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Portada de la novela Lejos de la Culpa: El secreto de Kendall

Lejos de la Culpa: El secreto de Kendall

Kendall Jefferson, cuya apariencia delicada suele causar confusiones de género, se ve envuelto en un dilema cuando su popular mejor amigo, Josh, le solicita un favor inusual: hacerse pasar por su novia. Al aceptar disfrazarse para engañar a la ex de su amigo, Kendall entra en un juego arriesgado. Lo que comenzó como una farsa pronto se complica por la aparición de sentimientos reales, obligándolo a enfrentar las consecuencias de su mentira y la atracción.
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Capítulo 2

—¡Kendall!

Escuche como gritaban mi nombre al final del pasillo, voltee para ver de lejos a Josh, mi mejor amigo quien venía seguido por Candy.

—¿Qué pasa? — le pregunte al tenerlo al frente.

—¿Quieres que te lleve al apartamento? Ya que vivimos juntos. —Dijo mientras Candy se enroscaba en su brazo.

—¿Por qué tanta generosidad? —Pregunte con duda.

—Nada, simplemente quiero ser amable con mi mejor amigo—Respondió encogiendo se hombros.

¿Amable? Sí, claro. La última vez que fue amble quería la tarea de química y después me golpeo en la nuca.

—Aja—Pronuncié alargando la última a.

Las clases habían terminado, por lo que los estudiantes ya se iban para sus casas, y yo no era la excepción. Caminé hasta el estacionamiento hacia el auto de Josh, y me recosté de este, viendo como Candy le hacía un puchero a Josh. Lo más probable es que quería irse con él, o que estuvieran más tiempo juntos.

Ya cuando Candy finalmente se rindió y se fue, Josh vino hacia mí, y subimos al auto, en el camino Josh hablaba de cualquier cosa, algo quería de mí. Él nunca era así, normalmente nuestra relación se basa en insultos, o el contándome sobre alguna chica.

Al llegar seguía sin parar de hablar, yo solo me concentre en ignorarlo.

Subimos al ascensor y presione el piso 5, las puertas se cerraron automáticamente y me recosté.

—Kendall—Me llamo haciendo que lo viera.

—¿Que? —Pregunte sin mucho interés.

—¿Me puedes hacer un favor? —Dijo lentamente, sonriendo.

Ah, esa sonrisa. Tal vez pensaran solo es una sonrisa, se equivocan. Esa es LA sonrisa, la sonrisa con la que sedujo a todo el equipo de porristas del instituto Sherrel, en la final de temporada del campeonato nacional de Futbol Americano, justo cuando íbamos perdiendo. Les dijo a cada una por separado que se había acostado con otra chica. ¿Qué paso? Sencillo, en vez de golpear a Josh, se pelearon entre si haciendo que su equipo se distrajera y perdieran. Si, fue el mejor partido de todos, y desde entonces Josh es como una especie de dios. Un dios inútil, y patán.

Pero no funciona en mí.

—Depende—Respondí ignorando su sonrisa.

—¿Recuerdas a Danna? Mi ex-novia—Dijo borrando su sonrisa y poniéndose serio

—Claro, nunca me la presentaste, pero no parabas de hablar de ella—Dije cuando las puertas del ascensor se abrieron.

Ambos salimos del ascensor y caminamos por el pasillo hasta llegar a la puerta.

—Resulta que aún no se rinde y está dispuesta a que volvamos—Abrió la puerta del apartamento y me dejo entrar primero.

—¿Y que tú quieres que haga? —Deje la mochila sobre la mesa.

—Finge ser mi novia— Dijo cerrando los ojos fuertemente como si esperara un golpe.

—Claro, y salgamos a una cita a la playa y tomemos un batido de fresa, ¿Qué más? — Dije sentándome en el sofá y prendiendo la tele.

—Oh, Vamos—Tomo asiento a mi lado— Sera sencillo, solo debes ponerte un traje y ser adorable.

Me enoje, sé que no debía estarlo, pero lo estaba.

—¿Tú también vas a empezar a comportarte así? —Le pregunte en un tono agresivo.

—No, digo, es que… Solo tú me puedes ayudar, si se lo pido a una chica querrán algo a cambio—Estaba apenado, él siempre me dijo que no me preocupara por eso.

—¿Y crees que yo no quiero nada a cambio? —Le pregunto mirándolo fijamente.

—Si, claro, no lo harás gratis, te daré dinero si es lo que quieres —Dice Josh.

—Cierra la boca —Le pido mirando el televisor e ignorándolo.

Josh suspiro, y paso la mano por su cuello, un claro signo de frustración.

—Kendall, no te alteres no será por mucho tiempo, además ¿Quién dejo en claro que tú eres chico? ¿Quién hizo que los chicos dejaran de acosarte? No te pido tanto, solo te pido que me ayudes— Dijo parándose y caminando hacia la cocina.

Lo pensé por un rato, todo lo que dijo era verdad, él dejo muy en claro que era chico y también hizo que todos los chicos dejaran de acosarme, pero no solo eso, él siempre ha estado conmigo, luego de mi problema familiar, luego de los acosos y las malas miradas de las chicas al verme cerca de él.

Él siempre me ayudo. Rodé lo ojos, a veces Josh era una molestia, pero tenía razón.

Me levante del sofá y fui a la cocina, estaba sentado en el taburete con un vaso de leche en la mano. Mi leche.

—Ya te eh dicho que no me gusta que tomes de mi leche —Le dije cruzándome de brazos.

—No sé por qué la tomas, no creces nada a pesar de que la tomas 3 veces al día—Dice mirándome

—Como sea—Rodé los ojos

Nos quedamos un rato en silencio, hasta que el termino de beber y puso el vaso en el lavado

Suspire

—Josh— este volteo a verme— ¿Qué tengo que hacer?

El sonrió de oreja a oreja, esta vez era una sonrisa normal.

—Primero debemos comparte ropa adecuada, ya sabes de la usan las chicas hoy en día. Unos vestidos servirán —Dice Josh.

—¿Vestidos? Las chicas también usan pantalón— Señale mis piernas.

Josh me observo alzando una ceja. Me aclare la garganta dándome cuenta de mi error.

—Me refiero al pantalón, no a mí— Dije rascándome la cabeza, intentando arreglar el error.

—Como digas —Dice ignorándome — Iras con Candy.

—Sabes que ella no me agrada—Me queje haciendo una mueca.

—¿Crees que a mí sí? —Cuestiono frunciendo el ceño — Solo me importaan sus grandes tetas, no tiene nada mas bueno —Responde como si fuera obivo.

Rodee los ojos ante sus palabras.

—Entones, ¿porque voy con ella?— Dije sin comprender.

—Porque ella tiene buen gusto, no suele usar cosas cortas, por lo que no te obligara a comprarlas y creo que podría ayudarte a escoger un buen vestido.

—Sí, claro—Dije con sarcasmo.

—Le dirás que es para una amiga y que miden lo mismo o inventa algo, recuerda que no me gustan los colores oscuros— Dice con burla.

—Como si me importara —Le respondo. Mas que lo ayudo, se burla de mí.

Él sonrió de lado y se acercó a mí, tomo mi rostro entre sus manos y lo acerco al suyo.

—Claro que importa, ahora eres mi novia—Dice mirándome con gracia.

Me tomo con la guardia baja, por lo que tarde en reaccionar. Quite sus manos de mi cara y lo mire amenazadoramente.

—Me besas y te juro por mi perro muerto que te golpeare tan fuerte en el rostro que te dejare estéril.

No pueden culparme, los nervios hablan por mí, cuando eso pasa digo estupideces.

—¿Con esos bracitos de fideos? —Me señalo, lanzando una carcajada ante mis palabras.

Salí de la cocina y caminé hasta mi cuarto escuchando su risa a mis espaldas.

—¡Idiota! —Le grite para cerrar la puerta muy fuerte.

Mañana sería un día muy largo. Después de todo, empiezo otra mentira.

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