
Las Reglas Del Abuelo
Capítulo 3
Jimmy'Z es la discoteca más exclusiva de Monte Carlo. No tuvimos que hacer fila gracias a una buena propina. Miro el reloj: las doce y media de la noche y ya estoy un poco achispada. Tengo a Daniel pegado a mi como un chicle con su brazo rodeándome la cintura, cualquiera pensaría que somos novios.
Una rubia atractiva con largas piernas, unos pantaloncitos de satén negros muy sexis, una blusa sin mangas color roja y una pequeña pajarita color negra. Muestra una amplia sonrisa que revela unos dientes perfectos entre sus labios de color escarlata, a juego con la su blusa. Que se a comido con la mirada a Kyle y Daniel, este último que ni una flor le ha echado.
―Maxi prendra soin de vos vestes, mesdames.―dice la rubia refiriéndose a Giselle y a mi.
Un hombre joven vestido todo de negro de satén. Me sonríe a la vez que se ofrece a llevarse mi chaqueta. Sus ojos oscuros son amables y atractivos. Giselle le entrega su chaqueta y yo le entrego la chaqueta que por insistencia de Daniel me había puesto según él (para taparme el culo) porque se me veía todo. Maxi solo tiene que ocuparse de mi muy sonriente.
A mi lado Daniel se pone tenso atraviesa a Maxi con una mirada que dice a gritos: <
―Viens avec moi, je t'emmènerai à ta table.―dice la señorita mini-short de saten a la vez que pestañea al mirar a mis amigos y mueve su larga melena rubia. Después se dirige a la entrada andando seductoramente.
Las luces son tenues, las paredes negras y los muebles rojos oscuro. Vamos a unos de los reservados en dos de las paredes negras y una gran barra con forma de triángulo en el centro. El suelo y las paredes vibran por la música que llega desde la pista de baile que hay detrás de la luces giran y parpadean, el dj es Jacob Plant y la tonada es Fire. La señorita mini-short de saten nos conduce hasta un reservado situado en una esquina que está cerrado con un cordón. Está cerca de la barra y tiene acceso a la pista de baile. Sin duda es el mejor sitio del local.
―Maintenant, quelqu'un vient prendre des notes.―nos dedica una sonrisa llena de megavatios y con una última sacudida de pestañas en dirección a mi acompañante, se va pavoneándose por donde vino.
―Tu, si que eres un pendejo.―dice Kyle poniéndose de pie.―esa mujer moría por lanzarse en tus brazos y tu pendien a culo de Val.
―Ay, ya.―me pongo de pie.―vamos a bailar.
Le cojo la mano a Giselle y literalmente la arrastró hacia la pista de baile. La música retumba por todas partes, un ritmo tecno con el sonido repetitivo de un bajo. La pista de baile no esta muy llena, así que tenemos un poco de espacio. Hay una mezcla ecléctica de gente, mayores y jóvenes por igual, bailando para consumir la noche. ¡Yo adoro bailar, la música nos envuelve!
El ritmo es muy pegadizo. Cierro los ojos y me rindo a el. Abro los ojos y veo que la pista se está llenando. Giselle, Kyle y yo nos vemos obligadas a juntarnos un poco más. Empiezo a moverme un poco más, valientemente.
Giselle está bailando con un rubio guapo. Ky por su parte está bailando con una pelirroja de senos grandes que baila muy pegadita a él... Sonrío y niego con la cabeza y un guapo que casi no puedo ver me pide bailar. Comencé a bailar de forma provocativa con la que siempre lograba que varias cabezas masculinas girase en mi dirección. Todo estaba bien hasta que sentí que el tipo comenzaba a meter su mano debajo de mi vestido, para tratar de tocarme.
¡Carajo! Me doy la vuelta y me encuentro a un gigante de pelo rubio con dientes de más y una sonrisa lasciva que muestra lo que quieres.
―¡Quítame las manos de encima!―gritó por encima de la musica altisima, a punto de sufrir un infarto por la rabia.―¿Quien carajo se cree este pendejo para tocarme a mi?
―Vamos, cielo solo nos lo estamos pasando bien.―vuelve a sonreír, levanta sus manos peluda como las de un mono y sus azules brillan por las luces ultravioleta que no dejan de parpadear. Y me agarra nuevamente por la cintura y me pega a su cuerpo.―sigamos bailando.
―¡Suéltame, pendejo!―le grité golpeándolo en el pecho para intentar separarme de él.―¡Que me sueltes!
Cuando logro que me suelte le doy no una sino dos fuerte bofetadas. ¡Ay! Carajo, mi mano...ahora se me escuece la mano por culpa de este pendejo.
―¡No me vuelvas a tocar, pendejo!―le gritó. Me mira cubriéndose la mejilla enrojecida con la mano.―Tu no sabes quien soy yo, te vas arrepentir.
―¿Porque tanta agresividad, preciosa?―me pregunta él encogiéndose de hombros de una forma bastante arrogante y me mira con una sonrisa.―solo quiero pasarla bien contigo―dice volviendo acercarse a mi
El feocio intenta aproximarse nuevamente a mi, pero hombre grande y alto se interpone entre nosotros. ¡Daniel! Esto malo, muy malo. Daniel seguramente vio le va a romper la cara a feo grande.
―Aparta tus jodidas manos de mi amiga.―dice. No gritando, pero no se como se le ha oído por encima de la música.
¡Oh, carajo...! ¡Esto esta mal, mal, mal muy muy mal!
―Oye, ella se sabe cuidar solita.―grita el gigante feo mientras se tocaba la otra mejilla que le he abofeteado.―Y para estar tan chiquita, tiene la mano pesadita la niña.
Daniel suelta una carcajada seca y sin gana. De repente, sin previo aviso, Daniel le da un puñetazo. Es como si lo estuviera viendo todo a cámara lenta. Un puñetazo perfectamente dirigido a la barbilla y a tal velocidad digna de "The Matrix"el feocio ni siquiera lo ve venir. Aterriza en el suelo como un saco de arena.
―¡Daniel, no!―digo poniéndome delante de él para frenarlo. Mierda, es capaz de matarlo.―¡Ya le he golpeado yo!―le gritó por encima de la música.―yo me defiendo sola.
Daniel ni siquiera me mira; la vista clavada en el hombre grande con una maldad que nunca antes había visto en su mirada. Las otras personas de la pista de baile se apartan como las ondas de un estanque, abriendo un espacio a nuestro alrededor y manteniéndose a una distancia prudencial. El gigante de pelo negro se pone de pie en el mismo momento en que llega Kyle para reunirse con nosotros.
―¿Que paso?―me pregunta Giselle pasándome un brazo por los hombros.
―Nada.―le digo dándole una media sonrisa pero ella frunce el ceño.
―¿Nada?―dice Daniel mirándome como si estuviera loca.―Te parece que no sucede nada cuando un pendejo quiere propasarse contigo.―me observa con esa expresión de reclamo de novio celoso que me acaba de terminar de sacar la rabia que siento.
―Yo me se defender sola.―le gritó furiosa.―Yo no necesito que nadie me ayude.
―Mira las cosas que te pasa, por salir vestida así.―dice señalando con gesto de mano.―parece una escort de clase alta.
―¡Y a ti que carajo te importa!―le gritó.―Yo hago lo que me dé la gana y nadie le tiene que importa una mierda mi vida.
―Ya basta.―interviene Giselle interponiéndose entre nosotros.―mejor nos vamos. Estamos llamando mucho la atención, Val.
―No yo no me voy a ningún lado.―respondo determinada.―Yo vine a divertirme y a pasarla bien.
Intento pasar de largo para ir hacia la barra a pedir un trago pero alguien me sujeta fuertemente por el antebrazo jalandome de regreso. Miro a quien me ha sujetado y ejerce con tal fuerza el brazo. Aunque realmente no lo necesito mirarlo para saber de quién se trata, estoy apunto de gritar del coraje. Daniel me esta fusilan con la mirada y me mantiene cerca suyo.
―¿Tu para donde crees que vas?―se inclina para preguntarme al oído pues seguro cree que no lo escuchare por la alta música.
―Yo por un trago, tú en cambio te puedes ir al carajo.―me suelto de su agarre pero no por mucho tiempo porque vuelve a sujetarme.―¡Carajo! Daniel suéltame.―le gritó.
―Nada de eso nos vamos.―determinar y sujetándome por el brazos me obliga a seguirlo contra mi voluntad a pesar de que me estoy intentando frenar pero los malditos tacones me lo impiden.
―¡Sueltamen! ¡Suéltame!―declaró obstinada una vez estamos de regreso en la entrada de la discoteca para recoger mi abrigo.―No tiene ningún derecho a comportarte así.
―Nos vamos y ya.―declara de forma tajante me le quedo viendo y solo una pregunta me pasa por la cabeza ¿cuán estúpido puede ser?
―Yo no voy a ninguna parte.―declaró obstinadamente. Tengo que ponerle un está aquí pero para ayer. Daniel se a vuelto demasiado asfixiante y está molesto.―Yo no tengo que hacer nada que yo no quiera o que me manden.―le pico el pecho con el dedo índice.―Yo hago lo que se me viene en gana.
―Val, mejor vámonos.―aparece de la nada como siempre Giselle salida de "nowhere" colocándose su chaqueta color oro y pasándome la mía.―esta a sido una noche terrible, vamonos.
―No.―le respondo aún más obstinada y decidida a quedarme.―No, quiero irme.
―¿Qué sucede?―aparece Kyle de la nada con un trago en la mano.
―Que nos vamos.―declara con convicción Daniel. Yo suelto una risita seca, me cruzo de brazos y lo miro.
―Te iras tu.―le digo.―Yo me quedo.
―Sabes que Valerie.―me pone una mano sobre el hombro y me mira fijamente.―Puedes caminar de forma libre y voluntaria o puedo cargarte. No me importa, de cualquier forma, nos vamos a ir todos.
―Ja.―me mofo de el.―No te atreverías.―masculló apretando los dientes. No, no, no él no me sometería a tal humillación.
Daniel me da una media sonrisa, pero la sonrisa no llega a sus ojos. Un escalofrío me recorre el cuerpo. Nos miramos el uno al otro. Y abruptamente me barre desde abajo, abrazándome las piernas y levantandome. Antes de darme cuenta, estoy sobre su brazos y estamos saliendo de la discoteca.
―¡Bájame!―gritó a todo pulmón mientras golpeo con los puños cerrados su dura espalda que al parecer no le afectan en nada.
Empieza a caminar a grandes zancadas a para salir de la discoteca y esta cuando estamos en la calle camina un largo tramo ignorandome e ignorando las burlas y comentarios de Kyle y los argumento lógicos y sensatos de Giselle. Por mas puños que golpeó su espalda esta no se inmuta ni un solo segundo. Sus brazos firmemente se mantiene alrededor de mis piernas, y siento como trata de estirar la tela de mi vestido seguramente para que no me vean el culo o el lunar que tengo que tengo en la nalga.
―¡Daniel Edward Cleaver Morgan!―grito. La gente nos mira. ¿Podría ser esto más humillante.―¡Bájame! ¡Bájame! ¡Bájame!―le gritó furiosa y humillada sabiendo que tendría que complacerlo.―Está bien. ¡Caminaré!, caminaré.
Me baja, y antes de que incluso se levante, me alejo pisando fuerte en dirección hacia Kyle para mantener una distancia prudente de Daniel. EStoy hirviendo de coraje por esa humillación. Tomamos un taxi y regresamos al hotel. Por supuesto, esta a mi lado pero yo lo ignoro como solo se ignora la mierda. ¡Estoy tan enojada y ofendida, pero ni siquiera estoy segura de por que estoy más enojada. Mientras estamos en el asesor hago una lista mental
La pelea estupida de Kyle y Daniel en la piscina
Giselle con sus comentarios sobre el desgastado de George Remington
El idiota que se quiso propasar conmigo en la discoteca
Daniel comportándose como un carnero en celo y tratandome como si yo fuese una muñequita frágil solo porque está enamorado de mi ¿Puedo enojarme por eso? Estoy tan furiosa que si me cortan no sangro; sí, sí puedo.
Daniel cargando sobre su hombro por todos lados humillandome... bueno ¿cuán estúpido puede ser?
Miró a Daniel y en definitiva tiene más músculo que cerebro y sentido común. El silencio en ascensor es incomodo y solo cuando llegamos a la habitación, me quito los tacones de mala gana y los tiró contra la pared enojada. Fulmino a Daniel con la mirada él no parecía inmutarse por la furia que destilaban mis ojos.
―Bueno Giselle...―dice Kyle aplaudiendo y dedicándole una sonrisa forsada a mi amiga.―mejor vamos acostarnos―le lanza una mirada lasciva a mi amiga recorriendo su cuerpo con la mirada.―me gustaría dormir con tu cuerpo pegadito al mio.
Giselle da un paso atrás y frunciendo el ceño cruza los brazos sobre su pecho.
―Kyle el dia que tu.―lo señala con el dedo índice.―duermas pegado a mi cuerpo sera el dia que yo este camino a la morgue. ¡Osea nunca!―camina de largo hacia la habitación y Kyle se va con ella siguiendo sus pasos.
Unas vez solo Daniel suelta un respiro de cansancio y se quita la chaqueta de cuero que lleva con mucho calma. Y camina en dirección al bar de la habitación y comienza servirse un trago.
―¿Con qué derecho te metes en mi vida?―gritó furiosa―¿Quién demonios te crees para humillarme de aquella manera?―mi ira toma a Daniel por sorpresa.
―Con el derecho que me da quererte.―dice tranquilamente y yo pongo los ojos en blanco.―Sí, sí.―me apunta con el dedo.―aunque no me creas y no le des importancia a lo que siento pero yo te quiero.
―Pues es muy tu problema, no el mío.―le respondo harta.
―¡Carajo!.―gritó exasperado y golpea la pared con puño.
El fuerte golpe me hace dar un brinco de la impresión y más cuando veo que hay una ligera y casi inexistente grieta hecha por Daniel. Nunca lo había visto tan alterado pero no me dejo intimidar por su exabrupto, el no me va a intimidar. Me observa con un gesto de dolor que me duele y mas por que se a que se debe. ¡No quiero herirlo! ¡No, quiero! Pero lo haré si me continua axfisiando.
―Todo lo que hago es por ti, Vale.―me dice.―Y tengo el derecho que me da el estar enamorado de ti.―me confiesa con un gesto de derrota que me hiere pero me controlo no voy a dejar que me manipule.―te cuido porque te amo.
―Tal vez ese sea el problema.―le digo y abre mucho los ojos y yo también ¿como pude decirle eso?―¡Agg!―en el momento que las palabras salieron de mi boca quise que volviera a entrar pero ya era tarde.―Daniel no quise decir eso solo...
―Esta bien, Valerie.―responde muy serio―lo entiendo me preocupo demasiado y por lo visto es una molestia quererte.
Dejándome con la palabra en la boca camina hacia la puerta de la suite que compartimos los cuatro y se marcha cerrando esta de un portazo. Suelto un grito ahogado y me dejo caer sobre uno de los sofá, mantengo la cara presionada en las palmas de mis manos. Me duele la cabeza, los pies, las uñas de los pies ¡me duele! Tengo ganas de irme a la cama y dormir por lo menos una semana entera.
―¿Quieres un trago, preciosa?―me pregunta la voz de Kyle, levantó la cabeza y observo a mi mejor amigo (prácticamente mi hermano) la mirada de Kyle es de incomodidad y está de compasión.
Kyle lleva puesto unos pantalones de pijama casidos color vino no lleva camisa. (De hecho me sorprende que use algo de ropa) ya que normalmente duerme en ropa interior o en el peor de los casos desnudo como un moderno Tarzan.
―Un whisky doble me vendría bien.―me esfuerzo por sonreírle pero en lugar de eso solo consigo hace una mueca.
―Enseguida.―dice y camina hacia el bar de la habitación. Toma dos copas y comienza a preparar los tragos.
―Soy la peor persona sobre la faz de la tierra.―digo y Kyle se encoge de hombro y me ofrece la copa.
―No la peor, pero si puedes llegar a ser bastante cruel a veces.―me regala una sonrisa y se sienta a mi lado.―vamos....―me empuja levemente con el hombro.―quita esa carita de chiquilla malcriada enfurruñada.―suelto un resoplido de cansancio.
―No te burles, Kyle.―le pido cabizbaja.―me siento la peor persona del mundo por lo que le dije.―doy un sorbo al whisky.―Pero es que el tambien se lo busca.―argumento tratando justificarme y más que nada de aplastar el sentimiento de culpa.―Tu lo viste, Kyle.
―Si.―responde sin mucho interés.
―Tu viste como me humillo.―me pongo de pie y comienzo a caminar de un lado para otro por la sala.―Me puso en ridiculo en plena, calle ¿qué le pasa?
―Está enamorado ti.―responde sin ma y recostando la espalda sobre espaldar del sofá.
―Pues es muy su problema no el mío.―me señaló con la mano.―Yo nunca le he mentido, nunca le dicho que siento algo mas por el que amistad.―enfatizó muy seria.―Y si quiere continuar sufriendo por esa actitud de novio celoso que no viene alcanzó. ¡Es su derecho y su gusto!―me recuesto sobre el marco de la pared y cruzo mis brazos sobre el pecho.―¡A mi que no me joda más!
―Val, no sea mala.―me dice Kyle y iba a decir algo pero antes de que pudiese abrir la boca el me lo impidió.―¡Cállate y escucha!―señala con gesto de mano.―Tienes razón en todo lo que has dicho.
―Lo sé y es que...
―Sigo hablando, cierra la boca.―me ordena a regañadientes hago lo que me pide aguantando las ganas de tirarle la copa de whisky en la cabeza.―Aunque tienes razon tambien tienes mucha culpa preciosa.―dice y yo al escucharlo frunzo el ceño.―Porque siempre lo alentando. Sabiendo que el pendejo de Daniel se babea por ti.
Se pone de pie y se bebe de un solo golpe todo el contenido de su copa de whisky. Camina con su paso de dios griego hacia mi y toma la copa de whisky se ve el contenido de mi copa. Me regala un sonrisa que ocuparía a cualquier actor de hollywood se encamina hacia su habitación o más bien a la mía seguro a molestar a Giselle. Con eso de que mi amiga es la única mujer que se ha resistido a sus encanto Kyle se siente frustrado pues él está convencido que es capaz de llevarse a la cama a la misma reina de España si se lo propone.
Y como no tengo sueño y no me quiero ir a la enojada y de paso con el estómago vacío, tome el teléfono y marcó el doble cero para pedir a la recepción para pedir que me traigan algo de comer. Suena el timbre y al cuarto timbrazo responde.
―Réception, comment puis-je vous aider?―responde la voz de un hombre que me da la impresión de algún de edad madura por el grueso tono en su voz.
―Je veux un service de chambre, est-ce que la cuisine est encore ouverte?―le pregunto si me dice que la cocina está cerrada soy capaz de irme en taxi a Mcdonald o un Burger King a comer.
Y es algo que quiero evitar. Eso fastfood solo ofrecen carnes de animales cortados, despedazados y congelados. Yo soy vegetariana no como carne y la única comida que podrían ofrecerme eso fastfood sería una ensalada dañada y de mala calidad poco condimentada. ¡De solo pensarlo siento náuseas!
―Oui, madame.―me dice y suspiro de alivio por su respuesta afirmativa.―que voulez-vous?―me pregunta que me apetece y pienso en algo ligero, rápido pero que me llene lo suficiente.
―Je veux une ratatouille et apporte-moi une bouteille de Chardonnay dès 1980 le plus tôt possible. J'ai besoin de manger quelque chose!―le digo mi orden y casi puedo escuchar los golpes sobre el teclado.―imputation au compte de la chambre 2810.―pido y cuelgo el teléfono.
Suelto un suspiro y miro hacia el techo cierro ojos un momento. Mi cuerpo comienza relajarse y la sensación del sueño comienza a envolverme. Casi estoy arruñada por los brazos de morfeo cuando escucho un grito de espanto que me hace abrir los ojos y me corazón martillea con fuerza contra mis costillas. Escucho el sonido de algo de cristal romperse, me pongo de pie asustada es la voz de Giselle y parece enojada
―¡Eres un desgraciado!―grita furiosa.―¡Collino!―grito y lo próximo que vi fue a Kyle saliendo a tropezones de la habitación y luego vi un zapato volar por los aires.―¡Idiota, sin vergüenza!
Giselle salió con su pijama si es que se podía llamar pijama al camisón de abuelita que llevaba. La bata es blanca y casi trasparente pero le llega casi a los tobillos y es de manga larga. Parece de la época victoriana, la expresión en rostros de mi amiga es de pura rabia (es más no le había visto la cara tan roja desde séptimo grado cuando al cantar el himno nacional del país se quedó sin voz y parecía un pato graznando)
―¡Esta loca!―le Kyle que noto que tiene algo de sangre en la nariz.―¡maldición! Me rompiste la nariz
―Dale gracias a Dios, que no te corte esa parte de la que tanto orgullo sintes.―le grita furiosa.―Escucha. Escúchame muy bien Kyle Edwards Beckett.―levanta el dedo índice en señal de advertencia.―Tu me vuelves a poner un dedo encima y yo te juro que te dejó impotente. Que ni bebiendo un frasco entero de viagra se te vuelve a levantar.
Sin molestarse en explicar qué fue exactamente lo que sucedió en los dos minutos que cerre los ojos Giselle se encerro en la habitacion de un solo portazo. Puse los puños en jarras sobre mis caderas y miró a Kyle que solo se encogió de hombro con el dorso de la mano se limpió la sangre que le salía de la nariz.
―Giselle, está loca―resopla―¿quien le rompe la nariz a alguien por un abrazo?.
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