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Portada de la novela La mujer de la pluma.

La mujer de la pluma.

En la quietud de una colina solitaria, el destino cruza los caminos de dos desconocidos bajo el cielo nocturno. Él observa con fascinación a una joven que visita el lugar con regularidad, pero su timidez extrema le impide romper el silencio. Intrigado por un objeto peculiar que ella siempre lleva consigo, decide llamarla la mujer de la pluma. Sin saber su nombre, se debate entre el miedo al rechazo y el deseo de desvelar los enigmas que la rodean.
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Capítulo 3

Leah

El sábado por la mañana desperté alrededor de las ocho y me apresuré a tomar el desayuno. Me senté en la terraza para hacerlo con una sonrisa torcida debido a que había amanecido  con un terrible dolor de cabeza. Mi teléfono sonó de repente, y vi que se trataba de Malena Rinaldi, la Representante editorial de marketing y comunicación así que respondí:

—Buenos días Malena ¿Qué sucede? —Me coloqué las gafas para que el sol no empezara a molestar mi vista.

—Quería comentarte los últimos detalles de la firma de hoy.

—Claro, dime —Suspiré. No existe nada peor que tener mucho trabajo y no sentirte del todo bien.

—Tienes que estar a las dos porque la firma es a las cuatro en punto, es en la librería más grande del centro comercial. Primero vas a presentar el libro, responderás algunas preguntas de los presentes y procederás a las firmas, con cada persona te tomarás una fotografía. No sabemos cuanto tiempo pueda durar la firma ya que eso depende de la cantidad de personas que asistan al evento.

—Está bien, será como en otras ocasiones, lo entiendo.

—Pero habrá la presencia de varios medios de comunicación, posiblemente la mayoría de ellos quieran hablar contigo —Al escuchar eso, solté un enorme suspiro. Muchas veces se volvía muy estresante el evento gracias a los medios y las preguntas incómodas que estos realizaban acerca de las razones por las que

—No me hace tan feliz contar con la presencia de los medios pero no hay nada que pueda hacer —Terminé mi desayuno y me dispuse a entrar a casa nuevamente para tener un tiempo de escritura— ¿Hay algo más que deba saber?

—La verdad no así que no te preocupes, ya tienes mucha experiencia en esto así que no es nada nuevo para ti.

—Sí, por suerte es de tal forma. Creo que ahora debo colgar pues necesito escribir un nuevo capítulo antes de ducharme. Sabes que si no tengo un tiempo en el que pueda escribir, suelo estresarme mucho.

—Comprendo, no hay problema. Leah, tienes que verte asombrosa como siempre. Por alguna razón que desconozco, tengo un presentimiento muy bueno acerca de esta firma.

—Tal vez es porque Melancolía es el mejor libro que he escrito en mi vida entera y todos estamos conscientes de ello —sonreí recordando todas las noches que me la pasé llorando debido a la frustración que me daba tal libro— Melancolía es un libro único y no lo digo...

—Por qué sea tu libro, ya sé. La verdad es que a todos les ha encantado, sin embargo lo entiendo ya que escribes precioso.

—Muchas gracias Malena, qué tú me lo digas significa demasiado para mí —Me toqué el pecho con una gran sonrisa en el rostro— Pero, ahora necesito dejarte si quiero prepararme con calma.

—Lo sé, te veré en la firma. Adiós Leah.

—Adiós Malena.

Colgué la llamada apresurada pues, adoraba tomar duchas largas sin tener apuro alguno. Las firmas y presentaciones solía ser sumamente cansadas por lo que es mucho mejor tener un poco de descanso antes de ellas.

Opté por usar un enterizo de color negro, el cual dejaba mis hombros al aire, junto con un par de tacones del mismo color. Quise llevar el cabello ondulado, que ya era de tal forma naturalmente. Mi maquillaje era muy sutil: la sombra de ojos es café, un labial rosa claro y rímel en mis pestañas. Algo simple.

A la una salí de casa para estar allá incluso antes de las dos, procuré que mi caminar fuese elegante como siempre ya que debía cuidar mi reputación. Es una lástima que la llamada fama sea una total desgracia si no la sabes controlar.

Kaleb

Intenté lucir lo más elegante posible porque ya la había visto de cerca en varias ocasiones y su postura es muy recta. Quiero causarle una buena impresión y más que eso, me encantaría cautivar su atención aunque sé que es casi imposible puesto que ella vive en su mundo. A través de su mirada tan dura, está un corazón muy lindo pero, difícil de conquistar. Quiero intentarlo, sinceramente estoy muy seguro de ello.

Ahora me estaba dirigiendo a casa de Wendy para recogerla junto con Irene, ambas estarían emocionadas como siempre y sé que empezarán a molestarme con lo de Leah.

— ¡Buenos días Kaleb! —Wendy gritó alzando los brazos gracias a la emoción al mismo tiempo que tomaba la mano de Irene buscando que ella se sintiera más tranquila. Aquello lo sabía porque normalmente lo hacía.

—Hola chicas, entren por favor —Les di una sonrisa, al instante Irene se sentó a mi lado y Wendy en la parte de atrás— ¿Cómo te encuentras, Irene? ¿Mejor que ayer?

—Sí, supongo que sí —Me dio una sonrisa— Estuve pensando y llegué a la conclusión que todas las cosas se dan por algo, tal vez no debía continuar mi relación con Sean de todas maneras...Quién sabe.

—Sí, puede que Sean no sea la mejor persona para ti —Traté de reconfortarla— Puede haber una persona que te ame más por cualquier lugar.

—Ya veo que sí, igual quiero agradecerles a ambos por haber sido tan comprensivos conmigo como siempre —rió avergonzada— La mayoría de las veces soy yo la que está mal emocionalmente, así que no tengo tantas oportunidades de devolverles el favor.

—No tienes por qué Irene, ya es suficiente con todos los regalitos que nos das a lo largo del año —Wendy le dio una palmadita en el hombro mientras yo pisaba el acelerador.

—Sí, Wen tienes razón.

—Gracias de igual manera...Y entonces, cambiando un poco el tema, hay una mujer que te gusta y casualmente ella es escritora...Y una muy famosa.

—Sí...La verdad es que la conocí en una colina, solía observarla en silencio...

—No me digas, Kaleb...¿No le has hablado?

—Su postura causa un poco de temor en mí...Y su mirada es dura, mucho.

— ¿En serio? En las fotos que vi de ella no lo parecía —Wen se sorprendió.

—Puede que lo sea cuando está a solas, o actúa así al estar estresada...Ya saben que todos tenemos diferentes facetas, algunas buenas y otras malas.

—Efectivamente, no obstante, por lo poco que leí sobre ella...Es alguien importante, o al menos lo es en el campo de la literatura.

—Vaya que sí, el libro que sacó hace una semana ya ha vendido cien mil ejemplares.

— ¿Se puede lograr eso? —Irene ni siquiera lo podía creer.

—Claro que sí, sólo si eres bueno en lo que haces o si tienes mucha fama.

—Leah lo es, planeo comprar un ejemplar y que ella me la firme hoy ¿Harás lo mismo, Kaleb?

—No creo, no quiero quedar como un fanático más ante ella.

—Oh...¿Quieres que te vea como un hombre atractivo al que desea besar con pasión antes de entrar a la habitación? —Mi pequeña rubia, Wen, es demasiado directa la mayor parte del tiempo— No seas puerco Kaleb, intenta conquistarla de forma dulce antes que algo más...

— ¿A ti quién te ha dicho que la veo con lujuria? Qué va, a mí me encantan sus ojos y su sonrisa.

—Oh, entonces te gusta...Físicamente ¿Qué sucederá si no te agrada su personalidad? ¿Dejará de parecerte atractiva o no te importará ni un poco?

—Por supuesto que va a importarme, se supone que las personas se enamoran de la forma de ser del otro...Por eso, llegan a gustarte los defectos y virtudes de aquel.

—Sí, sin embargo continúo pensando que necesitas hacer algo que llame su atención desde el inicio.

— ¿Pararme en algún punto en específico mientras le doy mi mirada más pesada servirá? ¿Cautivaré su atención?

—No seas estúpido, se nos ocurrirá algo mucho mejor que eso...

— ¿Qué tal que si se encuentra cerca tuyo, le preguntas algo? Puedes decirle: Parece que tu vida es cansada, pero cuando algo te gusta no le prestas ni la mínima atención.

—Ella te verá por unos instantes y te presentarás. Es simple, no fallarás —Irene hizo un gesto extraño que hizo que soltara una risa.

—Y ella va a pensar: Oh la lá, qué precioso hombre de hombros anchos y corbata azul...—Soltamos una enorme risa al unísono. Amaba las ocurrencias de mi amiga.

— ¿Se dan cuenta que solo me ponen todavía más nervioso? —Reí.

—Te estamos preparando para el momento Kaleb, no seas idiota y presta atención. Así nada puede salir mal.

—Encima me tratan mal...Me pregunto que hará con este par de groseras...

— ¡Seguirlas amando, obviamente!

— ¡Prestarles tu tarjeta de crédito para que se compren un precioso vestido rosa! —Recordé que le hice tal promesa a Irene y reí.

—Sí, sí, no lo he olvidado. Ustedes pueden comprar lo que quieran luego que vea a Leah, es lo principal hoy.

—Claro que sí, puede ser tu nueva conquista...

—Honestamente no me gustaría que fuese una simple conquista, sino mi novia.

— Espera ¿Las cosas son así? ¿Tanto te gusta la mujer?

—Me encanta...Es tan misteriosa, dura, preciosa, creativa, genial...Ella lo es todo y nada mejor que tenerla a mí lado.

—Bien, admito que tu confesión acaba de sorprenderme un poco —arrugó la nariz.

— ¡Vaya! ¡Sólamente me han dado ganas de conocerla aún más! Me imagino que es tan llamativa...Bueno creo que no ha sido la mejor palabra para describirla.

—Evidentemente...

—Cuando la vea, le diré: Qué despampanante mujer, qué belleza —Wen bromeó revisando su teléfono. Por primera vez en el día, me fijé en cómo se veía: su maquillaje hacía que sus preciosos ojos cafés resaltaran todavía más, sus labios estaban pintados de un rojo carmesí. Llevaba una falda corta de color negro y una blusa elegante azul. Su cabello rubio se encontraba recogido en una colita alta. Irene, por su lado, tenía los ojos cafés y el cabello negro. Acostumbrara a usar vestidos sencillos, esta vez era la excepción pues vestía un conjunto completamente de cuero. Sean se ha perdido a una maravillosa mujer que además de ser hermosa, posee un precioso corazón.

—Ambas se ven preciosas, perdonen por no haberlo dicho antes —Sonreí dándome cuenta que ya habíamos llegado al centro comercial.

— ¡Ya hemos llegado! ¡Ya hemos llegado! —Irene empezó a dar saltitos y Wendy aplaudía.

Entramos a la librería, Wendy sostenía mi brazo derecho e Irene el izquierdo, y nos sorprendimos al ver la maravillosa decoración de la misma: Colgaban telas muy finas doradas y negras, habían demasiadas fotografías profesionales de Leah y en el expositor de librería se encontraban cada uno de sus libros.

—Oh Dios mío...—Susurró.

—Esto es preciosísimo.

—Sí que lo es —mis ojos casi se salieron de su órbita cuando vi las enormes filas de sillas para los presentes. En la parte del frente, estaban ubicadas dos sillas y un par de micrófonos.

—Disculpe ¿Sabe a qué hora comenzará la presentación? —Le cuestioné a una chica desconocida que pasaba por allí.

—Dentro de diez minutos —Me contestó con una sonrisa.

—Muchas gracias, es usted muy amable.

—No es nada, qué disfruten de la presentación —hizo un gesto con las manos para despedirse y desapareció de mi vista.

—Bien, vayamos a sentarnos en la primera fila aprovechando que quedan un par de asientos —Wendy corrió y nosotros fuimos detrás de ella.

—Me tiemblan las piernas ¿Qué gestos debería hacer al verla?

—Te diría que le guiñes un ojo, pero es demasiado pronto para un coqueteo tan directo como ese...

—Dale una de tus mejores sonrisas y no quites tu mirada sobre ella...La sentirá a cualquier momento y regresará a verte —Besó mi mejilla.

—Mira, ya está saliendo una mujer...—Al escucharlo, fijé mi vista en lo que sucedía frente a mí y vi a una mujer adulta.

— ¡Buenas tardes a todos, comenzaremos en un minuto! Mientras empieza nuestra cuenta regresiva, les pido que preparen sus aplausos para nuestra talentosa escritora —Todo el mundo empezó a aplaudir con emoción y nosotros nos unimos— ¡Recibamos con todo el cariño del mundo a Leah Roosevelt, escritora de romance!

Leah apareció con una brillante y enérgica sonrisa, la mejor que he visto en ella, y tomó asiento luego de hacer una reverencia. La observé de pies a cabeza, sus hermosos ojos azules y su cabello negro me cautivaban por completo. Sentí un pellizco en mi brazo, el cual resultó ser de Irene.

—Tienes toda la razón, es muy linda.

—Creo que yo estoy mucho más nerviosa que Kaleb...—Mi otra mejor amiga se mordía las uñas.

—Hagan silencio, esta será la primera vez que escucharé su voz.

—Bien, bien. Ya no te vamos a molestar.

Volví a fijar mi vista en ella, quién veía a sus fanáticos con amor.

—Bienvenida Leah, para nosotros es un honor tenerte con nosotros el día de hoy.

—Muchas gracias, el honor es todo mío —De acuerdo, su sonrisa es incluso más brillante que la luz del sol.

—Hoy vas a presentar tu nuevo libro, el cuál se titula "Melancolía" ¿Qué puedes contarnos sobre él?

—Melancolía es un libro de drama y romance —Rió al principio— Consta de siete partes, en cada una de ellas se cuenta diferentes historias que tienen como sentimientos principal la melancolía. Desde historias de romance, drama hasta incluso del amor entre seres humanos y sus compañeros de vida, los perros. Embarca, el libro en general, uno de los sentimientos más comunes en los seres vivos. Quise escribirlo porque ya hace mucho que no he escrito algo tan triste...—bajó la mirada.

—Y evidentemente, tus lectores ya lo han amado como a todos los anteriores. Dime Leah ¿Cómo nació este libro? ¿Cuánto has tardado en escribirlo?

—Nació en el mismo escenario de siempre: una hermosa colina que me llena de inspiración a cada momento —me sonrojé al recordar todas las veces que fui a verla en aquella colina—Al mismo tiempo que observo la vista que ella me da, pienso en todo lo que me gustaría contar al mundo y anoto ideas en una libreta. Siendo sincera, he tardado casi cinco meses en terminarlo incluyendo tres correcciones.

—Entonces, repites el mismo proceso en cada uno de tus libros.

—Lo es, sí.

— ¿Hay alguna anécdota que quieras contar acerca del proceso de escritura de "Melancolía"?

—Por supuesto que la hay —Rió y su melodiosa risa me enamoró aún más—Uno de los días que fui a aquella colina, sentí que alguien me estaba observando y alcancé a ver una sombra nada más. En base a esa experiencia, he creado una de las mejores escenas del libro.

— ¿No sentiste temor alguno al saber qué alguien estaba observándote?

—No, fue aún más extraño sentir que eso me daba tranquilidad...—respondió soltando un enorme suspiro, y después de darle una mirada tan directa se fijó en mí. Nuestros ojos se conectaron, mis latidos aumentaron con rapidez y mis dos mejores amigas apretaron mis manos. Leah dejó de hablar, sus ojos demostraban un brillo especial y me brindó una sonrisa tímida. Solo eso me bastó para confirmar que la quería en mi vida, quería a la mujer de la pluma conmigo.

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