Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Maldición Gibson: Parí 3 Lobos

La Maldición Gibson: Parí 3 Lobos

En la novela moderna La Maldición Gibson: Parí 3 Lobos, el magnate Ethan Gibson busca desesperadamente un heredero en su isla privada para romper un fatídico destino. Tras ofrecer el matrimonio a la mujer que le dé un hijo, la codicia desata la tragedia: varias candidatas infieles terminan en el mar. En medio de este horror, una joven que concibió tras un único encuentro con Ethan descubre con pánico su embarazo. Al dar a luz, el terror la supera al ver que no son humanos, sino tres cachorros.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Luego, en el despacho, solo quedamos Wendy y yo.

El silencio era tan pesado que casi se podía masticar. Wendy se giró despacio hacia mí, con una mirada venenosa.

Me sostuvo la mirada unos segundos y después se burló con una sonrisa torcida.

—Ni se te ocurra creer que porque Ethan te perdonó ya estás a salvo. El puesto de matriarca de la familia Gibson es mío y solo mío. Nadie más tiene oportunidad.

Con la barbilla bien arriba, salió como si fuera dueña del mundo. Y al pasar, me dio un hombrazo a propósito, como un golpe "casual".

Me sobé el hombro, con la espalda empapada de sudor frío. Y lo peor es que en ese momento ya ni miedo sentía: lo único que me rondaba la cabeza era el misterio.

Ethan era famoso por ser despiadado, ¿entonces por qué me perdonó? Ni siquiera explotó cuando sus "cachorros" se relamieron al ver el diamante heredado de la familia.

Los tres pequeñitos, como si supieran que estábamos en problemas, se acercaron con cuidado y me lamieron la mano.

—No llores, mami. Ya se fueron los malos que te molestaban.

Los abracé contra el pecho, pero las lágrimas no me paraban.

A la mañana siguiente, Ethan se fue en su helicóptero antes de que amaneciera, de esos viajes de trabajo que nadie se atreve a cuestionar. Apenas se había ido cuando me tumbaron la puerta. Se abrió de golpe.

¡Bum!

Wendy estaba ahí, el maquillaje perfecto, y la mirada mortal. A su lado, una fila de guardias musculosos. Cada uno traía un palo de hockey enorme, como si vinieran de cacería. Wendy sonrió, y esa sonrisa me heló la sangre. Se le fueron los ojos de inmediato a mis bebés.

—Ethan está muy ocupado para encargarse de ti, así que hoy me toca a mí hacer el trabajo sucio —dijo, con voz dulce, falsa—. Primera cosa: estos animales asquerosos no se pueden quedar aquí.

Chasqueó los dedos.

—¡Llévenselos! ¡Golpeen a esos tres perros y tírenlos en el mar!

Los guardias avanzaron.

—¡No! —grité, lanzándome en frente de mis hijos—. ¡No son perros callejeros, son mis bebés! ¡Ethan dijo ayer que ya estaba todo resuelto! ¿Con qué derecho vienes a hacerles daño?

—¿Con qué derecho? —Wendy soltó una risita, como si yo acabara de contar el chiste más patético del mundo.

Y me metió una patada en el estómago. El aire se me salió de golpe.

—Yo voy a ser la señora Gibson —escupió, sin disimular el desprecio—. ¿Y tú? Tú no eres nada. Solo una farsante sinvergüenza.

Hizo un gesto con la mano.

Los guardias me agarraron del pelo y me estrellaron contra el piso.

Mi cabeza se dio contra la esquina de la mesa, un dolor agudo me atravesó el cráneo. La sangre me corrió por la frente y me entró en los ojos, y todo se volvió rojo, borroso.

Los tres pequeñitos chillaron, aterrados. No hablaban como humanos, pero igual los entendí: me estaban llamando: "¡Mami!"

Y en un segundo, sus ojos cambiaron, se les pusieron rojos, rojo sangre.

El pelaje se les erizó, y de sus gargantas salió un gruñido profundo, oscuro, una rabia que daba miedo.

Xylon, el mayor, se lanzó como una flecha.

¡Clavó los colmillos en la pierna de un guardia!

—¡Ahhh!

El hombre gritó cuando le arrancó un pedazo del gemelo. Wendy dio un paso atrás, primero sorprendida, y luego la furia se le subió a la cara.

—¡Bestias rabiosas! ¿Mordiendo? ¿En serio?

Se volvió loca. Gritó como si estuviera dirigiendo una masacre.

—¡Tienen palos! ¡Úsenlos! ¡Golpeen a Chloe también! ¡Y luego le decimos a Ethan que fue un accidente! ¡Él no me va a culpar a mí!

Los palos bajaron como lluvia.

No lo pensé. Ni el dolor me importó, me arrastré y los jalé hacia mí, apretándolos contra mi pecho, con todas mis fuerzas.

—Está bien, mis amores, aquí está mami.

Los golpes me llovieron en la espalda, en los hombros, en las piernas, cada impacto retumbaba como si me quebraran por dentro.

Apreté los dientes, no los solté, no los iba a soltar.

Los pequeños gimieron en mis brazos.

—¡No le peguen a mami! ¡Los vamos a morder! ¡Los vamos a matar!

La sangre me corría por la espalda, la vista se me empezó a apagar.

Todo se me nubló.

Mi mente se me estaba yendo. ¿Este era el final? Tal vez era lo mejor.

Esta vez, por lo menos, alcancé a cubrirlos.

Y justo cuando el palo más pesado iba a caerme en la cabeza, la puerta reventó con un golpe.

¡Bum!

Una silueta alta se recortó contra la luz del pasillo.

Era Ethan.

Se le ensombreció el rostro, cargado de furia, al ver la escena.

—¡Basta!

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Busca “B14914” en goodnovel para leer el libro completo.
Copia el código y busca en la app NovelShort para continuar leyendo.
B14914
Copiar

También te puede gustar

Portada de la novela Matrimonio Concertado con el CEO: El playboy domesticado. Libro 3.
8.5
Elena Corzo y Michael Powell inician su vida conyugal enfrentando grandes desafíos emocionales. En este tercer tomo, Elena lidia con la inseguridad y el miedo a que su esposo extrañe su pasado como playboy. Por su parte, Michael se siente herido ante la desconfianza hacia su lealtad. A pesar de la pasión y el apoyo de sus amigas, la pareja debe confrontar a terceros que amenazan su estabilidad para proteger su unión y superar sus temores internos.
Portada de la novela Desaparecer y reclamar mi vida
8.5
Mateo es un artista que vive bajo la sombra de Sofía, la poderosa CEO de Bodegas Valdepeñas. Al descubrir que ella le es infiel con Iván, sufre una cruel represalia: Sofía amenaza a su abuela, destruye su guitarra y lo encarcela injustamente. Sin embargo, su abuela Carmen le revela una cláusula nupcial capaz de destruir a su esposa. Junto a la científica Elena de la Torre, Mateo fingirá su desaparición para ejecutar una venganza y recuperar su vida.
Portada de la novela El día que dejó de esperar
9.2
Kristine amó a Colton en silencio, pero el CEO eligió a otra mujer que esperaba su hijo. Aun así, ella propuso casarse, solo para ser abandonada en el altar por su verdadero amor. Tras siete años de desprecios, ella escapa para reconstruir su destino lejos de él. Tiempo después, un Colton desesperado la encuentra en un juzgado junto a otro hombre. Aunque él suplica perdón entre lágrimas, Kristine ya está casada y no piensa mirar atrás.
Portada de la novela El hijo oculto que cambia todo
9.7
Un influyente director ejecutivo halla a su hijo adolescente, fruto de una relación antigua. Lejos de querer un vínculo emocional, el joven busca aniquilar el legado empresarial de su progenitor como represalia por su ausencia. En un marco de engaños y confidencias corporativas, el heredero se alza como el principal adversario del magnate. Ante el asedio de la prensa y enemigos externos, estalla una disputa donde el chico hará lo imposible por despojar de todo al padre que lo abandonó.
Portada de la novela Lujuria prohibida: una noche con el padre de mi marido
9.1
Traicionada por su hermana y despreciada por su prometido, Joanna termina casada con el cruel Rhys. En medio de su desgracia, Owen, el influyente padre adoptivo de su esposo, se convierte en su protector. Aunque surge una pasión intensa entre ellos, Owen se aleja y la deja herida. Cuando ella intenta seguir adelante con otros pretendientes, un Owen posesivo regresa para reclamarla, pero Joanna ya no está dispuesta a someterse a sus caprichos.
Portada de la novela Mío, solamente mío
9.6
La vida de Hannah, una joven de espíritu rebelde, se transforma radicalmente tras la separación de sus padres y la entrada de Henry Evans, el influyente marido de su madre, en su hogar. Pese a que intenta guardar las apariencias por respeto al vínculo materno, Hannah nutre una fijación clandestina y caprichosa hacia su padrastro. Una velada imprevista lo cambia todo, sumergiendo a Henry en un turbulento triángulo afectivo que desafía las fronteras familiares.