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Portada de la novela La Socia Del CEO

La Socia Del CEO

Sarah es una emprendedora decidida a rescatar su startup mediante un certamen de innovación de alto nivel. Aunque su prototipo falla por la escasez de recursos y su mejor amiga empieza a dudar del éxito, la joven no se rinde ante la adversidad. Tras las rondas iniciales, un enigmático inversor aparece con una oferta inesperada. Este nuevo socio no solo busca financiar la tecnología, sino que demuestra un interés personal y profundo hacia Sarah.
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Capítulo 2

PDV Sarah

Al taxi tardo un poco en llevarnos a nuestra oficina, apenas estuvimos allí, fuimos saludadas por algunos de los empleados que trabajan, tomamos nuestras cosas y nos fuimos rápido rumbo al centro de la ciudad donde se llevaría a cabo el evento.

Tardamos unos 20 minutos en llegar, y Dalia y yo fuimos practicando entre nosotros respecto a lo que íbamos a decir y como íbamos a comportarnos.

Tuve que convencer a Dalia de que no se pusiera a perseguir a cualquier tipo al azar que se le cruzara en frente, ya que eso nos daría mala imagen, tanto a ella como para “Pear” y eso no lo iba a permitir.

—¿Y como se supone que voy a encontrar a mi “Suggar” Sarah? Hombres como esos no suelen acercarse a las chicas abiertamente, a mi es la que me toca “cazar”.

—Pues no vas a cazar a nadie este dia Dalia, intentalo en otra ocasión.

—¿Otra ocasión? ¿Cuándo voy a tener la oportunidad de ir a otro evento lleno de gente rica? A pesar de que tengo apariencia de rica, no lo soy en realidad Sarah, y cuesta encontrar a tipos asi todo el tiempo.

—No me importa.

—Que mala eres, ¿Y si te hago una oferta?

—¿…?

—Dejamos al proyecto de lado, te vas conmigo, y usare mi encanto para conseguirnos Suggar a ambas, ¿Qué te parece?

Termine por darle una pequeña palmada en la cabeza apenas dijo eso.

—¿Por qué tanta violencia? Vamos, piensalo Sarah, creo que si jugamos nuestras cartas bien, podríamos conseguir mas de 1 millon de dólares entre las 2… ya sabes, unas cuantas miradas, unos movimientos de cadera en la cama y los haremos nuestros —solto.

Volvi a darle otra palmada en la cabeza por eso ultimo que dijo.

No creía que lo decía en serio, aunque con los años que conocía a Dalia, uno nunca podía saber en realidad, era mejor prevenir.

el taxi se detuvo, y luego nos bajamos juntas, Dalia y yo cargamos todo, en el camino se nos hizo un poco difícil por todas las cosas que llevábamos juntas, esta ultima también dijo que debimos a ver traído a un hombre con nosotras para que cargara esto, ni considere la idea.

El sitio al cual llegamos, era similar a una gran museo de arte, pero en lugar de arte, tenia las exposiciones de un montón de nuevos emprendedores como nosotras.

Gire mi mirada hacia distintos sitios, y pude notar a mucha gente, todos aquí ya habían montado su propio mesa con sus proyectos para que la gente los viera, había de todo tipo, desde Startup como nosotras, hasta proyectos ecológicos.

—¿Dónde vamos? —solto Dalia.

—Vamos a nuestra mesa —solte mientras veía nuestro ticket.

En el camino pudimos a ver a mucha gente con trajes formales, no solo los emprendedores, sino también los posibles inversores.

Este concurso no era solo una manera de tener una colaboración y financiación de Daniel, sino también para poder encontrar algún inversor interesado en tu idea por si acaso no llegaras a ganar el concurso.

Dalia y yo llegamos a nuestro sitio, preparamos nuestro lugar, y nos preparamos para las exposiciones que iban a tener lugar dentro de poco.

—¿En serio no me vas a dejar ir? —solto Dalia.

—No, te vas a quedar aquí conmigo, no me vas a dejar sola y menos en un sitio como este tonta.

—Vamos Sarah, ¿No ves que es una oportunidad? Si no ganamos este concurso, podríamos tener otros inversores, claro, si me dejas hacer de las mias por alli —dijo Dalia mientras señalo con la mirada hacia cierto lugar.

Segui la dirección de su mirada y pude notar que señalo a un grupo pequeño de personas que estaba hablando entre si.

En todos ellos se notaba que eran de clase alta, tenían trajes caros y las mujeres tenían joyas encima que se nota que costaba mas que la casa de mi familia.

Habían varios jóvenes alli, varios de ellos eran bien parecidos, y los hombres mayores que estaban en el grupo, parecían tener como máximo entre 35-40 años y estaban muy bien conservados.

Dalia me hizo ojos de gato triste para que la dejara ir hacia ese lugar.

—No vas a lograr nada allá, ¿No ves que están en su mundo?

—¿No recuerdas que yo siempre eh sido muy sociable? Mírame soy adorable.

—Dalia, sabes como es esa gente, no se juntan con nadie que no sea como ellos, no pierdas tu tiempo, te necesito aquí.

—Sarah, tu sabes que se jugar muy bien, vamos, las exposiciones no van a comenzar sino hasta dentro de un rato, no tiene sentido que nos quedemos aquí… ¿Me dejas? Volvere apenas iniciemos.

Dalia y yo compartimos una mirada breve, al final suspire un poco y le de el pase libre.

Esta ultima salto de alegría, y luego de eso se arreglo la ropa y de inmediato se levanto, saco unas joyas que tenia en su bolso y se las puso.

—¿De donde sacaste eso? No tienes dinero para algo asi.

—Te dije que sabia jugar… no te preocupes, es bisuteria, son falsos, no se las robe a nadie —me dijo guiñando el ojo.

Se fue y me quede sola, sin nada que hacer, me dedique a practicar un poco cuando llegara la hora de hablar, pero mientras estaba en lo mio, 2 hombres se acercaron a mi lugar de exposición, y miraron con cierto interés nuestra presentación junto con el nombre de nuestra empresa.

—¿Pear? ¿Quién habrá sido el niño que se le ocurrió un nombre como ese? —dijo uno de los 2 hombres.

Eso me molesto.

—A mi se me ocurrió, ¿Hay algún problema?

Me levante de mi asiento junto con esas palabras y los mire a ambos sin vacilar, no me gustaba que dijeran eso.

Ambos giraron sus miradas hacia mi, al que le respondi mostro cara de sorpresa, mientras nos mirábamos fijo, parece que no estaba acostumbrado a que le hablaran de esa forma y menos de frente.

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