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Portada de la novela La mafia Rusa

La mafia Rusa

Charly Williams, una estudiante de Nueva York con pocos recursos y gran curiosidad, ve su vida cambiar al conocer por Tinder al magnate ruso Damien Ivanov. Pese a las advertencias de su entorno cercano, la joven de diecisiete años decide aceptar su propuesta de mudarse a Rusia para continuar sus estudios de administración. Sin embargo, lo que parecía una oportunidad soñada se transforma en un oscuro escenario de horror y peligro al llegar a su destino.
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Capítulo 2

Capítulo 2

La decisión.

No pude dormir en toda la noche pensando en esa propuesta, eso no era algo fácil como que si me voy a Rusia con un supermillonario que me va a pagar los estudios... Son cosas que hay que pensar bien, yo sabía que al decirle a mi mamá ella entraría en un colapso y obviamente diría que no, pero si la engañaba probablemente tendría más suerte. Ahora que le diría ¿me voy de viaje para una beca estudiantil que me salió en Rusia? Realmente tenía muchas cosas en mi cabeza y esa propuesta era muy tentadora yo iba a poder tener un mejor futuro y le daría uno mejor a mi abuelita y mi mamá, así que debía poner manos a la obra algo se me iba a ocurrir. Salí de casa y me despedí de mamá y la abuela, tenía clases, pero seguramente no iba a poder estar concentrada en todo el día. Tomé al autobús y llegué a la facultad en todo el camino no hacía sino pensar en eso, cuando llegue fui a la facultad de derecho y era hora de entrar a mi clase de: Derecho Romano. Justo cuando entre al aula de clase el profesor había comenzado y tuve que pedir disculpas por lo tarde busque un asiento y vi a mi amiga Carolina ella había estudiado conmigo la preparatoria y ahora estábamos juntas en derecho, la observé levantar la mano para ofrecerme el asiento a su lado y caminé rápidamente para tomar asiento la saludé y ella a mí estuvimos pendiente de la clase, bueno digo estuvimos, pero no fue así yo no podía concentrarme y cada que el profesor me preguntaba algo Carolina tenía que tocar mi hombro para yo poder reaccionar. Así pasé hasta que se terminó la clase y todos salieron del aula, Carolina me miró con u a ceja levantada...

–¿Y ahora tú qué tienes?– yo fruncí el seño a modo de decir que nada sucedía.

–Yo nada ¿por qué?–

–¡Sí, nada! Pasaste toda la clase en júpiter amiga si sucede algo puedes confiar en mí dime ¿qué pasa?– Yo suspiré de verdad era difícil para mí confesar algo así...

–¿Recuerdas el chico que conocí por internet?– ella asintió.

–Bueno, hablé con él por videollamada...– ella estaba a punto de hablar cuando le hice una seña para que me dejara terminar.

–Resulta que es millonario y más guapo que en fotos.–

–Uyyyy esooo jajaja.– su voz sonaba juguetona mi amiga solía ser así la mayoría del tiempo.

–Pero...–

–¿Pero qué? ¡Cuenta ya…!– dijo ella esperando que le contara que había sucedido.

–Quiere que yo vaya a Rusia a estudiar allá.– ella cambió su semblante y ahora no era la misma amiga juguetona de siempre, está vez tenía un rostro serio y preocupado.

–Entiendo, ¿y qué le dijiste?– yo me encogí de hombros.

–Aún no decido que hacer no le respondí de una vez porque yo tengo familia no puedo irme así como así.–

–¿De verdad lo estás pensando?–

–¿Si, por qué? Eso sería una buena oportunidad.– ella negó varías veces con su cabeza.

–¿Te has vuelto loca? Así secuestran a las personas, Charly eso es muy peligroso.– yo giré los ojos en redondo.

–Por favor yo lo he visto, no creo que él sea así. Además ¿para qué va a querer secuestrarme?–

–No lo sé, un posible riñón.– yo me reí ante su loca idea tampoco era para tanto. Esas cosas le pasaban a las tontas a mi no.

–No seas agua fiestas apóyame ¿si?– ella volvió a negar con su cabeza.

–Tú estás completamente loca, ese tipo es un desconocido y no sabes que intenciones trae, ¿Cómo mierda te vas a ir con alguien que apenas conoces?.– yo me enfadé y me levanté de mi asiento.

–Sabes que... Yo no seguiré hablando contigo de esto, quizás tienes envidia que yo conocí a un hombre interesante y tú no.–

–Que puedo enviarte yo a ti.– ella se puso la mano en la boca sintiendo arrepentimiento por sus palabras, pero ya era tarde me había ofendido y duramente con la verdad, yo no tenía nada que envidiar vivía en una pequeña casa, a veces no tenía ni para comer eso era duramente cierto, ella no podría envidiar nada de mí. di media vuelta y comencé a caminar, ella me siguió.

–Charl no fue mi intención decir eso, sabes que eso para mí es lo de menos es solo que me preocupo por ti.– yo volteé solo para decirle lo que se merecía.

–Yo no quiero ser más tu amiga, tú debes buscarte a alguien que esté a tu altura después de todo yo soy una pobretona.–

–No digas eso Charly por favor discúlpame.– yo seguí caminando y la ignoré dejando mi amistad con ella en el pasado. Si ella no quería apoyarme, pues no me importaba yo veía esto como una gran oportunidad y no dejaría que nadie me la fuera arrebatar así que debía planificar como haría para irme sin que mamá supiera a dónde iba. Tenía que armar un plan y así todo resultaría bien.

Cuando terminé todas mis clases salí de la facultad y pude ver el auto de Carolina estacionarse cerca de mí al ver qué yo seguía caminando comenzó a seguirme con su auto hasta que paré de golpe... Y la miré con molestia.

–¿Qué es lo que quieres?.–

–Por favor discúlpame por decir eso, pero me preocupa que vayas a hacer una locura.–

–Eso no es tu problema así que déjame en paz.– seguí caminando y está vez no me siguió por una parte agradecía que ella haya dicho eso es que me dolerá menos cuando me vaya y tenga que dejar todo esto, pero será por un buen resultado. Tomé el autobús para regresar a casa, al llegar a la parada me bajé y caminé las dos cuadras para llegar a mi casa fue entonces cuando vi el auto de Carolina estacionado frente a mi casa, mi ira se encendió seguramente fue de chismosa a decirle a mi mamá yo la iba a matar si le contó todo a mi mamá, ni siquiera valoró nuestra amistad para hacerme algo así...

Corrí hasta la entrada pase el porche y cuál estuve frente a la puerta giré la perilla... Al entrar vi a Carolina sentada en la pequeña sala de mi casa hablando con mamá, ella me miró y sonrió nerviosa yo giré los ojos para ignorar su saludo.

–¿Qué haces aquí?– pregunté secamente.

–Oye Charly que te sucede, ¿Por qué le hablas así a Carolina?.–

–Solo quiero sabes a qué vino mamá y ya es solo eso.–

–Si, pero lo dices de una manera que es mejor le pegues hija.–

–No se preocupe, señora Consuelo ella es así, pero todo se le quita rápido.– yo caminé a mi habitación Y Carolina me siguió, ahora estaba más que molesta ella había rebasado los límites yo no la quería en mi casa. Y aun así ella estaba aquí ¿tratando de hacer que? Llegamos a mi habitación y cerré la puerta.

–Dime ¿qué es lo que quieres? No tengo tiempo para esto.–

–Que entiendas, lo que estás a punto de hacer es una completa locura.– yo me acerque a la cama y me senté a usar mi celular de forma que entendiera que yo la estaba ignorando.

–Charly, solo espero que no te equivoques con esto.– ella salió de mi habitación yo miré en su dirección pensando si realmente valía la pena hacer esto.

*******************************

Al día siguiente, me levanté de la cama un poco más tarde, ya que era domingo, me estiré un poco y mis huesos sonaron, bostece y froté mis ojos para acostumbrarme a la luz... Escucho la puerta de mi cuarto sonar y veo a mi madre asomarse.

–Hola, cariño buen día, ¿puedo pasar?– yo asentí aún medio dormida. Ella se acercó a mi lado y se sentó dio un suspiro y pasó su mano por mi rostro.

–Cariño, sabes que te amo ¿cierto?– yo asentí algo confundida.

–Por supuesto, mamá no tengo ninguna duda de eso.–

–Cariño, Carolina habló conmigo.– yo me levanté de golpe y puse mala cara.

–¡Qué chismosa!– dije apretando los puños.

–No, hija ella no es chismosa ayer cuando salió de tu habitación estaba mal y llorando, yo le pregunté que había pasado y dudo mucho en decirme y yo sé que ella no tenía intención de decirme nada casi le supliqué para que me dijera ella te quiere mucho al igual que yo y si te aconsejó que esto que piensas hacer es una locura ella tiene razón.–

yo giré los ojos y me levanté de la cama furiosa.

–No quiero hablar de eso mamá por favor.– ella cambió su postura y ahora también estaba molesta.

– Tú te crees muy madura, crees que siempre tienes la razón y te equivocas hija eso es una locura.–

–Al igual que tu mamá tú siempre quieres tener la razón y siempre te equivocas por eso papá nos abandonó por tu culpa.– ella levantó su mano e hizo lo que jamás había hecho en toda su vida me dio una bofetada y yo me puse la mano en el rostro. Ella reaccionó y trato de enmendar su error, pero ya era tarde. Yo comencé a recoger todas mis cosas y ella caminaba detrás de mí pidiendo disculpas la ignoré todo el tiempo la saqué de mi habitación y cerré la puerta busqué en mi escondite mis ahorros y me cargué la mochila al hombro, miré mi habitación por última vez y salí mamá estaba afuera llorando suplicaba que no me fuera yo la esquivé y corrí a la calle solo deje sus gritos llamándome y pidiendo que regresara eso me rompió el corazón, pero no iba a volver jamás

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