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Portada de la novela Laberinto de Mi Ex-Marido

Laberinto de Mi Ex-Marido

Después de un lustro soportando desdenes y humillaciones, ella decide terminar su matrimonio. Su esposo siempre la juzgó como una oportunista, ignorando un amor que finalmente se extinguió. Con el retorno de la antigua amante de él, ella firma el divorcio para liberarse definitivamente. No obstante, su abandono provoca una cólera imprevista en el millonario. Decidida a recuperar su propia vida, ahora debe encarar un futuro lleno de incertidumbres.
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Capítulo 2

Todo lo que Melinda quería era un momento de tranquilidad, pero desafortunadamente, Holley la privó de ese lujo. Sacándola de sus casillas, se puso de pie y se acercó a un hombre corpulento de mediana edad que no se encontraba muy lejos. Luego le sonrió, dándole un codazo mientras le susurraba algo al oído y le echaba una breve mirada significativa a esa mujer.

Sin saber a qué acuerdo habían llegado, Holley notó que el hombre se acercaba a ella mostrando una sonrisa maliciosa en su rostro.

De repente, lo miró desconcertada sin saber qué hacer, ya que este había sido uno de sus amantes adinerados y no podía darse el lujo de ponerse en su contra. Cuando se acercó y la tomó por la cintura, Melinda se burló de ella y negó con la cabeza.

Pensaba que esta vez podría tener un poco de paz después de deshacerse de Holley, pero alguien la tomó de la muñeca por detrás y la abrazó. Al mirar a Jonas a los ojos fijamente, pudo ver el resentimiento que sentía por ella en la profundidad de su mirada.

Cualquier otra persona que los viera pensaría que eran muy unidos a juzgar por la forma en que se abrazaban, pero la verdad era que estaban muy lejos de serlo.

"Eres una persona tan manipuladora. Ahora ya no cabe duda que debiste haber engañado a mi abuelo en el pasado".

Melinda se mordió el labio y se puso pálida. Parecía exhausta y claramente desinteresada en discutir con él, de todos modos, no llevaría a nada bueno. A los ojos de Jonas, ella siempre sería la mujer que lo engañó para casarse con él. Si no hubiera sido por ella, habría desposado a alguien a quien realmente amaba.

"¿Vas a empezar de nuevo? ¿Cuál es el punto? ¡No es como si fueras a cambiar de opinión sobre mí!".

"¿Por qué no lo intentas otra vez? ¡Adelante!", dijo Jonas con voz baja pero a la vez encantadora. Aunque ella había bajado la mirada, no pudo evitar sentirse cautivada por él.

¿Por qué tenía ese sentimiento? ¿No había sufrido suficiente humillación a manos de la familia Gu? ¿Por qué sentía algo por alguien que nunca la trató con amor?

Si hubiera sido en el pasado, Melinda habría declarado abiertamente: "Porque te amo desde el fondo de mi corazón. Te amo tanto que podría dar mi vida entera por una pizca de tu amor".

Sin embargo, después de cinco años de nada más que indiferencia, no sabía si aún sentía lo mismo.

Mirando fríamente su silencio y duda, el rostro de Jonas se oscureció por la ira. Entonces, la tomó de la muñeca y la llevó hasta Holley, haciendo caso omiso a sus leves y dolorosos gemidos.

Apartó a su acompañante del hombre de mediana edad y empujó a Melinda en sus brazos sin dudarlo. La mirada de desdén en sus ojos rompió su corazón en pedazos.

"Señor Wang, Holley es una de mis distinguidas invitadas. Espero que pueda dejármela a mí. Sería un placer para mi buena esposa recibirlo en su lugar".

Su acompañante estaba confundida, preguntándose si estaba soñando, ya que todo había pasado tan rápido que apenas tuvo la oportunidad de averiguarlo. Solo miró fijamente a Jonas con sus ojos claros sin evitar sentirse satisfecha.

En cambio, Melinda ni siquiera lo miró, su cara estaba parcialmente oculta por su larga cabellera.

En el fondo de su alma, estaba más angustiada de lo que parecía en el exterior. Quería gritar y preguntarle a su esposo qué había hecho para merecer esto. Sabía bien que al día siguiente por la mañana, el mundo entero se burlaría de su desgracia en todos los periódicos y revistas de entretenimiento. Hasta sus queridos padres, que no habían hecho nada más que dedicar sus vidas al trabajo honesto, serían manchados por su culpa.

Melinda se quedó incrédula mientras miraba impotente a Jonas salir de la fiesta con su amante. A pesar de que le tomó un buen rato volver en sí, no estaba preocupada por el señor Wang, ya que parecía un hombre lo suficientemente sensato como para saber tratar a la dama de la familia Gu.

Cuando ella se dio cuenta de esto repentinamente, le brotaron lágrimas y empaparon sus mejillas. Luego lo miró y sonrió, sin que su mirada ocultara su indignación.

"Disculpe, pero no me siento muy bien, señor Wang. Dígame, ¿qué puedo hacer por usted?". Melinda se secó las lágrimas y sonrió decentemente, sin coquetearle.

Tan pronto como terminó de hablar, el ambiente en el salón de banquetes se congeló.

La mujer trató de mantener una sonrisa falsa, sabiendo bien que Jonas no la obligaba a entretener al señor Wang porque sabía que eso deshonraría el nombre la familia. Solo intentaba humillarla como lo había hecho muchas veces en el pasado, pero esta vez no lo iba a dejar ganar.

La sonrisa en el rostro del hombre se paralizó al pensar en tener que pedir favores indecentes a la señora.

"Melinda, ¿qué rayos estás haciendo?". Yulia no pudo evitar dar un paso adelante. La miró y pensó: '¿Cómo se atreve a decir eso en público?'.

Melinda la ignoró deliberadamente.

"¿Dónde están tus modales? ¡No olvides que soy tu cuñada!". Luego salió del lugar entre los brazos de su acompañante, luciendo feliz y satisfecha. "Señor Wang, ¿podemos hablar un poco más en el camino?".

"¡Melinda, mujer desvergonzada! ¿No temes que mi hermano se entere de esto?". ¡Sería una completa deshonra para toda la familia Gu!

Melinda se dio la vuelta sorprendida y miró a Yulia, que estaba enfadada por la humillación.

"¿Cómo dices? ¿Acaso no lo escuchaste? ¡Tu querido hermano fue el que me pidió que entretuviera al señor Wang!".

La joven avergonzada, sin poder hacer nada, la vio marcharse con tal hombre. Queriendo enterrar su cabeza en el suelo, maldijo a la mujer que convirtió a la familia Gu en un hazmerreír, e informó a sus hombres de la noticia.

En cuanto a Melinda, no volvió a casa esa noche.

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