Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Líneas Prohibidas

Líneas Prohibidas

El azar une a Marina Elorza y Julián Arendt en una relación apasionada, pero su mundo se desmorona al descubrir que comparten el mismo lazo de sangre. Siendo medio hermanos, el dilema entre el deber y el deseo se vuelve insoportable. Mientras ella sufre por la culpa, Julián decide investigar los oscuros misterios de su origen familiar. Ambos deberán decidir si aceptan la realidad o se rinden ante un vínculo tan inevitable como prohibido.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

El día había transcurrido con la habitual intensidad de las grandes conferencias: exposiciones cargadas de cifras, estudios de caso, paneles de discusión donde las palabras "innovación", "estrategia" y "mercado" se repetían como mantras. Marina, aunque siempre profesional y atenta, no pudo evitar que su mente divagara más de una vez durante las presentaciones, volviendo a esa sensación persistente que Julián le provocaba.

Al finalizar la jornada, los asistentes fueron conducidos hacia el salón privado donde tendría lugar el cóctel de cierre del día. Una atmósfera más distendida, propicia para las conversaciones informales, los acuerdos preliminares y, por supuesto, los contactos que realmente definían el peso de un evento de esta magnitud.

Marina se acercó a la barra por un refresco. No le apetecía beber alcohol, necesitaba tener la mente despejada. Mientras esperaba que el bartender preparara su bebida, sintió nuevamente esa presencia inconfundible a su lado.

-Parece que el destino insiste -dijo la voz de Julián, suave, casi un susurro en medio del murmullo general.

Marina giró apenas el rostro y sonrió.

-O quizás somos nosotros quienes coincidimos porque ambos sabemos movernos bien entre multitudes.

Julián soltó una breve risa.

-¿Eso significa que es usted una estratega de eventos, señora Elorza?

-Señorita -aclaró ella, casi en automático-. Y digamos que he aprendido a leer los movimientos de estos entornos. Son casi coreografiados. Sabes quién va a estar, quién quiere impresionar, quién sólo vino a ser visto.

-Interesante observación -asintió Julián-. Yo, en cambio, vengo a observar sin que me observen. O al menos, eso intento.

-Me temo que esta vez no ha logrado pasar desapercibido.

La confesión, aunque velada, no pasó inadvertida para él. La sonrisa de Julián se ensanchó un poco más.

-Tampoco lo ha logrado usted, Marina -pronunció su nombre con una naturalidad que lo hizo sonar íntimo-. Desde ayer la he visto interactuar con varios ejecutivos. Todos parecen buscar su aprobación.

Marina bebió un sorbo de su refresco, manteniendo la compostura.

-En este negocio, las relaciones pesan tanto como las cifras. No siempre basta con tener buenos números.

-Y sin embargo, no muchos entienden el arte de la verdadera negociación -agregó él-. Usted transmite seguridad, pero no arrogancia. Cercanía, pero no vulnerabilidad. Eso es... poco común.

La observación la descolocó, no por el halago, sino por lo certero. No era habitual encontrarse con alguien que pudiera leerla de ese modo con tan poco tiempo de interacción.

-¿Siempre analiza así a las personas que conoce? -preguntó, casi con curiosidad genuina.

-Solo cuando alguien me interesa -respondió Julián, bajando ligeramente el tono.

El silencio entre ambos, una vez más, se cargó de esa tensión difícil de describir. Un juego de atracción creciente, donde cada palabra parecía colocada con precisión milimétrica para avanzar un paso más en esa danza implícita.

Intentando cambiar de tema, Marina desvió la mirada hacia la gran terraza de cristal que rodeaba el salón.

-La vista desde aquí es impresionante -comentó.

-¿Quiere verla más de cerca? -propuso él con naturalidad.

Por un instante, Marina titubeó. Sabía que cada pequeño gesto iba construyendo algo más profundo entre ellos, pero no encontraba razón lógica para negarse. No aún.

-Vamos -aceptó.

Salieron hacia la terraza. La brisa nocturna era fresca, arrastrando el aroma tenue de las flores ornamentales y del río cercano que cruzaba la ciudad. Desde allí, los edificios iluminados componían un paisaje casi cinematográfico.

-Confieso que no esperaba encontrar algo así en este viaje -comentó Julián mientras se apoyaba en la baranda.

-¿Una vista así? -preguntó Marina, fingiendo inocencia.

-Una conversación como esta.

Marina lo miró de reojo, sintiendo nuevamente el rubor en sus mejillas.

-Supongo que esas son las sorpresas agradables de estos eventos. Nunca sabes realmente con quién terminarás hablando al final del día.

-O con quién seguirás hablando cuando el evento termine -añadió él, con esa seguridad serena que parecía envolver cada frase suya.

Durante unos minutos, el diálogo giró hacia lo profesional: compartieron experiencias sobre los desafíos de emprender, anécdotas de fusiones complicadas, clientes exigentes y negociaciones fallidas que, años después, resultaban graciosas.

Pero entre cada intercambio de palabras, seguía latiendo esa conexión silenciosa. Un juego de miradas que a veces se prolongaban más de lo habitual, una sonrisa sostenida, un leve acercamiento que parecía casi accidental cuando sus brazos rozaban brevemente mientras caminaban.

No había prisas, pero tampoco había dudas de lo que ambos sentían: el interés estaba encendido.

Finalmente, cuando el reloj marcó cerca de la medianoche, Julián rompió el último silencio.

-¿Le gustaría cenar conmigo mañana, después de las conferencias? -preguntó con un tono directo, pero respetuoso.

Marina lo observó unos segundos. Podría haber buscado alguna excusa, una forma elegante de posponer, pero no lo hizo. Su interior le pedía dejarse llevar. No había reglas claras en ese momento, sólo la certeza de que quería seguir conociéndolo.

-Me encantaría -respondió simplemente.

Julián asintió satisfecho.

-Perfecto. Entonces mañana será.

Ambos regresaron al interior del salón. La noche había terminado, pero lo verdaderamente importante apenas estaba comenzando.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela El Arrepentimiento del Alfa: Perdió a su Loba Blanca Predestinada
8.4
Eliana estuvo al borde de la muerte cuando Javi, su compañero predestinado y heredero al trono Alfa, la abandonó para rescatar a otra mujer. Tras sobrevivir a constantes desprecios y a un envenenamiento con acónito, ella huye hacia la Ciudad de México. Bajo el amparo del Alfa Darío, Eliana revela su naturaleza como la mítica Loba Blanca. Mientras Javi se hunde en el remordimiento por su traición, ella resurge con la fuerza imparable de una reina legendaria.
Portada de la novela CEO vendido
9.6
mejor amiga. ¿Cómo terminé en la subasta? Sólo estoy aquí para cerrar un trato multimillonario. Hasta que subió al escenario. Me di cuenta de que no me reconoció. La hermana menor de mi mejor amiga. El amigo que ya no está vivo. Ella no sabe la verdad sobre lo que le pasó. Antes de poder detenerme, hice una oferta. Yo fui el idiota que logró llevársela en brazos. Ese maldito vestido. Dejó poco a la imaginación. Me dije a mí mismo que no la tocaría. No debería tocarla. No así, no después de comprarlo en una subasta clandestina. Pero quería asegurarme de que ella estuviera a salvo. ¿Cómo puede alguien tan bello, elegante e inteligente ser virgen? Ella dijo que no se podía comprar. Pero ella era todo lo que nunca supe que quería. Y ahora, ella era mía. Todo mio. Prólogo: Joe - Bonitas tetas, ¿verdad, Joe? -Geoff miró de reojo a las dos mujeres que desfilaban. Parecía un animal dispuesto a atacar. -Sí, son preciosas -dije sin siquiera mirarlas más de cerca. -¿Vas a pujar? Por supuesto que no iba a pujar. Había conocido a muchas mujeres que se parecían exactamente a las que estaban en el escenario. Incluso salí con ellos, pero a medida que pasaban los años me aburrí. No me interesaba lo que tenían para ofrecer ni la subasta en sí. Sólo estaba aquí para que Geoff firmara nuestro acuerdo y siguiéramos adelante. Abrí la boca para decirle esto, pero mis palabras fueron ahogadas por la repentina conmoción de la multitud. Dirigí mi atención a lo que había causado la conmoción. Tan pronto como se abrieron las cortinas, me sentí instantáneamente atraído hacia ella. Ella no era tan alta como las demás, pero su cuerpo se curvaba formando una figura de reloj de arena. Su largo cabello castaño le caía sobre los hombros y en suaves rizos alrededor de su rostro pecoso. Sus grandes ojos marrones escanearon los alrededores mientras lanzaba una mirada vacilante a la multitud interesada. Al igual que los demás, la condujeron por las escaleras y a través del pasillo. Nuestras miradas se encontraron. Me di cuenta de que no me reconoció. ¿Por qué lo reconocería? Nos conocíamos desde hacía mucho tiempo, pero la reconocí y no pude dejar de mirarla, incluso cuando ella apartó la mirada. Estaba nerviosa, se notaba por la forma en que tiraba del dobladillo de su vestido corto. Ese maldito vestido. Dejó poco a la imaginación, pero no pude evitar admirar su cuerpo a través de la fina tela. Estaba seguro de que si se inclinaba podría verle el culo y algo más. La idea fue suficiente para hacer que mi polla se contrajera de interés. Geoff se inclinó hacia delante en su asiento y me dio una sonrisa. "Mírala." -Prácticamente estaba babeando. -Nunca había visto a nadie como ella aquí antes. Estaba mirando y no tenía intención de detenerme. A mi alrededor, los hombres empezaron a pujar. Pronto la habitación se llenó de murmullos intercambiados mientras intentaban superarse unos a otros. Mientras tanto, sus ojos bailaban alrededor de la multitud, abiertos por la sorpresa por el efecto que estaba causando. Ella intentó alejarse, pero el guardia de seguridad estaba en el camino, empujándola hacia adelante. Al final, incluso las voces apagadas se fueron haciendo cada vez más escasas a medida que el precio subía más y más. De repente, una voz se alzó por encima del resto, ofreciendo un número embriagador. Rompí el contacto visual con ella para mirar al hombre que había hecho el movimiento. Benji Astuto. La idea de que ese miserable hijo de puta la tocara fue suficiente para impulsarme a la acción. Antes de poder detenerme, hice una oferta. Durante unos buenos diez segundos, nadie pudo igualarla. Así lo hizo Benji, dándome una sonrisa divertida. No le permití en absoluto que se apoderara de mí. Miré el escenario y aumenté mi oferta. Estuvimos yendo y viniendo, y los otros postores se retiraron. Todo el tiempo, Benji la miró como si fuera un trozo de carne, y no la impresionante belleza que yo sabía que era. Decidí que moriría antes de permitirle estar solo en la misma habitación que ella. Grité la cantidad de dólares más obscena que pudiera imaginar, mientras observaba con enfermizo placer cómo el color desaparecía de su rostro. Sus ojos se abrieron en estado de shock. Benji no pudo igualarme Y aunque lo hubiera intentado, ya sería demasiado tarde. La subasta terminó. Ella era mía. 1 - Sophia Unos días antes 'Todo va a estar bien, puedes hacerlo.' Desde muy joven aprendí a nunca dar nada por sentado y a luchar. El mundo era un lugar oscuro e indiferente, y sólo podías confiar en ti mismo para sobrevivir. Al menos eso es lo que me han dicho toda mi vida. Para mi gusto esta perspectiva era demasiado agotadora. Sí, las cosas tienden a ser malas la mayor parte del tiempo. Pero eso no significaba que tuviera que convertirme en una vieja gruñona a los 25 años. Entendí mejor que nadie que la vida te puede dar limones, pero prefiero hacer limonada que quejarme. Si no fuera limonada, sería un cóctel a base de limón realmente sorprendente, adornado con una rodaj
Portada de la novela El Beso de la Víbora: La Venganza de una Esposa
8.6
Bajo un sol implacable, Mateo abandonó a su hijo Leo en un auto para proteger su coche, favoreciendo a Sofía. Tras descubrir que mi boda fue una trampa para dar celos, sufrí la humillación pública. Al exigir el divorcio, me robaron mi negocio y secuestraron a mi pequeño, intentando asesinarme con veneno de víbora. Ignoran que he sobrevivido al ataque; ahora, mi sufrimiento se transforma en una sed de justicia letal para recuperar lo que es mío.
Portada de la novela La Esposa que Resurgió: Una Nueva Identidad
8.9
Después de diez años sacrificándose por su marido, una mujer descubre que solo fue el sustituto de un viejo amor. La crueldad llega a su punto máximo cuando el hijo oculto de su esposo causa la pérdida de su propio bebé. Tras sufrir esta traición, ella aprovecha un accidente para simular su fallecimiento. Con una identidad distinta y un corazón endurecido, regresa del pasado dispuesta a vengarse de todos aquellos que la utilizaron y destruyeron su felicidad.
Portada de la novela Los Sueños de una Viajera
7.9
Alicia aterriza en Qatar para renovar su vida, pero su destino da un vuelco tras conocer al príncipe Amir. Su conexión prohibida desafía las estrictas leyes de la corona, provocando la ira de su linaje y del país entero. Obligados a escapar por Europa, se enfrentan a una persecución letal y a oscuras tramas políticas que buscan destruirlos. En una carrera contra la traición, los amantes arriesgarán todo para ver si su vínculo puede sobrevivir al peligro y al peso de la tradición.
Portada de la novela Mellizos Genios y la Encantadora Madre
9.5
Traicionada por su familia y entregada a una red de agentes, Lancy despierta de un coma sin recuerdos. Su nueva realidad incluye a dos mellizos de seis años: un prodigio financiero y una niña experta en lucha. Aunque ignora la identidad del padre y su propio pasado, su meta es vivir libre con sus hijos. Todo cambia cuando un extraño hombre aparece de repente en su vida, forzándola a trabajar como su secretaria personal bajo una misteriosa exigencia.