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Portada de la novela Liberame!

Liberame!

Huyendo de un matrimonio abusivo, Eva Ferri se oculta en la finca Boa Ventura como niñera de las hijas de Erick. Él es un magnate viudo que busca tranquilidad rural para sus gemelas, pero la paz se ve amenazada por la sombra del pasado. Logan Cross, un millonario obsesivo que reclama a Eva como suya, no dejará de perseguirla. Entre secretos y mentiras, nace una intensa relación marcada por el peligro y la búsqueda desesperada de libertad frente al acoso.
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Capítulo 1

Un sueño hecho añicos.

¿Qué hace falta para alcanzar la verdadera felicidad? Esa es una pregunta para la que no sé la respuesta. Hace unos años pensaba que era la chica más afortunada del mundo porque me iba a casar con un hombre extremadamente guapo, elegante, educado, extrovertido y rico. Esta última parte era irrelevante, ya que no me faltaba de nada. Además, tenía una familia que me quería y amigos a los que adoraba. Pero eso era el pasado. Me llamo Eva Cross y para que entiendas mejor mi historia, tendré que remontarme un poco a unos tiempos muy tormentosos, justo después de la mejor luna de miel que cualquier mujer desearía tener.

Recuerdos...

Ha entrado en la casa como siempre y enseguida se acerca un criado, y levanta su traje oscuro, luego su sombrero y sus ojos corren inmediatamente a los míos. Como de costumbre, estoy de pie como una estatua en el centro del enorme y lujoso salón, tengo las manos juntas delante del cuerpo y en la cara se me dibuja una gran sonrisa. Sin embargo, le aseguro que no es una sonrisa de felicidad. Camina hacia mí y sus pasos son milimétricamente calculados y precisos. Sin embargo, Logan se detiene a pocos centímetros de mí e inmediatamente sus ojos oscuros como el carbón me evalúan. Mi corazón se acelera demasiado, pero créeme, no es por amor a este hombre. Mi marido levanta las manos y me sujeta delicadamente cada lado de la cara, besándome suavemente en la boca. Le devuelvo este gesto de afecto, pero me aparto sutilmente en cuanto termina el beso.

- Voy a darme una ducha, cariño, y vuelvo para cenar dentro de unos minutos. - anuncia, se aparta y se dirige a las escaleras. Sólo entonces puedo respirar bien. Cada día es siempre igual, sin embargo, no siempre fue así como lo recibí en nuestro hermoso hogar. Dios sabe cuánto le quería y por ese amor era capaz de cualquier cosa, y él era el hombre más apasionado y cariñoso que he conocido en mi vida. Logan Cross era hijo único, por lo tanto también el único heredero de la familia, y tras la muerte de sus padres en un trágico accidente aéreo, se hizo cargo de las industrias de exportación de piedras preciosas de la familia. Una gran responsabilidad que maneja con maestría.

- ¿Cómo te ha ido el día, querida? - me despierto ante su amable pregunta y aparto los ojos del plato para mirarle a los ojos.

- Bastante tranquilo", respondo en voz baja y evasiva, pero él me lanza una mirada dura, exigiéndome que continúe sin hacer ruido. - Hoy he leído un buen libro en la biblioteca.

- Hum, ¡qué bien! Sé cuánto te gustan esos libros y me alegro de que no hayas perdido el gusto por la lectura.

- Y, como de costumbre, he pasado un rato en el jardín. - Mueve la cabeza positivamente, llevándose una porción de comida a la boca y finalmente, levanta las cejas.

- ¿Y después? - Permanezco en silencio, ya que no tengo mucho que decir.

- Nada. Me quedo el resto del día en nuestra habitación. - Mira mi plato sin tocar y luego a mí.

- ¿No vas a comer? - Respiro otra vez.

- Es que... no tengo hambre.

- Come. - El tono frío de su voz hace que me estremezca de una pieza y, obediente, cojo el tenedor, metiéndome a la fuerza una pequeña porción de comida en la boca.

Como iba diciendo, no siempre fue así. Conocí a Logan en la fiesta de cumpleaños de mi padre y, a decir verdad, ni siquiera sé cómo llegó hasta allí. Era un joven muy sonriente, siempre comunicativo y muy, muy educado. Recuerdo que llamaba la atención de las chicas por donde pasaba por su belleza y masculinidad, sin embargo, fue a mí a quien se acercó ese día y confieso que su conversación me envolvió de una manera encantadora. Tenía el don de hacerme sonreír con pocas palabras o con algún gesto y créanme, fue amor a primera vista. No tardó mucho en empezar a frecuentar mi casa, a hacerse amigo de mis amigos y a intimar con la familia Ferri. Mi padre era un hombre de negocios excepcional y, como buenos hombres de negocios, pronto se llevaron muy bien. La propuesta de matrimonio llegó en nada menos que tres meses de noviazgo, lo que provocó una felicidad eufórica en la familia y en poco menos de treinta días ya estábamos casados. Y créame, me consideraba la mujer más feliz del mundo.

- ¿Te llamó tu familia? - Dejé escapar un suspiro demasiado lento.

- No. No entiendo por qué me lo pregunta. - No entiendo el motivo de esa pregunta. Él más que nadie conoce esa respuesta. Después de nuestra maravillosa luna de miel en las Islas Caimán, que duró treinta días enteros, Logan empezó a cambiar su comportamiento y, unas semanas más tarde, se encargó de alejar a todo el mundo de mí. Mi familia, mis amigos, todo el mundo. No quedaba nadie, ya que me rodeó de todas las formas posibles y desde entonces sólo estamos los dos. Tardé en darme cuenta de que no me había convertido en la consagrada señora Cross con traje, sino en su prisionera y su puta de lujo.

- Tendré que hacer algunas llamadas en mi despacho. - advierte pasándose la servilleta por la comisura de los labios y, tras dejar caer el paño blanco sobre la mesa, Logan se levanta de la silla y me mira fijamente. - Quiero que vayas a nuestra habitación y te prepares para mí, subiré en unos minutos -habla y simplemente me da la espalda para salir de la habitación. Jadeo cuando sale del comedor y siento que se me llenan los ojos de lágrimas, pues sé exactamente lo que me espera en esa habitación.

¿Cómo es posible que un amor tan hermoso se convierta en un odio tan profundo?

Con amargura en las papilas gustativas, dejo caer los cubiertos sobre el plato casi intacto y me levanto para hacer lo que me ha pedido. El ritual es siempre el mismo desde hace tres largos años. Me desnudo, me doy un baño con leche de rosas, me seco, me pongo unas bragas negras de encaje y un sujetador de media copa del mismo color, formando un conjunto sensual. Me pongo un corsé negro con lazos rojos de seda que dejan ver mis pechos y una diadema de encaje en medio de uno de mis muslos. Me recojo el pelo en una coleta y me maquillo intensamente para resaltar el verde oscuro de mis ojos por el momento. Por último, me rocío su perfume favorito detrás de las orejas y en las muñecas, y me calzo los zapatos de tacón. No hay ni una sonrisa en mi rostro, ni la excitación de esperarle ansiosamente, ni mucho menos el placer de saber que pronto estaré tumbada con él en la amplísima cama. Sólo me miro en el espejo y siento que un nudo me ahoga la garganta, y las ganas de llorar vuelven con fuerza. Sin embargo, respiro hondo y miro fijamente la puerta de madera oscura a través de la imagen del espejo justo cuando se abre. Logan la atraviesa y sus ojos, demasiado serios, no tardan en clavarse en los míos. Bajo esa mirada seria y dura, empieza a quitarse la corbata y da unos pasos hacia mí. Oigo los latidos de mi corazón con fuerza dentro de mis oídos y me fuerzo a tragarme el miedo, pero me cuesta respirar. Sigue caminando, esta vez abriéndose los botones de la camisa de manga larga y, cuando está lo bastante cerca, Logan me lleva las manos a los hombros y me acerca la boca a la oreja.

- ¡A la cama! - me ordena con un ronco susurro. - Ojalá este momento pasara tan rápido como un rayo y no sintiera nada, pero sé que él se asegurará de que sienta cada dolor, cada apretón y cada sensación de humillación. Como un perro amaestrado, obedezco sus órdenes, porque sé exactamente lo que me haría si le desobedeciera. En silencio, me subo a la cama, gateo sobre ella y me coloco justo en medio del colchón. Desde aquí le veo abrirse los puños de la camisa y luego se despoja de la tela dejándola caer al suelo. Concentro mi mirada en su pecho y su abdomen bien definido. Como ya he dicho, Logan es un hombre guapo, viril y extremadamente atractivo, y si no fuera por esa personalidad suya tan fría, posesiva y abusiva, quizá seríamos una pareja feliz. Ahora se lleva las manos al cinturón de los pantalones, lo desabrocha y lo coloca cuidadosamente encima del colchón. Trago saliva sólo por el hecho de que el objeto no se desecha como las primeras piezas. Sus manos pasan al botón de su pantalón de vestir, lo desabrocha, luego baja la cremallera, deshaciéndose finalmente también de ella. - Ya sabes, Eva", dice mientras camina lentamente por la habitación. - Esas pocas palabras hacen que el corazón me dé un vuelco, ya que puedo sentir la malicia en el sonido áspero que lleva la frase. Logan abre el primer cajón de una vieja cómoda, el único mueble de esta habitación en contraste con los lujosos muebles del dormitorio, y al hacerlo me estremezco aún más por dentro. - En mi familia nunca ha habido un maldito divorcio. Nacimos de un solo amor y sólo la muerte tiene el don de separarnos. - Lleno mis pulmones de aire, pues es lo único que puedo hacer en ese momento. No entiendo a dónde quiere llegar con esta conversación. No tiene ningún sentido, no para mí. Cuando se aleja de la cómoda, Logan tiene algo en la palma de la mano y balancea el objeto ante mis ojos. La desesperación me consume por dentro y niego con la cabeza.

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