
La Trampa del Pasado: Un Nuevo Juego
Capítulo 3
"¿A dónde vas con tanta prisa?", pregunta Máximo, su tono cambia de repente, volviéndose sospechoso.
Me agarra del brazo.
"A casa, a descansar para las pruebas de mañana", respondo, intentando mantener la calma.
"No, no vas a ninguna parte", dice, su voz es dura. "Vas a ir a contarle todo a mis padres, ¿verdad? Como siempre, a controlarme".
Me arrebata la mochila de la mano, la abre y saca mi cartera. Dentro está mi tarjeta de identificación de atleta y el billete de ferry a la península, a Madrid, donde se celebran las pruebas.
"¡Devuélvemelo, Máximo!", le grito, intentando recuperar mis cosas.
Él se ríe, una risa cruel que me hiela la sangre. Sostiene la tarjeta de identificación entre sus dedos.
"¿Quieres esto? ¿Este trozo de plástico que crees que es tu futuro?".
Y delante de mí, la rompe en dos. Los trozos caen al suelo. Sus amigos, que han estado observando desde la puerta, se ríen a carcajadas.
"Ahora no tienes nada", dice, tirando la mochila al suelo. "No puedes ir a ninguna parte sin esto".
Me quedo mirando los trozos rotos de mi tarjeta, de mi sueño. El mismo sentimiento de humillación y desesperación de mi vida pasada amenaza con consumirme. Pero esta vez es diferente.
Lentamente, me agacho y recojo los dos pedazos. No lloro, no le grito. Me levanto, lo miro directamente a los ojos, y me doy la vuelta sin decir una palabra.
Camino directamente a la oficina de mi entrenador, el señor García. Él está revisando unos papeles.
"Luciana, ¿qué pasa? ¿Estás bien?".
"Señor García", digo, mi voz es clara y decidida. "He tomado una decisión. Quiero aceptar la oferta de beca de la Universidad de Barcelona".
Era mi segunda opción, una que había descartado para poder seguir a Máximo a Madrid.
El entrenador García sonríe, una sonrisa genuina de alivio y alegría.
"¡Esa es la mejor noticia que he escuchado en todo el día! Su programa de fisioterapia es el mejor del país, es una oportunidad mucho mejor para ti, Luciana. Sabía que tomarías la decisión correcta".
Le doy los trozos de la tarjeta.
"Máximo la rompió. Supongo que ya no la necesito".
También te puede gustar





