Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Restauradora Regresa

La Restauradora Regresa

Sofía, una talentosa restauradora, ha sacrificado su bienestar por Ricardo, solo para descubrir una verdad devastadora: su esposo es un millonario que lleva una vida de lujos con su exnovia y el propio hijo de Sofía. Al comprender que su relación fue una apuesta humillante y que es el hazmerreír de su círculo, el dolor de Sofía se vuelve acero. Decidida a no ser una víctima más, enfrentará la traición con frialdad y exigirá el divorcio para recobrar su honor.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

A la mañana siguiente, el silencio en la casa era pesado, casi sólido. Ricardo había dormido en el sofá, o al menos eso supuse. Yo no había pegado ojo en toda la noche, planeando mi salida.

Leo se despertó irritable, como siempre. Entró a la cocina frotándose los ojos.

"Tengo hambre", anunció, con el tono de un pequeño rey exigiendo su tributo.

Puse un plato de cereal con leche frente a él. Lo miró con desprecio.

"Esto no. Quiero los hotcakes que hace Cami. Son mejores."

Sentí una punzada de dolor, pero la aparté. Ya no importaba.

"Hoy hay cereal", dije con calma.

Leo arrugó la cara y empujó el plato. La leche se derramó sobre la mesa, salpicando mi blusa.

"¡No quiero! ¡Eres una mamá mala! ¡Quiero a Cami!"

En ese momento, Ricardo entró en la cocina, atraído por los gritos. Vio el desastre y su mirada se posó en mí, llena de reproche.

"Sofía, ¿qué te cuesta hacerle unos hotcakes al niño? Sabes que le gustan."

Se agachó junto a Leo, abrazándolo.

"No te preocupes, campeón. Papá te llevará con Cami más tarde y ella te hará los mejores hotcakes del mundo."

Leo sonrió, victorioso, y me lanzó una mirada de triunfo. Me sentí como una extraña en mi propia casa, una sirvienta inútil. El amor que sentía por mi hijo se sentía ahora como una herida abierta, infectada por la indiferencia y el desprecio que él me mostraba.

"Está bien", dije, mi voz vacía de emoción. "Límpienlo ustedes."

Me di la vuelta para irme, pero Ricardo me agarró del brazo.

"¿A dónde crees que vas? Leo te tiró la leche. Límpiate y prepara el desayuno como se debe."

Su agarre era fuerte. Me solté bruscamente.

"Ya no más, Ricardo. Se acabó."

Mientras limpiaba la leche de mi blusa en el baño, sentí cómo la quemadura del café caliente que me había tirado Leo accidentalmente hace unos meses volvía a doler. En ese momento, Ricardo solo se había reído, diciendo que era torpe. Camila, que estaba de visita, le había dado a Leo un dulce por ser "travieso".

Mi piel recordaba el dolor físico, pero mi corazón recordaba la humillación.

Desde el baño, escuché las risas de Ricardo y Leo en la sala. Poco después, oí la voz de Camila. Había venido a buscarlos.

"¡Mis amores! ¿Están listos para nuestro día de aventura?"

Las risas se hicieron más fuertes. Eran una familia feliz, una familia de la que yo no formaba parte. El sonido era como un muro de cristal que me separaba de ellos, dejándome sola en el frío.

Me quedé quieta, escuchando su felicidad. Era una tortura lenta.

La puerta del baño se abrió de golpe. Era Ricardo.

"Oye, Camila quiere un café antes de irnos al club. Dice que el tuyo es el único que le gusta de por aquí."

Su petición era descarada, una humillación deliberada. Querían que les sirviera. Que actuara como la criada antes de que me descartaran por completo.

"Hazlo tú", respondí, sin mirarlo.

"No seas ridícula, Sofía. Solo haz el maldito café. No hagas una escena."

Miré sus ojos y vi la verdad. No había amor, ni respeto. Solo conveniencia. Yo era un objeto, una herramienta que ya no les servía.

"Se acabó, Ricardo", repetí, y esta vez, mi voz no tembló. "Prepara tu propio café. Y empaca tus cosas. O las mías. Alguien se va de esta casa hoy."

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Amor, Dulce Amor
9.3
Tras descubrir la infidelidad de su prometida con el novio de Sigrid, George decide vengarse forzando a su cuñada a un matrimonio por conveniencia. Bajo la amenaza de arruinar a su familia, Sigrid acepta la unión falsa mientras planea su futuro divorcio. Sin embargo, la inesperada calidez del magnate comienza a conquistarla, hasta que el descubrimiento de la turbia verdad detrás de su alianza rompe sus ilusiones y pone en peligro su felicidad.
Portada de la novela Apuesta de matrimonio
7.9
La vida de Ashley da un giro trágico cuando la adicción al juego de su padre, Ethan, destruye su futuro. Tras quedar en la ruina y ser abandonado, el hombre llega al extremo de apostar a su propia hija de dieciocho años. El ganador resulta ser Oliver, un antiguo socio arrogante y calculador. En una sola noche, la joven pasa de ser libre a convertirse en una simple mercancía, obligada a contraer matrimonio con el despiadado hombre que ganó su mano.
Portada de la novela El Engaño Definitivo de Mi Prometido
7.9
Después de siete años de entrega, Alejandro Stephenson me traicionó de la peor forma: me forzó a abortar a mis gemelos usando mentiras médicas sugeridas por su exnovia. Mientras él planeaba encuentros con ella, me obligaba a disculparme por mi dolor. Tras abandonarme herida para acoger a su amante en nuestra casa, mi lealtad se rompió. Ahora, decidida a vengar la pérdida de mis hijos, usaré el acuerdo prenupcial para quitarle su empresa y borrarme de su vida.
Portada de la novela La Condena de tu Amor
8.0
Tras el fallecimiento de su padre, una joven debe mudarse al hogar del futuro esposo de su madre. Allí conoce a su nuevo hermanastro, un joven tan soberbio como cautivador que la recibe con hostilidad. Convencido de que ambas son oportunistas que acechan la fortuna de su difunta progenitora, él jura atormentarlas para proteger su legado. En este entorno de lujos y rencores, el desprecio mutuo y la desconfianza definirán una convivencia explosiva.
Portada de la novela La esposa pesada que redefinió la belleza
8.6
El poderoso magnate Elías causa un gran revuelo social al contraer matrimonio con una mujer de noventa kilos. Aunque la alta sociedad la desprecia y se burla de su apariencia, ella oculta una identidad formidable, demostrando una fuerza y astucia capaces de doblegar a cualquier enemigo. Mientras Elías la protege ante el mundo bajo una fachada de delicadeza, ambos comparten en secreto el triunfo de su engaño y la verdadera naturaleza de su poder.
Portada de la novela NI EN LAS CURVAS, JEFE
8.1
La fisioterapeuta Tania asume el desafío de rehabilitar a Hans, un reconocido piloto de carreras cuya movilidad quedó truncada tras un grave accidente. Aunque él desea volver pronto a las pistas, su soberbia genera constantes roces con la determinación de la joven. Sin embargo, una noche de alcohol rompe sus barreras defensivas, transformando la hostilidad en una atracción irresistible. Entre sesiones de terapia y una tensión creciente, surge un romance que ninguno de los dos esperaba.