Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Falsa Susurradora de Cadáveres

La Falsa Susurradora de Cadáveres

Tras solicitar su traslado, la jefa de medicina forense decide retirarse, desatando la desesperación de Olivia Montoya, la supuesta "Susurradora de Cadáveres" y amiga de la infancia de su novio. En su vida anterior, Olivia usurpaba el meticuloso trabajo de la protagonista haciéndolo pasar por revelaciones místicas, lo que llevó a que la forense fuera odiada, secuestrada y brutalmente asesinada. Al despertar de la muerte, ha regresado justo al día en que inició la gran mentira de su rival.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

—¿En serio? ¿La "Susurradora de Cadáveres"? ¿Tan paranormal?

—Quién sabe, capaz se lo está inventando.

Mis compañeros miraban a Olivia con recelo, murmurando entre dientes.

En ese momento, mi novio, Jaime Sánchez, me quitó de las manos el informe de autopsia. Lo hojeó y, tras leerlo, asintió y le dedicó una mirada aprobatoria.

—Lo que dijo Olivia es correcto —sentenció—. ¡Coincide con lo que escribió Estela!

El ambiente explotó al instante: unos se quedaron boquiabiertos, otros soltaron exclamaciones de asombro.

Los mismos que hace un minuto la ponían en duda, ahora me lanzaban miradas raras, incómodas, como si yo fuera la impostora.

Alguien murmuró en voz baja:

—Estela, siempre eres lentísima. Viéndolo así, ni le llegas a Olivia.

—Exacto. A Olivia le bastan unas frases. Esta se echa páginas y páginas; me da dolor de cabeza solo de leerlo.

Escuché las burlas y sentí el corazón helado.

Me obligué a calmarme. Esta nueva vida apenas empezaba. Todavía tenía oportunidad de cambiarlo.

Yo estaba segura de algo: que Olivia pudiera decir antes las conclusiones del informe no tenía nada que ver con escuchar a los muertos.

Tenía que haber algún método o alguna trampa. Ella estaba obteniendo los resultados por adelantado.

Al día siguiente, durante la autopsia, pedí trabajar sola. No dejé entrar a nadie.

Olivia se quedó en la puerta, con cara de ofendida, como si yo fuera la villana.

—Estela, no sé qué hice para que me trates así. ¿Por qué te la traes conmigo?

Los demás, al ver su expresión, me miraron con reproche. Como si yo estuviera atacando a una inocente.

Yo ni los miré.

Ayer le di mil vueltas y llegué a una sospecha: alguien debía estar espiando mi informe y filtrándoselo a Olivia. Por eso ella podía repetirlo igual.

Así que hoy, con la autopsia a puerta cerrada, iba a ver qué tanto talento tenía de verdad.

Cerré la puerta de la sala y me concentré. Por fin, trabajé con calma.

Una hora después, con el informe recién escrito en la mano, fui a entregarlo. Pero apenas lo puse sobre la mesa, las cejas se fruncieron en la sala, una tras otra.

Un mal presentimiento me subió de golpe por la garganta.

Y justo entonces, Olivia habló:

—Eso ya lo dije hace rato. ¿No crees que llegas un poquito tarde? ¿Para qué vienes?

Miré a los demás, en shock. Incluso varios compañeros con los que me llevaba bien, asintieron, confirmándolo.

Me quedé clavada en el lugar. Esta vez, la autopsia la hice yo sola. El informe no pasó por manos de nadie.

Entonces, ¿por qué ella igual podía saberlo antes?

Empecé a repasar cada detalle de cada autopsia, buscando una grieta, una pista, cualquier cosa.

De pronto, como un chispazo, recordé un detalle que antes había ignorado. Siempre, antes de cada autopsia, Olivia se iba a la morgue y se quedaba ahí un buen rato.

Se me encendió algo por dentro.

Tal vez, el punto de partida estaba ahí.

Esa noche, instalé una camarita en la morgue. Y esperé. Tal como lo imaginé, no pasó mucho tiempo después de que todos se fueron cuando Olivia apareció en el video.

Revisó con cuidado el cadáver marcado para la autopsia del día siguiente; luego lo dejó exactamente como estaba.

Y se fue, tranquila.

Se me subió una alegría fría al pecho.

En cuanto desapareció del pasillo, cambié ese cuerpo por otro distinto.

Mi plan estaba funcionando.

***

A la mañana siguiente, preparé todo. Después de lo de ayer, decidí que hoy haría la autopsia frente a todos.

Así, yo misma podría dar mis conclusiones lo más rápido posible.

Al ver eso, Olivia sonrió.

—¿Hoy ya no vas a encerrarte sola? Lo sé: te da miedo que te robe el protagonismo. Pero ser la "Susurradora de Cadáveres" es un don con el que nací. Por más que te pique, no hay nada que hacer.

No le respondí, solo quería probar su mentira de una vez por todas.

Cuando vi que todos ya estaban reunidos, empecé la autopsia y solté mis conclusiones.

Pero no sé cómo…

Cada frase que yo decía, Olivia la soltaba un segundo antes, idéntica, palabra por palabra.

Se me hundió el estómago, me recorrió un frío por la espalda.

Anoche ella había revisado otro cadáver. ¿Entonces por qué ahora seguía diciendo con exactitud cada dato de esta autopsia?

Clavé la mirada en su cara, buscando una fisura, un titubeo, cualquier señal. Ella solo me devolvió una sonrisa mínima, segura.

Mi cabeza era un caos. Mientras más pensaba, más me entraba el pánico. Al final, no tuve opción: me detuve, impotente.

Jaime me miró con el ceño fruncido.

—Estela, ¿qué te pasa? Eres lentísima. Ni le llegas a Olivia.

Se me heló el corazón, pero aun así intenté explicar:

—Yo…

Él me cortó en seco.

—Ya. En este estado, mejor descansa. Todos estamos viendo de lo que Olivia es capaz. De aquí en adelante, que ella se encargue.

Los demás se dispersaron, uno tras otro.

Y yo me quedé sola, plantada ahí, como si el piso se hubiera hundido bajo mis pies.

No lo entendía.

¿Cómo demonios lo hacía Olivia?

Me rompí la cabeza una y otra vez… y aun así, no encontré ni una sola respuesta.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor de Lobos
8.3
Al cumplir dieciocho años, una joven arriba a una aldea aislada con la esperanza de dejar atrás su tormentosa historia. Aunque disfruta de nuevas experiencias con sus amigos, la calma es una ilusión frente a una guerra que amenaza con destruir el lugar. Convertida en el núcleo de esta violenta disputa, ella deberá asumir una responsabilidad definitiva. Su elección determinará el futuro de todos cuando el enfrentamiento inevitable finalmente comience.
Portada de la novela AMOR IMPLACABLE
8.1
El Edén agoniza bajo el yugo de seres celestiales que siembran el caos. En Grecia, valientes cazadores resisten la opresión apoyados en su linaje y coraje. En este escenario, una guerrera aguarda con su hijo el retorno de sus soldados, pero su espera se torna en una cruda batalla por la supervivencia. Su meta es reunirse con Alfenón, quien tras un lustro de ausencia y añoranza, lucha por volver y conocer finalmente al pequeño que nunca ha visto.
Portada de la novela Corazones del Olimpo: Hija de Cupido
7.8
Axelia, heredera de Eros y Psique nacida en el seno de Afrodita, es una deidad de la atracción con dones excepcionales. Dotada con la sabiduría de Atenea y una belleza sin igual, la joven diosa debe abandonar el Olimpo para cumplir una tarea vital en el reino de los hombres. Al asumir el rol de su padre como nuevo Cupido, su objetivo es eliminar el egoísmo de la humanidad y forjar vínculos auténticos que logren superar cualquier interés personal.
Portada de la novela El abrazo de Rey Lycan
9.6
Tras soportar el desprecio de un Alfa despiadado en una unión carente de afecto, la vida de Livia da un giro drástico por una traición fatal. En su camino surge Aldus, el imponente Rey Lycan de Blood Moon, un líder marcado por la violencia que ha renunciado al amor. Pese a las guerras entre manadas y peligrosos secretos, surge entre ambos un vínculo imprevisto. Livia deberá decidir si huye de su pasado o confía en este soberano maldito para hallar la redención.
Portada de la novela El Precio de Predecir
8.5
La vida de Ana quedó marcada cuando su hermano Leo, tras una década mudo, vaticinó la muerte de su progenitor. Años más tarde, al anunciar su boda con Carlos, el joven lanza otro oscuro presagio y aparece muerto. Ana no cree en el suicidio; tras un extraño accidente de su novio, viaja a la iglesia de San Miguel. Allí intentará descifrar las visiones de Leo y desentrañar una peligrosa red de secretos que conecta las profecías con la realidad.
Portada de la novela Elegida por el CEO
8.9
Abby Collins vive bajo la sombra de sus inseguridades, creyendo que su apariencia es el obstáculo para enamorar a su jefe, el magnate Callan Meison. Mientras él prefiere a la atractiva Susan, Abby recurre a lo sobrenatural para cambiar su destino. Su llamado atrae a Eros, un demonio oscuro que desarrolla una fijación con ella. Para obtener la belleza prometida, Abby deberá pagar un alto precio: entregarle su virginidad a esta entidad posesiva.