Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La hija del duque (Freya Asgard)

La hija del duque (Freya Asgard)

Tras perder a su madre, Ángela halla su verdadero origen: es hija de un duque escocés que nunca dejó de buscarla. Al mudarse a Escocia para integrarse en su nueva familia, la joven empieza a convivir con sus hermanastros, David y Gabriel. Mientras un apasionado romance nace entre ella y Gabriel, una amenaza silenciosa surge desde las sombras. Alguien está dispuesto a todo para evitar que sea la heredera y proteger así un turbio secreto familiar.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El hombre me tomó la mano con una de las suyas y con la otra acarició mi mejilla.

―No me tengas miedo, por favor, jamás te haría daño, no a propósito, al menos ―me aseguró.

―Es que...

―Ya te dije que no quiero hacerte daño, solo quiero hablar, aclarar ciertos temas.

Yo hice un puchero y me tapé la cara con las manos, no quería que ese hombre me viera llorar.

―Niña, mi pequeña..., no llores. Ven acá. ―El hombre me pegó a su pecho de modo paternal y me dejó llorar―. No debes temer, mi pequeña, nada malo te pasará.

―Es que... ―hipé, pero no pude continuar.

―Ya, pequeña, tranquila, estás segura aquí.

―Mi mamá...

―¿Qué pasa con ella? ¿Te espera? ―me preguntó sorprendido.

―No. ―Volví a llorar con más fuerza.

―¿Tienes miedo a que nadie te extrañe? ―Me quitó las manos de la cara para mirarme.

Yo asentí con la cabeza, nadie me extrañaría si no hasta cuatro días después, cuando me tocara entrar de nuevo a mi turno en mi trabajo. Después, me di cuenta de que debí decir que sí alguien me buscaría y llamarían a la policía, pero no sabía mentir.

Él me tomó de los hombros y me llevó al sofá, él se sentó a mi lado y acunó mi rostro con sus manos.

―Ya te dije que nada malo te pasará, si te hice traer así, de esta forma, fue porque no tenía otro modo de acercarme a ti y no tengo mucho tiempo, pasado mañana debo irme de tu país y no sé cuándo pueda volver.

―Podría haberme citado a un café.

―¿Un café? ¿Viste la cantidad de periodistas que hay apostados afuera?

Yo negué con la cabeza, no había visto a nadie fuera de la casa, sí como a tres cuadras de allí, lo miré interrogante.

―Sí, ese mismo montón de gente que viste a unas cuadras ―me respondió como si adivinara mis pensamientos―, son periodistas que buscan una exclusiva.

―Pero no estaban fuera de su casa.

―Hasta ahí llega esta casa.

―¿Se da cuenta? ¿Qué podríamos tener en común un hombre que tiene una población entera como casa y yo, que vivo en una casa de población?

―No lo sabrás hasta que me escuches.

―Hable.

―¿Quieres una bebida, un café? ―me preguntó nervioso y una sombra de miedo pasó por sus ojos verdes.

―No, gracias.

―¿Segura?

―Segura. Usted me hizo traer aquí para hablar. Hable.

―Ángela Méndez Méndez, llevas los dos apellidos de tu madre.

―Sí, porque mi padre fue un cobarde que huyó cuando supo que ella estaba embarazada.

―¿Eso te dijo tu madre?

―¿Me va a decir que no fue así y que mi madre quedó sola porque quiso?

―Hay cosas que no sabes.

―No va a venir a hablar por ella cuando ya no está ―repliqué enojada, ella nunca me habló mal de mi papá, siempre quiso protegerme.

―No quiero hablar mal de tu madre, pero las cosas no son como te dijo.

―¿Y cómo son si se puede saber?

El hombre suspiró.

―Nada de lo que yo te pueda decir servirá para que me creas, pero quizá, si lo lees de su puño y letra, creas que lo que te voy a decir es cierto.

El desconocido se levantó y sacó de su escritorio una carta que me entregó.

12 de abril de 2021

Ángelo, no sabes cómo me cuesta escribir esta carta, no es fácil para mí después de tantos años y tanta distancia.

Me queda poco tiempo, ya los doctores solo esperan el desenlace; pero no puedo irme de este mundo sin que sepas la verdad: tienes una hija, tenemos una hija. Sí, de nuestro breve amor nació Ángela, mi pequeña, la luz de mis ojos. Nunca te lo dije para no causarte problemas y me hice cargo sola, pero ahora que no estaré, no quiero que se quede sola, no tiene a nadie más en el mundo. Mis padres nunca me volvieron a hablar después de que quedé embarazada, así es que mi niña quedará desamparada. Por favor, nunca te he pedido nada, pero esta vez sí necesito acudir a ti para cuidar de ella.

Te envío sus dato y dónde puedes encontrarla.

Siempre te amé, el recuerdo de nuestro amor lo guardé siempre como un tesoro y fue lo que me sostuvo en todos mis malos momentos.

Por siempre tuya,

Rosario.

Terminé de leer la carta y miré al hombre.

―¿Usted es mi padre?

―Sí, entiendo que tu madre te haya hablado mal de mí...

―No lo hizo ―lo interrumpí con firmeza―. Ella siempre me dijo que yo había nacido de un gran amor imposible, fui yo la que creí que me mentía para salvaguardar mi mente y corazón y que en realidad mi papá la había abandonado a su suerte.

―Jamás la abandoné, al contrario, yo hubiese renunciado a todo por ella, pero ella me dejó, me dijo que ya no me amaba y yo... ―Tragó saliva para retener el llanto―. De ahí en más, me convertí en un playboy, al menos por un tiempo, luego me centré y me casé, pero jamás olvidé a tu madre y ahora que me enteré de que tuvimos una hija... Créeme que quise matarla por haberme ocultado algo tan importante, por haberme impedido verte crecer, acompañarte en estos días tan dolorosos para ti; pero ya nada se puede hacer, lo hecho, hecho está, llorar sobre la leche derramada nunca condujo a nada. Por eso te hice traer, porque eres mi hija y te mereces una mejor vida que la que has llevado hasta ahora; te mereces todo lo que yo tengo, estudiar, viajar, no ser una barrendera, sin desmerecer, que es un trabajo muy digno, pero tú puedes ser más que eso.

―¿Y para eso tuvo que secuestrarme?

―Creí que Gabriel no había usado la fuerza, le advertí...

―No la usó, pero de todos modos, me sentí intimidada.

―El problema es que hay toda una horda de periodistas, ellos suponen que estoy aquí, ni siquiera lo tienen confirmado, ¿te imaginas si hubiese salido a buscarte? Mañana estarías en las primeras planas de los diarios y no como mi hija, precisamente, si no que como una cazafortunas, jamás creerían otra versión. ―No supe qué contestar a eso―. Además, si te hubiese escrito una nota diciéndote que era tu papá y que quería conocerte y hablar contigo, ¿me hubieras aceptado?

También te puede gustar

Portada de la novela El Arrepentimiento del Padre Cruel
8.8
Cinco años después, Ricardo viaja a un pueblo lejano buscando a Sofía para salvar la salud de Isabella. Al llegar, descubre que Isabella intentó asesinar a Sofía mediante sicarios. Pese a conocer a Mateo, su hijo secreto, Ricardo elige la frialdad extrema. Tras un incidente trágico con una anciana, secuestra al niño para utilizarlo como donante forzado. Cegado por una traición profunda, inicia un camino cruel que marcará el destino de su propia sangre.
Portada de la novela El Poder de un Pobre
9.2
Harry ha vivido bajo el peso de la humillación constante, siendo ignorado por una sociedad que lo consideraba insignificante. Sin embargo, su realidad se transforma drásticamente cuando surge la oportunidad de una redención definitiva. Con un nuevo poder económico y social, inicia una venganza implacable contra sus antiguos agresores. Aquellos que lo despreciaron ahora deberán enfrentar su ascenso, viéndose obligados a mostrarle respeto y sumisión absoluta.
Portada de la novela Exclusivo Acuerdo: Una esposa para el ceo frio
8.0
La reconocida modelo Yalens Reymond regresa dispuesta a encarar las heridas del ayer. Tras la ruina causada por sus parientes y el peso de cuidar a su madre, termina atrapada en los planes de Anton Kalman. Este magnate, marcado por el dolor y la sed de justicia, provoca un escándalo mediático para obligarla a casarse con él. Movida por una química innegable, Yalens accede a un pacto donde el rencor y las verdades ocultas desafiarán lo que ambos sienten.
Portada de la novela La cicatriz que me dejó, la reina en la que me convertí
8.3
Tras tres años de desprecio, Cadence enfrenta la traición definitiva cuando su esposo Franklin la culpa de atacar a la manipuladora Isabelle. Mientras él protege a su amante basándose en una mentira sobre un rescate en el río Hudson, Cadence recupera sus recuerdos y comprende que ella fue la verdadera víctima. Con el corazón roto, decide activar el Protocolo Citadel para desmantelar el imperio Mueller y reclamar su lugar como una reina poderosa.
Portada de la novela Mi vida en tus manos
8.3
Leonel DuPont es un oncólogo de treinta años cuya riqueza y arrogancia marcan su estilo de vida superficial. Su estabilidad se ve alterada por Tamara Bucarelli, una joven de veintitrés años que se convierte en su secretaria. Entre el médico y la nueva empleada surge una tensión constante y una hostilidad evidente desde el primer día. No obstante, el destino forzará giros imprevistos que transformarán por completo el vínculo entre ambos.
Portada de la novela Mis Cuentos Atrevidos
9.4
Conoce la historia de una chica impulsiva y carente de filtros que, debido a su falta de sensatez, se ve envuelta en situaciones caóticas. Su naturaleza malhablada y su tendencia al desánimo la empujan a interpretar cada suceso de manera drástica y errónea. Entre constantes confusiones, esta protagonista enamoradiza acaba protagonizando momentos absurdos por su incapacidad de entender la realidad. Una comedia romántica vibrante llena de enredos y risas.