando deacuerdo que en 15 días se realizaría la boda.

Fátima no conoció a Albert hasta el día de la boda, cuando lo vio por primera vez, quedó asombrada, el hombre era muy guapo, alto, rubio, con unos ojos color azul. Su mirada nunca se dirigió a ella.

Ella simplemente agachó su cabeza y continuaron con el evento.

Después de que terminó la boda, Fátima llegó a la habitación después de ahí no vio a su marido.

Los días pasaban y ella seguía sola, ahí en esa mansión, a si que decidió, contratar a una persona para que le ayudará y le hiciera compañía.

Fue cuando llego la Ágata, quien desde que puso un pie en la mansión le demostró cariño y atención a Fátima.

Los días seguían pasando, Fátima se dedico al jardín en sus ratos libres se dedicaba a plantar muchas flores, hizo un bello jardín en una de las esquinas de la casa, se dedico a cuidarlo. Mientras seguia trabajando en la editorial, era secretaria y su jefe un explotador, era la primera en llegar y la última en irse, no le importaba mucho a Fátima ganaba más o menos bien, con sus otras extras.

Después de dos meses de casados Albert llegó a la casa.

Cuando Fátima llegó del trabajo ya pasaban de las 9 ese día habían trabajado horas extras.

Al entrar a la sala vio al hombre sentado en el sofá leyendo un libro, este levantó su mirada había ella.

"¿Tú aquí?"

" Es mi casa ¿A caso no puedo venir?"

"Oh no, no lo siento yo... Disculpame"

"No me tutees, no somos iguales"

"Si lo siento"

"¿Estas son horas de llegar para una mujer casada, te advierto que aunque yo lo esté a qui debes respetarme"

"Acabo de salir de trabajar hoy hicimos horas..." Albert la interrumpió antes de que siguiera hablando.

"Veo que contrataste a alguien te lo advierto que yo no le pagaré ni un centavo, tu la contrataste tu le pagas"

"Si, está bien"

"He visto que ocupaste la habitación de visitas al menos no eres tan idiota, tú y yo nunca compartiremos una habitación, cuando yo esté aquí no te quiero cerca, ni siquiera quiero ver tu cara, ¿Entiendes?"

"S...si"

"Solo me case contigo por conveniencia, no sé cuánto te pago mi madre ni me interesa, mujeres de tu clase siempre están dispuestas a venderse, en cuanto regrese la mujer que amo tu te largas"

Dijo caminando hacia las escaleras y subiendo lentamente como todo un rey dejando a sus súbditos detrás de él.

Fátima, lo miraba desde donde estaba, ella todo esté tiempo se había dedicado a mejorar, Ágata le había ayudado, por si algún día él llegaba y pedía que lo acompañará a alguna cena o fiesta, ella trabajo duro para aprender modales, estudiaba en línea, su padre era contador, así que ella estudiaba administración de empresas, quería que su marido algún día estuviera orgulloso.

Pero ahora al verlo llegar a si supo que todo lo que había hecho no valía nada, lentamente bajo su cabeza y las lagrimas comenzaron a salir.

Ágata la consoló, y la acompaño a su habitación.

Después de dejarla ahí bajo y apaga todas la luces ya era tarde, a si que se iban todos a descansar.

A la mañana siguiente Fátima desayuno en la cocina junto a Ágata siempre era así, era la compañía de la otra, por el contrario de Albert quien desayuno solo en el comedor, cuando termino de desayunar Fátima salió por la puerta de atrás y atravesó el jardín, salió de la casa para ir hacia la parada del micro ella ,no tenia auto, aunque había varios estacionados en la casa nunca tomo uno, mientras esperaba el transporte Albert, venia en su Audi, manejado por Joel su asistente. Al levantar la mirada vio a Fátima quien subía al transporte, sonrió de lado, pensando 'seguramente ahora que vio que regrese, quiso dar lástima, Albert se fue hacia la oficina y comenzó a trabajar había estado en un viaje de negocios donde había convivido con Tania, el amor de su vida, según él, en lugar se pasar su luna de miel con su esposa, la paso con ella.

Después del trabajo, llego a la mansión Ágata ya tenía la cena lista, a si que en cuanto, se sentó en el comedor le sirvió.

Algo dentro de el quería preguntar por Fátima pero no lo hizo y Ágata tampoco le dio ninguna explicación, a ella no le gustaba el comportamiento que tenía con la chica, si no era él era su madre quien la molestaba y le hacían daño, la primer semana de casados vino Nadia y se enojo por qué su hijo no estaba en casa debido a esto aventó a Fátima muy fuerte que la hizo caer de los pocos escalones que faltaban para bajar, ni siquiera se inmutó en ayudarla, camino hacia la puerta y se fue.

Ágata corrió hacia ella y la ayudó, mando llamar a la ambulancia y de la llevaron a urgencias, termino con un tobillo lastimado y 3 semanas de incapacidad. Ahora llegaba su disque esposo y la trataba peor que aún perro.

Ese día Fátima había llegado temprano como no quería encontrarse con Albert, se la paso cuidando su jardín, hasta que Ágata le informará que podía entrar a comer, en cuanto termino, Albert subió a su habitación, al asomarme por la ventana, miro a la mujer quien estaba arrodillada plantando un rosal. Traía un pantalón ajustado, con una playera azul pegada al cuerpo, no era fea pensó, pero no era su tipo, una mujer como ella, no era digna ni siquiera para que él volteara a verla. Se quitó se la ventana cuando vio a Ágata ir por ella.

Por una rendija vio que ella se lavaba las manos con la manguera, mientras mojaba a la criada, ambas sonreían, Fátima corrió tras Ágata pero su pie se atoró en la manguera y Fátima fue a dar al suelo, en medio de un gran charco le lodo. Albert al ver qué se cayó una a correr a su encuentro cuando escucho las carcajada de ambas mujeres, la caída fue fea, el pensó que Fátima estaría llorando para tener atención, así era Tania, siempre ya delicada.

Al levantarse Fátima Ágata la reviso sus pantalones estaban rotos de las rodillas por las cuales se veía que salía sangre, su codo también tenía raspones al igual que una de sus mejillas. Aún así ella seguía riendo. Tratando de calmar a la mujer mayor.

Entraron a la casa, Fátima había encontrado unas escaleras de caracol que estaban en la cocina las cuales conectaban con la planta de arriba si tener que pasar por la habitación de Albert, subió por ella para así tomar un baño, curar sus heridas y bajar a cenar, ya su comida se había vuelto vena.

Albert espero parado de tras de su puerta, esperaba escuchar los pasos de Fátima pero estos nunca llegaron.

Después de media hora de esperar bajo por agua y ahí estaba ya Fátima, con un shot blanco una blusa de tirantes, la ropa era para que no tocará sus heridas que ella mísma había curado y vendado, tenía hinchado y un rasguño en la mejilla derecha pero ni aún así dejaba de hablar con alegría, cuando lo vieron entrar a la cocina ambas se quedaron en silencio, Fátima se levantó y salió hacia el patio, esperando que el hombre saliera de ahí. Albert frunció el seño, no entendía por qué está mujer actuaba así.

Ágata lo vio y le recordó.

"No se preocupe, ella entrara en un momento, solo está haciendo lo que usted le pido, no estar en su presencia"

Albert asintió y salió de la cocina, se paró aún lado de la puerta y después de unos segundos Fátima entro a la cocina.

"Come, niña se va a enfriar"

"¿Cómo te fue en el trabajo?"

"Muy bien, en tres días habrá un cambio de administración, al parecer se hará cargo la hermana del señor Brice"

"Mmm y eso es bueno o malo" Fátima solto una carcajada, la cual hizo brincar el corazón de Albert.

"Si es bueno, por qué si aún me quedo horas extras me sentiré más cómoda"

"¿Te ha seguido molestando, tu compañero?"

"No ya no, el día que llegó la señorita Amanda a ver la editorial se dio cuenta de lo que estaba pasando, llego justo en el momento en que ese idiota me quiso besar a la fuerza, ella lo corrió en ese momento"

"Me alegro"

"Yo también" ambas siguieron cenado sin darse cuenta de la mirada de Albert, estaba enojado tenía sus puños cerrados fuertemente.

Camino hacia su habitación, después de desnudarse y bañarse se calmó.

¿Por qué tengo que enojarme, es su vida, lo que le pase no me interesa? Ese no era su problema pensó.

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