Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Secretaria Comprada: El Precio de la Venganza

La Secretaria Comprada: El Precio de la Venganza

Valeria de la Vega ve su vida de lujos desmoronarse cuando su padre la entrega como pago de una deuda de juego. Para evitarle la prisión, se ve forzada a firmar un contrato con Dante Volkov, el implacable «Lobo de Hierro». Convertida en su asistente personal, Valeria pierde su autonomía bajo el mando de un hombre que busca cobrarse una vieja humillación. En medio de esta oscura venganza, la sumisión dará paso a una pasión tan peligrosa como inevitable.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

El sonido del cajón cerrándose fue definitivo, como el golpe de un juez dictando sentencia.

Valeria soltó la pluma, sintiendo que sus dedos estaban entumecidos. Había firmado. Había vendido un año de su vida al hombre que la miraba desde el otro lado del escritorio con una satisfacción depredadora.

-Bien -dijo Dante, su voz carente de cualquier calidez-. Ahora que los trámites legales están resueltos, hablemos de tus obligaciones.

Se levantó de su silla de cuero y caminó lentamente alrededor del escritorio, deteniéndose justo frente a ella. Valeria se obligó a no retroceder, a mantener la barbilla en alto, aunque por dentro estuviera temblando.

-Soy tu asistente ejecutiva -dijo ella, aferrándose a la poca dignidad profesional que le quedaba-. Organizaré tu agenda, filtraré tus llamadas y...

Dante soltó una risa oscura, interrumpiéndola.

-¿Asistente ejecutiva? -repitió, como si fuera el chiste más gracioso que hubiera escuchado-. Valeria, tengo a tres personas con maestrías en Harvard que se pelean por traerme el café. No te necesito para eso.

Se inclinó hacia ella, invadiendo su espacio personal hasta que Valeria pudo oler la mezcla embriagadora de su colonia cara y tabaco.

-No te contraté por tus habilidades, princesa. Te contraté por tu apellido. Y por tu obediencia.

Valeria frunció el ceño.

-¿Entonces qué esperas que haga?

Dante comenzó a enumerar, marcando cada punto con un dedo, acercándose un paso más con cada palabra.

-Primero: Tu agenda es mi agenda. Si tengo una reunión a las tres de la mañana en Tokio, tú estarás allí. Si decido cenar a medianoche, tú me servirás el vino. No hay horarios de oficina. No hay fines de semana. Tu tiempo me pertenece.

Valeria tragó saliva.

-Eso es ilegal. Las leyes laborales...

-Leíste la Cláusula 4 -la cortó él-. Renunciaste a tus derechos laborales a cambio de la deuda de tu padre. Siguiente punto.

Dante rodeó la silla donde ella estaba sentada, su mano rozando deliberadamente el hombro de Valeria. Ella se tensó bajo el contacto, sintiendo el calor de su palma a través de la tela de su chaqueta.

-Segundo: Tu imagen. -Hizo una pausa, y Valeria sintió su mirada recorriendo su espalda-. Ese traje blanco de Chanel... es ridículo. Pareces una virgen sacrificada. Y en mi empresa, la inocencia es una debilidad.

-Es un traje de diseño -replicó ella, ofendida.

-Es un disfraz -corrigió él al oído, provocándole un escalofrío-. A partir de mañana, usarás lo que yo diga. Mis sastres vendrán al ático a primera hora. Tirarás todo lo que trajiste. Ropa interior, zapatos, vestidos. Todo.

Valeria se giró bruscamente para mirarlo.

-¿Incluso mi ropa interior? ¡Eso es pervertido!

Dante no se inmutó. Su rostro era una máscara de piedra.

-Es control, Valeria. Quiero que cada vez que te vistas por la mañana, recuerdes a quién perteneces. No quiero ver ni un solo hilo de la "vieja" Valeria. Esa niña mimada murió en el momento en que tu padre perdió esa apuesta.

Él se apartó y caminó hacia una mesita auxiliar donde había una jarra de agua y varios dispositivos electrónicos. Tomó un teléfono inteligente de última generación, negro y elegante, y lo lanzó sobre el regazo de Valeria.

-Tercero: Comunicación. Dame tu teléfono.

Valeria protegió su bolso instintivamente.

-¿Qué? No. Tengo mis contactos, mis fotos, mis...

-Dámelo -ordenó Dante, extendiendo la mano con la palma abierta. No gritó, pero la autoridad en su voz era absoluta-. O el trato se rompe y llamo a la policía ahora mismo.

Con los ojos llenos de lágrimas de rabia, Valeria sacó su iPhone y lo dejó caer en la mano de él. Dante ni siquiera lo miró; lo dejó caer en la papelera de metal junto a su escritorio con un ruido sordo.

-Ese -señaló el teléfono negro en el regazo de ella- es tu nuevo número. Solo tiene un contacto guardado: Yo. Tiene GPS activado las 24 horas. Si intentas salir de la ciudad, lo sabré. Si intentas llamar a la prensa, lo sabré. Si intentas contactar a tus viejos amiguitos del club de campo, lo bloquearé.

Valeria miró el dispositivo negro como si fuera una granada. Estaba aislada. Completamente sola en la guarida del lobo.

-¿Por qué? -susurró, levantando la vista hacia él. Sus ojos marrones brillaban con una mezcla de miedo y desafío-. ¿Por qué haces esto, Dante? ¿Tanto me odias porque no quise salir contigo cuando tenías dieciséis años? ¿Es eso? ¿Un ego herido?

La temperatura en la habitación pareció descender diez grados.

Dante se acercó a ella, esta vez rápido, atrapándola entre sus brazos y el respaldo de la silla. Apoyó las manos en los reposabrazos, encerrándola. Su rostro estaba a centímetros del de ella, y Valeria pudo ver una tormenta en sus ojos grises.

-No te hagas la ingenua, Valeria -gruñó él, con una intensidad que la dejó sin aliento-. No fue solo un "rechazo". Tú y tu maldita familia me trataron como basura. Me humillaron. Me hicieron creer que no valía nada.

Hizo una pausa, respirando con dificultad, como si estuviera conteniendo una violencia antigua.

-Ahora, yo tengo el poder. Y voy a enseñarte lo que se siente no ser nadie. Vas a ser mi sombra, Valeria. Vas a ver cómo dirijo el mundo mientras tú solo puedes mirar y obedecer. Y cuando termine el año... cuando te haya roto lo suficiente... entonces, y solo entonces, podrás irte.

Se apartó de golpe, como si su cercanía le quemara. Se arregló la chaqueta, recuperando su frialdad habitual en un instante.

-Vete al ascensor. Mi chofer te llevará al ático. Tus maletas ya están allí.

Valeria se puso de pie, sintiéndose mareada.

-¿Y tú?

Dante se sentó de nuevo tras su escritorio y abrió un expediente, ignorándola deliberadamente.

-Yo tengo trabajo. No me esperes despierta. Ah, y Valeria...

Ella se detuvo en la puerta, con la mano en el pomo de cristal.

-No intentes escapar -dijo él sin levantar la vista-. Mis guardias no son tan amables como yo.

Valeria salió de la oficina, sintiendo que las paredes se cerraban sobre ella. Mientras el ascensor descendía, se miró en el espejo de metal pulido. Aún llevaba su traje blanco, pero ya se sentía manchada.

La jaula se había cerrado. Y la llave estaba en el bolsillo de Dante Volkov.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Jamás Perdonar: La Traición de Él, La Justicia de Ella
9.2
Tras perder a su padre por culpa de la negligencia de Kenia de la Torre, una mujer busca justicia desesperadamente. No obstante, su esposo Cornelio la traiciona y destruye las pruebas para proteger a Kenia. Sometida a brutales torturas y humillaciones, ella encuentra un acuerdo postnupcial y una grabación oculta que su padre le heredó. Con estas evidencias incriminatorias en su poder, inicia una implacable venganza para hundir a quienes la destruyeron.
Portada de la novela La Curandera Rechazada: El Resurgir de la Loba Blanca
9.4
Eliana descubre que Iván, su prometido, oculta otra familia y planea traicionarla tras unificar sus manadas. Al ver que sus padres también la venden robando sus patentes, decide actuar. Tras exponer los crímenes ante el Consejo y romper el vínculo, huye hacia el Norte. Meses después, transformada en la legendaria Loba Blanca, su antiguo verdugo aparece en su clínica pidiendo ayuda. Con su nuevo poder de Alfa, Eliana lo encara y culmina su esperada venganza.
Portada de la novela La Dama de la MUERTE
8.0
Condenada al ostracismo y traicionada por su propio círculo, una mujer entrega su alma a cambio de justicia. Este pacto oscuro la vincula eternamente con la Muerte, quien se transforma en su protector y compañero a través del tiempo. Mientras ejecutan su implacable castigo contra los culpables, surge una amenaza imprevista. Un adversario sombrío, cuya fuerza iguala a la de la Parca, emerge de las sombras para poner en riesgo su sangrienta redención.
Portada de la novela La obsesión de jeque
8.9
Un influyente jeque, prisionero de un matrimonio gélido y carente de afecto, encuentra una chispa de esperanza tras una noche de pasión con una misteriosa mujer latina. Cuando ella intenta huir, él moviliza todo su poder y clausura el aeropuerto para localizarla. La sorpresa es mayúscula al descubrir que la joven no viaja sola: la acompañan dos gemelos que son su viva imagen. En un entorno de traición y peligro, ¿podrá su obsesión asegurar el futuro de su linaje?
Portada de la novela La sonrisa sumisa: la jauría de Alaior
9.8
Durante los juegos de madurez de la jauría de Alaior, Wando y Alaxa consiguen un triunfo sorprendente para la lobera de Bredo. Sin embargo, esta victoria despierta la hostilidad de Kristey, la jefa del clan, quien ve amenazado el futuro liderazgo de su hijo Eron. Para evitar que los jóvenes ganadores ganen influencia y pongan en riesgo el ascenso de su primogénito, la mujer trama una oscura conspiración destinada a eliminarlos y consolidar su poder.
Portada de la novela La Traición del Mole
9.2
Durante su aniversario, Sofía descubre que Ricardo, su marido, le es infiel con su asistente Valentina. Tras soportar agresiones físicas y humillaciones dirigidas a ella y a su hija Lucía, Sofía decide orquestar su huida en silencio. Ricardo, manipulado por falsedades sobre su paternidad, permite abusos crueles hasta que la realidad emerge. Pese a que él intenta redimirse delatando a su amante, Sofía aprovecha un divorcio firmado con engaños para dejar atrás su calvario.