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Portada de la novela LA MUÑECA DE LA MAFIA 1

LA MUÑECA DE LA MAFIA 1

El amor se revela como un motor de agonía constante, dejando cicatrices en el alma que la razón no logra comprender. En esta trama cargada de romance y riesgo, entender el origen del padecimiento resulta inalcanzable. Los lazos sentimentales desafían cualquier lógica, atrapando a los personajes en una red de emociones confusas. Navegar por este laberinto afectivo y distinguir la verdad se convierte en el desafío más complejo de sus vidas.
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Capítulo 1

—Dile a mis padres que estoy aquí —le hablo enojada a un hombre que es la mano derecha de mi padre. En el fondo estoy asustada.

Miro a Brayiam, me mira alarmante a la expectativa, frío y serio.

— ¡Mi!-— escucho y es mi hermano, corro y lo abrazo fuerte — ¿Estás bien? ¿Te hicieron algo?—me pregunta y mira a Brayiam y yo niego con la cabeza. —Los mato si te tocaron— dice seguro y firme.

—No. se portó como un caballero—digo mirando a Brayiam quien me mira fijamente— lo siento— susurro y mis ojos se cristalizan. El asiente. — ¿Mi padre?— pregunto temerosa-—Tengo que pedirle perdón —le digo temblando y me mira serio.

—Aquí estoy —lo escucho a mis espaldas. Cierro los ojos y respiro profundo. Me giro a verlo. Me acerco lentamente— No Michel —pone una mano para que me aleje de él. Me mira con desprecio, odio y repulsión.

—Papá yo...— susurro, mis palabras no salen. Está enojado, lo veo en su mirada. Me mira fijamente a los ojos y alza su mano y me golpea, me abofetea y me voltea la cara.

Mi labio sangra, siento un ardor terrible en la mejilla.

— ¿¡Papá que haces!?—grita mi hermano, se pone delante de mí y mi padre lo mira de la misma manera que me mira a mí.

—Bratt no te metas ¿sí? Merezco esto...— digo temblando y me quitó de su lado y me pongo delante de mi padre, lo miró esperando que se apiade de mi —papito —susurro y me mira con asco y odio y me vuelve a golpear pero ahora más fuerte y siento el sabor de la sangre en mi boca.

— ¡No te quiero escuchar! —Me grita con firmeza y yo lo miró -—eras mi todo. —Dice con decepción, veo sus ojos y se ven llorosos —me traicionaste —dice con dolor y sus lágrimas salen, me golpea la cara y cierro los ojos del dolor.

—Papá perdóname —susurro, me arrodilló y lo veo desde abajo y no me mira —te lo juro que no sabía. —Le ruego y mis lágrimas caen por mis mejillas.

Brayiam me mira y parece que lo disfruta. Bratt permanece en silencio.

—Nos dejaste ¡A la familia!—recalca la palabra —por esa mierda. —Veo odio en sus palabras, mis lágrimas caen y las de él también.

—Papito lo hice por amor—me mira con asco —no sabía que era de la DEA jamás me hubiese metido con el si lo hubiese sabido...créeme. —lo agarro por la cintura fuerte. Me mira —perdóname —le susurro.

—Sabes lo que nos ha costado tu romance, tus estupideces. —veo en su mirada decepción — ¡Que decepción! —niego y no soporto escuchar eso, toda mi vida lo que hice fue evitar esas palabras.

—Papá —me levanta de los brazos fuertemente — ¿Qué quieres que haga para que me perdones? —Le digo y me mira fijamente —hago lo que me pidas. —Mi familia es lo que yo más amo, papá hago lo que me pidas. —Lo agarro y se sacude de mi —papi con tal de volver a ser tu muñeca, tu orgullo, hago lo que me pidas tú, mi familia es lo más importante —digo con lágrimas en los ojos.

— ¡Hija! —volteo, mi madre corre y me abraza y yo a ella muy fuerte —estábamos preocupados por ti —me habla con amor, mira mis lágrimas, mi labio que sangra y mi mejilla roja.

—Mami perdóname —ella me abraza fuerte y me siento tan débil.

—Mi muñeca, no hay nada que perdonar, eres inocente y lo hiciste por amor — dice llorando —vamos, ven para...—mi padre la interrumpe.

—Ella no va a ningún lado —lo miró asustada — ¿Quieres que te perdone? —Asiento — ¿Quieres remediar el daño que hiciste? —lo miró y asiento nuevamente con la cabeza.

—Mira Edward, mi hija no es un juguete ni tuyo ni de nadie, dice mi madre —mira a Brayiam, lo mira mal —ella se queda aquí conmigo —dice firmemente.

—No te metas mujer —miró a mi padre, mi madre nunca antes se ha rebelado ante él— ¿Qué pasa?

—Papá no lo hagas —veo a mi hermano enojado y suplicando— ¿Por qué lo haces?

—Va a estar bien —dice Brayiam Grosbfiab ¿Por qué dice eso él?

—Si quieres que te perdone te vas de aquí —lo miró sorprendida y sin entender.

— ¿¡Qué!? —Grito enojada —papá no me puedes hacer esto ¿No hay una forma de que no me vaya? — Niega —me mira frío y calculador. —Acabo de llegar —digo —y niega.

—No te lo voy a perdonar Edward Somerlanders, si haces esa estupidez. —Mi madre lo empuja —vamos muñeca no escuches a este idiota —dice molesta.

—Michel tú decides —dice mi padre firme, miro a mi madre y niego — ¿Quieres mi perdón? reivindícate conmigo —este no es mi padre, me mira de una manera muy extraña.

— ¿Qué quieres que haga? —interrogo, me mira serio y mira a Grosbfiab y yo respiro.

—Te vas con el alemán, con Grosbfiab —lo miro sorprendida —él te quiere a ti. Esa fue la condición que tuvo para no hacerte daño y ayudarte y ayudarnos a solucionar todo este lío en el que nos metiste. —Yo trago en seco y no puedo comprender —Si quieres que te perdone hazlo —me dice muy seguro.

—No es tu enemigo —susurró y lo miró.

—Te salvó, nos está ayudando y sólo te pide a ti. Tuve que aliarme con él por ti.-—Dice firme como si yo no fuera la gran cosa.

—Me estas cambiando como a un objeto. —lo miro con tristeza. —Me intercambias, ¿Qué amor? —digo mirándolo a los ojos sarcástica.

—Muñeca no lo escuches ¿sí? —Mi hermano me mira y toma mi mano —vámonos.

— ¡No te metas ¡Bratt! —Grita mi padre —se me puede olvidar que eres mi hijo también —yo lo miro y pienso ¿En qué momento cambio tanto mi padre?

—No ¡Bratt!, es mi culpa, todo lo que se hace tiene consecuencias —digo firme — si eso quieres. Si te importa más tu gran imperio de narcotráfico que yo… —hago una pausa y lo miro seria —si no te importo, si me mandas con un loco desquiciado, con un matón con tal de tener más dinero del que tienes, está bien. —Mis lágrimas caen, lo miró firmemente y el baja la mirada —mami te amo —veo como empuja a mi padre y se va corriendo y mi hermano se ve enojado.

— ¡Mi! no lo hagas —yo lo miro y le sonrío —muñeca, mi amor no lo hagas —me acerco y le doy un beso y un abrazo muy fuerte.

—De verdad lo siento. —Lo abrazo fuerte —estaré bien. Cuida a mamá. —Susurro en su oído —Te amo —me abraza fuerte —te amo no lo olvides. —Beso su mejilla

Camino y me pongo en frente de mi padre, lo miró a los ojos fríamente y me limpio las lágrimas.

—Todo lo que uno hace tiene consecuencias me lo enseñaste, que no se te olvide nunca porque a mí no se me va a olvidar... —digo firme —hoy estoy pagando un error... lamento haberte ocasionado problemas. —Me mira y yo miro mi casa, voy a dejarlo todo una vez más sin querer hacerlo. Camino hacia donde Grosbfiab —nos podemos ir —digo sería.

—Un momento muñeca —me dice y es tan intimidante, me sonríe de lado, lo miró sería y se acerca a mi padre.

—Fue un placer hacer negocios con usted —le sonríe y mi padre sólo lo mira a él, no a mí, tenía la esperanza que cambiará de opinión pero no fue así.

—Estamos a mano —dice mi padre mientras lo mira a los ojos —si le haces daño… —se miran y salen de la habitación para hablar a solas.

Mi casa, mi hermano, dejo una vez más a mi familia, y a mi padre le vale mierda.

Uno de los hombres de seguridad de Grosbfiab me abre la puerta del auto, entro y entra él también. Miró por la ventana.

—Debes estar feliz conmigo. Vas a estar bien —me dice y lo miró sería, veo que me mira y ve mi mejilla que me está matando de dolor. Pero eso no me va a matar, sino más bien la decepción.

—No me digas que quieres una igual —digo molesta, ya me harte de su mirada, me mira y se ríe.

— ¿Qué humor? Cambia esa cara muñeca -—dice roncamente y hace que me tense. Lo miro de reojo y se ve feliz ¿Qué le pasa? Trata de acariciar mi mejilla y me alejo. Me toma fuerte del brazo —deja de ser malcriada. ¡Me sacan de quicio tus modales! —dice serio. Y se acerca más y yo me alejo —más te vale que te vayas acostumbrando porque vamos a estar mucho más que cerca. —me quedó quieta y me acaricia la mejilla.

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