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Portada de la novela La oscuridad de tu mirada

La oscuridad de tu mirada

Celin se enfrenta a un desafío profesional al trabajar bajo las órdenes de un jefe soberbio. Aunque intenta resistirse, el magnetismo de los ojos ámbar de Edward debilita su voluntad. Él ha pasado años buscándola y no piensa desistir ahora que la tiene cerca. Para Edward, la atracción es el medio ideal para alcanzar su verdadera meta: un control absoluto sobre ella. En este juego de poder y seducción, su único fin es que ella sea suya para siempre.
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Capítulo 1

P.o.V Desconocido

Caminando por el pasadizo secreto de nuestra guarida, llego a la sala principal. Lo primero que siento al entrar es frío, y una sensación de miedo que hace que tiemble mi cuerpo; impresión que me provoca el hombre sentado en la silla del centro, aquel que nos guía en esta lucha por vencer las enfermedades en la raza humana.

Hace poco me enteré de la existencia de los seres sobrenaturales, me interesó tanto este tema que sin querer di con este culto, donde me dejaron entrar por ser un especialista en genética y tener los mismos objetivos de estudio.

Se cree que podemos ser capaces de recrear los genes de la sangre licántropa, o de los vampiros, en nuestros organismos sin perder nuestra humanidad. Por eso me uní a este grupo, para intentar construir con éxito este experimento.

También con el objetivo de crear una manera más fácil de detectar a dichos sujetos, pues es muy difícil saber si estamos frente a un cambiante hasta que no se realice un análisis de sangre, y por supuesto, para formar parte de esto Todos somos sometidos a pruebas para entrar.

-Demoraste mucho.

-Lo siento, Alpha. -Desde que entré a este culto he llamado así al jefe.

Muy pocos conocemos su cara y yo soy uno de los privilegiados. Es un hombre alto pero su masa muscular no va con su complexión, es como si estuviera enfermo, esa fue mi explicación para tan maltratado cuerpo, tiene cicatrices en los brazos en uno de sus ojos,si cualquier niño le viera diría de seguro que en la misma imagen que el lobo feroz de caperucita.

Aún así no entiendo por qué le llaman Alfa, según los licántropos, es el hombre de mayor rango, en realidad no se sabe como se llama el jefe, muchos dicen que por eso le llaman el alfa porque no tiene nombre terminó mi conversación interna y sigo caminando hacia el el habitación oscura y bajo tierra en dónde estoy.

—No me gustan las tardanzas y menos los estancamientos. ¿Aún no tenemos nada acerca de la recreación de las células de un lican en un humano?-sus ojos son tan oscuro qué cuando los miras entras en un profundo miedo y en este momento son dos obsidianas casi irreconocible. Su boca hace muecas de lo disgustado que está.

—Desgraciadamente no, señor, es complicado. Hasta ahora hemos podido inyectar el experimento sin problema y los pacientes no han tenido una mala respuesta, al menos no se han muerto como los primeros, pero despiertan descontrolados. Solo esa vez en que usted estaba ahí de casualidad y comprobamos que le hacían caso, pudimos controlarlos.—

Le respondo rápidamente, no quiero mentir y tampoco morir, tengo dos hijos en casa que dependen de mí, aunque hace muchos años que no los veo. Su cara cambia ya no es miedo lo que tengo sino pavor.

—No me sirven soldados sin mente propia, tampoco a ustedes, científicos de pacotilla. No avanzan en el proyecto Killion. Si lo que hace falta es más sangre, los nuevos reclutas humanos irán a cazarlos.—la idea de ver a más personas morir me desconcierta así que respondo rápido.

—No, Alpha, por ahora estamos bien de suministros, venía por otra información.—por suerte su cara muestra que me hace caso.

—Habla.—ya nada tanto miedo aún así su tono de voz me hace contestarle.

—Los lican se están preparando para recibir una nueva pasante humana, intentamos contactar con ella por todo los medios que pudimos pero al parecer está protegida, aunque no sabemos por quién.—acabo de meter la pata, el jefe se levanta coge una silla que no había visto en la habitación y la tira por encima de mi cabeza, todo ocurrió a milésimas de segundo casi no la logro esquivar e involuntariamente doy pasos  hacia atrás buscando la salida.

—¡Panda de inútiles! ¡¿Es que no pueden hacer nada bien?!, ¡¿ni secuestrar una débil humana pueden?! Ella sería un activo fundamental para entrometernos en la manada y llegar a saber dónde se esconden.—sus ojos se encienden, cada vez que toca el tema de la manada se vuelve como loco.

—Alpha, seguimos trabajando en eso, pero no hemos podido descubrir ni tan siquiera quién es.—es la última información que doy, necesito salir de aquí no sé porque vengo a los partes yo, sí mi lugar es el laboratorio.

—Lo que yo decía, inútiles. Vete por ahora y sigan trabajando, es la última vez que lo diré: quiero resultados... pronto—me inclino giro de espalda cuando oigo—...de toda la investigación, no me decepcionen más de lo que ya han hecho.—hablo involuntariamente.

—Sí, Alpha. —Camino hacia el pasadizo secreto nuevamente y ya a punto de cerrar la puerta escucho que dice en un tono de voz tenebros:

—Pronto llegará mi venganza.

Sin mirar atrás cierro decisivamente la puerta del corredor y me marcho, no sé a qué se refiere, pero no es mi problema, solo debo preocuparme por hacer mi trabajo.

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