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Portada de la novela La noche de los caídos

La noche de los caídos

Elize es una joven de diecisiete años cuya rutina escolar junto a su amiga Ally cambia drásticamente. Aunque al principio padece el hostigamiento de Catherina, Daniellie y Theodora, estas acosadoras acaban transformándose en sus aliadas. La entrada de Ezra, Enzo y Sasha, tres vampiros misteriosos, introduce profundos conflictos emocionales en su vida. En esta entrega inicial de la trilogía, Sasha se vuelve una figura fundamental para el corazón de Elize.
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Capítulo 2

—¿Porque no puedo morir? —insistía Elize en el joven pelirrojo.

Éste lo mira de reacio y sigue sin responderle ninguna de sus dudas.

—¿Si te digo dejarás de molestar?

—Claro que sí —dijo ella con ingenuidad.

—Pues, verás Elize, descubres la cura contra el cáncer. Es por eso que no puedes ni podrás morir.

—¡¿La cura contra el cáncer?! —inquirió incrédula.

—Exactamente, la cura contra el cáncer. Es decir, no debo decirte esto pero es por eso que estoy aquí, que estamos, aquí con mis hermanos. Debemos protegerte.

—¿Tienes hermanos?

Sasha asintió con la cabeza.

—Somos tus guardianes, venimos del futuro y es por eso que debemos preocuparnos de que no hagas una tontería como la que buscabas hacer. ¿Entiendes?

—No. —espetó ella honestamente —.Es mucha información, ni siquiera sabía que me gustaría eventualmente la enfermería, es decir, ni siquiera puedo ver un capítulo de Greys Anatomy. ¿Cómo se supone que sabría que tendría un futuro tan prometedor como el que dices? ¿Y guardianes? ¿Es que acaso es posible venir del futuro?

—Mira...—se acercó el joven para verla fijamente a los ojos —.Sabes que no soy normal. Lo sabes. Esto no es Crepúsculo, no puedes preguntarme que soy. Toma lo que te digo y alégrate, porque sea como sea, la realidad es que tu vida importa y más de lo que creías hasta hace unos días.

—Nunca intenté suicidarme porque sintiera que no importara mi vida—atinó a decir ella.

—¿Porque entonces? —instó él.

—Una pregunta como esa se responde con otra. Y yo tengo una para ti, ¿dónde están tus hermanos?

Sasha voltea los ojos y echa un suspiro, pero toma a Elize de la mano y la hace caminar, donde había dicho, para sorpresa de Elize, exactamente, en un edificio nuevo que se había construido en su vecindario.

Mientras que en el ascensor, Elize se muestra reticente.

—Así que era verdad. Realmente no le mentiste a mi padre, vives con tus hermanos en un departamento en un edificio cerca de mi casa. Al final, no eres tan malo como creí.

Él sonrió irónicamente sin abrir la boca y el ascensor de pronto se abre, a un penthouse directo, donde aparecen dos jóvenes más, aparentemente, de la misma edad que ellos.

—Allí estabas—exclamó uno de ellos. Era rubio, tenía el cabello como si deseara pertenecer a una banda de Heavy Metal y tenía la quijada pronunciada, al contrario del otro, que no saludó siquiera y solo se molestó en seguir bebiendo lo que sea que estuviera bebiendo, que tenía quijada menos pronunciada, ojos celestes pero cabello blanco. Lo que hacía que nada encajara, estas personas jamás podrían ser hermanas, eran personas totalmente distintas unas de otras.

—¿Son adoptados? —le murmuró por lo bajo Elize a Sasha.

El joven rubio rió. Al parecer, era quien más socializaba por el resto de sus hermanos.

—Algo así, realmente nuestra madre no es sanguínea. Eres realmente muy inteligente, Elize.

—Al parecer—dijo ella. Aunque para sus adentros se refería más a su nuevo hobbie descubierto que no sabía que podía ser posible.

—Yo soy Enzo—se presentó el joven extendiéndole la mano con cortesía, ella se lo da, y le remite lo mismo que su hermano, frialdad, oscuridad, y secretos guardados. Pero Elize no podía hablar sobre ello.

En sus días previos a comenzar a planear las cosas, Elize estuvo enamorada, de un joven como todas, que había conocido en una aplicación de citas. Éste le comentó que siempre sentía cuando estaban juntos, que ella tenía un aura triste a su alrededor, y ella no respondió, aunque supiera porque se debiera tenerlo. Un día aquello se terminó, pero Elize recordó que no era bueno juzgar a las personas por cosas tan banales como el tacto.

—Él—dijo señalando al joven que no paraba de beber al fondo frente a la televisión mientras los observaba —Él es Ezra, pero no es tan sociable como los demás.

—Sasha tampoco lo es —intentó decir ella.

—Créeme que no conoces a Ezra —se defendió Sasha.

Ezra sin embargo, no masculló palabra alguna, solo bebía su vaso como si de éste le dependiera la vida.

Así que Elize, intentó ser gentil y acercarse a él, aunque la bebida olía horrible.

—¿Que es lo que bebes, Ezra? —le preguntó.

Él solo la mira y responde sin preámbulos.

—Sangre.

Ella emitió una carcajada y éste le observa con gesto de incomprensión, incomprensión hacia la risa o hacía lo cómico de sus palabras.

Hasta que lo supo, observó a su hermano fijamente y Sasha solo desvió la mirada hacía otro lado, así que Ezra se propuso seguir la presentación.

—Dime, Elize, ¿es tu nombre cierto?

Ella asiente con la cabeza como niña.

—Mi hermano, ¿te ha contado mas o menos porque estamos aquí?

—En realidad no soy tan tonta, como él piensa. Sé que es imposible que ustedes vengan del futuro.

—¿Del futuro? —indagó Ezra mientras dejaba su baso en su lugar y se levantaba frente a Elize.

Ella intentó no intimidarse frente a este acto.

—Sí, digo, a que vengan del futuro...para evitar que yo haga alguna cosa y eventualmente pueda ser la cura...

—¿Tú que sabes de la cura? —le preguntó finalmente Ezra.

Ella intentó no tartamudear frente a la presencia del joven.

—Sasha solo me comentó que haría la cura contra del cáncer y que por ello ustedes estaban aquí, para asegurarse de que lo haga.

Ezra emitió una fuerte carcajada mientras que a la par, su hermano Enzo, se reía por lo bajo viendo fijamente a Sasha. Éste no paraba de mirar al suelo cabizbaja.

—¿Tú crees que a nosotros, nos importan los humanos, Elize?

—No lo sé, quizás la humanidad...

Ezra se aclaró la voz.

—Elize, efectivamente eres una cura. Pero no la que crees. Eres la cura contra el vampirismo.

—¿Contra el vampirismo? —repitió ella extrañada.

Ezra asintió la cabeza con sonrisa irónica.

—Créelo, existen esas cosas.

—¿Entonces ustedes no vienen del futuro?

Él volvió a reír.

—Del pasado, más bien —interrumpió Enzo.

Ella buscó refugio en la mirada del pelirrojo, pero no encontró ninguna ayuda en él.

—No vinimos a proteger a tu raza muñeca, vinimos a proteger a los nuestros.

—¿Eso significa que ustedes son vampiros?

—Somos los caídos de la noche —espetó Ezra.

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