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Portada de la novela La Venganza en Talla S

La Venganza en Talla S

Después de padecer ocho años de tormento físico y psicológico a manos de Aarón, Sara resurge con una fuerza renovada. Impulsada por el amor hacia su hijo y una voluntad inquebrantable, decide volver para encarar su oscuro pasado. El temor ha desaparecido, dejando paso a una frialdad implacable y un solo objetivo: la justicia. Convertida en una mujer poderosa, ejecutará un plan metódico para destruir al hombre que casi acaba con su vida.
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Capítulo 3

El turco mira a Aarón sin parpadear, mientras que Sara se divierte con la situación, ahora ella es una mujer que hace que los hombres babeen por ella, algo que jamás reflexiono. Sonreía de manera coqueta para ellos, quería sacar de sus casillas a su idiota exmarido.

—Hola, Aarón, a que tengo el gusto de que vengas en persona a saludarme.

—No estoy aquí por ti, sino por ella.

—¡¡Acaso ella te pertenece!! ¿Es tu mujer? — «yo solamente los observó, esto se está volviendo interesante». Medito.

—Ella está conmigo, así que con tu permiso me la llevo.

—Tú y quien más, la estoy pasando rico con él. Mi querido turco en que nos quedamos. —Sara intervino, introduciendo sus manos en el antebrazo del buen bailador.

El turco sonrió, en ese momento se dio cuenta de que su acompañante de baile, no era cualquier mujer. Le tomo de la cintura para seguir bailando, ella movió de manera más sensual sus caderas provocando a Aarón, quien quedo parado como un estúpido en medio de la pista. Él no tuvo de otra que regresar a su mesa, ya la fiesta no le parecía tan grata, se sirvió una copa y se la bebió de un sorbo, sin quitarle la mirada de encima a ella.

Entre tanto, Charlie nunca llegó a la barra de bebidas, al ver que Fabricio, que paso cerca de él, lo siguió, dirigiéndose a un pasillo y caminando hasta el fondo, entro a una habitación, dejando la puerta media abierta, se quitó el saco y se enrolló la camisa hasta los codos. Se sentó a esperar a su presa.

—¡Me extrañaste! —expreso Charlie, entrando a la habitación a oscuras, iluminados por el resplandor de la luna, cuando sintió los pasos del joven.

—¿Eso mismo me pregunto? —Fabricio cerró la puerta y se acercó a él.

—No piensas contestarme, pues te confesaré que yo si te extrañe mucho.

El corazón del joven se aceleró al escucharle decir eso, sentía cómo la piel se le eriza cuando unos brazos lo rodean por detrás, cierra sus ojos para calmar a su corazón, pero le es imposible, un silencio los rodea a ambos, la respiración se les acelera. Sienten sus cuerpos calientes, y un sentimiento extraño se les aloja en su interior.

—Me atraes mucho, jovencito. —le susurra al oído.

—¿Cómo es eso posible? —Fabricio no hacia ningún movimiento por soltarse del agarre de él.

—No lo sé, y tú que sientes cuando hago esto.

La mano de Charlie se dirigió a los botones y desabotona dos botones de la camisa de él, adentrando su mano hasta llegar a su pecho izquierdo, acariciándolo, mientras lleva el lóbulo de su oreja a su boca, haciendo gimotear al joven, eso le provoco una sonrisa lobuna.

—¡¡No sigas!! —logra decir Fabricio a murmullo, en medio de muchas sensaciones que su cuerpo está experimentando por primera vez.

—¿Quieres realmente que pare? Tu cuerpo me dice lo contrario.

—Estoy confundido, esto no puede ser, no comprendo este sentir. —Fabricio como pudo se suelta de él y corrió fuera de la habitación, dejando a Charlie muy necesitado, pero con una gran sonrisa de satisfacción, sus dudas fueron despejadas, el joven es receptivo a sus caricias.

Mientras que, en el salón, Aarón esta que no para de beber, copa tras copa, su mirada está en ella, la mujer que lo ha desafiado. Nunca pensó que en su maldita vida se toparía con una mujer como esa, fue ahí donde recordó lo sumisa que era Sara, que hacía lo que él quería y a la hora que se lo pedía, ahora más que nunca desea encontrarla.

—¿En qué reflexionas, hermano?

—¿En dónde estabas? —Aarón, de mal humor, y lo descarga contra su hermano que viene más rojo que la sangre.

—¡¡Qué mosca te pico, porque tan amargado!! —se empinó una copa de vino, Fabricio, disimulando un poco el calor que aún siente en el cuerpo.

—Y tú porque tan colorado, acaso paso algo inusual.

—¡Que me va a pasar! Nada me ha pasado, solamente me quiero ir, no me siento bien, creo que se me subió la bebida.

—Considero lo mismo, ya el ambiente se puso pesado. Ve y trae a la sobrina de Charlie.

—¿Por qué yo? ¡Ve tú si quieres, ni conozco a la chica!

—¡¡Porque te lo estoy ordenando!! ¿Dónde demonios se metió Charlie?

—¡Iré por ella, no hagas escándalo! —el joven se levantó al estilo resorte, el humor de su hermano está de los mil demonios.

Al llegar hasta donde Sara baila con el turco quien no ha dejado de reír al igual que ella de las anécdotas que él le cuenta, situaciones incómodas por cosas de la vida que le han pasado.

—Disculpen —el joven apenado los interrumpe, aclarándose la garganta— Señorita, me podría acompañar. —Sara miro que era Fabricio, al verlo ella se alegró, se dio la vuelta de inmediato.

—Hola. —recordó que Fabricio tampoco la reconoce, por una parte, es bueno— Hasta aquí llegamos, señor turco. Hasta la próxima.

—Fue un verdadero placer, bella española, le aseguro que habrá otra próxima vez.

Sara le extendió la mano a Fabricio para dirigirse a la mesa, solo de ver a su verdugo sentado con su cara de pocos amigos, su estómago le duele, en ese momento hace su aparición su tío, quien les sale al encuentro.

—Nos vamos, sobrina. —su mirada directa a Fabricio.

—Desde luego tío, fue un placer jovencito. —dándole un beso en la mejilla a Fabricio, Charlie sonrió ante la acción de su sobrina.

Él le dio la mano a al joven para despedirse, acerco su boca a su oído —Quieres uno mío. —eso hizo que el joven reaccionara nervioso, y se alejara de él. Sara sonrió al ver lo que está pasando frente a sus ojos.

Sara tomó del brazo a su tío porque tiene muy nervioso al pobre joven, no podía creerlo, compadecía al joven en caer en las manos de su tío.

 —Nosotros nos marchamos, Aarón, la velada fue muy interesante. —Charlie se despidió, mientras que Sara miraba con indiferencia a su cruel ex marido, mientras que él deseaba domarla y hacerla gemir debajo de su cuerpo.

—Es mejor que se vayan, tu sobrina no mide consecuencias, ni te imaginas con quien coqueteaba.

—¡¡Que le interesa a quien le coqueteo!! No es de su incumbencia, ¡Vámonos tío, el aire se está volviendo pesado!

—Mañana llego a tu casa, tenemos asuntos que tratar, Vete tú también con Fabricio, estás muy alcoholizado, no te ves muy bien que digamos.

—Agradécele a tu querida sobrina, te espero, mañana.

Sin más, Charlie y Sara abandonaron la fiesta, a ella le faltaba el aire, deseaba salir volando de ese lugar, ahora más que nunca está decidida a demostrarle a su ex pareja que no le teme. Aún no se la cree que se le reveló, y no se dejó de él

—¿Te sientes bien? —Charlie indago al ver a su sobrina callada.

—Estoy mejor que nunca, el desgraciado no me reconoció. No sé si alegrarme o enojarme. Solo quiero que sufra en carne propia todo lo que me hizo. Podrás creer que el imbécil me insulto. Ni te imagina la satisfacción que me dio cuando no me humille. Al contrario, le enseñé que no soy tan indefensa como antes. Su pesadilla apenas comienza.

—Ten cuidado, Aarón es inestable, es un hombre violento y su ánimo cambia como las estaciones del año, nunca sabes con qué te vas a topar, ¡Mañana me acompañarás a su casa!

—Eso es un hecho, ni te imaginas, tengo mi adrenalina al cien.

—No sé qué pensar de todo esto, únicamente ten cuidado, no puedo estar siempre contigo.

—Lo tendré. Ahora cuénteme ¿Qué hay con ese joven?

—¿Cuál joven? —Charlie quiso evadir la curiosidad de ella.

—No tienes mal gusto. Solamente eso diré.

—El chico es adorable y me atrae. —solo necesitaba una pequeña ayuda para que sus sentimientos hacia él se volvieran más fuertes.

—¡Caíste, sabía que te gustaba!

—Eres maldad pura sobrina, ya estoy compadeciendo a tu ex pareja.

—Contigo siempre seré un amor, ahora dime ti, siempre te han gustado los hombres.

—Digamos que soy bisexual, ¡El chico llamo mi atención!

—Comprendo, No te confíes de tu suerte, el joven es peligroso. Esa carita de ángel es su fachada.

—¡Crees que no lo sé!  Ese joven es un reto para mí.

Charlie aún no está al cien por ciento seguro si el joven responderá a sus sentimientos, tampoco quiere acabar con un tiro entre sus ojos, sin embargo, se ha dejado besar y tocar por él, todo eso lo meditaba en su cabeza, buscará la forma de pasar más tiempo junto al joven.

Al llegar al hotel Sara busco el celular especial con el que llama a casa, uno que su tío le dio para que nadie rastree sus llamadas, ese celular es especial porque es solo para llamar a su nana y saber de su hijo, estar lejos de él la entristece, está acostumbrada a estar pendiente de su hijo en todo momento.

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