Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Hermanda de Los Vampiros

La Hermanda de Los Vampiros

En la ciudad de Caldwell, una cruenta batalla divide a los vampiros de sus verdugos. Wrath, el implacable soberano de la Hermandad de la Daga Negra, busca vengar a sus progenitores mientras protege a los suyos. Tras perder a un guerrero, el líder debe velar por Beth Randall, una mujer que ignora su herencia oculta. Pese al miedo que le inspira este universo sombrío, Beth siente una atracción fatal hacia Wrath, naciendo un deseo capaz de destruirlos.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Beth Randall miró hacia arriba cuando su editor apoyó la cadera sobre el escritorio. Sus ojos estaban clavados en el escote de Beth.

—¿Trabajando hasta tarde otra vez? —murmuró.

—Hola, Dick.

¿No deberías estar ya en casa con tu mujer y tus dos hijos?, agregó mentalmente.

—¿Qué estás haciendo?

—Redactando un artículo para Tony.

—¿Sabes? Hay otras formas de impresionarme. Sí, ya se lo imaginaba.

—¿Has leído mi e-mail, Dick? Fui a la comisaría de policía esta tarde y hablé con José y Ricky. Me han asegurado que un traficante de armas se ha trasladado a esta ciudad. Han encontrado dos Mágnum manipuladas en manos de unos traficantes de drogas.

Dick estiró el brazo para darle una palmadita en el hombro, acariciándolo antes de retirar la mano.

—Tú sigue trabajando en las pequeñeces. Deja que los chicos grandes se preocupen de los crímenes violentos. No quisiéramos que le sucediera algo a esa cara tan bonita.

Sonrió, entrecerrando los ojos mientras su mirada se detenía en los labios de la chica.

Esa rutina de mirarla fijamente duraba ya tres años, pensó ella, desde que había empezado a trabajar para él.

Una bolsa de papel. Lo que necesitaba era una bolsa de papel para ponérsela sobre la cabeza cada vez que hablaba con él. Tal vez con la fotografía de la señora Dick pegada a ella.

—¿Quieres que te lleve a tu casa? —preguntó.

Solo si cayera una lluvia de agujas y clavos, pedazo de sátiro.

—No, gracias. —Beth se giró hacia la pantalla de su ordenador con la esperanza de que él entendiera la indirecta.

Al fin, se alejó, probablemente en dirección al bar del otro lado de la calle, en donde se reunían la mayoría de los reporteros antes de irse a su casa. Caldwell, Nueva York, no era precisamente un semillero de oportunidades para un periodista, pero a los «chicos grandes» de Dick les gustaba aparentar que llevaban una vida social muy agitada. Disfrutaban reuniéndose en el bar de Charlie a soñar con los días en que trabajaran en periódicos más grandes e importantes. La mayor parte de ellos eran como Dick: hombres de mediana edad, del montón, competentes, pero lo que hacían estaba lejos de ser extraordinario. Caldwell era lo suficientemente grande y estaba muy próxima a la ciudad de Nueva York para contar con suficientes crímenes violentos, redadas por drogas y prostitución que los mantuvieran ocupados. Pero el Caldwell Courier Journal no era el Times, y ninguno de ellos ganaría jamás un Pulitzer.

Era algo deprimente.

Sí, bueno, mírate al espejo, pensó Beth. Ella era solo una reportera de base. Ni siquiera había trabajado nunca en un periódico de tirada nacional. Así que, cuando tuviera cincuenta y tantos, o las cosas cambiaban mucho o tendría que trabajar para un periódico independiente redactando anuncios por palabras y vanagloriándose de sus días en el Caldwell Courier Journal.

Estiró la mano para alcanzar la bolsa de M&M que había estado guardando. Aquella maldita estaba vacía. De nuevo. Tal vez debiera irse a casa y comprar algo de comida china para llevar.

Mientras se dirigía a la salida de la redacción, que era un espacio abierto dividido en cubículos por endebles tabiques grises, se encontró con el alijo de chocolatinas de su amigo Tony. Tony comía todo el tiempo. Para él no existía desayuno, comida y cena. Consumir era una proposición binaria. Si estaba despierto, tenía que llevarse algo a la boca, y para mantenerse aprovisionado, su mesa era un cofre del tesoro de perversiones con alto contenido en calorías. Sacó el papel y saboreó con fruición la chocolatina mientras apagaba las luces y bajaba la escalera que conducía a la calle Trade. En el exterior, el calor de julio parecía comportarse como una barrera física entre ella y su apartamento. Doce manzanas completas de calor y humedad. Por fortuna, el restaurante chino estaba a medio camino de su casa y contaba con un excelente aire acondicionado. Con algo de suerte, estarían muy ocupados esa noche, y ella tendría oportunidad de esperar un rato en aquel ambiente fresco.

Cuando terminó el chocolate, abrió la tapa de su teléfono, pulsó la marcación rápida e hizo un pedido de carne con brécol. A medida que avanzaba, los lúgubres y conocidos lugares iban apareciendo ante ella. A lo largo de ese tramo de la calle Trade, solo había bares, clubs de strip-tease y negocios de tatuajes. Los dos únicos restaurantes eran el chino y uno mexicano. El resto de los edificios, que habían sido utilizados como oficinas en los años veinte cuando el centro de la ciudad era una zona próspera, estaban vacíos. Conocía cada grieta de la acera, sabía de memoria la duración de los semáforos. Y los sonidos entremezclados que se oían a través de las puertas y ventanas abiertas tampoco le resultaban sorprendentes. En el bar de McGrider sonaba música de blues, de la puerta de cristal del ZeroSum salían gemidos de tecno, y las máquinas de karaoke estaban a todo volumen en Ruben’s. La mayoría eran sitios dignos de confianza, pero había un par de ellos de los que prefería mantenerse alejada, sobre todo Screamer’s, que tenía una clientela verdaderamente tenebrosa. Aquella era una puerta que nunca cruzaría a menos que tuviera una escolta policial.

También te puede gustar

Portada de la novela Casada con el engaño de un multimillonario
9.0
Diana entregó su vida a Julián sin imaginar que su matrimonio era un experimento de supervivencia del heredero. Tras un lustro de mentiras, descubre que Leo no es su hijo, sino de la prometida de su esposo, quien la usó como niñera. Sola y traicionada, halla una computadora de su padre con registros de deudas inmutables. Con estas pruebas, Diana decide reclamar justicia y cobrar cada centavo que el imperio de Julián le arrebató con engaños.
Portada de la novela Cuando vuelvas conmigo
9.0
Nancy halla de forma inesperada un amor tan genuino y profundo que supera cualquier fantasía previa. No obstante, este vínculo se ve amenazado por un contexto violento y una realidad llena de matices peligrosos. Lo que debería ser plenitud se convierte en una lucha marcada por la incertidumbre y el riesgo constante. Para salvaguardar esta conexión vital, ella se verá obligada a enfrentar sus temores y sobrevivir en un entorno hostil que pone a prueba su valor.
Portada de la novela Despertar en 1987: Mi Regla
8.5
Elena despierta en 1987, justo el día en que comenzó su desgracia. Tras sufrir la traición de su prometido Ricardo y su prima Sofía en una vida anterior, donde perdió todo y murió en la miseria, ahora busca justicia. Conociendo el romance secreto de los traidores, finge ser sumisa y permite que Sofía se mude con ellos. Mientras los amantes se confían, ella manipula el entorno para desenmascararlos. Elena ya no es una presa, sino la estratega de su propia venganza.
Portada de la novela KER: DIOSES & REYES
8.9
Tras aparecer bajo una luna carmesí, una joven de raíces enigmáticas creció en el entorno castrense para cumplir un antiguo vaticinio. Ker, ahora General de la Guardia Escarlata, es una guerrera implacable y estratega sagaz apodada la diosa de la muerte. Su ferocidad en combate solo se iguala a su lealtad hacia el nuevo monarca, con quien posee un lazo místico. Ambos representan la última salvación para instaurar la armonía en un imperio asolado.
Portada de la novela La mate de los alphas
9.7
Criada por la manada Blue Moon, mi existencia como humana da un vuelco radical al descubrir que el destino me ha unido a tres almas gemelas. Damon, Ethan y Amón, tres imponentes machos, reclaman mi corazón mientras se hunden en una espiral de celos y disputas territoriales. Mi anhelo de una vida tranquila y pacífica entre libros se desvanece ante el caos de su posesividad. Ahora, soy el centro de un intenso conflicto entre tres poderosos seres sobrenaturales.
Portada de la novela No Soy La Pecada
9.7
Después de dejar a Valentina en el salón, mi vida se desmorona. Me culpan del asesinato de mi hija con pruebas que me retratan como una mujer inestable. Bajo hipnosis, llego a dudar de mí misma y confieso el crimen. Pero al ver a Brenda, la amante de mi esposo Ricardo, identifico al verdadero monstruo de mis pesadillas. No estoy loca; soy víctima de su oscura conspiración. Ahora debo huir y pelear para revelar la verdad tras este engaño mortal.