Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Venganza de la Exesposa Curvy

La Venganza de la Exesposa Curvy

Tras dos años de humillaciones por su apariencia en un matrimonio forzado, Nicole Matthews es abandonada por Walter Gibson. Para herir el orgullo de su exesposo, ella decide contratar a un acompañante, pero termina abordando por error a Patrick Collins en un bar. Patrick, un magnate hastiado de las cazafortunas, queda intrigado por la extraña oferta de Nicole. Divertido, opta por ocultar su verdadera riqueza y aceptar el trato de la mujer.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

El día de la boda llegó muy pronto, todos estaban emocionados, era un matrimonio muy importante que unía a dos grandes familias acaudaladas, la prensa estaba por todas partes y todos los invitados eran de la más alta alcurnia.

Nicole era quien estaba más nerviosa entre todos, no había vuelto a ver a Walter desde aquel día en que él le mostró su negativa a casarse y ella le prometió cancelar la boda.

Pues su padre no la había dejado salir para evitar que hiciera alguna tontería, ella ni siquiera había podido ver a su amiga, Amanda.

Prácticamente, estaba prisionera de su padre.

El corazón parecía que iba a salirse de su pecho, todo el cuerpo le temblaba, en pocos minutos Nicole estaría frente a Walter, vestida de blanco y, ¿qué pensaría él?

Sí, seguro Walter ahora estaría más convencido que nunca, que ella había orquestado todo este matrimonio, ahora mismo, de seguro él pensaba lo peor de ella y la odiaría.

Nicole suspiró afligida, ¿ahora cómo podría convencerlo de que no era así?

Ella caminó hacia el espejo y se detalló cuidadosamente, usaba un vestido de corset que se ajustaba a su cintura, estrechándola, con un corte de corazón que resaltaba sus pechos.

Una amplia falda desde la cintura, llena de bordados con piedras brillantes y el cabello delicadamente enmoñado con una tiara que sostenía el blanco velo.

Tenía que aceptar que se veía bastante bien, si no fuese porque Walter no la quería... Nicole sintió como le ardieron los ojos, mientras trataba grueso, se suponía que este debía ser el día más feliz de su vida.

Cuando llegó el momento, acompañada por su padre y manteniendo la miraba baja, Nicole caminó por el pasillo de la iglesia, sosteniendo el ramo de flores y escuchando la marcha nupcial.

Finalmente, ella levantó la vista, encontrándose con Walter observándola, lucía tan atractivo como siempre, usando un elegante traje, pero a diferencia de aquellos sueños en dónde el novio la veía con amor, Walter la miraba ceñudo y con evidente desprecio.

La ceremonia se llevó a cabo, un beso seco frente a todos selló el trato, todos aplaudieron, Nicole se veía contrariada, todos pensaban que era por los nervios, pero Walter, ¿no podía ni por un momento simular su arrugado entrecejo?

Los novios casi no hablaron entre ellos, pues todo el tiempo estuvieron rodeados de personas conocidas y desconocidas, felicitándolos y alabándolos, hasta que llegó el momento del primer baile de la pareja, en dónde la pista se despejó por completo para los novios.

- Felicidades, conseguiste lo que querías. - Murmuró Walter, mientras que en el medio del salón, bailando solos, se movían al ritmo del vals.

- ¿Qué? - Nicole levantó el rostro, aturdida, sintiendo que su corazón daba un fuerte salto.

- Simulaste ser buena, pero nos manipulaste a todos y me obligaste a casarme contigo... - Continuó Walter con la mandíbula apretada.

- No, no entiendes, Walter, yo le pedí a mi padre que cancelara el matrimonio, pero...

Nicole miró alrededor con nerviosismo, encontrándose con la mirada severa de su padre, quien la observaba a la distancia, ella sintió un escalofrío.

Nunca, pero nunca, Nicole podía hablar mal de su padre, ni comentar lo que sucedía en su casa, esa era otra regla de la familia, y aunque ella ahora sería libre de esa prisión con su matrimonio, su padre mantenía bajo su control a Olivia, su madre.

Si Nicole hablaba, su padre se encargaría de que Olivia pagara las consecuencias.

- ¿Piensas que voy a creer que la única hija de los Matthew, su niña consentida, fue obligada a casarse con el hombre que quería? - Walter volteó los ojos con incredulidad. - Por favor, ¿acaso me veo tan estúpido?

¿La niña consentida de los Matthew? Sí, eso era lo que su padre les hacía creer a todos, cuando la realidad era otra.

- Walter, espera... - Musitó Nicole, sintiendo como de un momento a otro, perdía el aliento, al mismo tiempo que Walter se detenía a mitad del vals.

- Solo te voy a decir una cosa Nicole, algo que ya sabes: no te amo y nunca te amaré, así que no esperes nada de mí como tu esposo. - Murmuró Walter con una mirada fría y severa, para luego darse la media vuelta y marcharse, dejando a Nicole en medio de la pista, bajo la curiosa y sorprendida mirada de todos los presentes.

*

Dos años después...

- ¡Felicidades, Nicole! - Voceo Brenda al tiempo que las dos copas de vino chocaron.

- Gracias. - Asintió Nicole sonriendo tenuemente para luego tomar un sorbo de su copa.

- Ay, quita esa cara, Nicole, ¡anímate!, te estás graduando, hiciste tu especialización, lo conseguiste, amiga y con honores. - Sonrió Brenda llena de orgullo.

- Sí, lo sé y de verdad estoy muy feliz... - Nicole suspiró pesadamente deslizando la mirada hacia el tope de la barra, dónde descansaba su teléfono celular. - Pero...

- Pero no puedes dejar de pensar en ese hombre, ¿verdad? - Concluyó Brenda volteando los ojos con hastío. Nicole apretó los labios en una mueca triste. - Hasta cuándo Nicole, ese hombre no se merece ninguno de tus pensamientos...

- Brenda... Es mi esposo...

- ¿Tu esposo? - Brenda elevó una ceja. - Solo de papel... Me vas a perdonar amiga, pero ya te he dicho antes que no deberías considerarlo como tal... Has estado casada por, ¿cuánto?, ¿dos años? - Nicole asintió. - ¿Y qué ha hecho tu supuesto esposo estos dos años?, ignorarte, menospreciarte, solo ha sido frío y cruel contigo...

- No, es que... Sabes que es complicado... - Musitó Nicole suspirando pesadamente.

- ¿Complicado...?, te ha tratado de manipuladora, de arribista, de interesada y el resto del tiempo en que no te trata mal, es porque te ha dejado sola, ¿cómo se le consideraría a un esposo como ese? - Preguntó Brenda algo irritada. Nicole suspiró pesadamente.

- Sabía que no debía contarte nada de eso, tú no lo entiendes... - Nicole se volteó, ceñuda, concentrando su mirada en la copa de vino.

- ¿Qué no lo entiendo?, ¿entonces hubieras preferido seguirlo ocultando?, ¿seguir guardando todo eso dentro de ti?

- No, pero...

- Nicole, dime una cosa... Después de todo lo que has pasado en ese matrimonio y de los rechazos de tu supuesto esposo, ¿qué esperabas hoy?, te fuiste por seis meses para hacer tu especialización y hasta ahora, él nunca te llamó, ni te buscó...

- Pues... Yo... Yo pensé... - Nicole bajó la vista, sintiendo un nudo en la garganta. - Pensé que si me alejaba por un tiempo, él me extrañaría, aunque sea un poco... - Nicole volvió a mirar hacia su teléfono. - Ayer le dejé un mensaje, contándole de mi graduación, tontamente me hice la ilusión de que llegaría al evento o por lo menos me llamaría para felicitarme, pero...

- Cómo siempre, no te envío ni un mísero mensaje... - Concluyó Brenda, enojada. Nicole cerró los ojos, avergonzada. - Ay amiga, ¿hasta cuándo seguirás enamorada de ese hombre?, Walter Gibson no se merece tu amor, ni un poquito... - Brenda tomó la mano de Nicole con cariño. - Es momento de que lo superes, aprovecha que te graduaste, que ya puedes comenzar a trabajar, concéntrate en ti misma, conviértete en una mujer empoderada y podrás lograr lo que más deseas, ayudar a tu madre...

Nicole asintió con tristeza, dejando entrever una tenue sonrisa, era cierto, lo había logrado, había terminado su especialidad y así podría obtener un puesto importante en la empresa de su familia.

Ella sabía cuan ambicioso podría ser su padre, quien había aprovechado que Olivia seguía en su poder para seguir manipulando la vida de su hija.

Así que iba a trabajar duro, iba a esforzarse, Nicole estaba decidida en comprar la libertad de su madre para liberarla de ese hombre.

Mientras que Nicole repasaba sus futuros planes, el teléfono que estaba sobre la barra comenzó a repiquetear, logrando que su corazón se sobresaltara.

Nicole miró a Brenda por un instante, era muy tarde, ¿quién podría llamarla a esa hora?, ambas observaron el aparato, en la luz de la pantalla del teléfono encendida, resaltaba el nombre de Walter, su esposo.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Cataleya
8.3
La vida de Cataleya ha estado marcada por la tragedia desde que perdió a su hermana, forjando en ella una voluntad inquebrantable para proteger a su madre e hija. Ante la enfermedad de su progenitora, se ve obligada a pactar con Dylan, un arrogante millonario que necesita un matrimonio de conveniencia. A pesar de sus diferencias y los constantes roces iniciales, este acuerdo forzado entre dos mundos opuestos acabará transformándose en un amor real e inesperado.
Portada de la novela Entonces, ¿Nos casamos?
9.3
Caleb Palmer, el ambicioso y calculador director de la cadena hotelera Atlantis, ha blindado sus sentimientos tras un fracaso sentimental, limitándose a relaciones sin compromiso. Su estructurado mundo se tambalea al cruzarse con Olivia Millán, una carismática trabajadora de la boutique de su complejo. A pesar de los esfuerzos de la joven por mantenerse oculta y evadir al poderoso magnate, el destino forzará un encuentro que cambiará sus vidas para siempre.
Portada de la novela Juego de ambición
8.6
El anuncio del embarazo de Lya desata una tormenta frente a Alexander y Katherine. Al revelar que espera al hijo varón que el matrimonio no pudo tener, la hostilidad de la esposa se vuelve letal. Lejos de protegerla, Alexander reacciona con una indiferencia gélida, rechazando cualquier vínculo con ella. Sola y vulnerable ante el desprecio del hombre que amaba, Lya es obligada a marcharse, enfrentando un destino incierto mientras Katherine planea su caída.
Portada de la novela La lección más cruel del multimillonario
8.1
La mesera que salvó al magnate Héctor Garza vive una pesadilla tras su boda. Al recuperar la memoria, él se vuelve un verdugo obsesionado con Génesis y, por un supuesto desprecio, finge quemar viva a la madre enferma de su esposa. Tras este acto de crueldad extrema, ella sobrevive al horror y recurre a César para planear su venganza. Decidida a desaparecer, jura destruir el mundo del hombre que transformó su amor en una traición imperdonable.
Portada de la novela La Madre de los Hijos del Magnate
8.5
Tras la traición de su pareja, Olivia busca consuelo en un desconocido, quedando embarazada. Aunque intenta abortar, el padre aparece para forzar el nacimiento. Al dar a luz, le quitan a su hijo, pero ella escapa con una segunda bebé cuya existencia todos ignoran. Cinco años después de criar a su hija en secreto, el poderoso magnate regresa a su vida, forzándola a encarar el pasado y los secretos que intentó proteger durante su huida.
Portada de la novela La Vida Mentirosa: No perdonaré Nunca
9.2
Después de siete años de engaños, Lina comprende que su matrimonio con Máximo Castillo fue una farsa basada en recuerdos implantados y una identidad robada. El retorno de la verdadera Sofía y la muerte de su hijo Leo, a quien Máximo abandonó cruelmente, desencadenan su despertar. Al descubrir que el pequeño era su hijo biológico, Lina asume su legítimo poder sobre un imperio vinícola. Ahora, buscará una venganza implacable contra sus traidores.