Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La heredera todopoderosa desenmascarada

La heredera todopoderosa desenmascarada

Después de sufrir la traición y el desprecio de su familia adoptiva, Catalina recupera su lugar legítimo al mando de un imperio colosal. Mientras sus antiguos parientes y su ex prometido intentan lucrarse con su fortuna, ella exhibe su maestría en medicina, ciberseguridad y moda. Determinada a no ceder ante chantajes, su imponente ascenso cautiva a un influyente magnate, quien deja atrás su frialdad para entregarse por completo a ella.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Media hora antes, Catalina bajó a buscar un vaso de agua cuando un grito repentino y desgarrador rompió la quietud de la casa. Era la voz de Lilia: aguda, aterrorizada, pidiendo ayuda sin lugar a dudas.

En cuestión de segundos, toda la familia Warren se sumió en el caos.

Nadie le hizo preguntas a Catalina. Nadie buscó pruebas. Sin dudarlo, todos la acusaron, le lanzaron palabras e insultos cada vez más intensos e hirientes.

La acusada permaneció callada, pero curvó ligeramente los dedos a su lado. Si estaba destinada a abandonar esa casa, lo haría, pero no permitiría que arrastraran su nombre por el lodo.

Roger frunció el ceño, irritado.

"Ya basta. ¿Eres tan desvergonzada como para retorcer la verdad? ¿En serio insinúas que Lilia se tiraría por las escaleras solo para incriminarte?", intervino Ariela, en un tono frío e indignado, antes de que su esposo pudiera hablar.

La aludida enterró más la cabeza en el abrazo de su madre, y le comenzaron a temblar los hombros por lo fuerte que sollozaba.

"Puede que no haya crecido con la mejor educación como tú", comenzó la mentirosa, con voz débil y temblorosa. "Pero sigo teniendo mi dignidad... y mis límites. Por favor, deja de humillarme, Catalina".

Mientras decía eso, lloraba. Le lanzó una mirada de reojo a su enemiga, pero en sus pupilas no había dolor, sino una provocación inconfundible. En su mente, la suerte ya estaba de su lado. Ahora, ya nadie le creería a Catalina.

Sin embargo, esta última mantenía una expresión extrañamente tranquila. No había pánico ni ira en su rostro. La única emoción en ella era un destello burlón en sus ojos, como si cada paso de esta farsa se hubiera desarrollado exactamente como ella había previsto.

Esa sutil compostura provocó una oleada de inquietud en el corazón de Lilia.

En ese momento, percibió un sonido. El inconfundible ruido sordo de alguien bajando las escaleras. Y luego, oyó su propia voz resonando en la habitación.

"¡Papá, mamá, ayúdenme! ¡Mi pierna…!".

Al instante, se le cortó la respiración, y levantó la cabeza de golpe.

En algún momento, sin que nadie se diera cuenta, el proyector del salón se había encendido. La enorme pantalla de la pared cobró vida, mostrando imágenes de la cámara de seguridad del pasillo.

Lilia aparecía en las escaleras, caminando con normalidad. Luego se detenía, antes de tirarse al piso y agarrarse la pierna, gritando con exagerada agonía.

La farsante se puso pálida.

Se quedó paralizada, con las pupilas encogidas por la incredulidad. ¿Había cámaras de vigilancia dentro de la casa? ¿Y nadie se lo había dicho?

Roger y Ariela se quedaron mirando la pantalla, estupefactos. La verdad era innegable. La caída de su hija biológica no fue más que una actuación meticulosamente preparada.

Desde el momento en que sonó el grito de Lilia, Catalina ya había previsto cómo se desarrollaría todo. Por eso se preparó de antemano. Sabía muy bien qué clase de persona era su hermana: alguien que nunca se detendría hasta acorralar a los demás sin escapatoria.

Así que decidió atacarla... y de forma decisiva.

Ante las pruebas irrefutables, Lilia se tragó la oleada de pánico que le arañaba el pecho. Apretó los dedos y forzó la voz, para que sus palabras salieran temblorosas.

"Lo siento, mamá... papá...", susurró. "Solo tenía miedo. Miedo de que solo quisieran a Catalina porque ha estado con ustedes durante tantos años. Solo quería... ponerlos a prueba".

Roger suavizó su expresión severa. Cuando pensó en todas las penurias que su hija biológica había soportado a lo largo de los años, un rastro de lástima se instaló en sus pupilas.

"¿Por qué harías algo así?", suspiró. "Por suerte, Catalina es lo bastante generosa como para no reprochártelo".

"No lo soy", lo interrumpió la aludida, con un tono frío e inflexible.

La leve sonrisa de sus labios no transmitía calidez alguna. Cualquier paciencia que hubiera tenido se había agotado hacía tiempo.

El resentimiento brilló en los ojos de Lilia. Se enderezó, saliendo de los brazos de Ariela, y su expresión cambió sin problemas a una de herida determinación.

"Le hice daño a Catalina", declaró con firmeza. "Haré las maletas y me iré de la mansión Warren de inmediato. Mamá, papá, no tendrán que volver a preocuparse por mí. Solo espero que Catalina pueda perdonarme. Eso es lo único que importa".

Esas palabras encendieron la furia de Ariela, quien se volvió bruscamente a Catalina y, con la furia brillando en sus pupilas, escupió: "¿De verdad tienes que ser tan implacable solo porque tienes razón? Si no le hubieras robado el lugar a Lilia en esta familia, ¿alguna vez habría estado tan ansiosa como para llegar a tales extremos?".

Catalina solo sintió cansancio, pues ya había visto esa obra demasiadas veces.

"Dije que me iba, y hablaba en serio. No hace falta que sigas con esta actuación ni que pongas a todos en mi contra. No me interesa la herencia de la familia Warren... ni pelearme por las reliquias sin valor que llaman legado", declaró con una sonrisa fría.

Con eso, se dio la vuelta y subió las escaleras.

En la sala se instaló un silencio sofocante. Las expresiones de Lilia, Ariela y Roger se ensombrecieron al mismo tiempo.

La mentirosa apretó los dientes, mientras en sus ojos centelleaba la furia.

No podía creerlo. Catalina se atrevía a actuar con tanta indiferencia, con tanta superioridad, precisamente aquí. En su mente, esta hija falsa debería haber estado arrodillada, llorando, suplicando perdón... rogando que la dejaran quedarse.

Momentos después, Catalina regresó, sosteniendo en la mano una pequeña y sencilla bolsa de lona. Nada más.

Roger y Ariela se quedaron visiblemente sorprendidos.

¿Eso era todo lo que tenía? ¿Tan poco? Intercambiaron miradas, convencidos de que solo estaba montando un espectáculo, con la esperanza de que la detuvieran y le pidieran que se quedara. Pero nunca tolerarían tanta arrogancia de alguien que ni siquiera era su hija biológica. Así que observaron en frío silencio.

Mientras Catalina caminaba hacia la puerta, Lilia sintió que una oleada de indescriptible satisfacción florecía en su pecho. Sin embargo, no creyó ni por un segundo que su enemiga se iría tan fácilmente. No tenía dudas de que... debía haber algo importante escondido en esa bolsa.

También te puede gustar

Portada de la novela El caballero celeste
8.6
Ru, un humilde muchacho de campo, emprende una travesía épica impulsado por el deseo de transformarse en un caballero legendario. Su motor principal es una promesa sagrada que juró cumplir, lo que le obliga a encarar cualquier riesgo con tal de progresar. Esta historia narra su evolución y ascenso al éxito, superando amenazas letales y pruebas de valor en un entorno hostil donde solo la voluntad inquebrantable permite alcanzar la gloria y el honor.
Portada de la novela EL DESPERTAR DE LA DUQUESA
8.3
La vida de la noble Elizabeth da un vuelco tras un brutal asalto que fusiona su alma con la de Cielo, una poderosa bruja de otra dimensión. Atrapada en una unión sin afecto con el duque Quiroga, la protagonista deberá compartir su cuerpo con esta entidad para buscar redención. Entre intrigas de la aristocracia y el descubrimiento de un amor prohibido para la hechicera, ambas usarán su magia para desafiar las normas y alcanzar la libertad.
Portada de la novela El Emir
9.7
Tras una noche de pasión, Saamad, el Emir de Alfaslan, desarrolla una fijación con Regina. Las barreras culturales impiden su unión, por lo que él decide capturarla tras un altercado con su hermano. Ella rechaza un destino como simple amante y sus fugas atraen la amenaza de la mafia italiana. Entre verdades ocultas y un deseo voraz, la pareja se sumerge en un caos peligroso donde su amor enfrentará desafíos letales para poder sobrevivir.
Portada de la novela El precio del poder
8.7
Mariana Estévez es una poderosa CEO cuya vida colapsa cuando una red de trata secuestra a su hija, Valentina. Para rescatarla, la empresaria arriesga su imperio financiero en una lucha contra el tiempo. Al investigar, descubre con horror que socios y parientes están involucrados en la trama criminal. Ante esta traición masiva, Mariana deberá decidir si salva su estatus corporativo o la vida de su pequeña, asumiendo el oscuro precio de su propia ambición.
Portada de la novela El Último Voto Roto
8.2
Sofía Rojas decide romper sus cadenas en la embajada tras descubrir una traición devastadora. Su prometido, el influyente Ricardo, no solo la engaña con su prima Valeria, sino que la utiliza como un simple peón para sus ambiciones empresariales. Al comprender que será desechada tras el éxito de un proyecto, el dolor de Sofía se torna en una sed de venganza implacable. Decidida a no huir sin luchar, jura desmantelar el imperio del hombre que amaba.
Portada de la novela Ella se convirtió en su propia estrella
9.6
Mientras mi madre agoniza por el ataque del perro de mi mejor amiga, Rebeca, mi prometido Damián decide ignorar mi dolor para irse a esquiar con ella a Aspen. Las fotos de su romance secreto inundan las redes mientras yo enfrento la muerte de mi madre a las 3:17 a.m. tras un shock séptico. Ante esta traición imperdonable, el dolor se transforma en una furia fría. He decidido desaparecer para ejecutar una venganza que destruirá su mundo para siempre.