Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Hermanita Cambia El Destino

La Hermanita Cambia El Destino

El rencor me consumía entre las llamas tras ver cómo Valentina, a quien acogimos por piedad, destruía a mi familia. Una denuncia falsa suya le quitó a mi hermano Mateo su beca de danza, llevándolo a la tumba junto a mis padres. Busqué justicia en un incendio fatal, pero he despertado milagrosamente a mis dieciocho años. Estoy en el día previo a su audición clave; es mi oportunidad para evitar la tragedia y reescribir nuestro destino para siempre.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Abrí la puerta y la miré directamente a los ojos.

Valentina ya había empezado su actuación, sus hombros temblaban ligeramente y sus labios formaban un puchero.

"Sofía, qué bueno que abres", dijo con voz temblorosa. "Tengo un problema enorme. Me acaban de echar de mi departamento, el dueño es un desgraciado, y no tengo a dónde ir esta noche. Sé que es mucho pedir, pero... ¿crees que podría quedarme en tu casa? Solo por esta noche, lo juro."

Ahí estaba. La misma petición. Las mismas palabras que en mi vida anterior habían sido el principio del fin.

En ese entonces, mi corazón se había encogido de pena por ella y le había dicho que sí sin dudarlo.

Esta vez, el único sentimiento que recorría mi cuerpo era un frío glacial.

"No."

La palabra salió de mi boca, tan firme y cortante que sorprendió incluso a mí misma.

La cara de Valentina cambió de inmediato. La tristeza ensayada desapareció por un instante, reemplazada por una genuina confusión y molestia.

"¿Qué?"

"Dije que no", repetí, cruzando los brazos sobre mi pecho. "No puedes quedarte en mi casa."

Valentina parpadeó, procesando mi negativa. Era obvio que no se lo esperaba. En su mente, yo era la chica buena y compasiva, fácil de manipular.

Rápidamente, su máscara de víctima volvió a su lugar, esta vez con más fuerza.

Las lágrimas, que antes solo amenazaban con salir, ahora rodaban libremente por sus mejillas.

"Pero, Sofía... ¿por qué? ¡No tengo a nadie más! ¡Pensé que éramos amigas! ¿Me vas a dejar en la calle?"

Su voz se quebró en el momento justo, un truco de manipulación emocional que en otro tiempo me habría hecho sentir culpable.

Ahora, solo me provocaba náuseas.

"Lo siento, Valentina, pero mis padres son muy estrictos con las visitas inesperadas", mentí con calma. "No les gusta que lleve gente a casa sin avisar con mucho tiempo de anticipación. Simplemente no es posible."

Era una excusa débil, pero era mejor que gritarle la verdad en la cara.

Necesitaba mantener la calma, no mostrarle mis cartas todavía.

Valentina me miró, sus ojos llorosos buscando cualquier signo de debilidad en mí, cualquier fisura en mi determinación por la que pudiera colarse.

"Pero es solo una noche", insistió, dando un paso hacia mí. "Puedo dormir en el suelo, no seré una molestia. Por favor, Sofía. Te lo ruego."

"Mi respuesta es no", dije, mi voz sin inflexiones. "Ya te di mi razón. Deberías buscar un hotel o llamar a otro amigo."

Mantuve mi postura firme, sin ceder ni un centímetro. No me moví de la puerta, bloqueándole el paso a cualquier idea de entrar a mi habitación para seguir con su drama.

Ver que su chantaje emocional no estaba funcionando la enfureció.

La máscara se deslizó de nuevo, y esta vez vi el destello de ira y resentimiento en sus ojos, el mismo que recordaba de mi vida pasada.

Se dio cuenta de que había perdido esta primera batalla.

Dejó de llorar abruptamente. Se secó las lágrimas con un gesto brusco y me lanzó una mirada cargada de veneno.

"Bien", espetó, su voz ya no era temblorosa sino dura y fría. "¡No te preocupes! No necesito tu lástima de todos modos. Encontraré un lugar."

Se dio la vuelta y se marchó por el pasillo a grandes zancadas, su espalda rígida de indignación fingida.

Cerré la puerta y me apoyé en ella, mi cuerpo finalmente permitiéndose temblar.

Solté el aire que no sabía que estaba conteniendo.

Un sentimiento de alivio inmenso me invadió.

Lo había hecho.

Había dicho que no.

Había cambiado el primer paso de la tragedia.

Una pequeña sonrisa se formó en mis labios. Quizás era así de simple. Quizás con esta pequeña acción, había salvado a mi familia.

Me sentí ligera, casi eufórica.

Por primera vez desde que había abierto los ojos en este nuevo pasado, sentí una oleada de esperanza genuina.

El futuro ya no parecía una condena inevitable.

Parecía una página en blanco que yo podía escribir.

Confiada en mi pequeña victoria, recogí mis cosas y me dirigí a casa, ansiosa por ver a Mateo y a mis padres, por disfrutar de una noche de paz que en mi vida anterior me había sido robada.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Hija del rey del casino: la venganza
9.6
Tras enriquecerse en el casino, Smith Caldwell traiciona a Sofía Croft y la deja por otra mujer. Sin embargo, su fortuna desaparece pronto, llevándolo a entregar a Sofía a unos usureros para pagar sus deudas, bajo el pretexto de que su orfandad la deja indefensa. Lejos de acobardarse ante sus captores y el personal, la joven reacciona con una risa cargada de desafío y exige una reunión inmediata con el líder máximo de la organización.
Portada de la novela Humillado por Amor Ciego
8.1
Mientras Ricardo, el dueño de la taquería El Buen Sazón, organiza con ilusión los quince años de su hija Sofía, descubre una amarga realidad: su esposa Elena le es infiel con Miguel, su antiguo novio. Lejos de arrepentirse, Elena lo humilla públicamente tildándolo de acosador y arruinando el festejo de su hija. Tras quince años de entrega absoluta, Ricardo deberá luchar contra la crueldad de su mujer para proteger su honor y el bienestar de Sofía.
Portada de la novela Justicia Impartida por Mi Verdadero Amor
8.2
Después de siete años de sacrificios ocultos como esposa y escritora de Ethan Rivas, fui abandonada sin piedad. Una década más tarde, el magnate regresa obsesionado con mi hija Mía, convencido de su paternidad. Tras secuestrarla y amenazarme en una bodega para forzar una reconciliación familiar, comete un error fatal: ignora quién es mi marido actual. Ethan olvidó mi dolor, pero la verdadera justicia surgirá ahora a través de mi único y real amor.
Portada de la novela La esposa que dejó ahogarse
7.8
Después de años de entrega, Alejandra recibe un disparo por Cristian, su esposo, quien solo tiene ojos para su protegida, Giselle. El desprecio alcanza su punto máximo en un yate con una bomba: él decide salvar a Giselle y abandona a Alejandra a su suerte tras exigirle que desactive el artefacto. Hastiada de ser un escudo sacrificable y tras perder a su hijo, ella decide no detener la explosión. Fingirá su muerte para huir de su sombra y renacer lejos de él.
Portada de la novela La Heredera Oculta: Traición en el Campus
8.6
Ocultando su linaje bajo una identidad falsa, ella buscó paz en el cine. Sin embargo, Santiago Cantú la traicionó al usarla como escudo para proteger a su verdadera amada, Camila. Tras sufrir acoso, un secuestro y el plagio de su tesis, sus enemigos intentan humillarla públicamente el día de la graduación. Lo que ignoran es que ella es una Zamora. Al revelar su apellido, el equilibrio de poder se quiebra: la heredera ha despertado y su venganza será implacable.
Portada de la novela La muerte fingida, la libertad hallada
7.9
Gestando a mi hijo de ocho meses, descubrí la traición de Hernán al hallar un fideicomiso destinado a su protegida, Ana Sofía. Mi esposo solo me quería como vientre de alquiler para entregarle un heredero a ella. Tras confirmar mediante grabaciones que planeaban asesinarme después del parto, comprendí que la única salida era huir. Orquesté mi propia muerte y quemé mi pasado para salvar a mi bebé, escapando hacia una nueva vida en total libertad.