Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La reina de las Magnolias

La reina de las Magnolias

Susie se encuentra atrapada en un reino extraño, lejos de su hogar y de la guía materna. Tras sufrir la traición de su protector, acaba vendida como criada al joven capitán Kenneth. Esta forastera deberá enfrentar una peligrosa travesía llena de misterios y conspiraciones reales. Entre la acción y el romance, la joven luchará por sobrevivir mientras busca desesperadamente el camino de vuelta, sorteando secretos antiguos en un mundo hostil y desconocido.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis..., la cuenta comenzaba para jugar al escondite.

Suzanne Fisherghat detestaba jugar al escondite, bueno, en realidad la niña no lo odiaba, simplemente odiaba ser la que buscaba. «¿Por qué Charles —el niño con el cual jugaba—, no podía simplemente dejarla ganar?», no era justo que siempre era ella la que contaba en los juegos. «¿Acaso era tan mala jugando al escondite que siempre contaba?»

Siguió contando con los ojos cerrados recargada en la pared. Saltándose cada cierto tiempo un número. Doce, quince, veinte, veintitrés..., no es que no se supiera los números, de hecho, Susie se había esforzado tanto en aprenderse los números del uno al cien; para que su madre le comprara un bonito broche —color rosa— que había visto en el aparador de la tienda de la esquina. Así que si, Susie se sabía los números del uno al cien, solo que a la niña le frustraba contar ha dicho número, para poder buscar al niño.

Soltó un quejido.

Y siguió contando hasta el cien de mala gana. Odiaba contar, el juego era aburrido si todo el tiempo uno se la pasaba contando, y aparte Susie estaba agotada, aburrida, frustrada y a punto de decir las palabras, listos o no; cuando sintió unas manos cubriendo sus ojos.

— ¿Quién soy? —Escucho.

Le quito las manos de la cara molesta, tenía las mejillas tan sonrosadas como un tomate maduro y sus ojos color cerúleo chispeaban de ira.

—Se supone que te estás escondiendo Charles —pronuncio Susie, enfadada, estaba tan furiosa y a punto de la cólera que se le marcó la rojes por toda la cara.

—Vamos, no te enojes —contesto el niño—. Ven, vamos a la cocina a comer galletas. Acabo de pasar y tienen un aroma delicioso.

—No quiero —respondió.

Susie cruzo los brazos sobre su vestido rosa con volados, el nuevo que le había comprado su madre por su cumpleaños. Tenía las mejillas rosadas y salpicadas de pecas, las cuales le hicieron ver adorable aun con el ceño fruncido.

—Vamos pecosa, no seas enfadosa.

—No me digas pecosa.

—Suena lindo, ¿No lo crees?

—No

Charles frunció el ceño.

—Está bien, sabes y ¿si te convido de mis galletas? —le pregunto el niño.

Susie lo miró fijamente; quería galletas, amaba las galletas, pero aun así estaba enojada con Charles. Se suponía que debía de estar escondido, no estar en la cocina viendo si ya estaban las galletas.

—Quiero galletas con leche —pronuncio ella.

Charles sonrió de vuelta.

Susie adoró esa sonrisa tan linda que poseía el niño cinco años mayor que ella. Charles tenía la misma edad que William, su hermano mayor, y aunque su hermano poseía una bonita cabellera rubia, la de Charles era oscura.

Susie lo miro; Charles le sonrió y le tendió su mano enfrente de ella para que la tomara.

Era su primer verano jugando con él. Había venido desde Cambridge a Virginia junto con su padre y sus hermanos por cuestiones de trabajo; y se habían alojado en la casa de campo de la familia de Charles. Solo estarían dos semanas y luego partirían de vuelta a Cambridge. Los hermanos mayores de Susie jugaban croquet en el patio trasero de la casa, y siempre la dejaban de lado tachándola de berrinchuda cuando quería leer cuentos y los perseguía por los jardines del laberinto del patio trasero, tratando de atraparlos para jugar con ellos; los muy mendigos se habían ido dejándola sola y llorando hasta que la cara se le ponía roja.

Tal vez cuando fuera más grande se vengaría, pero aún no podía.

—Y... ¿Qué tal un chocolate caliente con malvaviscos? —cuestiono Charles.

— No, quiero leche —respondió ella, chocando la suela de sus zapatos color rojo contra las losas blancas recién fregadas del piso.

Charles sonrió y le tomo de la mano mientras la guiaba a la cocina; Susie lo observo, el niño era tan alto, bonito y era amable, a pesar de que podía estar jugando con sus hermanos en el patio, se había quedado junto a ella al verla triste sentada en el viejo mueblecillo de la sala y le había dado un trocito de chocolate mientras le preguntaba por qué la cara larga cuando tenía los ojos más bonitos que había visto. Susie le apretó la mano, lo sujeto tan fuerte con sus pequeñas manos. Las manos de Charles eran más grandes y se sentían suaves y ásperas al tacto.

Pasaron juntos por el salón de descanso donde se encontraba la alfombra favorita de la madre de Charles, una señora muy amargada para el gusto de Susie y para todo el mundo que la conociera, la Sra. Eleonor era tan insoportable como una piedrilla en el zapato.

—Por aquí Susie —indico Charles—. Si se mancha la alfombra, madre se enfadará, y lo que menos queremos es que nos riñe, ¿cierto?

Susie asintió tomada de su mano.

Charles la guio con cuidado por la estancia, para no ensuciar la alfombra. Eleonor Smith era muy estricta y enfadosa con respecto al orden de su casa. Susie recordó que el día ayer había regañado a sus hermanos, cuando habían entrado con los zapatos hechos un desastre en el saloncillo. La señora parecía que se iba a jalar los cabellos a tirones y salirle humo por las orejas, si no fuera por el Sr. Henry y su intersección; sus hermanos estarían enterrados en el patio, como el perro que yacía muerto debajo del árbol.

—Charly—le hablo ella.

—Mm —contesto—, que pasa Susie.

— ¿Tú crees que soy berrinchuda? —pregunto.

—Un poco —contesto con una sonrisa—. Pero solo un pequeñín de berrinchuda.

—Eso no ayuda Charly —contesto Susie con voz triste—. Mis hermanos opinan que soy berrinchuda y que soy hija de papi.

—Susie, eres la favorita de tu padre, solo están celosos de que te adora mucho.

— ¿Y tú me adoras? —le pregunto con los ojos brillosos, mirándolo a la cara. Su peinado le enmarcaba el rostro y la niña se veía tierna con los moños adornando sus dos coletas.

— Si, yo te adoro—contesto.

Las palabras pronunciadas por el niño la tranquilizaron. Susie se sintió más tranquila, caminado a la cocina junto con Charles.

Él era su amigo, el niño con el cual jugaba en los jardines. Con el que compartía galletas y bebía leche mientras le contaba cuentos. Se guardó para sí misma lo mucho que le gustaba jugar con él y lo mucho que esperaba el siguiente verano. Pero más no sabía que, el verano que más esperaba jamás volvió.

También te puede gustar

Portada de la novela Brillantez desenmascarada: el frío magnate quiere a su reina vengativa
8.6
Tras siete años de riguroso entrenamiento estatal, Arabella regresa para rescatar a su gemela y recuperar su hogar, ahora en manos de su ambiciosa tía. Decidida a vengarse, arruina a su pariente y se infiltra en el colegio de su hermana para enfrentar a sus agresores. Pese al desprecio social, cuenta con el apoyo de la ciencia y una estirpe influyente. Mientras imparte justicia, el implacable magnate Asher queda cautivado y exige ganar su corazón.
Portada de la novela El hijo bastardo de él, la fortuna robada de ella
8.5
Charlotte descubre una realidad atroz tras siete años casada con Aiden. Al abrir su caja fuerte, halla pruebas de que él desvió su herencia hacia un fideicomiso para Leo, un hijo bastardo cuya existencia ella ignoraba. La tutora del pequeño es Haven, la cuñada de Aiden. Al ver a su familia política protegiendo este engaño y tratándolos como un hogar legítimo, Charlotte entiende que fue víctima de un plan para expoliarla. Ante tal infamia, decide huir y borrar su rastro.
Portada de la novela EL REY DE LA MAFIA (#4 PM)
9.2
Yanil Kerr, sucesora de la mafia alemana, buscó una vida distinta mediante el periodismo, pero una crisis la arrastra de vuelta a sus raíces delictivas. Allí se cruza con Valentino Aarden, el implacable jefe de la red holandesa que no acepta negativas. Obligados a convivir por el destino, ambos enfrentarán una intensa lucha interna entre el deber familiar y sus emociones, mientras oscuros secretos amenazan con destruir todo lo que conocen.
Portada de la novela Enamorada de un Mafioso
8.5
La vida de Andrea, una estudiante colombiana en su último año escolar, cambia para siempre tras una tragedia inesperada. Durante una fiesta que su hermano organiza mientras sus padres están fuera, la joven termina secuestrada. Su destino se vuelve oscuro al ser vendida a un poderoso cartel del narcotráfico en México. Lejos de su hogar, Andrea se ve forzada a sobrevivir en el violento mundo de la mafia, enfrentando un futuro incierto y peligroso.
Portada de la novela Furia..
8.9
Tras un cristal unidireccional, Ellie observa con impotencia al hombre cautivo en la habitación contigua. A pesar del blindaje, la mirada penetrante del prisionero parece detectar su presencia exacta. Con un físico imponente y una musculatura tensa por la rabia, el sujeto forcejea violentamente contra las cadenas que lo retienen. Ellie contempla hipnotizada cómo sus bíceps se hinchan en una lucha feroz, creando un escenario tan perturbador como fascinante.
Portada de la novela La traición en la noche de bodas: Un corazón que se apaga
9.0
Tras dedicar mi escasa energía a casarme con Damián Luna pese a mi enfermedad terminal, la boda se tornó en pesadilla. Fui humillada por mi esposo, quien me postergó por su amante y me forzó a disculparme ante una familia hostil. El caos estalló en un secuestro donde Damián, para salvar a la otra mujer, decidió entregarme. Embarazada y amenazada de muerte, escuché con horror cómo mi propio marido ordenaba a la policía disparar sin piedad contra nosotros.