Portada de la novela Una esposa para mi hermano

Una esposa para mi hermano

9.3 / 10.0
Daniel es un CEO viudo de 40 años que vive para sus hijos y su empresa, tras haber cerrado su corazón al amor. Su vida cambia cuando Harry, su hermano, convence a Deanna, una joven soprano de 25 años, para fingir un compromiso y evadir una norma familiar. Aunque el trato es una farsa temporal, la química entre ambos surge de forma inevitable. Pese a la diferencia de edad y los secretos que los rodean, este engaño inicial se transforma en una pasión real que los obligará a luchar contra sus miedos y enemigos.

Una esposa para mi hermano Capítulo 1

—Te lo aseguro amiga, el día de hoy tú y yo salimos con novios ricos— dijo Míriam al llegar al bar donde la había obligado a ir a pesar de sentirse cansada y sin ningunas ganas de salir.

— Yo solo quiero tomarme un Martini y volver a mi casa — Aseguró Fleur quién no las tenía todas, su amiga era asidua a encontrar algún chico guapo y desaparecer con él.

Cómo era de esperar, Míriam no tardó en coquetear con todo lo que se le ponía enfrente, sobre todo si tenía la apariencia de tener dinero, hasta que desapareció, dejándola sola.

—Perfecto— dijo, hablándole al joven de la barra para cancelar su deuda y marcharse.

Fleur pagó su copa y le sonrió al camarero para despedirse, más no pudo marcharse. Frente a ella estaban un par de hombres impidiendo su paso.

—Mira qué linda señorita tenemos aquí— dijo el más alto de los dos.

—Si me permiten, me estoy yendo— se excusó Fleur haciéndose a un lado y volviendo a intentar alejarse.

El otro sujeto la tomó de la mano, obligándola a volver sobre sus pasos, quedando en medio de ellos.

Eso solo hizo que Fleur se mordiera los labios nerviosa, maldiciendo a Míriam por haberla dejado sola, pero también buscando con su mirada que alguien viera la situación en la que se encontraban y tratara de ayudarla.

Nadie, ni una sola alma de su alrededor, parecía dispuesta a dar un paso hacia delante y ayudarla, por lo que no le quedó de otra más que quedarse quieta entre esos dos pesados sujetos.

—¿Cómo te llamas pequeña ratona?

—No le digas así, si está asustada es por tu cara fea.

Bromearon entre sí, sin dejar de mantenerla en medio de ellos.

—Porque mejor no la invitamos a unos tragos, puede que así se relaje un poco.

—Tienes razón, ven con nosotros a nuestra mesa, pequeña ratoncita.

Fleur odió ser llamada de esa manera, pero lo mejor era no decir nada y no llevarles la contraria.

No tenía de otra, porque entre más miraba a su alrededor, menos esperanzas, tenía de que alguien la socorriera, así que desistió a resistirse y los acompañó, ya vería como alejarse antes de que sucediera nada malo.

—Traigan más botellas de whisky y vino para la joven.

—No, yo solo los acompañaré a beber, no beberé nada.

—Por supuesto que no, ratoncita, tú beberás con nosotros y te divertirás, lo has entendido — le ordenó el que parecía el jefe del par de acosadores, tomándola del mentón sin ninguna delicadeza. 

Michael no acostumbraba a salir solo, normalmente iba acompañado de alguno de sus hombres. Pero aquella había sido una mala semana que culminó en un peor día en el que simplemente quería fingir ser un tipo común sin demasiadas preocupaciones y beber un par de copas sin que nadie le estuviera lamiendo el trasero.

— Una botella de bourbon — pidió sentándose en la mesa del fondo, una que estaba en la penumbra y en la que para verlo había que acercarse bastante. En cambio, él, desde allí, podía observar todo a su alrededor.

Y lo primero que observó le gustó poco, aquellos dos hombres increpando a una mujer que no parecía muy feliz de sentarse en su mesa.

«No te metas, Michael, no es asunto tuyo»

Se dijo a sí mismo mientras se llevaba el vaso de bourbon a los labios y bebía un poco sin apartar la vista de esa mesa, apretando los dedos alrededor del vaso al ver como uno de esos tipos obligaba a la mujer a verlo contra su voluntad.

Jamás entendería esos hombres que se creían más machos por humillar u obligar a una mujer a hacer lo que no quería, con lo increíblemente satisfactorio que podía ser seducirla.

Fleur, asintió a la petición tomando la copa llena de vino y bebiendo todo el contenido de golpe, lo que la hizo empezar a toser y provocó la risa de los dos hombres.

—La ratoncita parece que no está acostumbrada a beber.—La copa de Fleur volvió a ser llenada por sus acosadores.

—Anda toma otra— le indico el otro hombre con una voz que no admitía ningún tipo de réplica.

Para ese entonces, Fleur sabía que no le quedaba nada más que aceptar su destino.

Cerrar sus ojos y esperar que el licor hiciera su magia dejándola inconsciente para cuando esos hombres la llevarán a otro lugar porque tenía claro que eso pasaría.

—Mira como bebe, si ya decía yo que solo se estaba haciendo la mosquita muerta.— dijo uno de los tipos acariciándole la pierna.

—¡No me toques!— se quitó la mano de encima rápidamente —¿Quién te dio permiso de tocarme? ¡Me voy!

Se levantó de repente, ya sin miedo, el alcohol había hecho un gran cambio en la pequeña ratoncita. Dispuesta a irse a pesar de estar muy borracha.

Eso solo hizo enojar al jefe de los dos hombres, quien no dudó en abofetearla, haciendo que cayera de nuevo en el sitio donde había estado sentada.

Sin saber de dónde le vino, un fuerte puñetazo impactó en el rostro de ese hombre haciéndolo caer al suelo, Michael había estado observando todo y ya no podía aguantar más la desfachatez de esos hombres, pero lo que le hizo imposible contenerse fue ver como golpeaban a la mujer.

— No os han enseñado a tratar a una dama, ¿Verdad?

El otro tipo intentó golpear a Michael, pero él fue más rápido, lo agarró de la muñeca. La llevó tras su espalda y lo inclinó contra la mesa, quedando tras su cuerpo mientras le doblaba la muñeca, provocando con eso mucho dolor que el hombre gritó.

— Unos centímetros más y estará rota.— Aseguró observando al hombre del suelo quién sangraba por la nariz como un cerdo.— Ahora los dos dejarán que la señorita se marche y yo podré seguir tomando mi copa tranquilo, ¿entendido?

—¡Te irá mal si lo dejas marchar!— le gritó el hombre en el suelo al hombre que estaba contra la mesa con el brazo peligrosamente en las manos de ese hombre misterioso que se atrevía a retarlos.

El hombre de la mesa le tenía miedo a su jefe que trato de hacer golpear al hombre que le sujetaba el brazo, pero no pudo hacer nada, su muñeca fue rota y cayó al suelo llorando al igual que su jefe.

Por lo que ambos, se levantaron huyendo mientras lo amenazaban.

—Más te vale no aparecer frente a nosotros o te mataremos, entendiste.

Fleur se levantó solo para trastabillar y caer contra su salvador, sintiendo como todo le daba vueltas.

—Por favor sácame de aquí, tengo miedo…

Él negó, ¿Cómo iba a llevarse a una mujer borracha de un bar que no conocía de nada? Pero, por otro lado, no podía dejarla ahí en ese estado, así que a pesar de negar, simplemente la tomó de la mano y tiró de ella para llevarla hasta su coche.

— Perfecto — dijo que él al llegar a su casa y darse cuenta de que su borracha acompañante se había quedado completamente dormida en el asiento del copiloto.

La tomó entre sus brazos y entró con ella a su casa llevándola hasta la habitación de invitados, la dejó caer en la cama y se dispuso a marcharse cuando fue detenido por una mano que lo agarró del brazo.

— Por favor, no me dejes

Fleur no quería quedarse sola, todavía sentía miedo de que esos hombres regresarán, no sabía dónde estaba ni que había pasado, solo que ese hombre la acababa de salvar.

— Pero yo tengo que marcharme…

—Tengo miedo— se aferró a la mano de su ángel guarda, porque estaba segura de que era su ángel. El hombre a quien tenía sujeto de la mano.

— Estás en mi casa, nadie va a hacerte daño aquí, duerme— insistió él intentando apartarse de ella.

—Por favor…— volvió a repetirle haciendo pucheros, tirando de él hacia la cama, cada vez con mayor insistencia.

Michael suspiró y se dejó caer en la cama para atraerla contra su pecho, sintiendo como su corazón, que hacía mucho, parecía no tener vida, parecía empezar a palpitar de un modo en que no lo había hecho durante mucho tiempo.

— Duerme…— Fue lo único que le dijo, cerrando los ojos y dejándose llevar por el sueño que le llegó mucho antes de lo que imaginaba.

Fleur se despertó de pronto, la cabeza dolía. Pero no tenía tiempo para eso.

¿Qué hora era? Era hora de levantarse, todo estaba bien hasta que se dio cuenta de que no estaba en su casa.

Mierda.

Se dijo volteando a ver a su lado a un desconocido, lo que la hizo gritar y despertarlo.

—¿Pero quién diablos eres tú?—

Preguntó tratando de recordar, pero así de rápido como le cuestionó, le soltó un golpe cuando él se incorporó quedando sentado a un lado de ella.

Él se despertó de golpe al oír el grito, no estaba acostumbrado a dormir acompañado, mucho menos estaba acostumbrado a que nadie le despertara a gritos.

Tardó unos segundos en entender lo que sucedía cuando recordó todo lo que pasó en la noche anterior y justo iba a hablar cuando recibió un golpe.

— ¿Quieres hacer el favor de calmarte?— preguntó él intentando protegerse de otro golpe que la chica le iba a dar deteniendo su mano en el vuelo.— Pocas personas se han atrevido a levantarme la mano y siguen respirando.

Le advirtió Michael sosteniendo la otra mano cuando ella quiso golpearla de nuevo, haciéndola caer de espalda al colchón y posicionándose sobre ella para calmarla.

—¡Basta fierecilla!— exigió rozándose contra ella involuntariamente en un intento por controlarla y hacer que se estuviera quieta y dejara de patalear.

—¡Eres un delincuente abusador!

— No soy un delincuente y mucho menos un abusador — no lo era, pero el roce constante entre ellos y el forcejeo había hecho que cierta parte de él despertara y se hiciera notar en sus roces.

Ella sintió que su corazón latía cada vez más rápido, al mismo tiempo que su piel se erizaba en cada toque, en cada roce, perdiéndose en ese juego que sus cuerpos parecían dispuestos a tener sobre la cama, a pesar de lo que ellos dos sus dueños desearan. 

Su instinto lo volvió mucho más agresivo, intentando dominarla, acariciando su cuerpo y teniendo que contener su deseo de ir más allá, perdiéndose por un instante en la mirada de la joven, en su cautivadora belleza.

Ella no podía dejar de querer verse reflejada en esa mirada, y por dios que bien se sentía estar entre sus brazos, pero no podía, no podía permitir que nadie entrara a su vida, no sin antes cumplir con sus metas.

—Me calmaré, solo si me das espacio— le prometió ella.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de Una esposa para mi hermano

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Amor imperdonable de un millonario
9.6
Coral Velázquez es una maestra de la seducción que ha construido su vida sobre peligrosos engaños. Su próxima víctima es Deivis, un codiciado millonario al que logra conquistar mediante una elaborada red de mentiras. Tras instalarse en su lujosa mansión, la farsa parece un éxito, pero el secreto finalmente sale a la luz. Deivis, destrozado por la traición, decide cobrarse una venganza implacable que convertirá su pasión en un castigo oscuro y letal.
Portada de la novela De Prisionero a Fénix: Su Arrepentimiento
8.6
Tras un accidente y tres años de amnesia, ella vivió en la miseria amando a Damián, un supuesto luchador. Al recobrar su memoria, descubre que él es un magnate tecnológico que provocó la tragedia para usurpar su fortuna y probar su lealtad de forma despiadada. Traicionada por el hombre que simuló su compromiso con otra, ella decide fingir su muerte. Desde las sombras, iniciará un plan de venganza para destruir el imperio de quien la manipuló.
Portada de la novela Desperté siendo la esposa de mi archienemigo
9.0
Selena Grant, la poderosa heredera del imperio Seaview, despierta en una realidad incomprensible tras perder tres años de memoria. Ahora está casada con su mayor enemigo, un hombre que la desprecia y la acusa de manipularlo con falsos intentos de suicidio. Al hallar evidencias de su propia y antigua obsesión amorosa hacia él, Selena se siente devastada. No obstante, su orgullo se impone: no tolerará más humillaciones y exigirá respeto ante este oscuro engaño.
Portada de la novela Donde duermen las mariposas
9.2
Tras la muerte de sus padres, Adele es acogida por su padrino Francis. Aunque crece junto a los hijos de este, la armonía familiar se desvanece cuando Lucas, el primogénito, desarrolla una peligrosa obsesión sentimental por ella. En su intento por huir de este asedio, Adele encuentra a Gregory, un abogado de éxito conectado con su pasado. Entre ambos surge una atracción profunda: ella busca seguridad y él anhela llenar su vacío emocional con la valentía de la joven.
Portada de la novela El Amor Incondicional Del CEO
7.9
Tras sus vacaciones, Cindy descubre que su hogar es un montón de escombros por un error de su amiga. La crisis empeora cuando se entera de que su hermano vendió el terreno a Carl, un influyente CEO, sin consultarle. Aunque el empresario inicialmente planeaba divertirse a costa de la desesperación de la joven, el rencor se disipa rápidamente. Lo que empezó como una disputa por traiciones familiares termina con Carl cautivado por su supuesta enemiga.
Portada de la novela  "Encontrar"
9.2
Johana Cohen es una mujer brillante que lo perdió todo tras su divorcio con Bob: su casa, su fortuna y a su mascota Cobe. Pese a la soledad, aún desea formar una familia. Tras una noche apasionada con un desconocido irresistible, el destino los cruza nuevamente en la boda de su mejor amiga. Ahora Johana está embarazada y llena de dudas. Entre secretos y una fuerte atracción, debe decidir si este hombre es el compañero para el futuro que tanto anhela.
Capítulos
Leer ahora
Compartir