Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Las Cenizas del Amor: Un Precio Amargo

Las Cenizas del Amor: Un Precio Amargo

Jimena vive atrapada en un matrimonio donde Damián la desprecia, priorizando siempre su amor por Carla. Tras soportar insultos y la quema de los recuerdos de su hijo, el límite llega cuando él justifica que Carla disperse las cenizas de sus gemelos fallecidos. Rota por la traición, Jimena decide borrar su existencia. Usando fármacos, induce la muerte de su antigua identidad para que Iris, una mujer fría y renovada, tome el control definitivo.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

La amenaza de Damián quedó suspendida en el aire, fría y afilada. Me quitaría a mi hijo, aunque ya estuviera muerto.

Al pensar en eso, mi cuerpo se estremeció. Sentí que la lucha se desvanecía, y era reemplazada por una derrota hueca.

"Lo siento...", susurré. Esas palabras se sintieron como veneno en mi boca. Mientras hablaba, miré el suelo lodoso, incapaz de ver el rostro triunfante de Carla.

Esta sorbió la nariz, emitiendo un sonido delicado y agraviado. "Está bien. Te perdono", contestó sin siquiera mirarme.

Damián me lanzó una última mirada de asco, antes de volver toda su atención a ella. Luego, la llevó suavemente de regreso al auto, como si estuviera hecha de cristal.

Yo, por mí parte, me quedé sola en el camino fangoso.

Minutos después, recibí un mensaje de texto de mi esposo. "A Carla se le está hinchando el tobillo. La llevaré al doctor. El chofer volverá por ti en una hora".

Después de leerlo, caí de rodillas, y las lágrimas que había estado conteniendo finalmente brotaron de mis ojos, mezclándose con las gotas de lluvia que había comenzado a caer de nuevo. Lloré por mi hijo perdido, por el amor que ahora era un arma usada en mi contra y por la mujer que solía ser.

Entonces, saqué de mi bolsillo el frasquito naranja que me dio el psiquiatra. Las pastillas parecían tan pequeñas e inofensivas. Me tragué una en seco. Era una promesa que me había hecho a mí misma, y que representaba un final.

Recogí las azucenas que yacían esparcidas por el suelo. Como se mancharon de lodo, limpié cada pétalo con el dobladillo de mi abrigo. Eran todo lo que me quedaba de ese día. Representaban mi amor, mi dolor y mi disculpa al bebé que no pude proteger.

Damián no volvió a casa esa noche, ni la siguiente. Al tercer día, lo vi en una publicación en la que me etiquetó una amiga. Era una transmisión en vivo de una lujosa fiesta en un club muy exclusivo.

Ahí estaba mi esposo, riendo, con una copa de champán en la mano. Carla se encontraba junto él, reluciente en un vestido de lentejuelas. Se inclinó hacia el micrófono de una alegre influencer.

"Damián, todo el mundo quiere saber cuándo vas a casarte con Carla", dijo esta última con entusiasmo.

Carla se rio tontamente, mientras se volvía hacia mi esposo, con los ojos muy abiertos y expectantes. "Sí, ¿cuándo nos casaremos?".

Entonces, alguien entre la multitud gritó: "¡Ya está casado!".

Carla hizo una mueca, una actuación perfecta de agravio. "Pero, no la ama", dijo, lo suficientemente alto para que la cámara captara su voz. "Damián, tienes que elegir", añadió.

Mi esposo miró a la cámara. Su apuesto rostro lucía serio cuando declaró sin dudar, con una voz profunda y resonante: "Carla, siempre te he amado solo a ti".

Al oír eso, la multitud estalló en vítores. Carla le echó los brazos al cuello, y enterró el rostro en su hombro. Alcancé a ver la sonrisa victoriosa que lanzó a la cámara.

A decir verdad, esa actuación me benefició, pues fue un fusilamiento público de mi matrimonio. En ese momento, por fin entendí que se había terminado definitivamente.

No se trataba de una venganza de Damián contra la familia de Carla. Tampoco era un juego; no cabía la menor duda de que la amaba. Todo el dolor y la humillación por la que me hizo pasar era... real.

Cuando cerré mi laptop, la habitación se quedó casi en total oscuridad. La única luz provenía de las farolas de afuera. El viento aullaba, sacudiendo las ventanas. De pronto, sentí en el vientre un dolor agudo y punzante que me hizo doblarme.

Era peor que los calambres habituales. Este me provocó una agonía feroz y desgarradora. Di tumbos hasta el baño, mientras un pavor gélido se apoderaba de mí. Cuando llegué, vi mucha sangre...

Más tarde desperté en el frío suelo de baldosas. El dolor ahora era un eco sordo y palpitante. Me sentía vacía. Una parte de mí me fue arrancada, dejando un enorme hueco.

Cuando abrí los ojos de nuevo, Damián estaba ahí. A regañadientes, por supuesto. Se encontraba arrodillado junto a mi cama de hospital. Su rostro mostraba una ensayada máscara de preocupación. "El doctor dijo que perdiste al bebé. Aún era muy... pequeño. Es común que suceda en embarazos químicos".

Minimizó mi pérdida, otra vida, otro hijo. Recordé una época, mucho tiempo atrás, cuando empezamos a intentar tener un bebé. Estaba tan emocionado que durante horas se la pasaba hablando acerca de nombres y de cómo sería nuestro hijo. Me abrazaba y me susurraba promesas de un futuro lleno de risas y amor.

Pero, ese hombre ya no existía. El que estaba junto a mi cama era un completo extraño.

De pronto, un recuerdo afloró, agudo y cruel; su declaración pública en el club. "Carla, siempre te he amado solo a ti".

El dolor en mi corazón era tan intenso que se sentía como una muerte física. Lo había perdido todo; a mis bebés y a mi esposo, incluso a mí misma.

Entonces, las lágrimas brotaron de mis ojos, tibias e imparables. Era un llanto de duelo, de rabia y de un amor completa y absolutamente destruido.

De repente, la puerta de la habitación se abrió de golpe.

Cuando volteé, vi a Carla, con los brazos cruzados y una expresión de impaciencia. Vestía un impecable conjunto blanco de tenis. "Damián, ¿vienes? Prometiste que hoy jugarías un partido conmigo".

Él soltó mi mano de inmediato. Se puso de pie y su atención se centró por completo en Carla. Caminó hacia ella, esbozando una sonrisa juguetona. "¿Estás celosa de que esté con mi esposa?".

"Ni lo digas. Solo estás perdiendo el tiempo", contestó Carla en tono burlón.

"Quizás me gusta perder el tiempo con ella, y me quede aquí todo el día", dijo él en tono de broma, tratando deliberadamente de provocarla

Estaban muy entretenidos en su juego enfermo y retorcido. Mi habitación de hospital era su patio de recreo, y mi dolor su diversión.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Condena
8.6
Juliana vive atrapada en una espiral autodestructiva de fiestas y excesos, ignorando las consecuencias de sus actos. Tras rozar la muerte en un incidente límite, su familia decide enviarla lejos para salvarla. Queda bajo la custodia de Leonardo, un hombre disciplinado que asume la misión de reformar su conducta rebelde. No obstante, lo que empieza como un intento de salvación pronto transforma la vida de Leonardo en un tormento de pasión y caos emocional.
Portada de la novela Contrato con el temible CEO
8.0
En el implacable mundo de las altas finanzas, un magnate calculador y frío encuentra su mayor desafío en una mujer que se niega a ser dominada. Rodeados de conspiraciones y secretos corporativos, ambos se ven envueltos en un vínculo forzado donde la lealtad se mezcla con la traición. Mientras el poder choca con una pasión inesperada, este romance moderno explora si el afecto real podrá transformar la ambición de un hombre que solo cree en el éxito.
Portada de la novela EL TRATADO GRANT&CRIGHTON
9.8
Sara, una mujer brillante e independiente, y Nicholas, un heredero amante de la libertad, se oponen al matrimonio forzado por sus clanes. Sin embargo, un accidente inesperado obliga a la pareja a simular un compromiso, conviviendo en un entorno paradisíaco para engañar a sus familias. Aunque la pasión surge entre ellos, Sara escapa convencida de ser un peón. Nicholas, tras perderla, comprende su amor real e inicia una búsqueda desesperada para recuperarla.
Portada de la novela Escapando de la jaula dorada
8.1
Ian Wade, un magnate inestable, elige esposa entre cien cautivas. Tras morir por su culpa en el pasado, renazco e intento sabotear el sorteo, pero el destino me elige otra vez. Durante la boda, Ian me abandona para seguir a Jemma, su gran amor. Es entonces cuando Leland Riley, el despechado heredero de Crownport, irrumpe con furia. En lugar de buscar a su prometida, me reclama como pago por la traición. Ahora estoy obligada a casarme con él.
Portada de la novela Ice Heart
7.9
Vladislaus Dragulia, el vampiro ancestral, se debate entre el rencor y el deseo al hallar a la reencarnación de su esposa. Eleni, cuya familia ha servido a su estirpe por siglos, conoce la verdad oculta de los suyos, pero ignora las verdaderas intenciones del Conde. En un mundo moderno, él exige su absoluta entrega mientras lucha contra su propia sed de venganza. ¿Busca Vladislaus amarla nuevamente o aniquilarla por las sombras del pasado?
Portada de la novela La mentira que mi prometido inventó
8.6
Tras un ataque brutal, Darío fingió ser mi héroe, ocultando que Kenia orquestó mi desgracia. Fui tratada como el 'Activo: FM-01', un simple depósito de órganos destinado a salvar a mi hermana. Soporté abusos constantes, la muerte de mi mascota y el robo de mi sangre. Al descubrir este engaño, decidí huir a Madrid y dejar atrás mis restos. La víctima que ellos conocían ha desaparecido; ahora deberán enfrentar al monstruo que sus propias manos forjaron.