Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Las 99 Promesas Borradas

Las 99 Promesas Borradas

El séptimo aniversario de pareja en Medellín terminó en una pesadilla de traición. Sofía me abandonó por Leo, un artista callejero, desatando una espiral de humillaciones. No solo metió a su amante en nuestra casa, sino que también profanó el legado de mi madre y amenazó a mis seres queridos. Ante tal desprecio, decidí romper todo vínculo. Borré nuestras promesas, recogí mi vida y me esfumé para siempre, dejando que su infidelidad consumiera cada recuerdo.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

En nuestro séptimo aniversario de bodas, Sofía me dejó plantado.

Llevaba horas esperándola en el restaurante más caro de Medellín, el que ella había elegido. Sobre la mesa, el regalo que le había comprado: un collar de esmeraldas, una pieza única.

Pero Sofía nunca llegó.

Mi teléfono vibró. Era una notificación de Instagram. Una de sus amigas había subido una historia: Sofía, con una sonrisa radiante, estaba en una comuna en las afueras de la ciudad. Detrás de ella, un joven pintaba un mural enorme en una pared desconchada.

El pie de foto decía: "Sofía apoyando el verdadero arte. Aquí con el talentoso Leo".

Apagué el teléfono y me quedé mirando el plato vacío frente a mí. El mesero se acercó varias veces, preguntando si todo estaba bien. Yo solo asentía.

Esa noche, cuando volví a nuestra casa de campo, el primer proyecto que diseñamos juntos, subí al desván. Allí, en las vigas de madera del techo, ella había escrito con tiza 99 promesas de amor el día que nos mudamos.

"Promesa #1: Nunca te dejaré solo en nuestro aniversario".

Tomé una lija y, con un movimiento lento y deliberado, borré sus palabras. El polvo de tiza cayó como nieve muerta.

Cuando la última promesa desapareciera, yo también lo haría.

Semanas después, una tormenta tropical azotó la región. Conducía de vuelta de una reunión cuando un ataque de asma me cerró el pecho. Me costaba respirar. Llamé a Sofía, mi voz era un silbido.

"Estoy... en la carretera a las afueras... no puedo respirar".

"Voy para allá, Iván. No te muevas", dijo ella, su voz sonaba preocupada.

Pero media hora después, me llamó de nuevo.

"Iván, lo siento. Leo me llamó, tiene un resfriado terrible y con esta humedad se siente peor. Le voy a llevar un inhalador, por si acaso. Ya llamé a una ambulancia para ti. Espérala".

La escuché colgar. La lluvia golpeaba el parabrisas. Me sentía solo, abandonado en una carretera inundada, mientras mi esposa iba a cuidar a un hombre con un simple resfriado.

Cuando finalmente llegué a casa, temblando de frío y con el miedo todavía en el cuerpo, subí al desván.

Busqué la promesa número 36: "Siempre cuidaré de ti cuando estés enfermo".

La lijé hasta que la madera quedó limpia.

El golpe más duro llegó un mes más tarde. Para complacer a Leo, quien despreciaba lo que él llamaba "arte burgués", Sofía descolgó el cuadro de Botero que colgaba en nuestro salón. Era nuestro regalo de bodas, una pieza invaluable que mi padre nos había dado.

En su lugar, colgó un lienzo en blanco que Leo había garabateado con spray y se lo había tirado a los pies.

"Esto es arte de verdad, Sofía. No la basura gorda y complaciente que tienes en tus paredes", le había dicho él.

Esa noche, el olor a disolvente llenaba la casa.

Subí las escaleras.

"Promesa #72: Valoraremos siempre lo que construimos juntos".

La borré con rabia.

La obsesión de Sofía por Leo comenzó en una galería. Él era uno de los artistas emergentes. Ella intentó comprar toda su colección.

"Mi arte no es un juguete para ricos", le dijo él, mirándola con desprecio.

Esa frase, ese rechazo, fue lo que encendió la llama. Sofía, acostumbrada a tener todo lo que quería, no podía soportar que alguien la desafiara.

Comenzó a perseguirlo, a buscarlo en los barrios pobres, a aparecer en los lugares que él frecuentaba. Se olvidó de mí, del hombre por el que una vez, en la universidad, había luchado por conquistar.

Una noche, en una subasta benéfica, vi un objeto que me heló la sangre: el reloj de bolsillo de oro de mi abuelo. Era la única herencia que me quedaba de él, un maestro relojero. Lo había perdido hacía años.

"Sofía, tenemos que recuperarlo", le supliqué.

Ella asintió, distraída. Pero entonces vio a Leo, trabajando como mesero en el evento. Sus ojos se iluminaron.

Cuando comenzó la puja por el reloj, Leo lo miró con un anhelo evidente. Sofía vio su mirada. En un acto de pura ostentación, empezó a pujar, subiendo la oferta a una suma astronómica, hasta que ganó.

Todos aplaudieron. Ella tomó el reloj y, delante de toda la élite de Medellín, se acercó a Leo.

"Es para ti", le dijo.

Leo la miró con desdén. "Ya te lo dije, no me interesa tu dinero ni ser tu capricho".

Se dio la vuelta y se fue.

Sofía, en lugar de enojarse, sonrió y lo siguió hasta la terraza, con vistas al río Medellín. Yo los seguí, con el corazón en un puño.

"No te gusta, ¿eh?", le susurró ella a Leo, que seguía dándole la espalda. "No importa. Te conseguiré otro".

Y con un gesto casual, lanzó el reloj de oro al río oscuro.

No lo pensé. Salté la barandilla y me sumergí en las aguas frías y peligrosas. Recordé la noche en que Sofía me propuso matrimonio en esa misma terraza, prometiéndome el mundo. Ahora, había tirado mi único vínculo con mi pasado al agua.

Pasé horas buscando, hasta que mis dedos rozaron el metal frío. Lo encontré.

Al volver a casa, empapado y temblando, vi las redes sociales. Todos comentaban la nueva obsesión de Sofía.

Subí al desván. Esta vez, no usé la lija. Encendí un pequeño soplete y quemé la promesa número 95: "Protegeré tus recuerdos como si fueran los míos".

La madera se ennegreció. Solo quedaban cuatro.

Cuando Sofía llegó a casa, me encontró sentado en el salón. Su mirada era fría.

"Necesito que te lastimes", me dijo, sin rodeos.

La miré, sin entender.

"Leo está buscando trabajo como cuidador. Si te rompes una pierna, tendré la excusa perfecta para traerlo a vivir con nosotros".

Antes de que pudiera reaccionar, me empujó con fuerza. Caí por las escaleras de mármol y todo se volvió negro.

También te puede gustar

Portada de la novela AMOR FINGIDO
8.3
Danna sobrevive a un divorcio devastador y a un atentado orquestado por su exmarido para evadir una deuda millonaria. En su momento más vulnerable, el gélido magnate Zack Vryzas aparece con una oferta insólita: una unión por interés. Aunque él está comprometido, asegura que solo Danna logra romper su coraza emocional. Entre dudas sobre su sinceridad y el acecho del peligro, ambos se sumergen en un juego donde la pasión y la traición no tienen límites.
Portada de la novela Cuando el amor muere
8.1
Sofía vivía convencida de la solidez de su matrimonio con Ricardo, un poderoso ranchero, desestimando el constante asedio de la obsesiva Elena. Pese a la lealtad que juraban, la traición se materializa en su tercer aniversario: Sofía descubre a su esposo con Elena en su despacho. La frialdad de Ricardo, quien protege el honor de su amante sobre el de su mujer, destroza a Sofía. Ella decide firmar el divorcio y aliarse con el mayor rival de su ahora exmarido.
Portada de la novela Él se arrepintió del divorcio
9.3
Después de un parto difícil, Raina enfrentó la crueldad de Alexander, quien le quitó a su hijo Liam y la obligó a firmar el divorcio. Ella huyó para proteger a su otra hija, Ava, convirtiéndose en una mujer influyente y decidida. Años más tarde, la enfermedad de Liam obliga a Alexander a buscar desesperadamente el perdón de la exesposa que humilló. Sin embargo, Raina no olvidará la traición y defenderá con firmeza su nueva vida ante el hombre que la destruyó.
Portada de la novela El secreto de Karolain
8.8
Karolain carga con el trauma de un pasado sangriento: su padre, un cruel líder de la mafia rusa, la maltrató y mató a su hermana gemela. Ahora, ella reparte sus días entre la universidad y un deseo implacable de venganza, manteniendo a todos lejos de su vida. Todo cambia al conocer a Agustín Johnson, un hombre que logra ver su sufrimiento. Su amor genuino pone en riesgo el oscuro secreto de Karolain, desafiando las barreras que ella levantó para protegerse.
Portada de la novela Los tres rostros del amor ( un amor verdadero )
8.5
Tras veinticinco años desaparecido en una tormenta en Brasil, un heredero regresa para reclamar su puesto en una poderosa dinastía. Su retorno desata una lucha interna cuando él y sus dos hermanos se enamoran de la misma mujer. En un entorno de lujos, ambición y peligros, ella se convierte en el eje que podría unir o destruir definitivamente a la familia. ¿Cuál de los tres hermanos logrará conquistar su amor y hallar la paz en medio del conflicto?
Portada de la novela Me Enamoré de Ti
8.4
La estabilidad de Jenna Miller se tambalea cuando Ashton, el hermano de su mejor amigo, regresa tras años de ausencia. Aunque ella juraba haber superado el amor platónico que marcó su pasado, su reaparición desata un torbellino de emociones ingobernables. Forzados a convivir, la tensión entre ambos crece en medio de situaciones caóticas y sorpresas que cambiarán sus vidas. Es una historia de enredos donde el corazón se pierde en un laberinto de drama.