Portada de la novela La Pequeña Provocativa del Millonario

La Pequeña Provocativa del Millonario

8.2 / 10.0
En La Pequeña Provocativa del Millonario, el millonario Warrick Harrington intenta proteger su corazón mientras convive con la rebelde Madelaine. Este romance moderno explora una química innegable que desafía sus límites. Lee excelentes romance stories y billionaire romance books.
Resumen de La Pequeña Provocativa del Millonario
Warrick Harrington, un magnate que juró no volver a enamorarse, ve su mundo tambalearse al convivir con Madelaine. Ella, la seductora y rebelde hermana de su mejor amigo, representa todo lo que él intenta evitar. Pese a sus marcadas diferencias, la convivencia forzada desata una química explosiva que desafía su autocontrol. En este juego de deseo y resistencia, ambos se acercan a un límite peligroso que podría terminar en un desastre total.
Leer más

La Pequeña Provocativa del Millonario Capítulo 1

—¡¿Estás demente?! —gritó Madelaine furibunda, mientras le reclamaba a su hermano la disparatada idea de quedarse bajo el mismo techo de su mejor amigo—. ¡No puedes hacer eso, soy mayor de edad y tomo mis propias decisiones!

Su hermano Stephen soltó una risa sarcástica y dejó los papeles a un lado de su escritorio. Pasaba la mayor parte del tiempo en su oficina, un lugar amplio, lujoso y ordenado. Sin embargo, la oscuridad reinaba en aquellas cuatro paredes y una soledad deprimente a la que su hermano se había habituado, pero ella recordaba en el pasado momentos dulces allí. Solo que ahora se habían esfumado de su memoria.

—Y por tus malas decisiones es que no pienso dejarte aquí sola. Entiéndelo de una vez, eres un peligro andante, revoltosa y siempre estás en problemas, ¿acaso no recuerdas lo que sucedió la última vez que fui demasiado permisivo contigo? —le recordó, haciendo que la chica bajara la mirada al suelo, claramente arrepentida—. Ya lo he decidido, así que te quedarás con Warrick, sí o sí.

Dijo el muchacho dando por terminada la conversación. Sin embargo, Madelaine no se rindió y siguió insistiendo.

—No es justo, el hecho de que haya actuado mal en el pasado no quiere decir que volveré a cometer los mismos errores —se defendió, viéndolo a los ojos, idénticos a los de su difunto padre—. He cambiado, todos merecemos una segunda oportunidad, por favor Stephen, permíteme demostrarte que no soy la misma de antes.

Le suplicó, colocando una mirada de cachorrito, esa que siempre funcionaba con el único familiar que le quedaba. Lamentablemente, sus padres habían fallecido cuando ella tenía apenas tres años y Stephen ocho. No podía ni siquiera recordarlos, era tan pequeña que a diferencia de su hermano, que sí tenía bellos recuerdos de sus padres, ella solo podía conformarse con las fotografías que su abuelo Malcolm, quien fue su tutor, le mostraba de quienes le dieron la vida.

Tristemente, años más tarde, su abuelo murió por causa de un infarto. Su partida fue dolorosa para los hermanos Hampson, pues nada volvió a ser lo mismo sin el alegre y amoroso hombre que se encargó de cuidarlos y darles lo que la vida les arrebató injustamente; su familia.

—No puedo —se levantó del sofá y se acercó a Madelaine—. Además, no es prudente que permanezcas aquí sola durante seis meses, estaré fuera de la ciudad y no quiero preocuparme sabiendo que algo malo te pueda ocurrir mientras estoy lejos de ti.

—Entonces quédate, o llévame contigo. Prometo que...

Su hermano negó con la cabeza. Era evidente que la chica no tenía idea del gran peso que tenía sobre sus hombros, ya que sería el próximo heredero de la empresa automotriz. Decidió esperar a terminar su carrera universitaria para estar mejor capacitado y sustituir a Malcolm Hampson. No era un trabajo fácil, y esperaba no decepcionarlo, aunque ya no se encontrara con ellos.

—Entiendes que debo encargarme de la empresa. El abuelo se hubiera decepcionado si no asumiera las riendas de lo que tanto le costó conseguir y construir con mucho esfuerzo —dijo, intentando convencer a su pequeña hermana.

La amaba, era el motivo por el cual seguía adelante, su mundo entero, y su deber como hermano mayor era cuidarla de los peligros que acechaban afuera. Aunque ella no lo viera de esa manera.

Madelaine se levantó resignada, comprendiendo que quizás su hermano estaría demasiado ocupado en la empresa como para hacerse cargo de ella. Por lo que si no podía ir, al menos deseaba quedarse en su hogar, aunque le costara convencer a su desconfiado hermano.

—Entiendo —soltó después de unos minutos—. Sin embargo, no veo necesario que tenga que quedarme con tu amigo, ya te dije que prometo portarme bien. Déjame quedarme aquí, por favor...

Apartó la mirada de ella, fingiendo que no le afectaba lo afligido que se sentía de separarse de lo único que le quedaba en la vida. La joven agachó la cabeza, comprendiendo que su hermano no confiaba en ella debido a la mala reputación que se había ganado. Pero eso no justificaba apartarla de sus amigos, lo que más le entristecía a la chica, estaría en una ciudad que no conocía en absoluto y lo peor es que bajo el cuidado del mejor amigo de su hermano. Casi no recordaba nada de él, solo su duro carácter y aquella seriedad que lo caracterizaba. ¿Cómo podría sobrevivir seis meses con ese hombre frío?

Tan solo pensarlo le daba pavor, imaginando que podría ser un peligro para ella.

—Lo siento cariño, pero no me harás cambiar de opinión. Ve a preparar tus cosas que mañana partiremos temprano —le dijo, besando su frente—. Todo lo que hago es por tu bien, algún día me lo agradecerás.

Madelaine resopló sonoramente, alejándose bruscamente de Stephen.

—¡Es injusto! —se quejó disgustada—. ¡Te odio! —masculló entre dientes, sintiendo los ojos empañarse. Sin esperar un segundo más, salió de la oficina de su hermano, dando un fuerte portazo que retumbó en las paredes del lugar.

El dolor se reflejó en la mirada del joven, aunque trató de no mostrarlo, diciéndose que las palabras de Madelaine no eran ciertas, solo estaba enojada. Suspiró pesadamente, cerrando los ojos unos breves segundos.

Decidió que hablaría con ella más tarde, cuando estuviera más calmada. No quería marcharse estando molesto con ella, solían arreglar sus desacuerdos antes de irse a la cama. Era como un ritual para ambos.

Solo esperaba que esta vez funcionara.

Después de unas largas horas de camino, los hermanos Hampson finalmente llegaron a la residencia "Harrington " en la prestigiosa ciudad de California. Madelaine observó un gran Chalet de tres plantas rodeado de zonas ajardinadas. Al poner un pie fuera del auto, sintió el sofocante sol quemando sus piernas descubiertas, ya que había optado por un vestido corto con estampado de flores rojas. El clima en California era totalmente diferente al de Nueva York, con lluvias en invierno y veranos secos.

La chica soltó un resoplido mientras se abanicaba el rostro, el calor era sofocante. No sabía cómo iba a soportar seis meses con ese dramático cambio de temperatura. Apenas acababa de llegar y ya no aguantaba ni un minuto más en ese lugar.

Avistó a un hombre acercarse a ellos, supuso que era el encargado de la casa, ya que vestía un uniforme negro.

—Oh, no sabía que venía al castillo del rey... —murmuró Madelaine con sorna hacia Stephen, quien estaba bajando sus maletas del auto.

—No empieces y compórtate. Sabes lo que hablamos en casa, no creo que sea necesario volver a repetirlo, ¿O sí?

La joven rodó los ojos, hastiada.

Detestaba que su hermano la tratara como si fuera una niña de cinco años, no lo era y a él parecía no importarle.

—Buenas tardes —saludó el hombre deteniéndose frente a Stephen.

—Buenas tardes —respondieron los hermanos Hampson al unísono, la menor con un completo desinterés mientras mantenía la vista clavada en sus zapatillas blancas.

—El señor Warrick tuvo que ir a chequear algunas cosas en el viñedo, aseguró que no tardará en recibirlos —informó amable.

—Bien, muchas gracias. Lo esperamos dentro —respondió el hermano mayor arrastrando las maletas en el suelo asfaltado.

Madelaine los siguió, cargando una pequeña maleta con algunas de sus pertenencias. No había traído mucha ropa, ya que su hermano se lo había prohibido, argumentando que le dejaría una tarjeta de crédito para que comprara lo que necesitara.

***

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de La Pequeña Provocativa del Millonario

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Noche eterna de seducción: de amante abandonada a reina de la mafia
7.9
Después de una década de entrega absoluta, Selena es despreciada por Caius Capone justo cuando él toma el control de la mafia. Él prefiere a la noble Charlotte, juzgando a Selena como una mujer ingobernable. Caius desconoce que ella es la heredera de la influyente familia Menezwa y la mente tras la orquesta de su enemigo. Mientras él intenta aliarse con un magnate de armas, ignora que ese poderoso hombre anhela convertirse en el prometido de Selena.
Portada de la novela Cegado por un Ángel Falso
7.9
Sofía, una bailarina de gran fortaleza, se ve obligada a contraer matrimonio con un heredero que permanece en coma para salvar el legado familiar. Por años, ha tolerado el maltrato de Mateo, el guardaespaldas paterno que la desprecia mientras idolatra a Isabela. Convencido de que su hermanastra es la mujer del vestido rojo que marcó su pasado, él la humilla sin piedad. Tras tanto dolor, Sofía huye, justo cuando Mateo descubre su gran error.
Portada de la novela Cenicienta Empresaria
9.6
Tras ser despedida por no ceder ante la arrogancia de Camila Salazar, una joven recibe una oferta inesperada del poderoso Alejandro Vargas. Él le propone un año de opulencia a cambio de una recompensa, ocultando un plan para hundirla. Ella acepta el desafío, pero bajo su aparente obediencia esconde una estrategia audaz. Usará la fortuna de su rival para forjar su propio camino empresarial y convertir la humillación en un éxito rotundo e imparable.
Portada de la novela Diosa de la Muerte
8.2
Hela Lombardi proyecta la imagen de una empresaria intachable y esposa dócil, ocultando que en realidad es la implacable líder de la mafia italiana. Bajo el alias de la Diosa de la Muerte, domina el crimen organizado con mano de hierro. Su posición se ve amenazada cuando Stefano Rinaldi, un antiguo amante que ella daba por fallecido, reaparece con sed de venganza. Ambos se enfrentarán en un juego de traición que pondrá a prueba su oscuro pasado.
Portada de la novela El Amor Incondicional Del CEO
7.9
Tras sus vacaciones, Cindy descubre que su hogar es un montón de escombros por un error de su amiga. La crisis empeora cuando se entera de que su hermano vendió el terreno a Carl, un influyente CEO, sin consultarle. Aunque el empresario inicialmente planeaba divertirse a costa de la desesperación de la joven, el rencor se disipa rápidamente. Lo que empezó como una disputa por traiciones familiares termina con Carl cautivado por su supuesta enemiga.
Portada de la novela .ESA VIRGEN ES MIA.
8.9
Una lección de Biología sobre el deseo sexual desata una obsesión peligrosa entre los alumnos del instituto: cazar a las chicas inexpertas. Fran, al ser la única joven que aún conserva su virginidad, se convierte en el objetivo principal de este acoso colectivo. Aquellos que antes eran sus amigos ahora la persiguen sin tregua como auténticos depredadores. Atrapada bajo una presión social asfixiante, ella deberá sobrevivir a un entorno hostil y perverso.
Capítulos
Leer ahora
Compartir