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Portada de la novela La Mate del Alpha

La Mate del Alpha

Mi realidad se transformó drásticamente al conocerlo. En su mirada hallé el amparo y la emancipación que siempre busqué, convirtiéndolo en mi apoyo esencial. Me ha probado que su fidelidad no tiene fisuras, dándome la certeza de que jamás me dañaría. El sentimiento que me profesa es tan hondo y singular que ha logrado redefinir mi futuro. Se trata de una conexión poderosa y absoluta que ha cambiado el rumbo de mi vida para siempre.
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Capítulo 2

ADAM SMITH

- No es eso lo que temo- dice terminando de reír.

- ¿Entonces?-respondo con una sonrisa en mi rostro.

- Olvídalo- dice un poco sonrojada dejándome con curiosidad de saber que estaba pensando-¿Donde iremos?- pregunta curiosa sacándome de mis propios pensamientos.

-No te diré, es una sorpresa- manejo hasta un restaurante que está ubicado casi a la salida de la ciudad cerca de la playa lo que da una buena vista desde donde tengo la reservación.

Llegamos y yo salgo primero, camino hacia el asiento del copiloto y abro la puerta, le extiendo mi mano para que salga, pero ella la queda mirando como si dudara en hacerlo o no, pero después me mira a los ojos y me da su mano un poco dudosa, doy las llaves al encargado y entramos, nos dan la bienvenida un señor con una joven a su costado, yo sólo asiento y Rose les sonríe.

En el pequeño estante nos atiendo un mujer con una sonrisa demasiado coqueta y forzada, asi que trato de hablar solo lo necesario.

-Buenas tardes ¿Tiene reservación?- me pregunta directamente ami, ignorando completamente a mi luna.

-Si, está a nombre de Adam Queen y esposa -respondo muy serio, para que se de cuenta de lo poco interesado que estoy en ella teniendo a la mujer que esta a mi lado, al terminar de decirlo ella mira de pies a cabeza a mi acompañante, pongo mi mano en la cintura de Rose y ella sólo sonríe sin decir nada.

- Ok, acompañen al señor por favor- dice y nos da una sonrisa fingida que parecía más una mueca dirigida para mi hermosa mate.

Caminamos hasta la mesa que reserve y el mozo nos hizo una seña, le acomodo la silla a Rose antes de ir a la mía.

- Eso si que fue... raro- dice y se le escapa una sonrisa que me deja cautivado.

-Siento haber dicho eso no quería incomodarte sólo no me gustó la manera en la que te miraba- trato de explicarle.

*Bien que lo querías decir*-bromea Owen.

-Callate a ti nadie te metió.

*Grrrr*

-... bien- escucho lo último que dice y no entiendo nada de lo que acaba de decir por prestarle atención a Owen.

- ¿Qué?- me hago el desentendido para que vuelva a repetir lo que dijo.

- Que no me molesto lo que dijiste, todo está bien - termina de decir con una pequeña sonrisa.

-¿Enserio?- preguntó atónito, porque pensaba que se iba a molestar por inventar un falso compromiso.

-Si, lo hiciste para defenderme o me equivoco?- dice y levanta levemente una ceja haciendo que sonría y asienta con la cabeza.

-Quería decirte algo, pero tendrá que esperar, ahora mismo sólo quiero saber algo- digo con voz sería.

-Dime- dice atenta a lo que voy a decir.

-¿Tienes novio?- pregunto y mi voz sale un poco ronca porque Owen también tenía esa duda.

-N-no- dice incómoda y jugando con sus manos. Me alegro internamente al saber que no tengo que arrancarle la cabeza a nadie.

-¿Siempre te trata así tu padrastro?- preguntó está vez cambiando drásticamente el tema de conversación, pero era una duda que tenía desde que estaba afuera del pequeño local después del problema.

Veo como se tensa, pero necesito saber, quiero de alguna manera ayudarla.

-No, sólo cuando toma- dice cabizbaja.

- Entiendo - es lo único que sale de mi boca al ver que no tiene intensión alguna de seguir hablando de eso.

Llamo al mesero para que traiga las cartas, hacemos nuestros pedidos y después de 30 minutos ya había acabado y disfrutado con mi luna un vino ingles. Miro al frente y ella también está terminando, le hago un seña hacia la playa al verme hacer esa seña su vista pasa de mi a la playa y de nuevo a mi.

-¿ Quieres caminar?- pregunto para después levantarme de mi asiento y hacerle un ademán con la mano para que me siga, al principio niega con su cabeza, pero después se anima y caminamos hasta salir del lugar e ir hacia la playa, ella me hizo quitarme los zapatos y subir un poco el pantalón, por su parte sólo se quito los tacones, la vista es muy hermosa, la luna ya está en el punto más alto del cielo y alrededor hay muchas estrellas lo que hace que siga observándolas, pensando en todo lo ocurrido y preguntándome que pasara si se entera de lo que verdaderamente soy.

¿Cómo le diré que soy?

¿Cómo se lo tomará?

¿Se alejaría?

¿Me rechazaría?

ROSE BROWN

Esto si es muy raro, hoy conozco a este chico y me pone los nervios de punta su cercanía, le digo de forma cortés que le estoy agradecida por lo que hizo como cualquier persona lo haría, pero él me invita a salir, una cena muy bonita y aunque este muy cómoda a su lado y me haga sentir segura junto a él, siento que algo oculta y no quiero pensar que tiene esposa y sólo quiera una acompañante por unas horas, pero esto no lo haría alguien que quisiera eso, lo veo y sólo veo sinceridad y protección en su mirada, nunca me había pasado algo así con algún chico, siempre estoy en la Universidad, en la biblioteca, en casa o en el trabajo, siempre es lo mismo y aunque quiera cambiar no puedo. Mi padre murió y mi mamá se volvió a casar con un señor que le pinto pajaritos en el aire, veo como la maltrata no sólo física sino psicológicamente y quisiera denunciarlo, pero no puedo. Él era mi jefe antes que sea mi padrastro, mi mamá lo conoció un día que vino por mi cuando aun era menor de edad, ya estoy cansada de esto. En unos días termino la Universidad y renunciaré al trabajo, obviamente no puedo mudarme porque no tengo el dinero suficiente, cuando intento ahorrar, siempre lo coge, y aunque quisiera reclamarle y decirle muchas cosas a ese poco hombre que coge lo que no le pertenece simplemente no puedo, sé que es él porque mi mamá siempre es la que me ayuda a ahorrar , ella no quiere que vea lo que le hace por eso quiere que me vaya o tal vez también quiere salvarme de esa bestia.

Sigo caminando y siento una corriente eléctrica cuando entrelaza su mano con la mía, sé que él también lo noto porque se tenso confundido igual que yo. Le sonrió y seguimos caminando hasta que suelto su mano, él reacciona de sus pensamientos y me mira, yo sólo me siento en la arena, felizmente me puse una una falda acampanada que me llega hasta las rodillas y tapan lo suficiente, él se sienta a mi lado y se queda mirando la luna. Quisiera saber que es lo que le preocupa, su mirada perdida y las muecas que hace con la boca hace que me de cuenta.

-¿Te pasa algo?- digo sacándolo de sus pensamientos al instante, me mira y sus ojos verdes han sido reemplazados de un color rojo puro. Esto nunca lo había visto en mis años de experiencia en mis estudios de medicina. De alguna forma me gusta, pero a la misma vez me hace temer es como si no fuera él.

-¿Crees en lo sobrenatural?- pregunta de repente, como si fuera cualquier tema de conversación.

Es una buena pregunta, a mi parecer si creo un poco en eso, siempre le he mostrado interés a todo lo que mis ojos no pueden ver, porque se me hace interesante darle la contraria a ese dicho de:

<>

-Si, bueno, algunas cosas no niego que es un tema interesante, sé que hay más de lo que podemos ver - él sólo asiente con una leve sonrisa en su rostro y de alguna forma sé que le tranquilizo mi respuesta, pero no entiendo el porque, no le hablo de lo que acabo de notar en sus ojos porque presiento que se pondrá tenso el ambiente y estoy demasiada cómoda así.

-Sabes me sorprendes mucho-dice bajando su mirada a la arena.

-¿Porque?- digo con el ceño fruncido.

- La verdad es que no soy la clase de chico que le guste presumir lo que tiene ya sabes dinero, autos, empresas... Quiero que se acerquen a mi de manera voluntaria y autentica donde sientan que pueden confiar en mi con solo una mirada, cuando te vi sentí algo muy especial sin conocerte, yo creo ser de esas personas que pueden amar solo a una persona- dijo esta vez mirando hacia el cielo, dándome una buena vista de su perfil, sus ojos han vuelto a ser verdes de repente lo que me hace detallarlo aún más.

Sus palabras me sorprendieron mucho porque sinceramente pensaba que él seria la clase de chico típica, ósea un chico con dinero que tiene muchas chicas muriéndose por él, pero verlo así diciendo lo que en verdad siente es tan diferente a lo que pensé que seria.

Siento una extraña sensación que me obliga a quedarle viendo de manera poco discreta nuevamente, él da vuelta y me mira. Nuestras miradas se conectan al instante, su mirada pasa de mis ojos a mis labios y siento una extraña atracción a tenerlo cerca.

Muerdo mi labio involuntariamente, sé que él lo nota y siento como se acerca poco a poco hasta quedar a unos centímetros cerca de mi rostro, un olor a bosque y flores se hace presente cuando nuestras respiraciones se juntan haciéndome sentir demasiada cómoda.

Ahora mismo, no pienso, no hago caso a mi conciencia que me dice que después me arrepentiré. Que tal vez, este chico me este mintiendo y sólo quiera jugar conmigo.

Sé que quizás lo haga, pero por primera vez dejare de temer, termino yo misma con el espacio que nos separa y lo beso. Al principio no responde, se quedo completamente quieto, no es hasta después de unos segundos que volvió en si y me corresponde, es un beso lento, saboreando cada parte de su labio inferior, siento como su mano se poza detrás de mi cuello pegándome mas a él, el aire se hace escaso después de algunos segundos y puedo sentir como el calor se adhiere a mi piel, logrando que me separe lentamente.

Apenas abro los ojos puedo ver como detalla mi rostro y me queda mirando a los ojos por un tiempo.

Tiempo suficiente para ver como el verde ha sido reemplazado nuevamente, pero esta vez por un dorado.

Esto es muy extraño.

- Tus ojos- digo señalándolos, la curiosidad me mata- cambian de color ¿verdad?- interrogo.

Parece tensarse, pero después asiente- Eso te iba a decir, mis ojos cambian de color casi siempre- dice como si fuera lo mas normal del mundo.

-¿Como?-pregunto entrecerrando los ojos, anonadada porque no es nada común.

-Digamos que es por mi cambio de animo, es genético- termina de explicarme.

-Entiendo- digo dudosa por como explica algo que nunca antes había visto.

-¿Vamos?- dice o mejor dicho me pregunta.

-Si vamos- hago ademan de levantarme, pero él se para primero y me da la mano para ayudarme, la recibo gustosa y caminamos hacia la salida, esperamos unos minutos a que llegue el encargado de devolver el coche y después nos subimos, él como un caballero me abre la puerta para que yo entre y así lo hago.

Por el camino me pregunta donde me deja y aunque lo piense varias veces, respondo lo mismo.

-En la primera parada de autobús esta bien- digo acompañado de una sonrisa, pero lo veo negar varias veces.

-Es peligroso, dime tu dirección, te dejaré en la puerta- termina y vuelve a dirigir su mirada a la pista.

Esta noche si que será larga.

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