Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Elegida Olvidada del Sol

La Elegida Olvidada del Sol

Xochitl, la Elegida del Sol, es humillada por el Emperador Itzcóatl el día de su boda. Tras una vida de miseria y muerte causada por Citlali, los dioses le conceden renacer. En esta nueva oportunidad, ella no ruega por amor, sino que acepta el rechazo con frialdad. Consciente de que su linaje sagrado sostiene el imperio, Xochitl observa cómo la sequía y la ruina azotan a Itzcóatl, quien pronto deberá suplicar por el favor divino que antes despreció.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

El gran salón del palacio rezumaba incienso de copal, denso y pesado, mientras cientos de nobles se congregaban para la ceremonia que sellaría el destino del imperio.

Yo, Xochitl, la "Elegida del Sol", estaba a punto de ser consagrada como la esposa principal del Emperador Itzcóatl, uniendo nuestros linajes sagrados para asegurar décadas de prosperidad.

Pero al mirar a Itzcóatl en su trono, solo encontré un desprecio gélido.

"¿Realmente creyeron que me ataría a esta farsa?", su voz resonó, "¡A una mujer cuya única virtud es un cuento de viejas!".

Inmóvil, con la túnica ceremonial blanca como una mortaja, mi corazón latía con el eco doloroso de una vida pasada.

Porque ya había vivido este momento, ya había sentido esta humillación, y sabía su desenlace.

El recuerdo me golpeó como un rayo: en mi vida anterior, había suplicado entre lágrimas, recordándole el pacto ancestral.

Él se había reído cruelmente, repudiándome y entregándome a sus guardias como a un animal.

Mi familia, protectora del pacto por generaciones, fue acusada de traición, sus tierras confiscadas, sus nombres borrados.

Todo, por el ciego amor de Itzcóatl hacia su concubina, Citlali, quien ahora sonreía con triunfo a su lado.

Mi final fue brutal: abandonada en una fosa helada, morí de hambre y frío, con las risas de Citlali susurrando: "El sol te ha abandonado, Xochitl".

Pero los dioses no me abandonaron; el pacto era real.

Me concedieron una segunda oportunidad, no por piedad, sino por equilibrio.

Desperté gritando hace unos días, justo a tiempo para revivir el inicio de mi caída.

Pero esta vez, no había lágrimas ni súplicas.

Solo un vacío helado y una determinación dura como la obsidiana.

"Mi Emperador", dije ahora, mi voz sorprendentemente calmada, sin rastro de la emoción que me consumía.

Levanté la vista y lo miré directamente a los ojos.

Itzcóatl se desconcertó, esperando histeria.

"¿No tienes nada que decir, mujer? ¿Ninguna súplica a tus dioses falsos?".

Su arrogancia era palpable.

Citlali se aferró a su brazo, su preocupación fingida.

"Mi señor, no seas tan duro con ella", dijo con voz melosa, "Quizás cree en esas viejas historias; no es su culpa ser tan ignorante".

Sus palabras, veneno envuelto en miel, antes me enfurecían.

Ahora, las recibí con una serenidad que los descolocó.

Hice una reverencia profunda, una sumisión que contradecía la tormenta en mi interior.

"La sabiduría del Emperador es tan vasta como el cielo", dije, con sinceridad vacía. "Si mi presencia y mi linaje son una farsa, entonces no soy digna de estar a su lado".

El silencio en el salón fue absoluto.

"Me retiraré a mis aposentos y esperaré el juicio del Emperador", continué.

Itzcóatl frunció el ceño; mi sumisión lo desarmaba.

"¡Vete!", espetó, "¡No quiero volver a ver tu rostro!".

Caminé hacia la salida, mi mirada se cruzó con Cuauhtémoc, el líder de los guerreros águila, él creía en el pacto.

Mientras pasaba, Citlali soltó una risita cristalina, y él la rodeó con sus brazos, su adoración ciega.

La escena quemaba en mi memoria, una réplica exacta del pasado.

Pero esta vez, el dolor no me paralizó, alimentó la llama fría en mi pecho.

Los dejé en su nido de amor y ambición.

No volvería a suplicar.

Esta vez, simplemente me haría a un lado.

Y observaría cómo el imperio, cuya prosperidad dependía de mi sangre, se desmoronaba hasta convertirse en polvo.

Y él, el gran Emperador Itzcóatl, se arrastraría sobre esas cenizas, suplicando por la farsa que ahora repudiaba.

Esa era mi nueva meta, mi única razón para esta segunda vida.

No buscaría venganza activa, solo dejaría que la verdad se revelara a través de la hambruna, la sequía y la desesperación.

Mi venganza sería la propia caída de Itzcóatl.

También te puede gustar

Portada de la novela Amando y odiando al rey Alfa
9.5
La traición de Alexander y Sophía desató un conflicto sangriento entre los Spencer y los Brown en Texas. Tras el asesinato de sus padres, Donna regresa para descubrir la verdad, pero el Alfa Sam la obliga a contraer nupcias con Michael Brown. El arrogante Rey Alfa es hijo del hombre que ella cree culpable de su tragedia. Atrapada entre su afecto por el humano Dylan y una unión forzada para lograr la paz, Donna vivirá un destino de odio y pasión.
Portada de la novela AMOR VENGADO
9.7
La paz se desvanece cuando una sombra del pasado emerge, obligando a legionarios y sumerios a forjar una alianza desesperada. En medio del conflicto, una princesa sumeria y una enigmática guerrera de sangre divina rompen moldes con su poder, descubriendo que el amor puede florecer en la batalla. Mientras tanto, en tierras griegas, el valiente Heracles lucha contra esclavistas extranjeros, ignorando que su destino está entrelazado con esta herencia oscura.
Portada de la novela Él eligió a su hermana adoptiva
8.7
Mientras yacía herida en la mesa de operaciones, Carl tomó una decisión devastadora: abandonarme en plena cirugía para acudir al rescate de Bianca, su hermana adoptiva, tras una amenaza de suicidio. En medio de la traición y el dolor físico, el Alfa Arthur asumió el control del bisturí con una gélida determinación. Aunque él me aseguró que sobreviviría, el vacío dejado por el abandono de Carl hirió mi alma mucho más que cualquier herida mortal.
Portada de la novela El reino de las mariposas
9.6
Rose sobrevive en una tierra dividida por marcas de nacimiento gracias a su violín. Su anhelo de libertad la lleva hasta el palacio, donde conoce a Kalef, un príncipe ciego y solitario que queda fascinado por su espíritu. Mientras su amor desafía las jerarquías entre nobles y esclavos, ambos deben enfrentar una sombría profecía. El destino del mundo depende de ellos: podrían terminar con la opresión para siempre o desencadenar la destrucción total.
Portada de la novela La reina alfa que se negó a arrodillarse
9.0
Serena Vale, legítima heredera de Cresta Lunar, oculta su género para entrar en la Academia Alfa Dominion. En este entorno hostil surge un vínculo prohibido con su rival, Damien Blackthorn, poniendo en riesgo su plan. Tras sufrir una traición que la lleva al exilio, cría a su hijo en secreto hasta que un conflicto bélico la obliga a salir de las sombras. Serena deberá elegir entre el perdón o liderar una rebelión como Reina Alfa para recuperar su trono.
Portada de la novela La Tatuadora Desfigurada: El Secreto del Patrón
9.4
Mi pasión por el tatuaje terminó en tragedia por culpa de mi hermana, Valeria. Envidiosa y ambiciosa, me exigió usar mi arte para suplantar a Catalina, la mujer del temido mafioso Javier. Ante mi rechazo, ella y mis padres me desfiguraron el rostro con un bisturí sin piedad. Mientras ellos festejan el éxito de su farsa, yo preparo una venganza letal desde la oscuridad. Haré que Valeria sea la copia exacta de Catalina, transformando su engaño en su propia tumba.