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Portada de la novela La Prometida del Rey.

La Prometida del Rey.

Hayley ha dedicado su vida a proteger a su familia, pero la codicia de su madre la conduce a un destino inesperado. Tras la llegada de un emisario, es forzada a convertirse en la prometida del heredero al trono alemán. En un entorno desconocido, se enfrenta a un futuro monarca soberbio y distante, cuyo único interés es el dominio total. Atrapada en una unión sin amor, ella deberá sobrevivir a la gélida indiferencia de un hombre que carece de alma.
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Capítulo 2

El que ha superado sus miedos será verdaderamente libre.

-Aristóteles.

Hayley:

Australia.

Desperté por el insistente sonido de mi alarma, solté un gruñido de frustración para tomar mi molesto reloj para lanzarlo al suelo, pero el muy hijo de la fruta no ha parado de sonar, rendida ante mi enemigo el señor reloj, me levanto para al fin recogerlo y apagarlo.

-Te odio -le dije a mi reloj, yo misma reí por mis tonterías, hablándole a un reloj como si me fuese a responder.

Sin muchas ganas de ir a trabajar me duche en el pequeño baño de mi habitación, hecho por mi misma, compré unos tubos y grifería de segunda mano para poder armar una regadera decente junto con un lavamanos, adoraba la creatividad que tenia mi cerebro, era capaz de crear cualquier cosa con material de provecho, siempre pensé que era distinta a las demás chicas que pensaban en adolescentes hormonales, lo mío era explorar y conocer, ver el mundo desde otra perspectiva, pero todo quedó ahí, en un simple sueño.

Nací y crecí en una familia sencilla por así decirlo, soy la mayor de tres hermanos, vivimos en una pequeña casa en los suburbios casi que alejado de la sociedad, no me molesta porque prefiero la soledad antes de estar rodeada de Miles de personas que posiblemente no aporten nada positivo para mí vida.

Después de colocar mi horrible uniforme salí de mi habitación que habitación como tal no es, es un ático viejo que remodelé con pocas cosas para poder dejarles la habitación a a mis hermanos y la otra a mamá, y hablando de ella, amaneció como siempre, amargada.

-Hayley, recuerda que hoy hay que pagar el alquiler y pagarle a Dennis.

-¿A Dennis? Pero... No entiendo, no me digas que lo hiciste de nuevo -me toque el puente de la nariz- cigarrillos de nuevo Lina.

-Así es -me miró mal- eres la única que trabaja en esta casa y tú debes es mantenerme a mi y tu hermanos... Bastante que te di de comer cuando el bastardo de tu padre nos abandonó.

Y ahí iba la misma cantaleta de todos los días, no había un solo día en que hablara del abandono de mi padre, de hecho jamás lo conocí ni ya poco quise hacerlo, por algo nos había abandonado a mi y a ella, pero en vez de mejorar todo, fue lo contrario, se busco a un tipo que hizo fue embarazarla y querer abusar de mi siendo una adolescente, al menos ella lo apuñaló por intentarlo y pudo huir.

Desde que tengo uso de razón mamá había caído en el cigarrillo y el alcohol, a diario bebia unas cuantas cervezas y fumaba, de vez en cuando usaba drogas para según aliviar su dolor ya que siempre cuenta que amo a mi padre pero el nos había dejado por una mujer de mejor posición económica. No me siento orgullosa de tener la madre que tengo pero, al menos esta ahí.

Hay veces en las que deseo con el alma irme lejos de ella, para poder respirar, conocer el mundo y librarme de esas noches en las que la escucho llorar y gritar por el, de llamarme bastarda por no llevar su apellido y del odio que me tenía por parecerme mucho a el. A pesar de sus tratos hacia mi, jamás la he dejado de querer porque a pesar de todo es mi madre y si sigo aquí es por Hugo y Daniel, mis gemelos hermosos, por ellos es que trabajo a diario para que no repitan el ciclo de no estudiar porque si, dejé de hacerlo para trabajar y poder tener algo que comer.

Trabajaba a diario en un supermercado ordenando la comida en los anaqueles por casi todo el día, guiar a clientes a donde sea que estén los productos y siempre tener una sonrisa cálida para ellos, aunque por dentro mi vida sea una total desgracia.

Cuando era menor de edad, me gustaba enseñar a los niños a leer y escribir al igual que dibujar y fomentar la lectura, siempre ahorraba algo de dinero para comprar libros de segunda mano e ir a la escuela o a los parques a leerles cuentos como: El principito, Mobi Dick entre otros... Siempre hacia todo lo posible por llegar los sábados para su lectura.

Pero siempre me tocaba regresar a mi realidad, dónde escuchaba a mamá llamarme de mil formas, dormir a los gemelos para que no escuchen sus lamentos, cocinarles y ayudarlos con sus tareas, porque a mí, me tocó crecer antes de tiempo.

Me despedí de los gemelos quienes comían su cereal a gusto, ambos eran unos castaños preciosos y bastante idénticos.

Tomé mi vieja bicicleta, coloqué mi bolso en su cesta y me subí para manejar hasta el supermercado. Me gustaba manejar bicicleta porque podía disfrutar de lo bonito que tenía la naturaleza para ofrecer, saludaba a algunos vecinos y niños del barrio, siempre me mentalice de que nada ni nadie podía romperme, por más que el mundo se me estuviera follando de la manera más brusca y salvaje, siempre iba a sonreír, soportar hasta lo más mínimo para que nadie destruya la persona buena que soy, porque así es que yo misma me considero, una buena persona.

Estacione mi Boo en el área de bicicletas, la amarré a su cadena y tomé mi bolso para entrar al supermercado, saludé a Tony de vigilancia y como siempre me regalaba un chocolate, fui hasta el área de los casilleros y dejé ahí mis cosas, recogí mi cabello en una trenza para colocar mi gorra y empezar con mi jornada diaria en el trabajo.

-Pero aquí está mi rubia favorita.

-Hola morena preciosa -salude con un beso en la mejilla a Joana, mi única y mejor amiga.

-¿Lista para un día de mierda?

-Siempre estoy lista -reí.

Ella se colocó en su puesto como cajera y yo a tomar el carro para ir al área de los embutidos y colocar lo que iba en los anaqueles. Conocí a Joana hace unos tres años, venía de estados unidos y vive a una cuadra de mi casa, casi siempre nos vemos en el trabajo, es una chica de armas tomar y muy divertida.

-Disculpe señorita

Voltee para mirar al dueño de la voz, era un hombre un poco alto y con algunas canas, su traje era bastante elegante aunque su forma de hablar era chistosa.

-Buenos días señor ¿En qué puedo ayudarlo?

-Estaba buscando el área de las harinas.

-Esta al siguiente pasillo, si busca pastas le recomiendo la de espinaca, es muy buena para la salud.

-No me lo va a creer, pero estaba buscando esa pasta -sonrió-, eres muy amable Hayley.

Fruncí el ceño -¿Cómo sabe mi nombre?

-Lo tienes en tu gafete -rió.

-Oh lo siento -miré mi gafete-, a veces soy un poco distraída... Es que vienen tantas personas a este lugar que ni yo misma me acuerdo de como me llamo pero.. -me tapé la boca al darme cuenta que estaba hablando muy rápido-, lo siento, seguramente usted es un hombre ocupado o está apurado -reí avergonzada-, lo siento de nuevo.

-No te preocupes, me hiciste reír -rió-, tuve una mañana un poco estresante pero... Me hiciste el día, un placer conocerte Hayley, espero volverte a ver.

-Pues claro que me va a volver a ver -reí-, trabajo aquí todo el día... Oh lo siento.

-Deja de disculparte, me voy y de nuevo gracias.

El señor se fue y yo seguí en lo mío hasta que se acercó Raul, mi novio.

-Hola hermosa novia mía -me dió un beso en la mejilla- ¿Todo bien?

-Todo bien -me concentré en el trabajo-, deberías estar arreglando el aire acondicionado Raul.

-En un rato lo hago, solo quería venir a saludar a mi hermosa y despampanante novia.

Siempre decía que era hermosa, aunque jamás me consideré así, ya que siempre crecí odiándome a mi misma por las cosas que decía mamá sobre mi parecido a ese hombre, mis ojos azules y cabello rubio, los odiaba.

Raul es mi novio desde que tengo quince años, hemos estado juntos desde entonces, es un chico muy tierno y divertido, me ama y yo lo amo más que a nada, ambos tenemos una meta de reunir el dinero suficiente para conocer Italia, nuestro país favorito, se que lo lograremos, amaba a mi chico.

-¿Qué haremos hoy? -preguntó mientras bailaba, siempre hace eso.

-No lo sé, estaba pensando trabajar horas extra, Lina le debe a Dennis unos cuantos cigarrillos y cervezas -suspiré-, lo siento.

-Linda, pero te he dicho que te puedo ayudar en eso... Pero jamás recibes mi dinero -se acercó a mi- sabes que lo hago para aliviar un peso de ti.

-Lo sé y lo aprecio, pero no me siento bien usando tu dinero para pagar los vicios de Lina, lo siento.

-Esta bien -suspiró-, ni modo contigo Linda... Me tengo que ir, hoy salgo temprano pero vendré por ti, su tuvieras un teléfono te llamaría para saber a qué horas sales, pero ni eso me quieres aceptar.

-Sabes que no me gusta que me den nada, prefiero trabajarlo por mi misma -el asintió-, mejor vete ¿Si? Me puedo meter en problemas.

-Ok dulcecita -reí-,nos vemos más tarde, te amo.

Y- yo a ti, cuídate.

Me dió un beso y se fue, siempre me reía por alguna ocurrencia de Raul, amaba en la forma que buscaba protegerme pero siempre me alejaba de eso, no quería meterlo en mi mundo porque yo no estaba orgullosa de la vida que tenía, pero al menos era honesta y eso es lo que me importa, Raul me amaba sin importar quien es mi madre o lo que hacía, siempre iba a cuidarme y lo ha hecho genial hasta ahora.

(...)

Mi turno había terminado al fin, ya era hora de cerrar el lugar y esperé a Raul por un momento pero jamás vino, estaba segura de que su auto se averió de nuevo, casi siempre pasaba, porque siempre lo encontraba en medio de la carretera peleando con su Volkswagen viejo.

Monté de nuevo mi bicicleta y maneje hasta la casa, cuando llegue la guarde dentro, había total silencio, fui a la habitación de los gemelos, ellos ya dormían, fui hasta mi habitación y cuando entré todo estaba hecho un desastre.

-¿Qué pasó aquí? -susurré. 

Toda mi ropa estaba revuelta y de inmediato busque mi cofre donde tenía ahorrado mi dinero, mis lágrimas salieron cuando mi cofre estaba vacío, salí de mi habitación buscando a Lina y la encontré en medio de su cuarto tirada en el piso.

-Lo hiciste de nuevo ¿No es así Lina? Usaste mi dinero para drogas... ¿Porque? Si eso era para conocer Italia -sollocé- ¿Hasta cuándo será esto?

Había una jeringa y esas cosas para drogarse, las recogí y las eché a la basura, tomé a Lina en mis brazos y la lleve al baño, Estaba demasiado drogada, la coloqué debajo de la ducha y la abrí, me importaba poco mojar mi uniforme, estaba molesta, dolida por lo que había hecho, ya ésta era la segunda vez que lo hacía, todo mi esfuerzo de trabajar horas extras había Sido en vano.

-Eres igual a George... Una bastarda que no lleva su apellido, por ti me dejó bastarda, por tu culpa me dejó.

Ya esas palabras dejaron de dolerme hace mucho tiempo, ya habia soportado todos sus malos tratos hacia mi, ella jamás me golpeó, pero sus palabras me hacían daño, yo estaba segura de que no tenía la culpa de que el la dejara, yo no era culpable de que el haya Sido un muy mal hombre con ella y dejarnos en este lugar, no tenía la culpa de que ella fuera cruel conmigo, siempre me mentalice de que jamás habia Sido mi culpa.

Si seguía aquí era porque la quería, pero amaba más a mis hermanos y se que si me voy ella no dejará que me los lleve, cómo me amenazó una vez con asesinarlos si me iba y por eso es que sigo resistiendo a todo esto. Ni siquiera Raul podía ayudarme. Nadie podía hacerlo, nadie.

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