Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Líneas Prohibidas

Líneas Prohibidas

El azar une a Marina Elorza y Julián Arendt en una relación apasionada, pero su mundo se desmorona al descubrir que comparten el mismo lazo de sangre. Siendo medio hermanos, el dilema entre el deber y el deseo se vuelve insoportable. Mientras ella sufre por la culpa, Julián decide investigar los oscuros misterios de su origen familiar. Ambos deberán decidir si aceptan la realidad o se rinden ante un vínculo tan inevitable como prohibido.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

El salón principal del Hotel Imperial resplandecía bajo la luz dorada de las gigantescas lámparas de araña. Las paredes de mármol y los techos altos otorgaban una atmósfera solemne y elegante, acorde a la importancia del evento. Era la conferencia internacional de innovación y negocios, donde empresarios, inversores y mentes brillantes de distintas partes del mundo se reunían para compartir ideas, cerrar tratos y, sobre todo, establecer contactos que podrían cambiar sus futuros.

Marina Elorza respiró hondo mientras se ajustaba el blazer color marfil que había elegido con esmero. No era la primera vez que asistía a un evento así, pero había algo en el ambiente de esa mañana que le generaba un leve cosquilleo en el estómago. Quizá eran los nervios, o quizás, como descubriría después, era el presagio de lo inevitable.

Caminó entre los asistentes con seguridad medida, observando a los rostros conocidos: algunos viejos socios de su empresa de consultoría financiera, otros ejecutivos de renombre, incluso un par de exjefes con los que mantenía relaciones cordiales, aunque distantes. Pero su objetivo no era reencontrarse con nadie, sino escuchar la conferencia inaugural y, si el destino le sonreía, encontrar nuevas oportunidades para expandir su firma hacia mercados internacionales.

Se dirigió hacia la mesa de acreditaciones y recibió su gafete:

Marina Elorza - Directora General - Elorza Financial Consulting.

Mientras lo colocaba sobre su solapa, una voz masculina, profunda pero serena, llamó su atención detrás de ella:

-Disculpe... ¿me permite?

Marina giró ligeramente, permitiendo el paso a un hombre que extendía la mano para tomar su propio gafete. Lo primero que notó fue su altura. Superaba por al menos veinte centímetros su estatura. Luego su porte: un traje oscuro perfectamente entallado, el cabello castaño oscuro peinado con naturalidad, una barba recortada justo al borde de lo impecable. Pero fueron sus ojos los que realmente capturaron su atención. Ojos grises, casi plateados, que parecían observarlo todo con una mezcla de curiosidad y confianza.

-Gracias -le dijo el hombre con una sonrisa breve pero sincera, antes de leer su propio gafete-. Julián Arendt.

El apellido le sonaba vagamente familiar, pero no pudo ubicarlo de inmediato.

-Marina Elorza -respondió ella, casi por inercia, presentándose con una sonrisa profesional.

-Un gusto -añadió él, tendiéndole la mano. El apretón fue firme, seguro, pero no invasivo.

Durante un breve instante, ambos sostuvieron la mirada. Algo en aquel cruce invisible hizo que el ambiente alrededor pareciera atenuarse. El bullicio de la conferencia se desdibujó momentáneamente, como si sólo existieran los dos.

-¿Primera vez en la conferencia? -preguntó él, retomando el aire de charla casual.

-No exactamente -contestó ella-. Aunque cada año es un reto distinto. Siempre hay algo nuevo que aprender.

-Coincido. Es mi primera vez aquí, pero no en este tipo de eventos. La dinámica es siempre igual... aunque, admito, usted es la primera persona agradable con la que me cruzo esta mañana.

Marina dejó escapar una pequeña risa.

-Supongo que eso me convierte en su primer contacto valioso del día -bromeó, intentando mantener la ligereza.

-Sin duda alguna -confirmó Julián, manteniendo la sonrisa. Pero a pesar de su tono distendido, sus ojos seguían fijos en los de ella, como si quisiera memorizar cada detalle.

La charla no duró mucho más. Los altavoces anunciaron el inicio de la primera ponencia y ambos caminaron hacia el salón principal, quedando separados por la multitud. Marina tomó asiento en la tercera fila, mientras Julián desaparecía entre la gente.

Durante los primeros minutos de la exposición, Marina intentó enfocarse en los gráficos que aparecían en la enorme pantalla LED, en las cifras, en las proyecciones económicas... pero su mente, contra su voluntad, volvía al breve encuentro con aquel hombre de ojos grises.

«No debería distraerme», se dijo mentalmente.

Pero el cosquilleo en su estómago volvía.

Al finalizar la conferencia, los asistentes se dispersaron hacia los salones anexos, donde los organizadores ofrecían un cóctel de bienvenida. Las bandejas con copas de champán desfilaban entre los grupos de empresarios que ya iniciaban animadas conversaciones.

Marina sostuvo su copa mientras conversaba con un colega de su empresa, pero la conversación era meramente superficial. En el fondo, su mirada buscaba involuntariamente un rostro entre la multitud.

Y allí estaba.

Julián, de pie junto a un pequeño grupo de inversores, sostenía una copa de vino tinto mientras escuchaba atentamente a un hombre mayor que parecía exponerle alguna teoría de mercado. Al percibir la mirada de Marina, levantó sutilmente su copa en señal de saludo.

Ella correspondió al gesto con una sonrisa discreta.

Pocos minutos después, mientras se acercaba a la barra para dejar su copa vacía, volvió a sentir su presencia a escasos metros.

-¿Disfrutando del cóctel? -preguntó Julián, apareciendo a su lado.

-Dentro de lo que cabe, sí -respondió ella, divertida-. Aunque admito que estas recepciones siempre me parecen demasiado coreografiadas.

-Por eso las conversaciones informales suelen ser más interesantes. ¿Le gustaría dar un paseo por la terraza? Es más tranquilo y el aire fresco ayuda a pensar con claridad.

Por un momento, Marina titubeó. ¿Era apropiado? ¿No lo estaba interpretando mal? Pero la invitación había sido cortés, en un tono profesional pero cercano.

-Claro -aceptó finalmente.

Salieron juntos hacia la terraza. Desde allí, la vista de la ciudad iluminada era simplemente espectacular. Las luces de los rascacielos titilaban como constelaciones artificiales, mientras el leve viento de la noche movía con suavidad los cabellos de Marina.

Durante casi media hora conversaron sobre sus empresas, sobre el mercado internacional, sobre los desafíos de emprender en un mundo competitivo. Julián demostró ser un hombre inteligente, con opiniones agudas y un sentido del humor fino.

Pero, más allá de las palabras, había algo en la forma en que la miraba. No era simple interés profesional. Era algo más profundo. Una conexión que se estaba gestando sin que ninguno de los dos pudiera controlarlo.

Cuando finalmente regresaron al salón, la noche estaba llegando a su fin. Se despidieron con la misma cortesía inicial, pero ambos sabían que aquel encuentro no sería el último.

Mientras subía al taxi que la llevaría de regreso a su hotel, Marina no pudo evitar tocarse el pecho, justo donde sentía un pequeño latido acelerado. Sonrió para sí misma, intentando disimular el torbellino que se gestaba en su interior.

Aquella conferencia internacional no sólo le traería negocios. Eso ya lo presentía.

Le traería algo mucho más complejo.

Y mucho más peligroso.

También te puede gustar

Portada de la novela CEO malo
8.5
Benício Magalhães, un implacable CEO que antepone la responsabilidad a las emociones, ve su mundo alterado tras una noche de pasión con María Eugênia, la valiente amiga de su hermana. Temiendo ser juzgada, ella huye del país sin revelar que espera un hijo suyo. Dos años después, Magê regresa y se topa con el resentimiento de Benício. Ambos se sumergen en un romance secreto donde el orgullo, la negación y un gran secreto desafían su destino.
Portada de la novela Contrato Evans
8.7
Sabrina está a punto de titularse como doctora, pero la salud de su padre y la falta de recursos amenazan su futuro. Por otro lado, Rodrigo debe casarse para asegurar su herencia en un poderoso conglomerado. El destino los une en un trato mutuo: ella obtendrá estabilidad para salvar a su familia y él cumplirá con su obligación nupcial. Sin embargo, la continuidad de este acuerdo dependerá de las decisiones que tomen mientras enfrentan su nueva realidad.
Portada de la novela El Beso Del Delincuente
8.7
Sarah Bresler intenta superar el desapego de su madre y un reciente desengaño amoroso aferrándose al recuerdo de un beso robado. Su obsesión por aquel desconocido la lleva ante Will, un rebelde cuya vida gira en torno a su Yamaha y el peligro. Aunque la chispa entre ambos es innegable, él se niega a dejar su turbulento mundo. Sarah deberá decidir si este romance cargado de adrenalina es un amor auténtico o solo una ilusión pasajera.
Portada de la novela El Despertar de Elvira
8.2
Después de quince años de absoluta lealtad, Raúl abandona a Elvira el día de su aniversario. La traición se vuelve total cuando Isabel, la amante de él, la incrimina falsamente, logrando que sea despedida de la empresa que ella misma creó. Tras ser humillada y expulsada como una delincuente, Elvira no se rinde. Impulsada por la sed de justicia, finge su propia desaparición para iniciar un plan implacable que destruirá a quienes le arrebataron su vida.
Portada de la novela Escuché su mente: El arrepentimiento del Don
8.4
Elena sobrevive gracias a su capacidad de leer pensamientos, pero un secreto de su esposo, el líder mafioso Dante, la empuja a huir hacia Cancún. Tras solicitar el divorcio, la joven descubre que los supuestos deseos de él por otra mujer eran una fachada. En realidad, Dante agoniza por dos disparos tras desatar un conflicto letal para mantenerla a salvo. Arrepentida, ella decide regresar y luchar por rescatar al hombre que sacrificó su vida por protegerla.
Portada de la novela Heredera de la mafia: supera con creces su imaginación
7.9
Sawyer, el traficante de armas más influyente, sorprende a todos al caer rendido ante Maren. Aunque muchos la ven como una mujer oportunista y frágil, ella oculta un origen letal y una inteligencia prodigiosa. Bajo su fachada sencilla se esconde una experta en medicina, una científica brillante y la verdadera heredera de un imperio criminal. Mientras el mundo asimila su poder, el temido Sawyer confiesa que su mayor desafío es conquistar a su implacable esposa.